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domingo, 27 de mayo de 2018

LLANTO POR MOLLY MALONE
 


In Dublin fair city where the girls are so pretty... los que amamos a Irlanda hoy estamos de funeral pensando en los miles de infantes no nacidos trucidados en el vientre materno. La guadaña de la muerte sube en la carretilla de la dulce pescadera de pelo rojizo y ojizarca a la que amamos y cantamos en nuestra juventud. Eire se ha hecho abortista unciéndose al carro de heno de los que niegan la vida en esta Europa crucifija en el palo a la que le han subido toda esa gentuza jarca infernal de los que promulgan los derechos humanos y niegan el derecho a nacer. Las aguas del Liffley el río de Dublín el río más literario del mundo bajan turbias, tintas en sangre de los cadáveres del gran infanticidio. Es el río de Joyce, de Swift, de Erskine, de Bernard Shaw, de Keats. Cantábamos dulces baladas en las barras de Main Street al son del banjo y empapados de Guiness. Mientras, Molly Mallone empujaba la carretilla cargada la cesta de berberechos y mejillones. La pescaderita murió joven el año del hambre cuando se arruinó la cosecha de patatas. Durante mis años ingleses viajaba con frecuencia a la Irlanda mítica a ver las cruces de san Patricio y me encontré pecios de la Invencible. En County Cork hallé un pueblo de gente bajita y morena que se ufanaba de ser descendientes de un galeón de la Armada que se hundió durante una galerna. Los supervivientes del naufragio casaron con mozas de allí. Irlanda es eufónica y torrencial como la música del violín. El gaélico materno que hablaba en la vieja Erín los celtas fortaleció al inglés y es un venero de poesía que recorre por las venas de la literatura inglesa. Nunca entendí el conflicto del Norte pero estuve en un mitin en el cual hablara De Valera por última vez. Fue en la primavera de 1973 y aquí van las fotografías que tomé y que se publican por primera vez. Creo que a partir de hoy Irlanda ha dejado de ser católica.


▬ Esa es una mala noticia, Paddy






































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EL LIBRERO VALDÉS DE OVIEDO
 
Antonio Parra
 
Los porches de la antojana del Fontán tiran lo suyo, y no solamente en la vida literaria de una ciudad - de vez en cuando hemos de acudir al truchimán ovetense en un afán de descompresión y oniromancia para que nos interprete nuestros sueños de orbayu y borrinas en lo altu el puertu y veamos el ángel dicen posa los pies como una perícopa mística arriba del todo de la torre calada de san Salvador- sino también en la de los individuos y en la de los pueblos. Valdés cargado de libros me ayudó a llevar la cruz y ha sido y quiero que sea muchos años en vida de los dos mi Cirineo.
Los lares tutelares, manes y penates de Ovetum-Jovis Templum- por míos los tengo. Paul Morand perentoriamente dijo que los ángeles tienen sexo, bajan a la tierra a hacer el amor con las hijas de los hombres, y hasta se echan novia, como me pasó a mí una vez en Oviedo, voto a bríos. Eso nos pasa a todos. Le ocurrió también a Tigre Juan: que se enamoró. Iba a cortejar detrás de los montes; era sangrador, barbero, echaba la buena ventura a las clientas, santiguaba y escribía cartas en romance a las novias analfabetas. Hombre de muchos oficios, pobre seguro; así que tigre vendía botones y carretes, no daba puntada sin hilo, leía las rayas de la mano pues ya digo era un tanto quiromante.  Su chiscón en la plaza del Fontán era una romería. El personaje de don Ramón tan facticio y tan real a su vez creo que su espíritu monta guardia con los angeles tutelares de la Cruz de la Victoria en alguna buhardilla en los soportales de la catedral. Es un punto de referencia con soporte veraz más allá de los convencionalismos onomásticos. La buena prosa como las buenas catedrales y ambas se dan en tal caso están construidas para suscitar entusiasmo elevando los ojos por encima de esta mediocridad sin horizontes de tejas abajo.
GLOSAS DE OVIEDO Y DUBLÍN


En ese sentido Oviedo es algo más que una ciudad. Como el Dublín de Joyce, el Londres de Maugham o la Alcalá del Buscón. Para mí no es solamente un punto de referencia estético. También una norma de vida, punto de encuentro y arrancada, cifra y compendio de mi peripecia vital. Toda la culpa puede ser la tuvo el gótico flamígero de las catedrales nuevas.
Una ciudad de provincias puede ser un archivo del pasado y un laboratorio del porvenir.  Por eso es menester de tarde en tarde regresar al parque San Francisco y colocarse al pie de la torre bisunta que tan bien diseñara Gil de Hontañón para desplegar el catalejo una tarde cualquiera a la hora de la siesta y guiados por la mano perita del deán de Clarín que empuña el catalejo esparcir la mirada. Escribir es mirar hacia adentro. Y es llorar sobre regazos desconocidos. Es ser un poco cotilla intelectual.
Al husmo de tales indiscreciones bajamos desde Pallares hasta Oviedo la Gentil. Toda una peripecia vital, un placer estético, un bello y dulce sentir sonando al fondo la cítara de los salmos que se devanan en cada libro. Oviedo templo de Jupiter y de este étimo hereda su calidad genitiva de la jovialidad. Lo tonante y jupiterino queda para otros casos. Nos parece la ciudad más alegre del mundo y la que más pronto se va a acostar puesto que se asela casi con las gallinas. Es genial y deífica en todo. Hasta en su toponimia. Más que una ciudad un mundo literario a retaguardia y a solas con su pasado meditando delante de ese albalá o alfiz que nos explicaba Camón Aznar en aquellas lecciones suyas magistrales es todo un misterio de la arquitectura. Son tres arcos ciegos en un pasadizo, tres pilares - ¿inspirarían a Pérez de Ayala?- inescrutables y mayestáticos como la Santa Trinidad. Estamos ante una de las diócesis más antiguas de la cristiandad. La Toledo ultramontana. Todo eso lo cuenta para el que quiera escuchar o entienda su lenguaje de piedra el alfiz de la Corrada del Obispo. Carillón románico de San Salvador al que protege la aguja de la catedral de Vetusta arropando también los tejados de San Tirso. Esto es el pasado. El futuro lo avienta la sonrisa enigmática y algo nerviosa de Leticia Ortiz, una menestrala busto parlante convertida de repente, el cuento de Cenicienta hecho verdad, en princesa de Asturias. Como Gonterodo. Como doña Tota la Asturiana.


