Buscar este blog

viernes, 31 de marzo de 2017


VALLADOLID CIEN AÑOS por JOAQUIN DIAZ. RECOMIENDO ESTE LIBRO,visitar la página de la libreria Alcaraván en la Villa del Libro

 

VALLADOLID 2

 

 

 

2

 

 

 

 

 

En cierta ocasión que visité la Ciudad del Pisuerga tuve la curiosidad de visitas la casa donde habitó uno de los eximios maestros de preceptiva literaria, don Narciso Alonso Cortés. Los que estudiamos humanidades en los 50 nos empollamos su Historia de la Literatura Castellana en papel malo y fotografías de daguerrotipo. Dios mío, muchos recuerdos.

Vivía en Nuñez de Arce 34 el académico, el más eximio erudito de las letras hispánicas en los últimos dos siglos. Bajo su guía empezamos a conocer y a amar a los clásicos. Discípulos suyos fueron Gerardo Diego, Alarcos Llorac el ovetense a los que ningunearon sus paisanos a causa de su peculiar opinión sobre el bable y los bablistas (dijo una verdad como un templo; no se puede resucitar una obra muerta) López Anglada, Juanramón Jiménez, los Machado.

Detrás tenía un huerto y una higuera y un lema en latín que decía messor indefessus (segador sin fatiga.)

Era un latinista de primer orden desde sus tiempos de seminario. Tuvo por maestro nada menos a a don Raimundo de Miguel. Colgó los hábitos en teología pero la pasión por la tradición de aquella iglesia universal, su liturgia, su lengua, permaneció hasta el final de sus días. Murió sin ser demasiado reconocido y casi abandonado. ¡Ay si hablasen las piedras de Núñez de Arce 34! Aquella puerta de piedra arco de medio punto enguichado de barrotes, aquel jardín, aquella higuera y aquella biblioteca de casi cincuenta mil volúmenes pignorada en casi tu totalidad. ¡En cuan poco tienen los españoles de ahora las cosas grandes de su patria, qué despegados se muestran de lo suyo!

 

2

 

Inclinados a los deleites espirituales de la especulación, la lectura, la charla en un café a media tarde.

 

En el Diario Libertad publicdo por Onésimo Redondo nuestro protomártir  publicaban  mis primeras crónicas desde Londres. Luego la piqueta deletérea y rencorosa de los que no olvidaron a Onésimo Redondo, su eximio colaborador, obligó a echar el cierre. Siempre se atuvo al carácter revolucionario de su fundador.

El Norte de Castilla, por contra, y que los admiradores de Delibes ideológicamente fue siempre más acomodaticio y funcional. Cuando vino la transición Manu Leguineche se colocaron la medalla de haber sido el periódico de la oposición al franquismo. Pertenece a la familia de los Alba y su línea editorial de ideas conservadoras, burgués y liberal coincide con el talante de la ciudad de comerciantes, industriales y terratenientes de medio pelo. Valladolid siempre tuvo un aire francés. Algunos de los edificios con sus mansardas en lo alto y los pinos tejados cubiertos de pizarra recuerda un poco a París.

 

Joaquín Díaz en este libro sobre su ciudad ha hecho un exhaustivo alarde de dotes documentalistas y muestra las pulsiones de la urbe que cuya historia conoce bien. Valladolid tiene un talante artesano y manual muy tradicionalista, donde los zapateros celebran la fiestas de San Crispín, los sastres a san Homobono y los toreros a san Pedro Regalado, un cura converso que es a su vez patrono local. Fue ápice de la Contrarreforma, lugar de muchos curas y frailes: los del Babero del Colegio La Salle, los agustinos filipinos, los jesuitas. También de militares: Academia de Caballería, regimiento de San Quintín etc. apunta otra peculiaridad, la de las amas secas o nodrizas, exuberantes matronas venidas de Asturias y Cantabria para formar parte del séquito de la servidumbre de familias acomodadas.

Cien años en la vida de una ciudad más de ocho veces centenaria no son nada pero la labor realizada por el autor ha sido tan importante como valiosísima y eficaz y, al parecer, por muy poca paga. Nunca estuvo la cultura española en tal devaluación.

 

Llegó la peste y la pasta -enhoramala- de los vivalavirgen y vivanderos de la Mala Causa y en manos de cuatro mandarines arbitrarios e incultos que procuran que la buena antorcha se meta bajo el celemín, mientras ellos nos deslumbran y ocupan cacho, publican, son agasajados por toda esa patulea de la Mediática pánfila. Con decir que dieron el premio nacional de periodismo a un tal Juan Cruz (en Londres lo llamaban el tuercebotas canario  pues militaba en el  Polisario) ya está todo dicho.

 

He aquí, sin embargo, algo que merece la pena: un libro para el recuerdo, un buen manual de historia local que hace las delicias de un empedernido lector.

Cuando abro sus páginas en este otoño de crisis y apago la caja tolondra, mientras el personal se entretiene jugando al Apocalipsis con el huracán de NY. La Gran Manzana donde viví el apagón del 77, ay aquel verano de pesadilla, me pareció un pueblón de Kansas City habitado por paletos mientras en Valladolid viven hidalgos.

 

Voy poco últimamente pero los paseantes de la calle Santiago, Umbral lo decía, eran un poco pijos, siendo él, asimismo, Dios le haya perdonado, envarado y distante con quien le convenía pero, en fin, cada una de las ciudades de Castilla la Vieja tiene una personalidad distinta. En Pinciana, patria de Zorrilla aun se detecta el orgullo de la que fue urbe y corte hasta el tercer Felipe. Allí fue bautizado el Rey Prudente, murió Cervantes y toda la ciudad respira un aire entre castrense y místico, orgullo de casta.

En León son cazurros y comen conejo. Los de Segovia, judíos. Ávila, augusta, la de los santos y los cantos, buena gente conversa pero no tienen vino. Zamora, la bien cercada por un lado la cerca el Duero y por otra Peñatajada, es larga y no se recorre en una hora; de punta a cabo, diez kilómetros. Yo creía que no llegaba nunca a la procesión un Viernes Santo. Palomino escribió un libro "Zamora y Gomorra" en que se descresta a los gallos de provincias manejados por la oronda clerigalla.

 

En Burgos viven los altivos. Salamanca docta, circuncisa e imperial donde aun retajan a los niños. Soria, lejana y ensimismada rinde culto a san Saturio y a san Mamerto, es la Mamel alemana bien aireada por el Moncayo. Palencia, gente de pro y los de Logroño, coño, y para de contar, pues Castilla la Vieja [uno aprendió geografía por el plan antiguo antes de que se impusiera esa arbitrariedad territorial de las Autonosuyas] es variada y múltiple y cada villorrio, cada majada tiene una forma distinta de enfrentarse a la vida. Perro viejo al mear alza la patita, que no nos vengan con historias, pero la lectura de este libro me ha servido de acicate para remozar antiguas vivencias.

