Buscar este blog

sábado, 31 de julio de 2021

SAN IGNACIO DE LOYOLA

 

SAN IGNACIO DE LOYOLA Y EL PAPA FRANCISCO DOS JESUITAS ANTAGÓNICOS UNO LA CONSTRUYÓ Y OTRO LA ESTÁ DERRIBANDO

 RECORDANDO EL 31 DE JULIO EN EL SEMINARIO DE COMILLAS. LAS DOS BANDERAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA.

Un ojo en el cielo y otro en el suelo Aquaviva dixit el prepósito que tomó el mando de ese ejercito monacal mitad monjes mitad soldados sin espada que alzó la bandera de la Contrarreforma en Europa reformando el catolicismo y purificándolo de las asperezas medievales ¿arruinándolo? Tal vez porque no hubo orden religiosa más discutida dentro de la Iglesia occidental aunque temida y respetada por los protestantes. En ruso el término jesuítico ha pasado a ser semántica de “hipócrita” “escurridizo”. De España fueron expulsados en dos ocasiones 1678 y 1933. Enseguida la primera iglesia que ardió en el Madrid rojo fue la Casa de la Compañía de la calle La Flor. Quedó también hecha cenizas su gran biblioteca. pero volvieron siempre renacen. Fundador eres Ignacio general de la compañía real que Jesús con su nombre distinguió” cantábamos el himno al final de su novena en los tórridos días del verano de mi adolescencia. Yo me arrodillé durante casi diez años en los bancos de una iglesia jesuítica la de Segovia convertida en seminario conciliar la de san Isidoro de Arévalo hoy derruida la Clerecía salmantina el colegio imperial de Madrid antigua catedral de San Isidro.

Todas ellas tienen la misma traza austera del Gesú de Roma cruz latina sin adornos, numerosas capillas para que celebren misa los padres de la comunidad que siempre eran congregaciones muy nutridas.

El estilo jesuítico es aguerrido y militar. Nunca quisieron ser clerigalla. Se consideran abanderados de elite. Enarbolan esas dos banderas de los ejercicios del fundador de Loyola estilo áspero concordancias vizcaínas pero que sirvieron de preparación para las batallas del Señor y de Satanás también. Lenin estructuró su dialéctica en los famosos espirituales ignacianos. Prosa sin peinar ya digo pero cargada de fuerza doctrinal.

Esta orden triunfó en España durante el Siglo de Oro. Los nuestros son los mejores educadores tribu selecta de este país tan listo por una parte y tan adocenado por otro.

Sus maestros y maestrillos no usaban la vara ni el látigo correccional pero sabían hacer daño cuando querían con ánimo de reclutar a los mejores en sus escuelas de Gramática.

A mí me puso un capelo que me sigue ─no pude pasar la probatio:… tú no vales, te nos has colado ─ escociendo todavía.

Toda mi existencia me revolví contra el veredicto de aquel clérigo diabólico para demostrarle que yo valía.

Era un vasco petulante y diabólico el tal Eguillor; me hizo tanto daño psicológico que estuve a punto de tirarme al mar desde lo alto del acantilado de Peñacastillo.

Fue mi consuelo saber al rodar de los años (algo había fallado en aquella educación selectiva, fue el fracaso del “streaming” que suelen hacer los maestros de Oxford con pericia) que de mi curso cuando llegó la desbandada alcanzaron el sacerdocio de ciento y pico que éramos sólo dos y uno de los ordenados se hizo terrorista. Entró en la ETA. Había sido  un gran amigo mío. Es verdad formamos parte de una generación perdida. Eta nació en un seminario.

Menos mal que en la compañía conocí a otros religiosos que eran la antinomia de Eguillor; santos varones como el padre Martino, Heras, Mayor, Penagos, Taboada, Nieto, Prieto, Cencillo el padre Teofanes cuya celda olía siempre a café etc.

Me enseñaron elocuencia, retórica y el incentivo de la palabra.

Mi fracaso como seminarista hizo de mi un buen escritor y creo que un eximio periodista lo digo como lo siento, mi abuela Paula murió hace mucho tiempo. Siempre estuve viéndolas venir.

Otro regalo que debo a los jesuitas aparte del amor al latín y a la filología es mi devoción a la Santísima Virgen María a la que invoqué en los trances amargos de mi vida.

San Ignacio es un santo distinto, se parece poco a los demás porque a veces baja de su hornacina y se lía a estacazos. El antiguo soldado de los tercios del Duque de Nájera que recorrió media Europa a la pata coja pidiendo limosna por los cuarteles y por los conventos, fue a Flandes, fue a Paris, cruzó el charco y estuvo en Londres. Aprendió latines en Alcalá cuando ya era talludito, sentándose al lado de niños de coro con los cuales compartía banco y palmeta.

Bajo las pesquisas de la Inquisición estuvo fichado como “alumbrado”.

Grandes coincidencias de mi vivir. Me abrí a la vida en una antigua casa de la Compañía y alcancé la jubilación en Alcalá frente a uno de los primeros colegios que abrió la orden en las Atarazanas complutenses. 

Se cerraba el círculo de un modo misterioso.

En los ejercicios el alma marca el paso… un dos… un dos... un dos tres al paso de las dos banderas, las temporal y la espiritual. ¿De qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma? La frase de San Ignacio a Francisco Javier cuando este navarro era uno de los más prestigiosos estudiantes de la Sorbona se me ha quedado grabada. Es la indiferencia ante lñas cosas del mundo, de lo que pasa y lo que no pasa, la "suspensio mentis" o adiaforia mística.

 Gritan los cabos de guardia a formar compañía vista a la derecha descansen un paso al frente… ar. Tras la sotana de un jesuita alienta el pecho de un soldado que lucha por ganar almas para Jesucristo.