Oviedo, acérrimo baluarte contra la barbarie y cuna de civilizaciones, madre de España y abuela de pueblos como las Corderas antaño paciendo mansamente en el sel, enseña el azul de sus colores hidalgos liberales y el rojo y gualda del toldo de la tienda de Tigre Juan, libérrimo en su talante, mas duro de pelar. Su creador Pérez de Ayala lo vació en molde español a no poder ser más. Vio en su persona al último pícaro que llegaba de la guerra de Cuba de servir al rey. No es un estafermo ni el mascarón de popa de una nave que se hundiría en Cavite sino un ser de carne y hueso. A veces hasta me parece que cobra realidad y me lo encuentro circulando por la calle La Magdalena. Y con él a don Fermín de Pas, a Ripamilán con su voz perezosa de chantre. Paseando detrás dellos está aquel Capitán Veneno de don Armando, veterano de la guerra de Melilla, que parecía un ogro y avanzaba por el parque San Francisco semejante a Polifemo aquel gran danés del que se encaprichaban todos los incluseros. El gigante pese a su catadura era tierno y le regaló el “King” que así se llamaba el perro a un niño huérfano. Estaba solo en el mundo pero desde aquel día tuvo un perro. Todos estos personajes fruto de la imaginación de los grandes maestros astures de la pluma se amontonan con los recuerdos de varones que yo conocí, ovetenses pro que me hicieron bien: Avello, Gabriel Tuya mi querido suegro, los hermanos Cepeda, Pedro Pascual qui transierunt ut naves, sicut nubes, velut umbra pero que perviven en la memoria y ahí están, hagámosles un hueco, bajo las ventanas bigeminadas del palacio de la Balesquida. Otros son los que entonan cánticos con su lengua de llama columpiándose ingrávidos sobre el estribo de un botarel.
BELLEZA
  En sus voces se plasma toda esa belleza ornamental y visual del flamígero de las últimas catedrales las denominadas nuevas: Salamanca, Oviedo y Segovia. Oigamos el cántico viejo de los coros. Escuchemos la voz del Serafín.
Oviedo es para mí todo un conjunto de vivencias personales.  Es algo que en España le ocurre a mucha gente desde que descubrió el rumbo y el aire de Pilares. Que ya no podemos vivir muy lejos del Fontán. Cuando le digo esto a Valdés, que me mira con sus ojos risueños, entre burlones y bondadosos, de monje laico, creo que me entiende. Estuve yendo y viniendo desde que era mozo y paraba en una fonda al lado de la estación que daba en los desayunos el mejor café con leche de Europa entera.


Siempre le encuentro a pie de obra inmerso en sus catálogos. Es un pionero de las ventas por Internet y uno de los fundadores de Iberlibro. Para mí su tienda en la bajada de Gastañaga es como un pequeño mizrav donde acudo a lavarme las heridas y a purificarme. Hay demasiado polvo en los caminos. Él siempre está dispuesto a otorgarme una palabra de consuelo. No le falta sentido del humor y al igual que todos los ovetenses a los que conocí no se toma a sí mismo demasiado en serio. A los libros, esos libros con lomeras de panza franciscana y tejuelos al oro en piel de becerro, sí. Siempre está a punto de pasarme el dato que desconocía de tal libro o cual autor o a contarme alguna anécdota. O la historia de la última biblioteca que compró que siempre suele ser la de un cura. En este país siempre andamos en danza detrás de los curas con el vergajo o delante con el cirio en la procesión. Lo que no obsta para decir que fueron gente bien organizada y que sus archivos eran los mejores antes de llegarles la hora del defroque.
Conozco a José Manuel y a su esposa Isabel desde el año 79. Siempre están juntos al lado de los pucheros del quehacer catalogador o la colocación de resmas. El catálogo es para el bibliólatra como la rueda de Ictión. Sus vueltas no se acaban nunca. Todas las mañanas hay que limpiar las cuadras de Anteo. Sacar a calderadas libros y más libros pero otros vienen a volcarse sobre su mismo lugar. La tarea no acaba nunca. Pero aquí están José Manuel e Isabel tanto monta monta tanto, dulces esposos para echar una mano a los ilustrados de todo el mundo y a los que abren su Web con el deseo de conocer.
En ellos encontré siempre si no cariño un poco de consuelo y ese qué tal oh que a los ciclotímicos como yo nos hace tirar palante. Valdés es bien trabado de hombros aunque no muy aventajado de estatura. Epítome del perfecto bibliopola llegó a los libros a través de su amor a la escritura. Por sus manos pasó la bibliografía más selecta que se ha publicado en este país incluso en el mundo. Parece a causa de su fervor por el verbo y la palabra escrita un tataranieto de aquel Juan Párix que utilizó por primera vez los caracteres móviles e imprime el incunable más antiguo Los Sinodales de Aguilafuente, al ladito de mi pueblo. Desde entonces la magna caterva de bibliotecarios, bibliótafos, escoliastas, cleptómanos y opositores no han parado de darle al diente.
VERSOS SATÁNICOS
Hermosa profesión y a la vez triste la de los libreros de ocasión. El lance los vuelve tolerantes y a la vez apasionados. Dura, en estos tiempos de versos satánicos y que deja escasos márgenes. Azorín ya lo contó en un genial artículo: el hombre de por vida vive atado a sus libros, mas estos le sobreviven. Entra en las casas después del médico y del notario. Por eso buena parte de las existencias de las librerías de segunda mano se nutren de enajenaciones de colecciones privadas o públicas [cuando fenece una institución o se produce un cambio político parece que estorban los libros de antaño] así como de defroques de bibliotecas sacramentales. Los religiosos es casi lo único que legan al morir: libros. Hay que tasarlos con bastante paciencia. Valdés la tiene y sus modales son casi de médico de cabecera a la hora de tratar a enfermos o desamparados de la letra muerta. Todas las mañanas tiene que hacer la autopsia a un centenar o más de cadáveres antes de firmar el parte de defunción o enviar a estos tomos inservibles a la cámara de gas.


Por desgracia el Leteo ¡ay! también aguarda a nuestras aspiraciones a la gloria. Hoy muchos libros publicados mueren a los quince días cuando les sacan de cartel pero el Parnaso sigue distinguiendo con el laurel de la eternidad a los que vivirán eternamente. Shakespeare, Clarín, Quevedo, Victor Hugo, Tolstoi, Pérez de Ayala. Dolores Medio...
Uno se baja del Alsa, se toma un café en cualquier tupi y sale disparado hacia la costanilla donde Valdés tiene su escaparate.  Es la sede de las Nueve Musas y a uno le entran deseos de releer a Azorín para describir cómo es un librero de lance con la misma solercia con que lo haría el Maestro de Monóvar, quien por cierto era también asiduo de estos establecimientos. Valdés es un asturiano jovial, de frente amplia y bondadosa sonrisa. Está sentado frente al ordenador. A su lado hay muchos libros. Cerca se sienta también su mujer que trabaja sobre un estrado o ambón desde el cual empaqueta los envíos. También, cabe las fotos sepia, y los ejemplares antiguos de A Urbe condita edición de Amberes traducción yuxtapuesta media holandesa. Aquí el tiempo se detiene. Es un remanso a la sombra de la espira de Vetusta. Sobre unas cajas se expanden ligarzas y legajos obra del expolio seguramente de un archivo sacramental que es como califican los técnicos a la biblioteca de los curas. Un poco más allá yacen el breviario de un cura latino con los cortes muy sucios y una novela de Corin Tellado. Su propietario a lo largo de su vida presbiteral les dio una buena soba a este libro de horas entonario. “Domine, labia mea aperies. Et os meum nuntiet gloriam tuam” no hay nada como los salmos ¡Oh los bellos himnos y lecciones de aquel oficio divino! Únicamente los perversos pueden maldecir estas donosuras de la edición en piel con atajos litográficos y marmosetes de finiquito capitular con una frase al uso:
-¡Bah! Latinajos.
 