 

Porque Valladolid es el meridiano por el que pasa toda la historia de esta nación una y múltiple. Allí se fraguó su unidad. Visito el antiguo convento jerónimo del Prado del que fue prior fray Hernando de Talavera, confesor de la reina santa, el alfaquí celestial, que se convirtió en penal, lo mismo que san Miguel de los Reyes en Valencia. Ese fue el trágico destino, tras la Desamortización, de muchos monasterios.

 

 Cisneros que le sucedió en el cargo utilizó métodos más contundentes para convertir a los moros de Granada  y no la blandura de fray Hernando, un converso- sus hermanas vivieron a la sombra de la cárcel cordobesa del Santo Oficio - que fue el primero en decir la misa en romance con lecturas en árabe en la catedral granadina, adelantándose cinco siglos al Vaticano II en lo de las vernáculas pero esto ocurre en las mejores familias sobre todo viniendo, sin saber adonde vamos, de donde venimos(de las tres culturas y religiones), como demuestra el último párrafo del epilogo de VALLADOLID CIEN AÑOS, inmerso en la tolerancia y la bondad de la que es capaz un alma castellana:”Valladolid ha sido lugar de paso, aldea y corte, incómodo muladar y ciudad elegante, mercado y templo, bastión y villa abierta, Corte y asiento gremial, inspiración y desesperación, crisol y fuego fatuo, noche de sábado y mañana de domingo... todo eso y mucho más ha sido y sigue siendo esta ciudad que se retuerce sobre sí misma como una interrogante y que, como los hidalgos de antaño, conoce sus antecedentes pero no puede recurrir a ellos. Habla entre comillas y piensa en silencio, dejando la voz para quienes recorren sus calles como las antiguas esguevas, ora mansas ora violentas”

 

Chapó. No se puede definir de forma más elegante lo que es la esencia de una ciudad. Gracias, Joaquín y que vivas cien años por tu elegancia, solercia y bondad, todo un lujo para nosotros castellanos.

 

 

 

 

 

miércoles, 29 de marzo de 2017


CHEJOV. BELIKOV. EL ALMA SE ELEVA

 

Iván Ivanovich no podía dormir. Había luna; salió a la portada y sentándose en el umbral de la puerta empezó a mirar para las estrellas. Así concluye la maravillosa historia de “un hombre enfundado” el profesor de griego que hace la corte a la hermana de otro compañero de claustro que enseñaba Geografía, la hermosa Vasia, que muere de amor o tal vez de aburrimiento. Pasó su vida enfundado, metido en un estuche que lo pusiera a cobro de miasmas provenientes del exterior. Enamorado de sus libros y de la lengua griega. Sin embargo, es un solterón poco práctico que sabe apreciar la belleza que le rodea pero que no la consigue transmitir a sus semejantes que llevan una existencia trivial, no leen ni un libro, se entregan a las discusiones estériles de la política (el único periódico que entra en casa es la gaceta local reflejo de un mundo provinciano alicorto de miras y apegado al terruño) o beben vodka en demasía para conjurar el aburrimiento o la propia soledad.

“Ah pero qué bella es la lengua ucraniana —reflexiona Belikov—por su sonoridad y su armonía se parece a la griega”. Además los de aquel país suelen lucir en la pechera camisas bordados en lugar de las de plastrón habituales en la Santa Rusia y suelen poseer hermosas voces para cantar en los coros sus canciones regionales. Kovalenko en este caso poseía una voz de bajo profundo capaz de trenzar doce octavas.

En este cuadro miniaturista al igual que en otras “sdachi” Chejov se siente dominado por impulsos proféticoslos cuales a mí particularmente que soy eslavófilo desde hace muchos años me entristecen sensiblemente, sobre la hermandad existente entre rusos y ucranios. No entiendo el conflicto entre la Santa Kiev y la cosaca Donbas, a no ser que el diablo se haya cruzado en esa guerra estúpida metiendo el rabo. He aquí un pedagogo que desde un liceo provinciano lanza la voz de aviso aun a fuer de caer en ridículo a causa de las comidillas y murmuraciones de la pequeña ciudad.

“Ya hace tiempo que sirvo al Estado— le cuenta al hermano de su futura— mientras que usted acaba de empezar el servicio”.

Belikov después de las clases se dirige a visitar a su prometida y allí permanece largas horas sin apenas hablar. Cuando suenan las diez en el reloj de la iglesia toma el sombrero, el paraguas (un hombre prevenido vale por dos), los chanclos y se va. Un día para su mala fortuna la bella Vasia no está. Se ha ido con sus amigas a pasar la tarde al campo. Belikov cae malo a causa del dolor que le causa el despecho, se mete en la cama de la que no se volverá a levantar. El profesor de Griego baja a la tumba con el lastre de dos recias calabazas encima de su ataúd.

“Varenka asistió al entierro; cuando se colocó el féretro en la tumba vertió algunas lagrimas. Mirándola me percaté que las mujeres de aquel país o lloran como magdalenas o ríen como locas. Ucrania no tiene un término medio”.

En “Un hombre enfundado” al igual que en los campesinos se trata de hacer una cala en el absurdo del azar y de las inquietantes sorpresas que guarda la vida humana. El protagonista de los “Campesinos” harto de la vida moscovita donde trabajaba de camarero lía el petate y regresa a su aldea pero allí le espera un pueblo muy diferente al de sus recuerdos idílicos de juventud. El hermano se emborracha y pega a la mujer que lo espera todo el día junto al hogar mientras mece la cuna del niño recién nacido. Los bamboleos del carretón a uno y otro lado le recuerdan el tictac del reloj y de ese vaivén de la vida que se va para no volver más. Chejov descubre la sordidez de la vida rural con la cual no habían contado los personajes que regresan de Moscú: las fiestas religiosas que se convierten en saturnales, las rivalidades de campanario. Y también el culto misterioso que se tributa en aquella región a la “Vivificante” como llaman a Nuestra Señora de Kazán protectora y madrecita. Se habla de la intercesión misericordiosa, del miedo a la muerte de las yeguas peplas de los campesinos con tantas mataduras y defectos en el cuerpo como ellos. En fin este gran maestro del cuento ruso se nos presenta como un miniaturista. Con un par de pinceladas de acuarela descubre un paisaje o nos desentraña el mecanismo complicado de la psicología de las gentes que lo rodean. Desfilan a la vista horteras, chupatintas, popes jugando a las cartas y mozas que quedan encinta en bailes de candil. “Olga se acordaba de lo que sufrían los viejos cuando se condenaba a Ciriaco a ser azotado por el plenipotenciario de la bailía… pasaron cerca de una granja toda verde de la que se exhalaba un fresco olor a cáñamo y los postes del telégrafo cuya fila se perdía en el horizonte murmuraban misteriosos mensajes a través de sus alambres”. No se puede describir la vida con tanta penetración—   y concluyo— tanta grandeza y tanto lujo de detalles. O se escribe para la inmortalidad, o no merece la pena escribir. Yo recomiendo a algunos colegas del periodismo jornalero, cobista y de mendrugo que lean a los grandes autores rusos si quieren continuar en el oficio. Si no, que cuelguen la sotana porque sus versos, sus novelas, sus articulillos doctorales atando cabos, son una mierda.