Yo di un paso al frente pero volví grupas cuando vi que venían mal dadas acordándome de que los judíos son los últimos en ir a la guerra y los primeros que vuelven. En los combates buscan el mejor agrego de la trinchera.

Dios perdone mis debilidades y cobardías.

Por lo demás ya sabemos las relaciones que tuvo la JHS con el dinero. Fue su mentor o sponsor un rico mercader judío de Medina del Campo que controlaba el mercado de los paños y de la lana en Amberes: Pedro Quadrado. Un ojo en el cielo y otro en el suelo. A Dios rogando y con el mazo dando. Sin dinero no se puede hacer nada. Los jesuitas eran pobres como ratas pero la Orden siempre fue rica. Crearon el "real state". Sus casas eran verdaderos cuarteles. Introdujeron la oración mental y no tenían coro para rezar el Oficio divino. Su liturgia a palo seco sin cantos porque siempre se inclinaron por el rezo en privado.

Un ojo en el cielo y otro en el suelo que decía Aquaviva el sucesor del de Loyola, y ahora el enigma del Papa Francisco. Es precisamente un jesuita el que está poniendo  patas arriba a la SRI y al jesuitismo no lo conoce ni la madre que lo parió. Sanctus Ignatius ex Loyola ora pro nobis. 

Este es un tiempo de peste y de letanías

miércoles, 28 de julio de 2021

 

Dia del abuelete y la paga del verdugo de un libro que estoy escribiendo a ratos perdidos

 EL DIA DE LOS ABUELOS. SAN PANTALEÓN SIN VISITADORAS Y EL SALARIO DEL VERDUGO

 

Hoy es San Pantaleón y ayer fue Santana la abuela de Xto. No hubo visitadoras. El día antes fue San Yago pero el país se había puesto de espaldas —y san Jacobo al que abrazan los peregrinos por detrás las tiene recias y anchas, por lo de la pandemia, a esas festividades del calendario, para sacarse otras de la manga en plan laico. Así se evitaban holgorios,  estupros y violaciones por  San Fermín pobre de mí, los estropicios de la tomatada levantina y el aquelarre del toro embolado en los pueblos de la Plana. Vivíase la cultura del ocio. El ocio es un negocio que fomenta el desmelenamiento juvenil y la cultura del botellón. Hedonismo a velas desplegadas. Retumban los cañones del agitprop, que reviente la santabárbara y explote el pañol. Somos un barco a la deriva bajo la mirada clemente de las divinidades oscuras que regresaban al mundo.

Él, subiendo trabajosamente la cuesta del Butiello, pensaba en estas cosas, sentía el cuerpo limpio y el alma ligera tras bañarse en la playa de Artedo. De vez en cuando se detenía para abarcar con su vista el horizonte y creía escuchar el silencio de Dios en el vértigo de las olas isócronas que besaban las restingas del pedrero alzando mil rumores.

Era el canto de la espuma en su ir y venir de siglos. Al otro lado de la ensenada se alzaba un castillo que parecía un cuento de hadas. Lo había edificado uno de Lamuño que regresó a la aldea desde Alemania y alzó aquella fábrica inspirado en los castillos del Rin.

Soguillas frecuentaba su trato y conversación compartiendo melancolías. A la hora de tomar algún culin en ca Fernando o en los chigres de San Martín. Era un hombre rubio con cara de hastío que había vuelto de la emigración a morir a su tierra encerrado en su castillo.

Solía decir “a un alemán le vistes de uniforme y se transforma completamente”.

La mar bella aquella mañana del día de San Pantaleón seguramente trataba de rezar un responso por el señor del castillo alemán que alzaba su muralla con merlones pintados de purpurina frente a los umbrales de la ermita de la China. La imagen, que encontraron los navegantes en Filipinas flotando entre las aguas, se veneraba el cuarto domingo de julio al pie de un hórreo. Misa tambor y gaita, montera picona.

Un mozo bajaba hasta el estero y arrojaba las cenizas de su padre pescador perecido el 2020, el año de la peste. En vez de romeros hubo silencio y luto en aquel alcor mirando para el océano. 

Las olas rezaban el rosario por las almas de los conquistadores. De aquella playa zarpó Pedro Menéndez de Avilés camino del descubrimiento de la Florida. Lo escribió pero no le hicieron caso puesto que a él no le habían dado vela en ese entierro y había invadido con su hallazgo el terreno de los cronistas oficiales pues menudos son los pixuetos

El Soguillas que había sido archivero y había vivido entre ligarzas, nemas, tumbos, delgas, palimpsestos,  el bulle, los mitencos de las cartas pueblas, privilegios rodados, nemas, ladrones y notas al margen de los decretales eclesiásticos, rectos, anversos, escusones,  y el tabelión de los documentos aplomados, elencos y nomenclátores, colemias y avages (el estipendio del verdugo) y todo aquel coacervo y testimonio yacente entre liños de plúteos y mamotretos polvorientos que guardaban silenciosos el testimonio de las memorias olvidadas.  

Acababa de celebrarse el Día de los Abuelos por los que seguían la nueva epacta.

¡Pobres abueletes! Daban gracias a Dios por haber alcanzado la edad provecta arrinconada. El Soguillas tenía un amigo que no hacía sino lamentarse:

—Con eso de que cobro pensión tengo que mantener a los hijos. Cuando ellos se van de folixia me ocupo de los peques en plan niñera. Por las tardes he de ir a buscarles al colegio. ¿Crees tú que me lo agradecen? Ni pío. El yayo está para tirar de cartera. De joven yo daba dinero a mi madre y ahora he de dárselo a mis hijos. Yayo para aquí, yayo para allá, pero sólo para aflojar la mosca. Todos mis hijos están en paro.