SIN LOS POBRES CURAS


Osada es la ignorancia. España se queda sin curas, van muriendo las rectorales ¿Qué hacer con estos viejos ejemplares del culto preterido y sobreseído - el profesor Miramamolín Suances del que ya sabemos para donde tira se frota las manos ante los hechos consumados; no cabe vuelta atrás- y con toda esa literatura pietista acumulada en el cuarto de atrás de las sacristías? Ocupan demasiado espacio. Además ya no se lee y se medita nada. La televisión es el gran factótum.  Nada que hacer por ejemplo con los “Puntos” del P. Vilariño. El síndrome de la iglesia vacía mientras se ríe Satanás de la inconsciencia y falta de prudencia de los nuevos catequistas que quieren por lo visto borrón y cuenta nueva, empeñados en convertir al Vaticano en una oenegé, ha desterrado de los anaqueles y del mundo de los vivos a todo este cúmulo de letra muerta. Ya no lo quieren ni los traperos. Estos libros son pignorados por unos céntimos en los mercadillos o van al contenedor de desperdicios. Les acompañamos al brasero de la moderna inquisición los que tenemos una mentalidad moldeada en ellos. Nuestras glosas nunca verán la luz. El Establecimiento los considera dinamita pura. Nos resignamos pero no nos rendimos en la esperanza de que algún día se tire de la manta, se cambien las tornas y los engendros metafísicos fruto de la imaginación del profesor antedicho y sus pedisecuos vuelvan al índice, mientras nuestras novelas y nuestros ensayos salgan del limbo.
Por eso venimos a Valdés pues vemos en su persona una especie de mesías, espéculo de tolerancia. Buen alfaqueque de la bibliografía, pagó los rescates de muchas obras olvidadas que vuelven a ser. Con esa mira se ha pateado los caminos de la patria a golpe de acelerador. He aquí un redentor de cautivos, por la vía bibliófila, el buen Valdés.
Ciertamente algunos de estos mamotretos son infumables e ilegibles pero no hay regla sin excepción y siempre aparece la perla en el muladar. En el campo de la bibliofilia toda España es hoy tierra de moros.  Parece como si nos hubieran colonizado los extraterrestres. Un páramo se abre ante nuestros ojos. Todo cuanto no se someta a férula o reciba el nihil obstat del gran censor demócrata queda fuera del aprisco y ay de los solos. Todos a morir por dios. Los púlpitos hicieron mutis por el foro y los curas están en otra onda. Les estorba su pasado. Se sonrojan de sus propios libros incluso los de los Santos Padres. Se ha renunciado a la teología y todo está en función de los dictámenes del gran cofrade orwelliano. Así que vivimos tiempos de verdaderos autos de fe y la quema inmisericorde o la descatalogación intencionada de autores rebatidos o con orden de expulsión de todas las sinagogas están a la orden del día. Y tales almenaras son perpetradas con alevosía y nocturnidad, ascuso y a excusañas siempre de refez y de refilón sin dar cuartos la pregonero. ¿No queríais caldo? Pues ahí van tres tazas. Todo se hace ahora a cencerros tapados.



Mucho disfrutaría el maestro Azorín en esta biblioteca, verdadero oasis de paz y de bonhomía en el corazón de Oviedo y eso se aprecia sobre todo cuando se llega desde Madrid. Falta esta tarde Alberto, el hijo único de los Valdés. A Albertín lo vimos crecer; nos encantaba el despejo y la inteligencia del chaval. “Esti guaje será algo. Vanos a sacar de probes, mira lo bien que se expresa y lo bien educau que yé y lo saladín”. Hoy con la carrera recién terminada es un iniciado en biblioteconomía con lo que quiere decirse que recogerá la antorcha. Berto- Albertus Magnus para los que hacíamos tertulia en los veranos de los ochenta en la rebotica del librero y escritor para hablar de política, de religión, de coses y de tiempos que no volverán- yo creo que iba para la lumbrera de la Iglesia pues estudiaba en los dominicos y seguramente que será un hombre importante pues ya desde entonces despuntaba al igual que los dos hijos de Ponte Mittlebrun, el niño y la niña. La fía de Ponte va a emparentar con los Borbones. Habrán de tirar voladores en el Sotrondio (no os asustéis pecados míos, ni saquéis la cabeza los mis remordimientos). Salve y honra merece el que a los suyos se parece. Que por cierto acontece ahora que me acuerdo que le debo un gallo a Esculapio. Acabo de contar sesenta y me estoy volviendo como Sócrates al pensar en la otra ribera. Y también le debo dos mil duros a Ponte por el arrendamiento de un 127 de una vez que vine al Fontán y me vendieron la burra mal capada con aquella puta boda. Que al sobrino del rey no le pase con la chica de la catasta a la que de pequeñina traía yo caramelos cuando venía de Londres lo que me pasó a mí con su tía Clara; algo vale que luego en el Mercau de la Pola la cosa se enmendó con otro consorcio que ni me esperaba pero esta vida es una caja de sorpresa y aquí el que aguanta gana. Existe una ley de las compensaciones y a cada uno la vida lo va poniendo en su sitio caguen ros. Todavía me estoy palpando los machos que ni sé como salí de aquella por pies y a uña de caballo y a fuerza de lingotazos de ginebra, hermano bebete tu propia vida breve, apura el cáliz del desamor. Muyeres. Una real moza pero más rara que un perro verde. La culpa como siempre la tuve yo por meterme en tales tremedales.
LONGANIMIDAD INGLESA
 Buena gente.  Les pido perdón y lo que dicen los ingleses let bygones be bygones. Pero lo de aquel himeneo fue una historia. El mayor fracaso de mi vida me aconteció en un lugar que yo consideraba el paraíso: el parque de San Francisco. Dios me perdone y nos perdone a todos y haya dado paz y felicidad a la otra pues gracias a ella encontré a ésta. Todo se embrolla. Parece muy complicado pero en fin a lo hecho pecho y no sirve darle vueltas.


A este otro José Manuel no le debo nada. Es mucho mejor persona y creo que hasta mejor escritor. Lo que pasa es la del otro que en este país el candil tiene que lucir bajo el celemín por cojones. También es Valdés mucho mejor persona y no tan ambicioso. Villano en su rincón pasa una existencia sosegada propio del Beatus ille horaciano que aquí el que resiste gana y por ahí en eso hay bastante cabrón. Lo que pasa es que no publica. ¡ A ver cuando vemos en letras de molde esas poesías, Jose!
Él escribe para el cajón. ¡Qué remedio!. Que no está el manto la Magdalena para tafetanes ni el alcacer para zampoñas ni el verde para pitos.
Uno a fin de cuentas no es más que un peraile de la literatura. Pudiera haber nacido en Zocodover o en el Perchel malagueño o el Potro cordobés o el Arenal sevillano pero me nacieron cabe la Puerta el Socorro muy cerca del Azoguejo. La misma patria tengo que Pablillos el Buscón. Por eso me tira el Fontán y busco su querencia vivencial en que amasé pietismo con vida airada, esteticismo y clastomanía, con vela votiva en una mano y en la otra tea incendiaria. “Iskra”, pues. Lenin lo recomendaba cuando envió a sus dinamiteros al Palacio de Invierno. Desconozco el término medio. Yo voy a lo mío. Ahora al cabo de tanto tiempo tengo las manos vacías y una punción muy severa en el corazón. Me he ganado mi propio infierno a pulso. Fui pecador.
 Vivo cerca de Lavapiés que también fue lo suyo en sus tiempos hasta que lo tomaron los chinos. No sé si mi Madrid tendrá pepsina suficiente para hacer la digestión de tanto étnico como está llegando en oleadas pero eso no me lo digáis a mí. Toda la culpa la tiene Gallardón internacionalista de que España esté cambiando de piel y de color. A este paso pronto nuestra picardía se acabó. Pronto empezará la cultura del melting pot. Ellos nos meterán en su puchero y coceremos cual cangrejos borboteando por las asas.