 

martes, 28 de marzo de 2017

MIGUEL HERNANDEZ

Poeta magnificado por haber sido comunista. Su poesía triste huele a ajos, cebollas y sudores vaginales. Versos que son pelos de coño. Pero es poeta de este regimen inculto y partidista

premios literarios del patriarcado de moscú

О книгах лауреатов Патриаршей литературной премии Митрополит Калужский и Боровский Климент В нашей Церкви есть два крупных ежегодных литературных события, которые интересны и авторам, и издателям, и читателям. Это избрание и награждение лауреатов Патриаршей литературной премии имени святых равноапостольных Кирилла и Мефодия и лауреатов и призёров конкурса «Просвещение через книгу». Среди лауреатов Патриаршей литературной премии есть те, кто также является лауреатом или призёром конкурса «Просвещение через книгу». Отмечу, что лауреатом премии святых Кирилла и Мефодия писатель становится один раз, а лауреатом или призёром конкурса может становиться неоднократно, так как на конкурс могут подаваться всё новые и новые книги. Так, осенью прошлого года на конкурсе «Просвещение через книгу» экспертами и конкурсной комиссией была отмечена книга лауреата Патриаршей литературной премии 2012 года Олеси Николаевой «Грузинская рапсодия». А Борис Петрович Екимов в прошлом году одержал две литературные победы: он стал лауреатом Патриаршей литературной премии (вместе с иереем Николаем Блохиным и Борисом Николаевичем Тарасовым), а его книга «Осень в Задонье» получила первое место на конкурсе «Просвещение через книгу». Когда я читал «Грузинскую рапсодию», подумал, сколько всего глубинного прячется за тем, что на первый взгляд воспринимаешь как обычаи, привычки народа. Здесь можно вспомнить и то, как радуются жители Грузии гостям, как стараются их накормить, напоить, оказать внимание, хорошо провести с ними время, даже если уже поздний час или ещё ранний. Особенно мне запомнился эпизод, в котором состоятельный человек оплачивает украшение ресторана, множество изысканных блюд, чтобы отметить день рождения дочери. Ожидается множество гостей, но при этом праздник не будет закрытым, т.е. нет никого и ничего, что закрыло бы доступ туда другим людям. И когда появляются случайные гости, среди которых и рассказчица, они попадают в эту атмосферу, пробуют предложенные угощения, не понимая, что происходит. Они осматриваются по сторонам, чтобы выяснить, кому и как нужно заплатить, а человек, заказавший всё это для дочери и гостей, подходит к ним и просит их разделить с его семьёй праздник, разделить радость. Я прочитал и подумал о том, как важно уметь разделить радость другого человека без зависти, без тайной досады. Как часто современные люди не могут искренне этого сделать, зависть примешивается. Как важно уметь предложить другому разделить радость, приглашая его на свой праздник, делясь с ним тем, что тебе дал Господь, а не отгонять других людей. К сожалению, в наши дни бывает так, что, если где-то что-то заказано и оплачено кем-то, другие посетители без всякого предупреждения могут оказаться перед закрытыми дверями. Это касается даже некоторых музеев. Рассказывали знакомые: выходной день, семья с детьми идёт в один из музеев, расположенных в центре Москвы, а там кто-то заказал программу «День рождения в музее». Пока она проходит для них, все остальные посетители должны ждать у двери (причём программа довольно длительная). Я говорю сейчас не только и не столько о материальном. Делиться радостью, делиться тем, что человек имеет, а также радоваться тому хорошему, доброму, что происходит в жизни другого человека, может не только обеспеченный человек. Вовсе не на каких-то фантастических, неограниченных средствах держится умение проявить к человеку искреннее внимание, угостить тем, что есть. 12-2-10.jpg 12-21-10.jpg Олеся Николаева и её книга Давайте вспомним о культуре приёма гостей, культуре гостевания в историческом аспекте. Она неразрывно связана с милосердием, вниманием к другому человеку, бережным к нему отношением. Кто становился гостем? Знакомые, родные, близкие? Да, но не только они. Сколько раз люди давали возможность отдохнуть, поесть, попить и даже остаться переночевать путникам, которые шли на дальние расстояния по каким-то делам и не имели возможности подкрепить свои силы нигде, кроме домов отзывчивых людей, готовых дать им кров и пищу. У некоторых народов даже в самых тяжёлых обстоятельствах, даже на грани голода, было принято иметь в доме хотя бы немного еды для возможного гостя, потому что люди понимали, что может прийти тот, кому сейчас ещё тяжелее, чем им, кто ещё больше нуждается в подкреплении сил. И было бы хорошо, если и в наше время мы были бы рады гостям, рады пообщаться друг с другом, поделиться тем, что дал нам Господь. В «Грузинской рапсодии» Олеси Николаевой есть эпизод, когда рассказчица обнаруживает, что у неё украли деньги, документы, билеты. Тотчас среди знакомых находится тот, кто выручает её в этой ситуации. И он даёт не в долг, а настаивает принять деньги, как подарок. Это очень важное человеческое качество: быстро прийти на помощь тому, кто в этом нуждается, дать ему то, в чём он нуждается, и вовсе не потому, что рассчитываешь на что-то в ответ. В такой культуре и человек гораздо естественнее принимает помощь, когда в ней действительно нуждается. Если он сам в схожей ситуации оказывается без денег, то с благодарностью и без лишней стеснительности воспринимает готовность другого человека помочь ему, тоже «подарить» деньги. Такие художественные «напоминания» о том, как важна готовность разделять радость, сопереживать, помогать, очень нужны современным людям. Они особенно актуальны сегодня, когда даже соседи могут не дать взаймы (одолжить, не «подарить») денег на совсем небольшой срок, когда произошло что-то неожиданное и деньги нужны срочно. И не дать не потому, что есть повод сомневаться именно в этих людях, не доверять им, а потому что вообще нет к людям доверия и отказать проще… Такие «напоминания» нужны нам, современным читателям, потому что множество людей сегодня не любят быть благодарными, они почти разучились быть признательными. Вместо благодарности они испытывают тягостную неловкость. Они не хотят поблагодарить Господа, Который послал им доброго человека, сделавшего им нечто хорошее. А самому человеку они «обязаны», а не благодарны. «Обязанными» быть им не нравится, и они хотят поскорее «расплатиться» и забыть о той помощи, о том благе, которое получили. Бывает и по-другому: люди настолько привыкают, что «все везде за деньги, за всё платить надо», что чувствуют неловкость, когда кто-то предлагает им помощь (к примеру, позаниматься с ребёнком по школьному предмету, приехать и дома осмотреть заболевших родителей, что-то починить, изготовить, составить и т.д.) без всяких ответных ожиданий. Люди считают, что просто так пользоваться чужой добротой, искренней готовностью помочь (даже если это знакомые люди, для которых немыслимо брать плату за свой труд в этой ситуации) неловко, так как предложившие помощь люди не миллионеры, а они сами не немощные старики. Нам важно быть готовыми прийти на помощь другим и верить в других людей, понимать, что рядом есть те, кто готов помогать просто по зову сердца. Очень жаль, если традиции доброй бескорыстной помощи друг другу, которые прежде помогали людям выжить в самых страшных условиях, уйдут в прошлое. Это очень грустно. И я весьма надеюсь, что такие книги, как «Грузинская рапсодия» Олеси Николаевой, напомнят современным читателям, что отношения между людьми могут быть совсем иными. Хорошо, когда человек делится с другими людьми тем, что у него есть, не забывает помогать. Но бывает, что удивительную щедрость и отзывчивость проявляют люди, которые сами имеют в материальном плане совсем немного. Помните, стихотворение в прозе Тургенева «Два богача»? «Когда при мне превозносят богача Ротшильда, который из громадных своих доходов уделяет целые тысячи на воспитание детей, на лечение больных, на призрение старых – я хвалю и умиляюсь. Но, и хваля и умиляясь, не могу я не вспомнить об одном убогом крестьянском семействе, принявшем сироту-племянницу в свой разорённый домишко. – Возьмём мы Катьку, – говорила баба, – последние наши гроши на неё пойдут, – не на что будет соли добыть, по­хлёбку посолить... – А мы её... и не солёную, – ответил мужик, её муж. Далеко Ротшильду до этого мужика!»