A la hora de comer no se reza ni se bendice la mesa igual que antaño. A los guajes la madre madraza les sirve primero. Y el abuelo el último. Le dije a mi nuera “estás malcriándolos, serán carne de botellón” y me puso morros. Después de comer como gomias se tumban en el sofá, sacan la tableta y duro darle al dedico. El abuelo ha de sentarse en la silla más incómoda para ver el telediario que se ha convertido en un parte de guerra del dichoso virus ese. Mucho cambiaron los tiempos.

Él ya veterano le gustaba recitar el salmo de la antigua misa en latín: Ad Deum qui laetificat juventutem meam. Aquel salmo era para Soguillas su “gaudeamus igitur”. Quería mantener el corazón siempre joven y en espíritu de lucha.

El Soguillas pensaba que su amigo llevaba toda la razón y que el Día de los Abuelos era una trampa tendida por la nueva teodicea pero había que aceptar el espíritu de la época el Zeitgeist. No es bueno remar contra corriente. Pues así habló Zaratrusta. La sociedad de reciente planta  iba a la caza del superhombre según el pensamiento nazi que predicaba el exterminio de los débiles, los tarados, los pobres, los ancianos, y promocionaba la eugenesia mientras recomendaba la eutanasia. En contradicción con las enseñanzas del Evangelio, esos tunos te metieron un gol, Pancho, te han hecho comulgar con ruedas de molino travesando la epacta, los martirologios y las fiestas sacras de nuestra calenda cristiana. Claro que andan tres al mohino.

En el mundo sobra gente. Somos muchos. Para diezmar población el anticristo se había colado en un laboratorio (echan la culpa a los chinos pero hay pocos que se lo creen) y soltó el veneno que viaja por el aire como la 82 División Aerotransportada del ejercito gringo y cuyos estragos se muestran a la vista en cada telediario. Casi se ha convertido en el pilar de la comunicación junto con las catástrofes naturales, los estragos de la sequía y el uxoricidio doméstico que recitan como el pan de cada día. Parecen estas cosas la base del sistema. Los locutores airean las malas nuevas casi con una sonrisa sibilina casi como si les fuera la vida en ello.

lunes, 26 de julio de 2021

GIOVANNI BOCACCIO Y LA PESTE

 

BOCCACCIO VISTO POR PASOLINI. DOS GENIOS CON UNA VISIÓN AMABLE Y CATÓLICA DE LA VIDA


Boccacio, metamos el pájaro en el infierno, demos gracias al fraile que nos enseñó tan bien el camino, un gallo tiene suficiente con diez gallinas pero una mujer ni con cien maridos se da por vencida, son insaciables. El Decamerón en algunos de sus pasajes nos muestra en qué consiste eso del furor uterino. En nuestra ciudad más llena de engaños que de amor y fe vivía una hermosa dama de buenos modales, muy astuta e inteligente a la vez. Boca besada no pierde frescura sino que se renueva como la luna… Y Barato con el santo talismán que dios le dio la consoló de tal modo que muy pronto ella se olvidó de Pericón, etc., etc... volví esta madrugada en que mi humor andaba pachucho y desalquilado con esto de las elecciones (Rubalcaba, ZP, las primarias, el blabla de los tertulieros que chupan cámara y aburren hasta las piedras, las sotas de Telecinco que no cubre su gallo de la quintana por ser un rufián hermafrodita y al que las mujeres deben de gustar tanto como a un perro un estacazo, los bustos parlantes de la marranería, nunca debió de haber en Europa tanto canalla en traje de eurodiputado cobrando dietas a tutiplé mientras nuestros chicos están en el paro) a las páginas del Decamerón que es un libro padre y alma mater de todos los escritores, san Giovanni Boccaccio nos de su bendición y el que no valga que lo deje porque ocupa mucho cacho, resulta que una Maripava quiere escribir novela histórica, aquí mucho y mucha novelista de pico que no podría andar un paso sin andaderas laico judaicas y los que se niegan a lamerle el culo al Bigbruder, esos, los genuinos, los autóctonos, prosa con verve que bebieron en los hontanares de los grandes maestros (Quevedo, Góngora, Rabelais, los grandes escritores rusos y un poco Shakespeare, el único católico que nos queda de los ingleses) esos no podrán publicar ni trillar ninguna parva. Anatema sint a ojos de los inquisidores del Santo Oficio laico judaico. Fortuna os de Dios, hijo que el saber no te hace y te libre del totalitarismo democrático que esto es un baile de máscaras. Pues carecen del sentido del humor, en la biblia nadie ríe, no se cuenta un solo chiste, Jehová debe de ser un dios terrible pero muy aburrido, que se calza el coturno, atruena en el Sinaí y nos habla desde la zarza incandescente, un poco como Obama con una patata en el paladar, Aquilón sopla desde Alaska y de allí y un poco más abajo nos llegan las hordas del anticristo, nunca podrán entender la chispa, el donaire, ese optimismo tolerante y picarón del catolicismo bajo medieval del que los humanistas italianos que introdujeron el soneto y la novela bizantina en las grandes literaturas europeas representan el máximo exponente.

Volviendo a Petrarca, al Dante, a Chaucer que en los Cuentos de Cantorbery imita al Decamerón uno entiende por qué estos zafios epígonos de la democracia totalitaria que padecemos entre bolchebique y socialista controlada por los banqueros de Wall Street y el capitalismo financiero que nada tiene que ver con el del trabajo que se expresan en un inglés aburrido y sansirolé, uno recupera la alegría de vivir. Todos se lo toman muy a pecho pero la vida no es más que un comentario leve más allá de las planchas y embolados del constitucionalismo.