Me opuse a este estado de cosas que tenemos hoy. Por decir la verdad fui perseguido pero en Oviedo siempre estaba Valdés para echarme una mano desde su chiscón a la sombra de los botareles de San Salvador. Él y yo somos el gótico flamígero de la generación del 68. Fui a Oviedo con avales pues el deán que concluyó la catedral ovetense se llamaba Arias Dávila y era de mi pueblo. Y de ahí todo lo demás. Aprendía a amar la literatura en Clarín, padre y profeta nuestro. Escribía como tañendo un violín. Aun escucho la prima de ese registro. A contar con sentimientos y narrar lo que veía de la mano experta de un Palacio al que con tanto denuedo menoscaban los que lo fusilaron.  Otra burra mal capada. No fiar mucho de los críticos. Pero mi padre espiritual, el  espejo en el que quisiera haberme mirado como escritor, por su alcurnia espiritual y sus tendencias a la anglofilia y por su clasicismo ático, pensador y narrador libérrimo como libres son las auras que soplan por el Fontán, es Ramón Pérez de Ayala. Un dandi, un sportman del buen decir.  Con su escritura elegante dejó marcadas las posibilidades de la lengua castellana.
También al igual que él por lo que me toca de consorte y de advenedizo, llevo a Asturias en la armadura de mis huesos y al igual que él quiero ser enterrado bajo polvo asturiano “hasta el día de la restitución suprema”. De Vetusta y de Pilares soy un fifty fifty y a escote aunque me nacieran en Segovia ya digo. Mala sombra. Me sitúo en la parcela de la historia de España que me ha tocado vivir como un testigo de excepción. El furibundo nacionalismo aldeaniego de Ibarreches y Roviras no van conmigo. Prefiero el regionalismo astur que te hará siempre vibrar ante la noción de las dos patrias ahora que nos van a meter a todos en el mismo saco de lo global y yo protesto.
Suenan a lo lejos como despedida a este cronicón violines clarinianos


El violín clariniano es contrapunto de la gaita ayalina que parece retumbar por todo el valle mientras don Armando ataca la melodía del paisaje con su clarinete; por el cabo del estrangul en forma de melodía mana un torrente de belleza. Llega hasta mi alma el mensaje de la purificación.  Fueron tres ases y ya vienen los coros sonando desde Covadonga. Allí la noción de España nació arropada al manto de la Santina pequeñina, galana y belicosa. Bajó del cielo e instaló sobre el perfil de los montes el perfil de la gran patria. Nosotros somos quien somos. Vivan la historia y sus cuentos. Hay que darle la vuelta a los versos de Blas de Otero. Por eso en esta hora difícil en que todo se va al carajo venimos en búsqueda de la querencia umbrátil de los bosques. Hayedos míticos, robledales y blimeales como los de Artedo. Numen hic est. Aquí está el dios o la diosa. Porque para nosotros el concepto divino se enfunda en mujer. Cada verano voy por los caminos que llevan a Pravia. Silo y Mauregato rezan las letanías de los caminantes en el iconostasio de  Santianes. Percibo voces lejanas de monjes que cantan en griego. La tebaida se instala en el reducido término de un ajarafe. Digamoslo bien alto. Somos de Cristo y no podemos ver a Mahoma. Ese prejuicio va en el torrente de la sangre que respalda la muerte de muchos por siglos y siglos en la defensa de la Cruz. Hasta aquí los godos y los mozárabes vinieron huyendo de muchas sarracinas como el 11M. Y las que nos quedan porque los demonios de la modernidad han resucitado a Almanzor con su cimitarra y los tiempos en vez de tolerancia y convivencia de las tres culturas - qué risa- han traído fanatismo, reivindicaciones y suspicacias. Coja el diaño a los tornadizos y que Santa María nos valga. Santiago, cierra España. Que se les atraganten a unos los priscos y a otros les dé el Señor resignación para que en el martirio resistan y entren al cielo blandiendo la palma. Numen est hic. Voy camino del recuerdo y entro en la cueva de las xanas donde estas señoras rueca en ristre se peinan cabellos de oro y tienden su melena sobre las aguas del lago Enol. ¡Qué grande eres Valdés. Tú desde Asturias libro va libro viene me enseñaste a descubrir a España! Y eres un gran escritor. Lo que pasa es que los grandes autores de esta hora undécima bajo sospecha y flotando sobre sus cabezas una nube de caveats y de conjetura se ven obligados a escribir para el cajón. Y de este gran reportaje que es la vida abocáramos al colportaje y a la venta ambulante.  Después de todo no es deshonra ganarse la vida vendiendo misales. A los usurarios que les den...  Con un canto en los dientes. Nos arbitramos el porvenir desde el trono de la prudencia. Nos derriban mas no nos rematan.

SOLIPSISMO EN CONCLUSIÓN

Pronto llegaremos a puerto. Nuestra nave entra en dique con todo el trapo empavesado. Escribir y vender libros es lo mismo: una tarea apostólica. Sirve de composición de lugar y ayuda a hacer examen de conciencia porque después de todo a las puertas del oráculo de Delfos había un letrero que decía: “Gnosce te ipsum”. Allí una de las nueve musas recibe a los adeptos peregrinos con un ojillo entornado.  En el jardín se escuchan los susurros del bosque. Pérez de Ayala tiene un estilo que arrasa agotando la forma y el concepto fundiendo esencia y accidente. Es nuncupatorio. Irrebatible. Como sois con frecuencias los asturianos, Valdés. Que dígotelo yo. En Pilares había, según lo pinta el argumento de Urbano y Simona ,  cuarenta conventos de monjas y la Vetusta de Clarín se conmueve con el adulterio de Ana Ozores con un canónigo. Es el “tijé”, el “fatum” o fuerza ciega del destino el que nos arrastró hacia una mujer bajo los soportales del Fontán - Tigre Juan y yo amábamos a la misma: un ser etéreo- y de cuyas garras nos rescató un libro. ¡Oh divino Miguel! Valdés fue nuestro buen cirineo. Me ayudó a llevar la cruz de aquella noche insoportable. Le estoy muy agradecido desde entonces.

 

ANTONIO PARRA

 

 

ANDALUCIA Y EL DOGMA DE LA INMACULADA

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LA PURÍSIMA
Antonio Parra
Todo el mundo en general a voces, reina escogida, dice fuiste concebida sin pecado original. Este verso lo cantaba Sevilla y fue un jesuita de allí por nombre Maldonado el que luchó por la noble causa de la virginidad de la Teotokos. La cosa viene de largo.
El lábaro de la Purísima ya flameaba en los espontones de las picas de los tercios viejos de Flandes. El catolicismo español tan sui generis siempre pugnó por esta causa durante el medioevo, la edad moderna y parte de la contemporánea, en contra de los bolandistas franceses. Un sector de la Iglesia lo consideró creencia que arranca de los griegos, nunca dogma de fe. Pero Sevilla se salió con la suya y un tal día como ayer de 1854 Pío IX lo define como artículo de la fe para alegría de los defensores de la Simpecado. Sevilla se salió con la suya. Por eso llaman desde entonces y desde mucho antes a Andalucía la Tierra de María Santísima.
Su color el blanco y el azul. Y esos eran los colores de los vándalos. Y los vándalos eran pueblos góticos no semitas. Lo de la bandera verde vino después por concesión de Blas Infantes a los pendones almohades. En Madrid como en Linares veinte mulas son diez pares. Esa es la fija. Luego llegan los mixtificadores y tergiversan los hechos a conveniencia. Al Andalus eran como llamaban los invasores mahometanos a esta región colonizada por estos pueblos de la antigua Germania, originarios de a orillas del Báltico, una zona temida por los romanos, puesto que allá estaban las partes infidelium y la oficina gentium (fábrica de gentes porque en contra de la esterilidad de las matronas imperiales las mujeres bárbaras no dejaban de parir) que descendieron hacia el sur, en compañía de suevos y alanos, destruyendo todo cuanto encontraron a su paso.
Así vinieron las hordas de Atila. Desde Andalucía pasaron a Numidia y al norte de África. No dejaron un monumento a su paso. Eran famosos por su respeto a la mujer, su castidad, y su clastomanía. De ahí ha quedado la palabra vandalismo. Los peores no son gamberros que acaban con las marquesinas de la parada del autobús. El vandalismo más temible lo practican los tergiversadores de nuestras páginas sagradas y tienen voz y vopto en el parlamento y una silla en las tertulias mediáticas.