VERSOS DE LA TRINCHERA

Воин и поэт родом из Серебряного века Лето 2002 года. Белгородский край. Прохоровское поле. Жарко, много народа. Молебен. Выступления гостей и хозяев. Конечно, событие это чрезвычайное – самое грандиозное танковое сражение Второй мировой войны, где мы победили и время понеслось к Победе. На празднование годовщины в Белгород приехало много народа – ветераны, писатели, военные. После различных мероприятий встречались в кафе, живо говорили о происходящем. На следующий день местные литераторы и другие участники празднеств разъехались по долам и весям Белгородского края. Возвращались к вечеру. И в кафе начался «неформальный» праздник. Небольшое помещение переполнено – гомон и счастливые лица. Авторы читали свои стихи. Дали слово сотруднику «Красной звезды», полковнику. Он был в штатском. Выглядел очень скромно и мило. Когда его представили, а это был Юрий Беличенко, все стали внимательно слушать. Я что-то знал о нём, и наверняка даже читал отдельные вещи. Впечатления всё же были смутными. В 60-е годы он – студент-заочник нашего Литературного института. Люди, которые были как-то связаны с воинским миром, конечно, о нём знали. Но мы, грешные, разве только слышали, не более. Он прочитал стихотворение, коему предназначено было стать знаменитым. Меня оно просто поразило необыкновенной выразительной силой и оригинальностью. Я уверен, что это один из шедевров русской лирической поэзии второй половины ХХ века. Я помню первый год от сотворенья мира. Царапинами пуль помечена стена. «Вороне где-то Бог послал кусочек сыра...» – учительница нам читает у окна. Нам трудно постигать абстрактную науку. И непривычен хлеб. И непонятен мир. И Витька, мой сосед, приподнимает руку и задаёт вопрос: «А что такое сыр?..» То было так давно, что сказка современней, сквозь годы протекло, растаяло в судьбе. Но бабушка и внук однажды в день осенний вошли за мной в трамвай, бегущий по Москве. Бульварами идти им показалось сыро. Ребёночек шалил. И бабушка, шутя, «Вороне где-то Бог послал кусочек сыра...» – прочла, чтобы развлечь игривое дитя. Я опустил глаза, и память, будто внове, пересекла крылом родительский порог... А мальчик, перебив её на полуслове, потребовал: «Скажи, а что такое Бог?» Какая сила в этой вещи! Какие точность и благородство! А оно всегда скромно. Я тогда сказал ему: «Ничего себе! Просто школа Иннокентия Анненского». Он с улыбкой ответил: «Конечно». С той поры я воспринимал и воспринимаю всё то, что сделал Юрий Беличенко, как явление чрезвычайное для нашей поэзии. Без каких-либо скидок. Чуть позднее он прислал мне свои книги, в том числе последний стихотворный сборник «Арба» и повествование о Лермонтове. Несколько раз мы говорили по телефону, собирались встретиться. И вдруг – известие о смерти. Смерти мгновенной. Вспомнилось, как спросил его о планах, и он ответил, что будет продолжать служить в «Красной звезде» до самого своего конца. Так всё оно и произошло. И вот за несколько месяцев нашего знакомства я читал и читал сочинения этого необыкновенного художника. И сразу в голову лез совершенно риторический никчёмный вопрос: почему мы знаем чёрт знает что, читаем чёрт знает что, а нечто высокое или подлинное проходит мимо? Это чувство вызвано не только неожиданностью ухода человека отменного дарования, вкуса, поражающей тонкости. Чем больше я читал Юрия Беличенко, тем отчётливее осознавал его значимость и особость. Так получилось, что «договорить» с ним не пришлось. Помню, как на гражданской панихиде в редакции «Красной звезды» седой генерал в прощальном слове сказал вещие слова о солдате и поэте: «Мы прощаемся с русским офицером советской выучки». Лучше и точнее не скажешь. Ведь именно «воины» занимают такое место в русской литературе: от Державина и Батюшкова, Баратынского и Лермонтова до Льва Толстого и Достоевского, до Фета и Случевского, Куприна и Гумилёва. Поэзия Юрия Беличенко по большей части внешне и содержательно не связана с армейской службой. Это лирика самоотречения, постижения времени и времён. Даже когда «солдат заслоняет собою человека». Это слова гениального французского поэта, прозаика, драматурга и солдата Альфреда де Виньи. Когда-то он очень точно определил «общую идею» воина, «которая придаёт всем этим собранным воедино суровым людям красоту подлинного величия – идею Самоотречения». В поэзии Беличенко это воплощено в атмосфере и настроениях совершенно неожиданных, образно и стилистически скромных. Его стихи населены людьми и судьбами: «Я помню первый год от сотворенья мира…», «По выходным, когда его просили…», «Дядю Федю жена не любила…», «Кузнец», «Соседка», «Дожди крупяного помола», «На морозный квадрат полигона…», «В соловьиную ночь на Бориса и Глеба…». И на этом многолюдье лежит отблеск благородства, чуткость и , если воспользоваться образом Мандельштама, «шум времени». Какие люди, помнишь ты, качали наши колыбели! Какие вымерзли сады! Какие годы пролетели! Вот, если говорить о картине мира у Беличенко, в которой схвачен сам дух времени, её исторический знак. Всё сделано с редкой смысловой сжатостью, когда время, причём сверхтрагическое, можно прощупать рукой. Оно пространственно и содержательно необъятно при необыкновенной краткости выражения… Ещё казались вдовы молодыми, Ещё следили за дорогой мы, Ещё витала в сумеречном дыме Печаль вещей, покинутых людьми. Последняя строка в художественном отношении просто совершенна. Или небывалая фантасмагоричность, в которой явлено дерзкое столкновение планов и смыслов. Говоря попросту, это стихотворный рассказ о послевоенных трудах и днях «колхозного кучера Ващенко Василия», что «военные иконы рисовал». Воистину былинный сверхреализм! По имени погибшего солдата он брал сюжет. И посреди листа изображал Николу с автоматом и рядом с ним – с гранатою Христа. Мы шли к нему. Нам странно это было. Но вот стоишь – и глаз не отвести, Увидев меч в деснице Гавриила и орден Славы на его груди… И наконец, родовой признак оригинального таланта, по слову великого русского писателя применительно к Пушкину, – в одной или нескольких строках «бездна пространства». Это признак подлинности искусства вообще. И вот лишь несколько примеров из стихов Беличенко. Смерть Сталина и её огромное эхо: А то – началась наша юность. И мы позабыть не вольны, как больно в груди шевельнулось огромное сердце страны. А вот так называемый метафизический план бытия. Всё уместно и порождает таинственное многоголосие: Ведь Божии промыслы дивны В сиянии горних планет. И – нету предательства в ливне И подлости в засухе нет. <… > И польза гряды и державы неясного смысла полна. И вместе: пелёнка и саван задуманы в семечке льна… В стихах Беличенко поражает содержательная краткость, отсутствие игрового ритма. Вот почему большая часть его стихотворений, особенно тех, где присутствуют историософские начала, всегда многозначна и никогда не многозначительна. Вот только две строфы из стихотворения «Соседка», где звучат шаги судьбы, личной и общей. На войне ваши братья убиты. Отодвинулись дочь и страна. Но в канву коммунального быта вся минувшая жизнь вплетена. < … > И, витая над вашими щами, над обыденной прорвой забот, молодыми поводит плечами боевой восемнадцатый год. Благородно и такое свойство поэзии Юрия Беличенко: в ней аскетически минималистское место занимает отношение к себе. И в этом качестве она как-то человечески мила. О праве жить. О смертном рубеже. Под гулкими весенними громами. О юности, которой нет уже. О подвигах. О доблести… О маме. Особенно это ощущается в стихотворениях воспоминального тона, где жизненное воплощено строго и глубинно. Выйдешь ночью – большая луна за леса свои зарева прячет. У вокзала гулянка хмельна под советскую музыку плачет. Задевая за кроны дерев, ходят звёзды по вечному кругу. И какой-то печальный припев добавляется к каждому звуку. Хотя Беличенко превосходный традиционалист, в его стихах живёт и нечто модерное, изысканное, редкостное. Даже в рисунке и колорите. Вот строки из стихотворения, которое является образно-стилистической вариацией знаменитой вещи Державина «Снигирь» (на смерть А.В. Суворова). Несмотря на такое соседство с великим поэтом русского прошлого, Юрий Беличенко достигает особой картинности и тончайшего настроения. С утра морозно. Над домами дымы стоят веретеном. Снегирь в гусарском доломане клюёт рябину за окном. Поэт в небольшом стиховом пространстве с весьма малым словарём, без использования какой-либо образности даёт с редкой сдержанностью то, что мы обычно называем вечным. Сделать подобное невероятно трудно. Здесь и особая изобразительность, и особый ритм сохранены как нечто живое. Линяли дюны на ветру. Текли года. И сосны пели. И выходили поутру на древний промысел артели. Сюжеты и положения большей части вещей Юрия Беличенко неожиданны и вместе с тем естественны. Вот как в стихотворении «По Шексне» – работе редкой чистоты и прозрачности. Пароход от причала отстал. А под утро, в четыре часа, мокрый месяц купаться устал и нырнул за ночные леса. И опять колосились дожди на коричнево-серой волне. И высокий туман позади, словно невод, побрёл по Шексне. На этой, по слову Бунина, «энергической картинности» и остановимся