Los textos del florentino fueron traducidos a imágenes por otro genio, Paolo Passolini, en un auténtico tour de force en el cual cinematografía y literatura se complementan. La razón de este éxito es que la novela bizantina se apoya en el relato corto y goza del dinamismo de la literatura oral en que ocurren muchas cosas en poco tiempo y a la primera sin profundidades de analisis de caracteres o complejas tramas psicológicas. Son un producto directo del genio trajinante de los siglos XIII y XIV coincidiendo con las grandes peregrinaciones a Compostela, a Cantorbery, a Roma.

Los que van a esos lugares por una promesa se entretienen contando historias. Es la esfoyaza o el filandón y de las consejas al lado del fuego en las que aparece la doncella que es desfoliada por algún libidinoso clérigo, la mujer en el balcón que pasa por allí un soldado y le invita a subir un ratito y en tanto llega el marido que estaba supuestamente de caza en los montes de León y se arma la de Dios según reflejan los cancioneros. Pero mientras el Romancero castellano contempla el sexo desde su lado trágico (Eros y Tanatos vienen a ser el Castor y Pólux de la mitología cabalgando en un mismo caballo) el Decamerón lo ve como un juego, a partir de la idea de que las relaciones carnales son la vida mismo. Así que a retozar.

Esto es lo mejor de la vida. Dios dará pan pues nos dio una boca y si lo puso ahí en eso es para que lo usemos… la mujer que ardía en amorosos deseos se echó en sus brazos y trasladándose a la alcoba lo hicieron muchas veces durante toda la noche.

En el cuento de Reinaldo de Asti atacado por unos bandoleros y encomendándose a san Julián gracias al santo que le guía a la casa de una viuda rica y fogosa bien acabó lo que empezó mal. El pícaro Bocacho le guiña un ojo al lector mientras denuncia las mohatras de la gazmoñería hipócrita que habría que venir con el protestantismo puritano y sin sentido del humor. Estamos en la Florencia de 1348. Acababa de pasar la guadaña de la peste sobre Europa. Al cabo de tanta mortandad había en las ciudades un intenso deseo de vivir, de reproducirse olvidándose de las bubas que cariaban las ingles y las axilas preludio de la mortaja. Unos florentinos salen al campo – Fiammetta, Pampinea, Filomena, Elisa, Emilia, Laureta, Nelfila, Fanfilo, Filostrato e Idóneo- un martes por la mañana después de misa y se lían a contar chascarrillos que les hacen olvidarse de la epidemia que acababa de asolar la ciudad y en la que todos habían perdido a sus seres queridos. “Vayamos al campo donde respiraremos aire puro y gozaremos de los placeres que procuran la inocncia y la virtud”.

Yo recuerdo a Passolini que aparece al principio de la película que vi en aquel cine de Londres de Fulham Road en habito franciscano sentado en un pupitre cálamo en ristre hilvanando las crónicas del Decamerón. Creo que en esta película consiguió el italiano una de las obras maestras del séptimo arte. El del mudo y el hortelanillo de las monjas que recoge un tema de la tradición oral es uno de los más impresionantes. Masetto de Lamporequio no tenía curro. Y para inspirar lástima y compasión se hizo pasar por tonto y por mudo y fue a pedir trabajo a unas monjas. La abadesa que lo vio-era apuesto y de gallarda figura pero retrasado mental- lo encontró apto para labrarles el huerto a las monjas de aquel monasterio de Peruggia. Y algo más...

Un dia que cogía cerezas subido a una escalera dos hermanas que pasaban por allí cantando el “Disrupisti me Domine” y la “Intemerata” vieron que debajo del jubón no llevaba prenda alguna para tapar sus vergüenzas. Quedaron ambas maravilladas ante lo bien dotado que estaba el garzón.

-Vieni… vieni anchio

Lo tomaron de la mano al menestral y se lo llevaron al huerto nunca mejor dicho. Y lo metieron en una cabaña donde podrían satisfacerse porque las monjas no eran de de piedra.

Mientras una retozaba con el mudo la otra vigilaba. Nadie se enteraría porque era mudo, nadie vería. Es lo que ellas pensaban porque les vigilaba la abadesa con ojos de Argos y detrás de cada una de las celosías del monasterio y ojos encendidos de mujer contemplaban lo que adentro de la choza estaba sucediendo. Total que Massetto de Lamporoquio se pasó por la piedra a toda la comunidad siendo la más persistente de todas la madre abadesa la cual cuando acababa con las legas wel hortelano, empezaba con las novicias y al final el rato más largo era para la madre superiora quien se lo llevaba a su celda para tenerlo toda la noche a su servicio:

-Vieni, vieni.

La madre abadesa, insaciable útero furente, quería más y el gallo ya no estaba para más quiquirís.

-Otra vez ni hablar, que ya no puedo con los calzones, reverenda- exclamó el hortelano dando un grito porque se resistía a obedecer a la priora.

Las religiosas que espiaban la escena desde lo alto de sus celdas, al oír hablar a un mudo, gritaron conmovidas:

-Milagro… milagro.

Con tan incesante trajín sexual había hecho recuperar el habla aquel barbián florentino consumado embaucador y experto en las artes del disimulo.

El autor de una forma amable y venial critica la impostura, la simonía y la corrupción eclesiástica. Boccaccio nos cuenta que en Roma no se podía dar un paso sin un buen contacto y los mejores eran los de las meretrices y los de los efebos que entretenían los ocios cardenalicios y calentaban la cama a los prelados de su Santidad.

El vicio nefando y la pasión por el dinero eran una plaga. yo vi en Roma allá do es la santidad que todos al dinero hacían humildad, refiere el arcipreste de Hita pero estas criticas nada tienen que ver contra el depósito de la Fe ni atentan al dogma y tal respecto ahí está la historia del judío Abraham que se hace bautizar en Paris por el arcediano Giannotto Civigni a la vuelta de un viaje a Roma donde contempla la corrupción reinante en la Ciudad Eterna. Bujarros, bardajes, putas, bulas para comprar la vida eterna. Hay que ir con la bolsa bien preparada a San Juan de Letrán, lo cual demuestra que si el catolicismo no se ha acabado es porque detrás apunta el dedo de Jesucristo al que los mercachifles tratan de vender por treinta monedas.