Por un privilegio especial la Sede Romana concedió el permiso a todos los curas españoles de vestir en el Día de la Inmaculada de azul, un color que no es de rúbrica en la liturgia latina y sí lo era en la griega y en la mozárabe.
Así que las misas de esa fiesta se sacaban de los cajones casullas y ternos de color índigo y zafíreo. Era el color de Nuestra Señora. Miro atrás y me embarga la nostalgia al recordar aquellos días de la Purísima en los años seminaristas. La campana nos levantaba una hora más tarde. Había quiete en la huerta y vino y pasteles en el refectorio. Estábamos dispensados del pensum y cuando pasaba el prefecto no teníamos que alzar el bonete de cuatro puntas pues era un día en que se relajaba la disciplina, un gran día en España, coincidente desde la edad media con las “Fiestas del obispillo”. Sacaban al latino más renacuajo y le ponían en la cabeza una mitra, en la mano un báculo y sobre el pecho una cruz pectoral; en el dedo un anillo sigilar y hala a pontificar, esto es: mandar.
Los del  seminario mayor tenían que servirle a la mesa y hacer sus mandados a los del seminario menor. Obediencia de cadáver. Con el obispillo - dejad que los niños se acerquen a mí- los párvulos tenían toda la autoridad y potestad. Eran obispos y príncipes por un día, de igual manera que por Santa Águeda mandan las mujeres en Zamarramala. Los últimos serán los primeros. Al soldado raso le convertían en coronel y al general en cabo primera. El mundo para que vaya como dios manda a veces hay que ponerlo patas arriba alguna vez, siquiera a título de excepción.
Ha sido un bello jornada invernal con el sol flojo calentando las bardas del hastial de mi m orada. El vecino me arrebató una porción de mi jardín y tuve que arrancar mis árboles. No importa. Madrid sin gente era un paraíso. Se podía circular sin agobios y la gente parecía de buen talante. Estos interregnos o treguas de Dios en medio del frenético y caliente otoño que llevamos vienen bien al personal que se lanza a la carretera tratando de huir en viaje a ninguna parte en las desbandadas fin de semana. Todos buscamos un poco la huida. ¡Qué mala sombra! Hasta de nosotros mismos nos espantamos. Y mañana otra vez a la brega tras el lapsus.
Sus horas invitaban al recuerdo reflexivo. Para todos los españoles son entrañables estas fiestas de la Purísima cuatro días antes de las de Santa Lucía cuando las noches son más largas que los días, y empiezan a decrecer ya, en la antesala navideña descendiendo por la cuesta pina que nos conduce hasta el tope de San Silvestre.
La fiel infantería honró ayer a su Patrona. Se ha vaciado de su contenido religioso esta solemnidad. Sin embargo, gracias a Dios, no nos la quitaron del calendario laboral. Los milagros del Señor ocurren a cencerros tapados y el numen divino que mueve a todo un pueblo puede sumergirse y emerger al cabo de un trecho como un Guadiana solitario.


Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol y calzada de luna y su testa coronada de las doce estrellas. Todo un símbolo de la que aplastará al dragón. Esto es de la Escritura de una forma inapelable precisamente cuando reaparece la media luna, cada vez con más fuerza sobre el horizonte, que Ella hollará bajo sus pies. La liturgia de este día parece que se dispara hasta la locura en los ditirambos de la hiperdulía o culto a la Virgen que quiere decir: “too much” pero también dice la Patrística: “de María numquam satis” contradiciendo aquel “ne quid nimis” estoico. Su oficio es como una borrachera de piropos. El salmista no se reprime y se entrega a una incontinencia verbal. La Deipara es un enloquecimiento de hipérbole y de felicidad porque simboliza a la mujer la que depara la vida desde el hospicio de su vientre y la triunfadora del amor. María mar amargo insondable, creado para amar. La vida nació del agua de su útero. Ella ostenta  primacía sobre los cuatro elementos. La mariología es una de las ramas de la teología más enrevesados e inasequibles. Nos acerca a arcanos tan impenetrables y profundos como el de la procesión trinitaria.
Grandiosa e inefable es la semántica. Entre las denominaciones con que se la determina, huerto cerrado, fuente signada, paraíso de delicias, hermana y esposa mía, genitriz y paridora del Verbo. Too much. Nos perdemos. Sin embargo, este pueblo no se ha cansado de pregonar estas alabanzas que nos revierten a un culto ancestral a Cibeles, a Rhea, Diana, Visnú. María- y que nos perdonen los teólogos si decimos alguna burrada- es la bisagra de conexión entre el sincretismo pagano y la Revelación neotestamentaria. “El Señor me poseyó en el principio de sus caminos. Desde la eternidad fui ordenada y desde la antigüedad antes de que fuera hecha la tierra. Todavía no existían los abismos y yo ya había sido concedida”(Prov. VIII-22-24).
 De cualquier manera, insondable y entrañable es este galimatías marial, tan complicado como la manera de ser de los españoles. Apenas queda aldea por remota e insignificante que no se dirija a ella bajo una advocación local cuya llamada se confunde con el grito telúrico de la tierra. Es algo telúrico, ilógico, visceral. Porque sí.
Cuento y no acabo. Pues es mucho lo que sería capaz de contar. Pero me pierdo en este refugium Christianorum, Dulcinea de los caballeros andantes que andan un poco perdidos y huérfanos por la vida.  Es el venero que subyace sobre todo este andamiaje. Aquí idealizamos a la mujer y sin embargo los que de niños fuimos maltratados o sentimos el abandono e inconsistencia de las que amamos -Eva fue fraguada en el barro pero Ella suplió esa merma- acudimos a su amparo. Sub tuum praesidium confugimus, sancta Dei Genitrix. Y lo mismo ante nuestros descalabros conyugales o ante las improcedencias, arbitrariedades y despotismo de nuestras compañeras de trabajo. Ella es depositaria del amor eterno. Las otras, no.


 Esa obsesión con la virginidad y con la transmisión de la especie la tienen todos los pueblos aunque sea un atavismo romano. Vértice y ápice de todas estas aspiraciones y zozobras humanas, María las congrega en su figura. Como una versión de la pura deidad transformada en mujer. Y nada digamos de toda esa imaginería barroca dedicada a exaltar su concepción inmaculada. Sin este misterio no hubiera habido arte religioso en el que tan prodigo y profuso son la pintura y la escultura españolas. Estamos seguros en contra del feminismo reduccionista imperante con sus despotismos y desvaríos Ella conculcará la cabeza del dragón de la apostasía. Otrosí, la Media Luna bajo sus pies es de una actualidad preocupante.

He pasado una dulce y ociosa tarde repasando papeles y hojeando mi viejo breviario. La iglesia católica en el oficio divino, en los himnos y oraciones en esta festividad dúplice de primera clase con octava común, se suelta el pelo y gracias a España es una de los fiestas más solemnes del calendario cristiano.

Entretanto, tenía enchufada la onda corta. La Deutsche Welle hablaba de los problemas del Islam en Alemania y Radio Kiev hacía llamados para combatir la intolerancia y el antisemitismo. Dejemos bien sentado que algún viejo códice mozárabe ya llamaba a María “aljama de los judíos” y Berceo pedía para este pueblo la protección marial: “eya velar”. Ojalá.

Este Día de la Purísima fue para quien suscribe una jornada de paz en medio del hermoso Adviento.  