lunes, 27 de marzo de 2017

de la gaceta literaria

Первый читатель и первый критик Литература / Литература / Юбиляция Первый читатель и первый критик Фото: ИТАР-ТАСС День рождения Антонины Пикуль – берегини писателя Мы немало знаем об известном русском романисте, историке Валентине Пикуле, которого не без оснований сравнивают с Карамзиным ХХ века и которому в 2018 году исполнилось бы 90 лет. Но вот о берегине писателя – Антонине Пикуль, которую он называл первым читателем, первым редактором, первым критиком, мы знаем ничтожно мало. Пока не опубликовано ни одной биографии, хотя она написала уже семь книг о своём друге и супруге. В них тоже нет даже биографических справок об авторе. Что это: упущение редакции, автора или ложная скромность? Судите сами. Но мне на этот вопрос Антонина Ильинична ответила так: «А кто я такая, чтобы писать свою биографию? Да, я жена прославленного русского писателя, и мой долг сохранять и популяризировать его наследие, а не мои воспо­минания». А ей есть о чём рассказать, о чём вспомнить. «Нас познакомила книга, так с книгой и прошли по жизни», – вспоминает Антонина. Безусловно, это лестно – быть супругой писателя с такой фантастической славой, какая была у Пикуля. Но сколько же это требовало сил и самоотдачи. Она всегда знала, над чем он работает, помогала ему во всём. На ней были разговоры с рецензентами, встречи с читателями, вычитка гранок, подбор источников… Гигантская работа, не всегда благодарная, но если уж всё совпадало, то рождался очередной шедевр, которым зачитывались миллионы. Нередко романы вызревали долго и мучительно. Порой их появление критики и власти встречали в штыки. И только Тося – так Валентин Пикуль любовно называл свою незаменимую помощницу – всегда была рядом и находила слова одобрения, слова понимания. А сколько сделано ею после ухода из жизни Валентина Саввича Пикуля! Это она подготовила к печати три незавершённых романа Пикуля, была составителем 28-томного собрания сочинений талантливого русского писателя, написала семь книг о нём. Одна из них – «Живёт страна Пикулия» – была признана в России лучшей книгой года. Сейчас она работает над картотекой архива писателя, в которой насчитывается около 80 тысяч карточек. Есть немалая заслуга Антонины Ильиничны и в том, что в Риге, Санкт-Петербурге, Североморске установлены мемориальные доски в честь Валентина Пикуля, в Мурманске в 2013 году открыт памятник писателю, а моря бороздят три корабля, носящие его имя. Это она своими книгами, своими выступлениями напоминает нашим современникам, как надо отдавать долг памяти тем, кто честь имеет. Она многое сделала для увековечения памяти Валентина Пикуля в Риге, где он жил и работал, появления в ней в 2016 году аллеи и тропы, названных его именем, создания памятника писателю на рижском Лесном кладбище, где последняя гавань великого писателя, историка и мариниста. Это она на свои средства создала и содержит музей-квартиру прославленного русского писателя и патриота. И любому поклоннику Пикуля невольно хочется узнать, как познакомились эти два удивительных человека, что их объединяло, делало сильнее в этом бушующем мире. Очаровательная уроженка Вологодчины, выпускница Ленинградского библиотечного института Антонина познакомилась с Валентином Пикулем (вернее, с его творчеством) на Дальнем Востоке, в библиотеке посёлка с таким необычным названием – Ракушка. Это был роман «Океанский патруль», который в 1968 году переехал вместе с ней в Латвию, вначале в Резекне, а потом в Ригу, где Антонина Ильинична проработала более 30 лет в библиотеке рижского Дома офицеров. Вот здесь и пересеклись пути-дороги Валентина и Антонины Пикулей. Здесь-то она и стала добровольной и бескорыстной помощницей известного писателя. Подбирала для него необходимую литературу, наводила исторические и библиографические справки. Это деловое общение в течение десятка лет переросло в дружбу с писателем и взаимную симпатию. А 25 марта 1980 года Валентин Саввич неожиданно сделал ей предложение. 9-2-11.jpg В своих книгах она вспоминает, что принять его было совсем непросто: за плечами уже четыре десятка лет, на руках двое немаленьких детей и сложные отношения с их отцом. Но со стороны писателя, который за год до этого потерял жену, это был невысказанный крик о помощи. Антонина услышала его. Женское сердце дрогнуло и раскрылось навстречу терпящему бедствие. В первый вечер, когда Валентин Саввич увозил её из дома, она, растерянная, взяла с собой томики Есенина и Блока. Они и стали её приданым в этом необычном библиотечном романе, в котором очень скоро любимый писатель стал и любимым мужем. Да и неудивительно: это был настоящий морской офицер, глубокий и душевный человек, который умел любить и уважать в ней и женщину, и незаурядную личность. Так Антонина и стала для него незаменимым читателем, редактором и критиком. Это признал сам Валентин Пикуль в своём посвящении Антонине Пикуль на двухтомнике исторических миниатюр. За свой бескорыстный подвижнический труд по популяризации и сохранению творческого наследия Валентина Саввича Пикуля писательница Антонина Пикуль награждена орденом Русской православной церкви «Польза, Честь и Слава», медалями Валентина Пикуля, Адмирала Кузнецова, «Патриот России», «За вклад в отечественную культуру», «За верность боевым традициям ВМФ России» и другими знаками трудовой и литературной доб­лести. А самую большую награду Антонине Пикуль жаловали её читатели и поклонники. Они ей даровали звание – берегиня Пикуля. Пётр Антропов