-Esta debe de ser la religión verdadera pues tan maltratada por los eclesiásticos permanece intacta al cabo de los siglos. Yo abjuro de la fe mosaica ahora mismo- contesta el israelita ante la pila de agua bendita de Notre Dame.

Un tratante de ganados de Perusa se dirige a Nápoles a la feria buen zapato buena media buena bolsa con dinero ingenio y más inocente que un cubo se va de putas, le burlan la bolsa entre el rufián y unas comadres del barrio de Malpertugio y acaba bañándose en una privada. Olía a mierda que tiraba para atrás pero en el camino se encuentra con unos ladrones que robaban sepulturas. Aquella misma tarde acababan de llegar a Nápoles. Iban en busca de su anillo pastoral engastado de rubíes que debía de valer un dineral. Se había muerto un arzobispo. Buscaban los tesoros de su tumba.

-Entra tú y pilla todo lo que encuentres dentro.

Le auparon los colegas y con un barrote abrieron la tapa de la tumba recién inaugurada. El de Perusa les fue arrimando a sus compinches, el báculo, la mitra, los guantes y las cáligas de seda bordadas en oro macizo pero se quedó el muy pícaro con el sello arzobispal de piedra de rubí.

-¿No hay más, Peruchio?

-No.

-Pues, como no nos lo das, ahí te quedas

Y en esto cerraron la tapa del sarcófago. Quedó el pobre hombre enterrado en vida junto a un difunto que empezaba a oler, y peor que él. En esto quiso su ventura que entraran en la iglesia otros ladrones. La misma ceremonia, levantar y apuntalar la piedra y los mismos discutinios de quien entraba primero y ninguno se ponían de acuerdo. Pero al que entró a robar, que era un cura por cierto, le mordió el emparedado en una pierna. Ambos, manilargos, pies pa que os quiero, salieron del recinto de estampida y muertos de miedo. Peruchio con su joya en el bolsillo pudo regresar rico a su país olvidándose de la bolsa que le arrebataron, de las putas y de los facinerosos de la ciudad más peligrosa de Europa en el medioevo. También estuvo de su parte aquel san Julián misericordioso el hospedero celestial que socorría a los que vagaban por el mundo sin rumbo fijo. El ritmo de este relato es intensísimo y no decae un momento.

En boca de Teobaldo peregrino al Santo Sepulcro pone la critica más circunstanciada y cabal contra el abuso de poder de los eclesiásticos. Sugiere que el confesonario no es el tribunal de la penitencia divina sino un instrumento de control como Internet en la actualidad, poco más o menos, y que la obsesión con el sexto mandamiento es una filistina herramienta para conseguir el derecho de pernada.

Hay algo morboso y diabólico en esa obsesión sexual de la que adolece la iglesia latina: “Esos frailes claman contra la lujuria porque de ese modo pueden holgadamente quedarse con las mujeres que otros dejan. Condenan la acaricia para que se les ofrezca a ellos lo mal ganado en diezmos y primicias y eso que llaman caridad. Los frailes quieren que os desprendáis del dinero para que vaya a parar al cepillo de la iglesia, necesitan dinero para holgazanear y acostarse con todas las mujeres y los efebos que encuentran en el camino”. A lo que parece, la pederastia y los abusos deshonestos por parte de la clase sacerdotal afligían al creyente del siglo XIII igual que al de hoy. Desde entonces han pasado un cisma en Occidente y tres concilios y la jerarquía encampanada en su soberbia vaticana no ha puesto remedio. “En resumen- concluye el peregrino su diatriba- si quieren santidad ¿por qué no siguen el evangelio? Que demuestren lo que predican. Basta ya de frailes galanteadores, mujeriegos, visitadores de mujeres e incluso de conventos”.

Un abad de Toscaza con fama de santo y milagrero sólo tiene un defecto que se pirria por las mujeres en especial le gusta la mujer de un campesino Ferondo. Con ella urde una estratagema para simular su muerte y su entierro con una estancia de nueve meses en el purgatorio.

Al final de este tiempo el inicuo monje que había estado refocilándose con la esposa del “difunto” lo resucita. Otra vez cunde el grito de milagro… milagro por toda la Campania. La querida del mitrado,total, se ha quedado encinta y tendrá un chico al que pondrán por nombre Benedicto. La crítica a la vida eremítica no puede ser más feroz. Ni más real porque tan truculentos sucesos eran de rubrica en aquel entonces, hoy lo siguen siendo habida cuenta del afán de la jerarquía de barrer debajo de la alfombra. El Decamerón va a influir en toda la novela moderna sobre todo en la literatura picaresca, concretamente en el Lazarillo que es un decamerón a la inversa. Lázaro de Tormes podría pasar por personaje de estas novelas Acuciado por el hambre más que por el sexo y es que debe de ser harto difícil amar cuando no se tiene la barriga llena. La idea maestra que late bajo las entrañas de este gran libro es la tolerancia, la alegría de vivir, la libertad que significa para Europa la cultura católica frente al pensamiento único y la tiranía del afán trilateralista, del protestantismo anglosajón.