 

sábado, 26 de mayo de 2018

el aborto es un asesinato

EL ABORTO, LAS PUSIS Y LA INDUSTRIA COSMÉTICA

Monseñor Rouco nunca fue obispo de mi devoción pero fue como si me pincharan con alfileres el culo cuando presencié la bochornosa escena de unas mujercillas con las tetas al aire repitiendo el sacrilegio cometido hace algunos meses en la catedral de Cristo Redentor de Moscú acosando al pobre cardenal de Madrid un anciano a las puertas de la jubilación en el atrio de una iglesia del centro de la capital. Las pusis han regresado con su furor de Euménides con consignas pasionarias que recuerdan aciagos tiempos de la guerra civil "hijos sí, maridos no". Es el grito de Luzbel, los alaridos de la Bestia provocativa que desafía a Dios y a la naturaleza: "Non serviam". Hay puntos de destrucción apocalíptica en este negocio. Pues todos mis libros han sido una denuncia de ese feminismo atroz involucionista que vivimos en España desde 1975. Aquí de lo que se trata es de entronizar a la serpiente pero uno de mis personajes exclama en ruso en aquel cementerio del somo:

-Emeia smerla (he matado a la serpiente)

El reto me ha valido amenazas, persecuciones y excomuniones. No se puede hacer partija con la harpía, monseñor Rouco. Pero Ella la Mujer vestida de sol y calzada de luna conculcará la cabeza de la gran culebra. Por eso yo estuve a punto también a descabezar a una de estas projimas que plagaban nuestra Administración (lo cuento en "Cela, el Café Gijón") pero en vez de apretar el gatillo que me hubiera convertido en verdugo busqué un punto de fuga en los montes y seguí siendo víctima lo que no obsta para que mis convicciones sean cada vez más sólidas al respecto: el movimiento feminista y el gay es una arma poderosa que esgrime la bestia para pelear contra el catolicismo, la mentalidad cristiana de resignación y de perdón, una tradición de muchos siglos.

La serpiente cambia de camisa y se disfraza de modernidad. ¿Dónde tiene su nido, dónde su guarida? Creo que ya lo he repetido profusamente y hasta el cansancio en mis escritos pero los curas no me hicieron caso, se han unido a ellos e incluso el pontífice de Roma come y bebe y pone cena, enciende candelabros y velas con ellos.

Detrás está el dinero y la industria cosmética, algo horrible pero que revela el hedonismo egoísta de esta sociedad. Hay intereses creado no meramente religiosos ni morales sino la industria del embellecimiento y del culto al cuerpo. Que tiene su origen en una judía alemana, Helen Rubisntein para quine la cosmética es negocio, una ciencia y un arte. El bronceado y la defensa natural de la piel contra los peligros solares. El sol posee una acción esclerosaste.

Muchas cremas que se utilizan para bronceado se elaboran con sustancias de la epidermis humana Comercio de fetos. Helichrysum he ahí una sustancia que se extrae de los fetos humanos. La toza del taxidermista, las bolsas de plástico. En fin, demasiado horrible para alguien que como yo se ha educado en una mentalidad escolástico tomista

 

 


ORDENACIÓN DE JOSÉ LUIS LORENTE EN LA CATEDRAL DE ALCALÁ





ORDENACION SACERDOTAL EN ALCALÁ

 





















ORDENACIÓN DE JOSÉ LUIS LORENTE EN LA CATEDRAL DE ALCALÁ

Cuando todo el presbiterio entonó el "Regina Coeli" a los pies de la Virgen del Valle gruesos lagrimones caían por las mejillas de mi amigo Silvano.

 Tal vez recordaba aquellas imposiciones de  de la sagrada orden del presbiterado que celebraba su obispo que se llamaba Daniel Llorente de Federico.

 Treinta tíos como treinta soles tumbados sobre el suelo, y el de la tercera fila, algo más joven y con menos canas mientras el coro atacaba implorante las letanías mayores, el alba blanca los zapatos bien limpios y la estola terciada de diacono,  era él: Silvano; la verdad es que era todo un espectáculo.

Hoy en Alcalá sólo había un ordenando, lo que habla de la precariedad en punto a vocaciones, que si esto sigue así habrá que rezar la tienda por falta de quórum. Era un joven de Morata de Tajuña, que recién acabada la carrera de Filología inglesa, optó por meterse a cura. Por las temporas de septiembre cantará misa otro, ya diacono. Es ingeniero industrial pero en el seminario de Alcalá al que yo conocí con trescientos y pico seminaristas, una vez que los de Segovia vinimos hacerles visita, sólo quedan catorce.

 Esta penuria viene a darnos la razón de lo que estamos diciendo en este bloque: que si la Iglesia no abandona ese clericalismo maricomplejines de puertas cerradas, aspirantes al sacerdocio célibes y jóvenes y busca nuevos apóstoles en las escuelas, los hospitales, las universidades, las redacciones de los periódicos o en las mismas tabernas porque tambien en ellas se puede predicar la palabra de Dios, esto se acaba, para satisfacción y pitorreo de los impíos que andan hablando de la teología del preservativo – tienen al pobre papa de monaguillo ¿han secuestrado a Roma?- y se terminó. El compromiso con Jesús Nuestro Señor no requiere cataplasmas ni paños calientes. Se necesitan curas de caballo y examinar el pasado, medio siglo, por ver si se han cometido errores. Mi amigo Silvano estaba llorando como un guaje.

        -¿Qué te pasa, chaval?

(Bueno lo de chaval es un decir porque el Silvanete es ya talludito, la mirada algo vidriosa por sus muchos ayunos y la multitud de libros leídos, pero muy vital y un intelectual. Se nota que estuvo en los jesuitas y que sabe bien la Teología y fue gran estudiante de los Santos Padres. Es un bendito de dios. Pero más inocente que un cubo. Le engañan todos. Sus hijos se ríen de él, su mujer se fugó con su psiquiatra.

 En el trabajo lo toman por el pito un sereno y se lamenta con frecuencia no puedo más, no sé si llegaré a alcanzar la edad de retiro. Es medio poeta pero no ha publicado libros. Sus versos no los lee nadie. No le llaman sus amigos. Su móvil no suena jamás. Es de otra galaxia. Vive como en una nube.

 Pero a pesar de los palos y coscorrones que ha recibido en la vida él sigue tan inocente como al principio y se lo he dicho yo varias veces mira Silvano a ti te pierde que tienes mal pronto y crees en los reyes magos, bájate del burro y el me contesta mira quien fue a hablar. Bueno. Tendrá que ser así, me retruca. Le engaña hasta su criada y por una criada algo ligera de cascos colgó la sotana. Ay perillán. Perillán.
        -Nada que me acuerdo de mi ordenación. De las manos ungidas que me ató monseñor Llorente con un lazo blanco y puro. De cuando me puse por primera vez la casulla y el amito[1]. De mi padre y de mi madre que me acompañaron y ya no están.


Trato de consolarle pero comprendo y respeto sus lagrimas que son las mías pues Silvano y yo andamos por la vida pegando tumbos.

 Nos sentimos como marcianos en medio de un país que ya no es nuestro país, asediado por el tancredismo y la moral de conveniencia, ni la iglesia tampoco es la que nosotros soñamos. Está visto que no se puede ser quite. Si te metes a salvador te crucifican. Aunque somos amigos, no puede haber dos tipos más diferentes.

Silvano es alto delgado, bien parecido, no fuma ni bebe. Se le daban bien las mujeres y yo soy bajito y mofletudo con mala leche, fumo como una coracha y bebo lo que me ponen cuando me pierdo por esas barras de Dios. Silvano va a caballo y yo en burro. A veces nos lo pasamos pipa y nuestra amistad inveterada honra la máxima de que un buen amigo es como un tesoro.