UN FUNERAL

 

Hijo de perdición fue el inventor del papel de estado. Ahora nos vienen con lechetreznas.

Hay que hacer antesala en cá el sepulturero y contemplar el atrezzo inmobiliario.

Un ujier espía nuestra pinta desde dentro de un reloj de cuco pues hoy enterraron a una reina de lo Inmediato.

Olía a carne quemada que olor tan espantoso en el crematorio de la M30. Iban y venían las reinas de las mañanas de luto riguroso enfundadas en sus gafas de sol. Todo es oscuro e incierto como la muerte hoy. A la difunta la hicieron ceniza.

Quería vivir muchos años y se tomaba un gintonic todas las tardes a imitación de la reina madre.

Amaba el dinero los bolsos de lujo y los restoranes caros, era tacaña como su tatarabuelo el ministro de la Isabelona que se hizo súper millonario con los bienes de la iglesia.

TODO SE ACABA. Una vela a dios y otra al diablo. Mucho figurón. No aceptaba la decrepitud octogenaria y, coqueta, jamás decía su edad.

Hay que hacer silla y tertuliar para luego pasarse por caja. En el entierro estaban el perro Paco y el cura Ángel el indómito clérigo trabucaire de las enejes bien atacado con el tapabocas rojo que nunca falta a esta suerte de eventos, indispensable en cualquier sarao.

Tres bodas y un funeral el cura siempre está ahí agazapado. Amistad de famosos y luego pasar el cazo. Fue una triste despedida un tanto viral. Pero acudían todos y todas las del gineceo y el mamoneo a chupar cámara. En otras partes otros muchos santos mártires confesores y santas vírgenes. "santa... santa supita" clamaban los esportilleros del agua de la fama y Verumtamen dijo no es sentencia firme. Dejad que pasen unos años. A ésta la quieren subir al cielo por la vía rápida como a su amigo Wojtyla.

Por el momento, Verumtamen, bien están los santos y santas en sus retablos y que allá nos quieran esperar muchos años. Echa un trago en su memoria.

domingo, 26 de marzo de 2017

CHEJOV NO ERA UN RELOJERO

CHEJOV CONVIRTIÓ EN MÚSICA LA LITERATURA

 

 

Mira que comparar a un músico con un relojero. No sé de donde habrá sacado este tío que dicta tal símil pues dice que Chejov era como un relojero. Este individuo como es de Turegano adolece del defecto de los de su pueblo la cabeza grande y las ideas cortas.

No; don Antón tiene que ver poco con las artes mecánicas. Es un taxidermista del sentimiento y de las contradicciones del alma humana. Llevo yo al autor ruso en el alma. Leí todas sus obras y cuentos algunas de ellas en original. Los rusos llaman al “cuento” o short story (“sdacha”) y Chejov escribió cientos de ellos. Decía nuestro sabio Clarín que la literatura no daba para comer pero algunas veces para merendar.

Anton Chejov se ganaba la vida como médico de orina y pulso pero al objeto de mantener a su numerosa familia y cuadrar cuentas que le permitiesen llegar a fin de mes escribía estas maravillas que publicaba en la “Litreraturna Gazeta” por unos cuantos kópeks.

Los dramas “El jardín de los cerezos”, “El Tío Vania” “Tres Hermanas” etc., son harina de otra costal. Chejov llevó al teatro a alturas sublimes que sólo alcanzaron unos pocos: Shakespeare, Ibsen, Moliere, Tirso de Molina y modernos como Bertold Brecht o el irlandés Beckett, el rumano Ionesco. El estro que inspira tanto su obra novelística dramática o cuentista se sitúa dentro de la tradición cristiana.  Vió venir la caída de ese mundo al que canta con la genialidad de los pocos hombres de letras que en este mundo han sido. El derrumbe de la burguesía condujo a la revolución leninista cuyo centenario celebramos pero pese a todo Rusia es eterna, nunca dejará de ser Rusia, el cristobalón que arrambla con el mensaje del Salvador a cuestas de sus fornidos hombros. es el Cordero de Dios.

Sus libros recuerdan a los troparios bizantinos esos larguísimos y bellisimos oficios del ritual ortodoxo, de tono cansino y repetitivo pero que elevan el alma al Creador. Parece que se escucha el argentino repique de los incensarios, los tonos en fabardón de las letanías del canto diaconal. Y los cuentos resuenan con el ritmo y la armonía de un motete ortodoxo.

Chejov hijo de un sacerdote ortodoxo confesó haber asistido a muchas de estas misas durante su infancia. No quiso ser pope y marchó a estudiar medicina a Moscú. Insistimos su estilo vibra con la musicalidad de aquellas misas cantadas velas e incienso los santos del iconostasio la luz de lios iconos las casullas recamadas de oro la estola del diacono que recita el evangelio mirando hacia el Norte bien amarrada con la diestra como queriendo plantar guerra a la furia de Aquilón que destruye las naciones (según los padres orientales del Norte ha de venir el anticristo).