Subámonos a la torre del gran belvedere florentino para otear el horizonte. Ahora los árboles no nos dejan ver el bosque.

domingo, 29 de mayo de 2011

viernes, 23 de julio de 2021

 SANTA MARIA MAGDALENA ORA PRO NOBIS

 

Bajé a la Magdalena cuesta abajo del bello valle que se reclina en la cuesta del mismo nombre. Cerradas las puertas de roble de la iglesia de Magdalena en la incomparable bahía de la Concha Artedo intacta la espadaña, mudo el campanil, y en el dintel el letrero indicando su carácter de iglesia de antana, derecho de asilo, dentro no me podrán echar mano los corchetes que andan por la red esos sabuesos que nos indagan a los que somos políticamente incorrectos porque este lugar era un lugar sagrado para los que huían de la justicia.

Fue muy concurrida en el el medievo llegaban romeros que atravesaban el valle de las Luiñas y en medio del silencio sin fiesta recojo uno párrafos del libro de George Barrow aquel itinerante inglés que vino a España a vender biblias “hube de pasar la ría en barca y luego trepar por una pina cuesta que los naturales llaman calella”.

Debió de tener en aquel lugar una fiesta de prau que marcaba el cenit de los veranos asturianos. Y a mi memoria llegan los sones de tambor y gaita. Junto con el grito del ijujú al acabar la danza prima. En los años 80 yo bajaba a misa a esta ermita recoleta donde había una tribuna consistente y un armonium. Repican igualmente las campanas en mi memoria.

Santa María Magdalena ora pro nobis. La devoción a esta santa pecadora que ungió con sus lágrimas y sus cabellos los pies del Salvador en casa de Simón el Leproso ocasionando la rechifla y la indignación del fariseo a lo cual replicó Jesus con la frase que ha sido el código de conducta que venden su cuerpo por dinero y a cambio dan amor. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. La fiesta de la Magdalena es un solemne día de tolerancia y perdón.

 En mis tiempos de Inglaterra yo iba con frecuencia al Magdalene College dedicada a su memoria y uno de los colegios más famosos de la erudita Oxford en cuyo campanil se exhibe el reloj de Fairfax con su papamoscas. La liturgia de la iglesia romana dedica a esta santa que debió de ser una hebrea bellísima y a la cual los pintores de todos los tiempos Rembrandt, Velazquez, Van Dick pintan rubia y al pie de la iglesia de asilo que no sé si pertenece ya al obispo de Oviedo (fue rectoral en antiguos tiempos) con una pequeña huerta donde crecía el niso y el limonero, canto a media voz para que no me oigan los bañistas que huelgan en el estero de la playa de Artedo aquel himno que transcribo de las pagina sobadas de mi viejo breviario:

 

Pater supernae luiminis

Cum Magdalena respicis

Flammas amoris excitas

Geluque solvis pectoris

Amore currit saucua

Pedes beatos ungere

Lavare fletu

Comis et ore lambere

Adstare no timet cruel

Sepulchro inhaeret anxia

Truces non horret milites

Pellit timorem charitas

Maria castis osculis

Lambit Dei vestigia

Fletu rigat, tergit comis

Detersa nardo perlinit

Deo patri sit gloria

Ejusque soli filio

Cum Spiritu Sanctu

Nunc et per omnia saecula

 

TRADUCCCIÓN

 

PADRE DE LA LUZ DE LO ALTO

CUANDO MIRAS A MAGDALENA

ENCIENDES LLAMAS DE AMOR

Y DERRITES EL HIELO

DEL ODIO QUE ANIDA EN EL CORAZÓN

ELLA CORRIÓ LLENA DE AMOR

A LAVARLE LOS PIES Y UNGIRLE PARA EL SEPULCRO

LAMIENDOLOS CON SU LLANTO

LOS CABELLOS

BARRUNTA YA LAS ANSIAS DEL SEPULCRO

NO TEME A LOS ESBIRROS

SU AMOR VENCE AL MIEDO

DE LOS SOLDADOS

MARIA CON SUS BESOS CASTOS

LAME LOS CALCAÑOS DE DIOS

REGANDOLOS CON SU LLANTO

SECANDOLOS CON SU PELO

Y LOS UNGE DE LINIMENTO DE NARDO

GLORIA AL PADRE Y AL HIJO

Y AL ESPIRITU SANTO

AHORA Y POR EL UNIVERSO DE LOS SIGLOS

AMEN

Sintiendo la soledad en que ha quedado la iglesia semi abandonada en este augusto valle sin repiques de campanas pero su espadaña todavía enhiesta me apena que un obispo romano desconozca la dulzura y grandeza de sentimientos que sólo pueden expresarse en latín, suprimiendo el rito secular en que rezaron los cristianos a lo largo de las épocas. Otras lenguas carecen de la delicadeza para decirlo tan alto y claro. El Redentor viene a anunciar a los pecadores que nos salvará sólo el amor. Labor omnia vincit. Sancta Maria Magdalena ora pro nobis. Su sagrado pediluvio nos libre de nuestra culpa 

RETRORSUM VAMOS PARA ATRAS

  RETRORSUM

 

Vade retro Satanás

Cabalga la mula de Pedro Sanchez cara atrás

Escucho un disparo

En alguna parte

El sonido del tantán de los cafres

Que asaltan la  cancela de Melilla

Responden a la llamada

Y se derraman por el postigo

De la traición judaica

Perico es un señorito andaluz

Con derecho de pernada

Sus ministerios son un harén

Favor por favor

Yo la meto tú la sacas

Coloca el dictador a sus querindongas

Los coños grandes en los altos despachos

Pisando alfombra

Moviendo el culo y las caderas

En la toma de posesión

Marlasca besa el culo al señor

Maricón, maricón

Nos dan aceite de ricino en cada noticiario

Ahí están roedores y reciarios

Para gladiar

En el albero

Por detrás nos gusta más

Pedro Sanchez adalid

Del amor traicionero

Poeta del verso inverso

Quiere poner a mi patria del revés

Jiji ji jajajá

 

Friday, July 23, 2021

domingo, 18 de julio de 2021

SUPRIMIDA MISA EN LATIN

 

El Papa Francisco destroza el legado litúrgico de Benedicto XVI

Francisco Misa Tradicional
 | 

Los rumores eran ciertos. El Vaticano ha publicado hoy un motu proprio del Papa Francisco con el que se carga el legado litúrgico de Benedicto XVI, el motu proprio Summorum Pontificum, por el que el cardenal Sarah dijo que el Papa alemán pasaría a la historia; pero Francisco no ha querido que sea así.