        -No te apures, hombre. Sursum corda.

La Virgen nos protege. La devoción a Nuestra Señora me une cada día más a mi viejo condiscípulo que me da a leer sus papeles. Se pone a escribir y no para. Se pone a hablar y va como una moto.

Lo que pasa es que la gente no le entiende, está en otro nivel. Hemos hecho un pacto. Si él se muere antes que yo, trataré de encontrar un editor para sus libros. Algunos son canela fina y si yo la palmo antes que será lo más probable pues yo no me cuido y él es metódico para todo para la comida, el descanso y el deporte, él  que se lleve mis misales y mis breviarios y las crónicas que publiqué en la prensa del movimiento que tengo todas en fotocopia y encuadernadas a canutillo.

 Yo tambien soy aficionadillo a la literatura pero en honor a la verdad creo que no le llego a Silvano ni al cordón de sus zapatos.

Quiero insistir que en esta misa de ordenación nos lo pasamos `pipa. La iglesia estaba de bote en bote y el obispo nuevo de Alcalá  mosén  Juan Antonio Reig Pla – no se si será de la familia de fabricantes del puro del mismo nombre- me pareció un obispón. Llevaba con garbo la mitra y los ornamentos episcopales y predica con una voz recia y tonante un hermoso sermón. Por el físico y por la voz se parece un poco al obispo de Segovia don Ángel Rubio. Son de la escuela eclesiástica valenciana surgida en torno al actual primado de Toledo.

Pero pienso que es un iluso si piensa que los problemas del iglesia se arreglan cediendo parte de los inmuebles seculares de la iglesia- vivimos una segunda desamortización que está haciendo a algunos avispados millonarios- al diantre o quitándoles a los pobre curas parte de su jornal para dárselo a los parados.

 Eso es desnudar un santo para vestir otro. Tambien se chupan el dedos los dos obispos si piensan que van a llenar el seminario de chavales que nunca han oído hablar de Jesucristo y a los que se ha bañado el cerebro con cliché peyorativos sobre la religión y la eterna monserga del oscurantismo sexual (condones, píldora del día después, aborto libre, mariconeria). Todo como si el negocio de la salvación fuese un problema de bragueta. ¡Oh ceguedad de los mundanos cretinos!

 Quizás los impíos le estén ganando la batalla de la propaganda y hoy lo que hacen falta son periódicos, editoriales, Internet y otros pulpitos mediáticos desde donde la Iglesia pueda ejercer el magisterio eterno y civilizador. Eso o no ser. Los católicos se hayan en la peor encrucijada de su historia.

 Si tenemos la verdad en nuestras manos, ¿por que ese miedo a decir la verdad, por que tantos complejos? Hay ocasiones históricas en las cuales como ahora en que la prudencia puede volverse cobardía y a la aquiescencia a los dictámenes del malvado una estulticia.

 Si se condiciona la Crucifixión y la Redención a un tema tan intrincado y oscuro como es el Holocausto-espero que no lo proclamen articulo de fe o dogma porque entonces Silvano y yo abandonaríamos esta iglesia que se hizo esclava del siglo- nos encontramos con la pavorosa realidad presente.

Es terrible que cuestiones tan de monto no se sometan a un debate público y para escándalo de los creyentes y triunfo de los impíos no se someta a un debate público según los usos y costumbres eclesiásticos. Si Roma locuta causa finita va a ser el apaga y veámonos.

 Lo que hace falta es una verdadera labor de evangelización y de moralización de una sociedad corrompida, sacar a Cristo a la calle y enfrentarse a los poderes lácticos. No caer en la trampa. Y aquí estamos cayendo en demasiadas trampas. Las competencias eclesiales van más allá de los intereses materiales tejas abajo. El clero, los obispos, los arzobispos, los diáconos han de mirar para arriba para la corona de la Virgen como hicimos Silvano y yo. Respice stellam. Voca Mariam.

¡Que pena que hayan suprimido el latín! El ceremonial de órdenes sagradas es más simple que cuando nosotros íbamos a cantar misa.

Se han suprimido las medias casullas, los lazos y los abrenuncios exorcistas al diablo al mundo sus pompas y vanidades.  Pero la misa fue hermosa en una radiante mañana de mayo. Luego el obispo nos invitó a los muchos asistentes a un piscolabis.

Que sea enhorabuena. En Morata de Tajuña ondea en la torre la bandera blanca de los misacantanos. Esto no deja de ser un gozo. Para celebrarlo el Silvano y yo nos fuimos al "Geston" a comer y discutimos lo nuestro sobre el monotema mientras tomábamos unas cañitas. Él decía que yo soy un lerdo, y yo la contraria. Casi acabamos a mamporros pero no hay que preocupar. Mañana seguiremos tan amigos. Somos un poco como don Quijote y su escudero que quieren arreglar el mundo pegándose de testarazos contra los molinos de vientos. ¿Serán galgos o podencos?.. Digo yo que si serán molinos de viento.

 Dulce Santa Maria madre nuestra sácanos de nuestras dudas y protege a tu iglesia. Tarea ímproba. Con la iglesia topamos Sancho. Hasta hemos estudiado la posibilidad de apartarnos del mundanal y hacernos ermitaños. A lo mejor, émulos de san Frutos, nos pasamos la vejez en una cueva entonando glorias y kyries y salmos, lo que no estaría mal. Hay que ir pensando en ponerse a bien con dios. Arreglar un poco nuestra vida ya que no podemos arreglar el mundo.

18 de mayo 2009




Cuando todo el presbiterio entonó el “Regina Coeli” a los pies de la Virgen del Valle gruesos lagrimones caían por las mejillas de mi amigo Silvano.

 Tal vez recordaba aquellas imposiciones de  de la sagrada orden del presbiterado que celebraba su obispo que se llamaba Daniel Llorente de Federico.

 Treinta tíos como treinta soles tumbados sobre el suelo, y el de la tercera fila, algo más joven y con menos canas mientras el coro atacaba implorante las letanías mayores, el alba blanca los zapatos bien limpios y la estola terciada de diacono,  era él: Silvano; la verdad es que era todo un espectáculo.

Hoy en Alcalá sólo había un ordenando, lo que habla de la precariedad en punto a vocaciones, que si esto sigue así habrá que rezar la tienda por falta de quórum. Era un joven de Morata de Tajuña, que recién acabada la carrera de Filología inglesa, optó por meterse a cura. Por las temporas de septiembre cantará misa otro, ya diacono. Es ingeniero industrial pero en el seminario de Alcalá al que yo conocí con trescientos y pico seminaristas, una vez que los de Segovia vinimos hacerles visita, sólo quedan catorce.

 Esta penuria viene a darnos la razón de lo que estamos diciendo en este bloque: que si la Iglesia no abandona ese clericalismo maricomplejines de puertas cerradas, aspirantes al sacerdocio célibes y jóvenes y busca nuevos apóstoles en las escuelas, los hospitales, las universidades, las redacciones de los periódicos o en las mismas tabernas porque tambien en ellas se puede predicar la palabra de Dios, esto se acaba, para satisfacción y pitorreo de los impíos que andan hablando de la teología del preservativo – tienen al pobre papa de monaguillo ¿han secuestrado a Roma?- y se terminó. El compromiso con Jesús Nuestro Señor no requiere cataplasmas ni paños calientes. Se necesitan curas de caballo y examinar el pasado, medio siglo, por ver si se han cometido errores. Mi amigo Silvano estaba llorando como un guaje.

        -¿Qué te pasa, chaval?