Sus libros nos sumen en la melancolía e incentivan en el lector el deseo de ser mejores y tolerar a sus semejantes, toda vez que derrama tolerancia y piedad por el ser humano pecador e inconsciente abocado a la destrucción y la muerte después de una vida que consiste en aburrimiento — marcada por la acidia y la desilusión en sus tres cuarta partes; esa fue la clave la melancolía del arte chejoviano que nunca se concierte en desesperación—. La vida nuestra cambió cuando escuchamos el estruendo de los hachazos del leñador que talaba los cerezos de la huerta que iba a ser vendida a los acreedores del Jardín de los Cerezos. Tuve la suerte de asistir a las representaciones que hizo de sus obras teatrales la gran compañía del Royal Company Theater en el Old Vic en mis tiempos mozos de Londres y aquello me atrapó fue como una epifanía que me amarró con dogal de oro a la estética del alma rusa. Nadie como los ingleses ha conseguido poner en escena las obras de Chejov. La lengua inglesa atesora registros mágicos que se parecen a la del alma rusa en su pathos, en sus contradicciones, en sus sorpresas, muertes y resurrecciones. Andante ma non tropo.

 No. Chejov no es un relojero como afirma ese columnista del Adelantado de Segovia pero para nuestra desgracia en España rebañiega no cabe un morueco más en el redil.  De Turégano tenía que ser el ínclito

sábado, 25 de marzo de 2017


CHEJOV INSUPERABLE

 

 

"La sala numero seis"

 





 

Nuestro destino no está escrito en las estrellas como creían los clásicos. Guardan los designios particulares y generales de la humanidad algunos libros que son más proféticos que los del VT. En sus páginas alienta una pulsión divina a pesar de no estar registrados en la Biblia. Este es el caso de Antón Chejov. He vuelito a releer en una noche de fiebre y de gripe “La sala número seis” y al acabar sus menos de cien páginas al amanecer lo he girado sobre la almohada en medio del desaliento. He visto reflejado en sus 19 capítulos la película de mi existencia: el joven ardoroso que se iba a comer el mundo, el aprendiz de escritor que se fue a Londres, Paris, NY, que amaba la ciencia, el arte, la belleza y a la humanidad que confiaba en la redención del ser humano, que vivió encastillado en su torre de marfil leyendo libros y más libros que atesoraba desde su juventud y los tenía catalogados y numerados en el sancta sanctorum de su biblioteca. Un hombre al tanto y al corriente de las nuevas ideas suscritos a revistas de vanguardia que cree en la buena fe de sus semejantes pero pronto se da cuenta de que es un mirlo blanco, una rara avis, que tuvo amoríos apasionantes y maravillosos pero que termina casándose con una mujer vulgar, y vive cercado de ramplonería, de zoología, de egoísmo, de esa violencia que siempre genera la política manejada por intereses rastreros y engañosos. ¿Quién puedo ser yo el doctor Raguin al que sus deseos de mejorar a la condición humana le volvió un incomprendido y al final acabó loco? ¿El sombrerero judío que perdió la razón una noche en que se le incendió su tienda y al que maltrata el guardia de seguridad-conserje-lacayo de la autoridad el bruto de Nilkita? ¿Soy el enfermo Gromov que vive preocupado por el tema de la inmortalidad? O soy el usurpador: el sustituto, el trepa el que le quita la plaza al pobre Raguin acusándole de haber perdido el juicio. Chejov traza en estros cuadros un esquema a vuelapluma de la Rusia finisecular y decimonónica pero su diagnóstico es valedero no sólo para aquel país sino para los hombres de todos los tiempos y latitudes. El eximo protagonista de este librito tuvo vocación al sacerdocio pero por mandato paterno ha de abrazar la carrera de medicina. Creo que es el libro más biográfico del autor del “Jardín de los Cerezos”. Su padre, diacono era chantre en una parroquia de provincias y quería que su primogénito pudiera desempañarse en una carrera más lucrativa que la eclesiástica para poder así contribuir a la manutención de la familia, cosa que cumplió Antón hasta la extenuación porque para pagar los gastos de la numerosa prole escribió tanto que murió a los 44 años. Un articulo, un cuento no pagaba la comida pero subvenía los gastos y una obra de teatro ayudaba a alquilar la casa durante un mes. En toda la prosa de Chejov perdura, sin embargo, esa majestuosidad, ese tempo, rodeado de grandeza y de sencillez ( v e l i c h a ñ i e) de la liturgia bizantina. Es como algo mágico. Sin embargo, en este libro se nos muestra como un perfecto forense haciendo una bisección del alma humana. El eximio médico egresado de la Facultad de Medicina de Moscú acaba como director de un nosocomio en un rincón perdido de la Rusia profunda a más de 200 verstas de la estación más próxima del ferrocarril rodeado de gentes mezquinas “que se pasaba la vida entre la baraja y las pequeñas intrigas y chismorreos, sin interesarse por nada y arrastrando una vida llena de triviliadad… No nuestro pobre pueblo tiene mala suerte” exclama el autor acaso sin ser consciente de que Rusia tiene la suerte de contar con escritores tan enormes como Chejov que pueden hacer autocrítica de su país y que la vida en Tula resulta muy parecida a la de Chester, Tucson, México, Rosario o Zamora y lo que hace grandes y libres a los pueblos es esta capacidad de denuncia y de reacción. De este modo creo que la literatura rusa recoge el testigo de la grecolatina para proyectar problemas y tipos universales. Pero este opúsculo personalmente tuvo su historia. Hace unos meses se lo regalé a un amigo y el otro día me lo encontré en Riudavets desencuadernado y desfondado pero con mi nombre. Volvía a mí. Debo de tener por casa algún ejemplar suplente. No olvidaré que este texto en una edición de la Austral que yo había adquirido en la Casa del Libro en 1964 me acompañó en la noche triste del Parque de San Francisco. Yo me venía a casar con una moza y la pobre no se sintió con fuerzas de aguantarme- ahora la comprendo perfectamente- y ella renunció al altar un día antes de la boda. Dentro de las paginas guardaba una imagen de la Virgen Iverskaya, la santa matrona de Moscú y un fotografía mía de niño rubio con mis padres en la entrega de llaves de una casa en Segovia acompañados por el coronel Tomé. Esta fotografía la perdía pero la imagen de la Iverskaya se dibujó en la cima de uno de los robles del parque de San Francisco. La Virgen consoladora vino a sumarse a mi dolor cuando había sido abandonado de todos incluso de mis padres, y permitió que humillado, ofendido y arruinado pudiera regresar de nuevo a mi hogar. Es por esto por lo que tengo esta historia de Chejov por taumatúrgica reclamo para el humano dolor y la resurrección. Novela redentorista en que se estudia la barbarie y la crueldad de las cárceles. . Dijo Quevedo que toda la vida es cárcel. La vida es cárcel de la muerte. El amor es preso del odio y las instalaciones de la institución psiquiatrita es alegoría de ese barco prisión y manicomio. “Hay dentro del recinto del hospital un pabellón rodeado por un bosque de arbustos y hierbas salvajes. El techo está cubierto de orín, la chimenea medio arruinada, y las gradas de la escalera medio podridas. Un paredón gris coronado por una carda de clavos hacia arriba divide el pabellón del campo que produce a la vista una triste impresión…” el pabellón de dementes es el b arco que nos lleva. Acaso la vida no sea más que una locura que nos arrastra. Por eso sufren tanto los hipersensibles, los más conscientes pero Jesús siempre les dirá “bienaventurados los que aman”.
Hay libros que puso Dios en nuestro camino para que reconozcamos nuestra estupidez y miseria y “La sala numero seis” es una de ellas.