El Papa impone así más restricciones a la celebración anterior a la reforma conciliar, que liberalizara en 2007 Benedicto XVI. “Los libros litúrgicos promulgados por San Pablo VI y San Juan Pablo II, de conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la expresión única de la lex orandi del Rito Romano”, escribe el Papa. Esto quiere decir que ya no hay dos formas del rito romano.

A partir de ahora no habrá más erecciones de nuevas parroquias para los fieles que quieran la Misa Tradicional. En los lugares donde esté autorizado el Misal de 1962, de Juan XXIII, las lecturas de la Misa se proclamarán en lengua vernácula.

Los sacerdotes ordenados después de la publicación del presente Motu Proprio, que deseen celebrar utilizando el Misal Romano de 1962, deben presentar una solicitud formal al obispo diocesano, quien consultará a la Sede Apostólica antes de otorgar esta autorización. Los sacerdotes que ya celebran según el rito antiguo deben solicitar al obispo la autorización para seguir disfrutando de esta facultad.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos a partir de ahora pasa a regular el uso del Misal Romano de 1962, y no la Congregación de la Doctrina de la Fe como sucedía hasta hoy.

Un sacerdote de Toledo, Francisco José Delgado, que no celebra habitualmente en el milenario rito anterior a la reforma posconciliar, ha publicado una reflexión en la red social Twitter:

“Creo que lo más inteligente ahora es, de forma tranquila y sosegada, defender la verdad por encima de las leyes inicuas. El Papa no puede cambiar la Tradición por decreto y ni decir que la liturgia posterior al Vat. II sea la única expresión de la lex orandi en el Rito Romano.

Como eso es falso, la legislación que brota de ese principio es inválida y, de acuerdo con la moral católica no debe ser observada, lo cual no implica desobediencia. Bastaría simplemente con ignorarla, pero creo que en este caso no es suficiente.

Creo que es nuestro deber como sacerdotes fieles ejercer la obligación moral de defender la verdad pública y notoriamente, arrostrando las posibles consecuencias. Y así invito a todos mis hermanos fieles a que lo hagan.

Hasta hoy no he sentido la necesidad de celebrar la Misa Tradicional. Sí he asistido y he rezado el breviario anterior a la reforma, pero por mis labores parroquiales, no me parecía imprescindible hacerlo. Pero eso, gracias a Francisco, cambia desde hoy.


jueves, 15 de julio de 2021

 El abuelo Benjamin

 

allí estaba mirandome asomaba el gallo sobre las tapias de la iglesia de San Gregorio convertida em solemne casa de todos. Parecía yo verle cojear camino de misa. Tenía la pata chula por el reuma a causa de la humedad del arroyo que discurría a la puerta de casa. Fue a una curandera y le recetó ponerse en la rodilla la piel de un conejo. A los tres sías olía a rayos. Y no era el reuma. Era la próstata que se le llevó por delante interfiriéndole largos años los huesos. Se sentaba en un banco del lado del evangelio compartido con el Tío Gregorin y el Tío Bernardo. Al darle de alta en el hospital de la  Misericordia después de su primera operación hemostática se creía curado del todo y regaló a la iglesia de Fuentesoto un Resucitado. Sin embargo la prostatitis volvió a la carga en medio de inmensos dolores que soportó con paciencia “ Es como si los perros me estuvieran mordiendo los cojones, hijo” me decía y yo le ayudé a bien morir.

Leyendole la Recomendación del alma.

Los tres Gregorin, Bernardo y Benjamín eran quintos y los más veteranos del pueblo después del Tío Paulete que estuvo en la contienda de Cuba y nos leía bajo el bardal  de su portada libros de autores del 98. Cuando la guerra los tres se hicieron de Acción Popular el partido de Derechas. Gil Robles les dejó en la estacada. Mi abuelo Benjamín era muy religioso sin ser beato fe profunda de converso judío esos que no cambian. Su adscripción a la religión católica no fue óbice para que un día saliera al encuentro de un cura muy malo que tuvimos en el pueblo que se llamaba don Amancio cuando se enteró de que aquel cuervo abusaba de mi tía Rosario. Fue a por él y el cobarde huyó en una burra camino de Hontalvilla de donde era natural. Escribió al obispo y el obispo que se llamaba Pérez Platero le mudó de parroquia pero no le suspendió a divinis ni le quitó las caras dimisorias. Aquel Amancio era biueno y barato en cuestión de mozas. A las del coro de Acción Católica se las pasaba por la piedra invitandolas ora al confesonario ora a la rectoral. Hacía a pelo y a pluma porque según supe también algún que otro monaguillo incauto cayó en sus garras. Desde entonces he tenido prevención contra la clerigalla y a pesar de mis ordenes sagradas creo que lo del celibato es una regla para engendrar expósitos una perfecta añagaza porque han convertido el sexto mandamiento en mandato de poder y abusos sexuales. Es una ley contra natura que sólo unos pocos son capaces de sobrellevar a costa de acabar tarados. Caparse por Jesucristo sería un summum bonum para alcanzar el monte de las bienaventuranzas cuya cúspide únicamente unos pocos escalan y a estos tarados hay que canonizarlos santos. La Tia Rosario acabó en un convento de Adoratrices. Fuimos a verla a Barcelona. A mí me quería mucho. Luego colgó los hábitos y se casó con un guardia civil el tío Manahén ese sí quera un santo. Pues allí estaba mi abuelo apoyado en su cachava calada la gorrilla hasta las orejas y mirandome fijamente a los ojos al otro lado de la vida con severidad. Sólo me sacudió el polvo una vez que fuimos a melones y a mi me pilló el guarda y hube de pagar y tuvo que pagar una multa de dos pesetas. Yo alegué que fueron los otros los que me indujeron a entrar en el vedado porque yo era un niño muy inocente e incauto. Aun recuerdo aquella noche de luna llena cuando yo me había quedado en el corral sin atreverme a entrar en casa.