(Bueno lo de chaval es un decir porque el Silvanete es ya talludito, la mirada algo vidriosa por sus muchos ayunos y la multitud de libros leído, pero muy vital y un intelectual. Se nota que estuvo en los jesuitas y que sabe bien la Teología y fue gran estudiante de los Santos Padres. Es un bendito de dios. Pero más inocente que un cubo. Le engañan todos. Sus hijos se ríen de él, su mujer se fugó con su psiquiatra.

 En el trabajo lo toman por el pito un sereno y se lamenta con frecuencia no puedo más, no sé si llegaré a alcanzar la edad de retiro. Es medio poeta pero no ha publicado libros. Sus versos no los lee nadie. No le llaman sus amigos. Su móvil no suena jamás. Es de otra galaxia. Vive como en una nube.

 Pero a pesar de los palos que ha recibido en la vida él sigue tan inocente como al principio y se lo he dicho yo varias veces mira Silvano a ti te pierde que tienes mal pronto y crees en los reyes magos, bájate del burro y el me contesta mira quien fue a hablar. Bueno. Tendrá que ser así, me retruca. Le engaña hasta su criada y por una criada algo ligera de cascos colgó la sotana. Ay perillán. Perillán.

        -Nada que me acuerdo de mi ordenación. De las manos ungidas que me ató monseñor Llorente con un lazo blanco y puro. De cuando me puse por primera vez la casulla y el amito[1]. De mi padre y de mi madre que me acompañaron y ya no están.

Trato de consolarle pero comprendo y respeto sus lagrimas que son las mías pues Silvano y yo andamos por la vida pegando tumbos.

 Nos sentimos como marcianos en medio de un país que ya no es nuestro país, asediado por el tancredismo y la moral de conveniencia, ni la iglesia tampoco es la que nosotros soñamos. Está visto que no se puede ser quite. Si te metes a salvador te crucifican. Aunque somos amigos, no puede haber dos tipos más diferentes.

Silvano es alto delgado, bien parecido, no fuma ni bebe. Se le daban bien las mujeres y yo soy bajito y mofletudo con mala leche, fumo como una coracha y bebo lo que me ponen cuando me pierdo por esas barras de Dios. Silvano va a caballo y yo en burro. A veces nos lo pasamos pipa y nuestra amistad inveterada honra la máxima de que un buen amigo es como un tesoro.

        -No te apures, hombre. Sursum corda.

La Virgen nos protege. La devoción a Nuestra Señora me une cada día más a mi viejo condiscípulo que me da a leer sus papeles. Se pone a escribir y no para. Se pone a hablar y va como una moto.

Lo que pasa es que la gente no le entiende, está en otro nivel. Hemos hecho un pacto. Si él se muere antes que yo, trataré de encontrar un editor para sus libros. Algunos son canela fina y si yo la palmo antes que será lo más probable pues yo no me cuido y él es metódico para todo para la comida, el descanso y el deporte, él  que se lleve mis misales y mis breviarios y las crónicas que publiqué en la prensa del movimiento que tengo todas en fotocopia y encuadernadas a canutillo.

 Yo tambien soy aficionadillo a la literatura pero en honor a la verdad creo que no le llego a Silvano ni al cordón de sus zapatos.

Quiero insistir que en esta misa de ordenación nos lo pasamos `pipa. La iglesia estaba de bote en bote y el obispo nuevo de Alcalá  mosén  Juan Antonio Reig Pla – no se si será de la familia de fabricantes del puro del mismo nombre- me pareció un obispón. Llevaba con garbo la mitra y los ornamentos episcopales y predica con una voz recia y tonante un hermoso sermón. Por el físico y por la voz se parece un poco al obispo de Segovia don Ángel Rubio. Son de la escuela eclesiástica valenciana surgida en torno al actual primado de Toledo.

Pero pienso que es un iluso si piensa que los problemas del iglesia se arreglan cediendo parte de los inmuebles seculares de la iglesia- vivimos una segunda desamortización que está haciendo a algunos avispados millonarios- al diantre o quitándoles a los pobre curas parte de su jornal para dárselo a los parados.

 Eso es desnudar un santo para vestir otro. Tambien se chupan el dedos los dos obispos si piensan que van a llenar el seminario de chavales que nunca han oído hablar de Jesucristo y a los que se ha bañado el cerebro con cliché peyorativos sobre la religión y la eterna monserga del oscurantismo sexual (condones, píldora del día después, aborto libre, mariconeria). Todo como si el negocio de la salvación fuese un problema de bragueta. ¡Oh ceguedad de los mundanos cretinos!

 Quizás los impíos le estén ganando la batalla de la propaganda y hoy lo que hacen falta son periódicos, editoriales, Internet y otros pulpitos mediáticos desde donde la Iglesia pueda ejercer el magisterio eterno y civilizador. Eso o no ser. Los católicos se hayan en la peor encrucijada de su historia.

 Si tenemos la verdad en nuestras manos, ¿por que ese miedo a decir la verdad, por que tantos complejos? Hay ocasiones históricas en las cuales como ahora en que la prudencia puede volverse cobardía y a la aquiescencia a los dictámenes del malvado una estulticia.

 Si se condiciona la Crucifixión y la Redención a un tema tan intrincado y oscuro como es el Holocausto-espero que no lo proclamen articulo de fe o dogma porque entonces Silvano y yo abandonaríamos esta iglesia que se hizo esclava del siglo- nos encontramos con la pavorosa realidad presente.

Es terrible que cuestiones tan de monto no se sometan a un debate público y para escándalo de los creyentes y triunfo de los impíos no se someta a un debate público según los usos y costumbres eclesiásticos. Si Roma locuta casusa finita va a ser el apaga y veámonos.

 Lo que hace falta es una verdadera labor de evangelización y de moralización de una sociedad corrompida, sacar a Cristo a la calle y enfrentarse a los poderes lácticos. No caer en la trampa. Y aquí estamos cayendo en demasiadas trampas. Las competencias eclesiales van más allá de los intereses materiales tejas abajo. El clero, los obispos, los arzobispos, los diáconos han de mirar para arriba para la corona de la Virgen como hicimos Silvano y yo. Respice stellam. Voca Mariam.

¡Que pena que hayan suprimido el latín! El ceremonial de órdenes sagradas es más simple que cuando nosotros íbamos a cantar misa.

Se han suprimido las medias casullas, los lazos y los abrenuncios exorcistas al diablo al mundo sus pompas y vanidades.  Pero la misa fue hermosa en una radiante mañana de mayo. Luego el obispo nos invitó a los muchos asistentes a un piscolabis.

Que sea enhorabuena. En Morata de Tajuña ondea en la torre la bandera blanca de los misacantanos. Esto no deja de ser un gozo. Para celebrarlo el Silvano y yo nos fuimos al "Geston" a comer y discutimos lo nuestro sobre el monotema mientras tomábamos unas cañitas

. Él decía que yo soy un lerdo y yo la contraria. Casi acabamos a mamporros pero no hay que preocupar. Mañana seguiremos tan amigos. Somos un poco como don Quijote y su escudero que quieren arreglar el mundo pegándose de testarazos contra los molinos de vientos. ¿Serán galgos o podencos?.. digo yo que si serán molinos de viento.

 Dulce Santa Maria madre nuestra sácanos de nuestras dudas y protege a tu iglesia. Tarea ímproba. Con la iglesia topamos Sancho. Hasta hemos estudiado la posibilidad de apartarnos del mundanal y hacernos ermitaños. A lo mejor, émulos de san Frutos, nos pasamos la vejez en una cueva entonando glorias y kyries y salmos, lo que no estaría mal. Hay que ir pensando en ponerse a bien con dios. Arreglar un poco nuestra vida ya que no podemos arreglar el mundo.

 

18 de mayo 2009




[1] Este ornamento fue derogado por el Concilio