─ Pasa, hijo, que es hora de cenar

─ No quiero, no me da la gana

─ como que no quieres no te da la gana. Ven acá

Me cogió e las orejas y aquella noche cené de la cayada paternal. Fueron cinco rebencazos en las nalgas. No me dio más pero desde entonces no se me ocurrió ir a sandias ni a peras ni a por moras a Peñacolgada. El abuelo Benjamín los tenía bien puesto. Era un labrador cabal, el que araba más recto en toda la comarca, el que sabía binar las tierras imbuido de una sabiduría ancestral. Un jueves vino a visitarme al seminario antes de morir y me recomendó ser aplicado y diligente, no hacer mal a nadie pero defenderse cuando a uno le agreden. “No quiero, Quintiliano, que te tomen por tonto”

 

CUARTO CENTENARIO PUBLCACION DEL ESTEBANILLO iv

 


domingo, 11 de julio de 2021


 

GRANDES DIFERENCIAS ENTRAMBOS FLAGELOS EL COVID Y LA PESTE NEGRO. AHORA HAY MASCARILLAS Y MÉDICOS Y ENFERMEROS EN 1348 NO SE ATREVÍAN A TOCAR A LOS APESTADOS

 

LA PESTE NEGRA DE 1348 Y EL COVID DE 2020

 

Gracias a Dios y la intercesión de la Virgen Santísima y de Sta. Teresita de Lisieux de la cual soy devoto salvé de la peste. Vaya ,i agradecimiento a los médicos que me cuidaron en el hospital del Escorial el pasado marzo de 2020 y a las enfermeras emigrantes en su mayor parte. Quedaronme algunas secuelas. Se me cortaba la respiración y tenía como un nudo en la garganta que me costaba expectorar. El remedio empleado para deshacer ese nudo fue (mirabile dictu) que volví a fumar n pipa. El humo del tabaco alivió mis fosas nasales. Creo que soy un hombre nuevo después de tal trance. Vi la muerte de cerca, ─el paciente con el que compartía habitación un hombre joven del Opus que leía "Camino" falleció en siete horas─ encomendé mi alma a Dios aferrado a las cuentas de mi rosario y fuere lo que Dios quisiera. La noche del 19 de marzo fiesta de san José tenía mucha fiebre, uno de los facultativos me administró aneurol, sudé toda la noche hasta empapar la cama y a la mañana siguiente me sentí mejorado. Pronto me dieron de alta. Al abandonar la sala el personal del hospital empezó a aplaudir y yo me sentía como Curro Romero sacado a hombros de la Maestranza en una tarde triunfal.

Ahora estoy leyendo a Bocaccio que escribió el Decameron como "vacuna" psicológica contra los pesares de aquella endemia que en los seis meses que duró de marzo a octubre de 1348 en la patria del Dante acabó con la vida de casi cien mil personas. Hay una gran diferencia entre aquella epidemia local y esta del Covid global. Entonces no había enfermeras heroicas como las que hemos tenido en España. Los enfermos eran abandonados a su suerte. 

Si tenían la suerte de encontrar algún medico este les tomaba el pulso con la cara vuelta a la pared para no recibir el aliento del apestado. Cerraron las posadas, las tabernas y los burdeles. Sólo estaban abiertas las farmacias, las iglesias y las notarías porque los florentinos se agolpaban a la puerta para hacer testamento. "Ninguno afectado por el morbo, dice Giovanni Bocaccio, aguantaba al cuarto día".

 La gente huía al campo para evitar el contagio, algo que se está produciendo actualmente: el personal busca casas en el extrarradio y abandona los cuartos en las ciudades. También subieron los precios de los alimentos y otras utilidades un cincuenta por cien. Se instauró el hambre pero la humanidad salvó y siguió viviendo gracias a Dios.

 La gripe del s. XIV fue difundida por las ratas. Quienes contraían la enfermedad congestionada la sangre adquirían un color negro las venas se apelmazaron y se volvían tierra, los enfermos se quedaban pajaritos en sus moradas y nadie  sabía que murieron hasta que hedían, los vecinos contrataban a unos camilleros con angarillas y echaban el cadáver en la fosa común. Esta de ahora se achaca─peregrina tesis─ al mordisco del murciélago. 

Pero esto tampoco es seguro. Existen muchas opiniones al respecto. La etiología del bacilo está sujeto a especulaciones múltiples de los lemólogos a veces contradictorias y aparte de un flagelo médico ha pasado a ser un problema política que alimenta a los grandes monstruos de la contradicción. Yo que soy católico apostólico y romano con puntas y ribetes de ortodoxia bizantina veo el virus como un aviso de la divinidad instándonos a la conversión. Este es el metanoite de san Pablo, amémonos unos a otros, perdonémonos. Que Cristo está en la historia sin meter mucha bulla lo experimenté en la solicitud y amor con que me atendía aquella enfermerita ecuatoriana gachupichi. Dios se lo premie y mi lema es un anuncio de esperanza y de reportación a mis hermanos. No temáis que Él está ahí aunque su presencia apenas se le nota. "Ne bayotsa" (no temáis) que dicen los rusos.