 

PALOMA GÓMEZ BORRERO

 

Paloma palomita palomera. La tribu periodístico-feminista anda revolucionada con la muerte de esta colega, caldo de todas las salsas y rostro familiar de todas las tertulias. De mortuis nisi bene dice la sentencia y Dios me libre del Día de las alabanzas. Dios la haya perdonado.

No quiero plasmar aquí ninguna indecencia sobre la vida y milagros de la antigua corresponsal en Roma, cargo en el cual parecía incombustible. Tampoco quisiera hacer el oficio de abogado del diablo pero convendría tener en cuenta que su tatarabuelo fue el autor de la Desamortización de Mendizábal de 1833 que tanto dañó causó a la Iglesia, arrebatándole los bienes mostrencos, profanando monasterios y conventos para regalárselos a la clase dirigente y terrateniente. Toda una contradicción pues la llamaban la “chica del Papa” y los que hemos tenido que sufrir sus crónicas y sus retransmisiones por la COPE nos hemos vuelto algo anticlericales porque la sacralidad del rito romano es otra cosa.

La norma clásica del quid nimis creo que doña Paloma se la pasaba por el forro. Pienso que era excesiva y cuando la dieron el retiro siguió fulgiendo en cualquier plató el de la Campos o la Ballester...

No la tengo ninguna envidia aunque a otros no nos cupiera la misma suerte. Nos borraron del Libro de la Vida pero el Señor omnisciente y omnipotente creo que no nos dejó de su mano. 

Otros que hemos sido corresponsales en sitios tan importantes que ella se nos cerca con un muro de silencio a nuestros escritos, se nos ningunea. El único que nos abre la puerta del castillo del silencio en que vivimos es Google. El pájaro sale a la puerta y canta las cuarenta.

 Los vaticanistas siguen empeñados en la otra gran desamortización de Mendizábal que se inició con el Vaticano II, avivada por el señor Bergoglio que más que papa parece un gran político, y hemos tenido que asistir indignados a la canonización manu militari de pontífices como Wojtyla de virtudes heroicas no del todo demostradas.

Él y sus sucesores han puesto a la Iglesia a los pies de los caballos. Ya lo expresé en mi “Seminario Vacío” por lo cual no tomen como una puñalada trapera a esta colega que debió de ser una tía muy simpática y curtida en las artes maquiavélicas de los mitrados curialenses pero de cuya obra quedará poco menos que su nombre mediático. Doy el pésame a su marido que la hubo de aguantar tantos años. edra fémina inquieta y andariega.

Ya decía Nietzsche de la mujer: “un ser humano con las ideas cortas y el cabello largo” y ahora vivimos anegados en la sima de la revolución feminista.

La lucha de clases ha sido sustituida por la guerra de géneros siguiendo a Carlos Marx que por lo visto era de origen sefardita como el abuelo de Paloma palomita palomera. Un tal Mendizábal el padre de la “castuza”. No dieron lo robado a las iglesias a los pobres, se quedaron con los réditos de aquel sacomano, luego vinieron las guerras carlistas, sufragadas por los Rochilds londinenses Disraeli y compañía y en España mandan los de siempre. Que la patria se lo demande. Paloma, que la tierra te sea leve.

viernes, 24 de marzo de 2017

VERSOS A MI HIJA A LA QUE ACABO DE CONOCER Y A MI EX

 


 
 
 
NUEVO LIBRO DE VERSOS A MI EX Y A YORK LA VIEJA EBORACUM

 

Publicar un libro es como parir un hijo y en tal caso la recuperación del pasado infinito merced a la gracia valorativa de la escritura. Puedes estar en dos lugares. Y yo me traslado en alma que no en cuerpo a aquella aldehuela de Wilberfoss en el camino de la pista hasta Pocklington y Beverly.

Es un homenaje a la rosa, la dulce rosa inglesa como en el Romance la Rose, versos caballerescos que dicen que ya no se lleva porque han dicho las Fem y otras institutrices del odio interactivo que eso del amor es un cuento chino padre de la violencia de genero.

Creen haber descubierto el andao pa adelante estas señoras fricativas del Libardo pues la tortillería en estado puro tiénese a mucha honra. Sin embargo, yo pienso que mientras exista el hombre y la mujer siempre habrá amor que es Roma y vida y creo que catolicismo porque Dios es católico y español aunque en el Vaticano ya no lo sean. Este sucinto libro que no llega a cien páginas registra la emoción del encuentro con el cristianismo a la inglesa, feudatario de la colonización romana.

Eboracum la ciudad del marfil era la última estación del itinerario de Antonino que surcaba desde Cádiz y la Lusitania hasta la frontera escocesa y la muralla de Adriano.

Un camino trillado a golpe de calces por los legionarios de la VII Legio Gemina y que yo recorrí muchas veces en mi mini cooper 850 color guinda. Unos mil quinientos kilómetros desde Madrid a través de la Galia y cruzando el Canal de las Galernas hasta avistar las torres del gótico perpendicular de York.

Este libro se lo dedico a mi hija Helen a la cual volvía a ver estas navidades que fueron necedades al cabo de 43 años. ¿Demasiado tarde tal vez?

Bueno eso que se lo pregunten a los abogados de los derechos humanos. Reclamaciones al maestro armero y los experimentos con gaseosa. Si algún lector de este blog quiere leer mi libro yo se lo mando gratis a su dirección postal en cualquier parte del mundo. Hágannoslo saber con un comentario a este blog
CHAPAPOTE LINGUISTICO EL NUEVO GALLEGO
Asturias termina en Luarca y después del Eo la Terra cháa, y aqunque digan que asturianos y gallegos primos hermanos son realidadades bien distintas y distantes. No entro al albur de la polémica filológica de quién fue primero, si el huevo o la gallina. Sostengo el criterio que el bable es una lengua con estructura, morfología, consecuentio temporum y acción verbal. El gallego sin embargo no me parece una lengua sino un dialecto entre medias del castellano o del portugues, al menos el qiue hablan ahora los jovenes y las radios gallegas englobado en la acepción general de "ggastropo". Chapapote literario y linguistico pero a través de una conciencia nacionalista exagerada se están sacando las cosas de quicios y malo cuando se trata de restaurar una lengua muerta a cañonazos. Este gallego que emite la Onda Gallega emisora que sintonizo con alguna frencuencia sin salir del asombro y el estupor no tiene nada que ver con el gallego de las cantigas ni con el de Rosalía de Castro aunque ésta ultima, poetiza magnificada por el franquismo, fue una de las personalidades que preconizaron el separatismo. Dando lugar a este sistema político de las malhadadas autonomías donde mandan las franjas y son los periféricos los que se llevan el gata al agua en Madrid merced a esa constitución sibilina y sistema de votaciones donde un hombre no es un voto sino según y como. España es diferente. En Inglaterra he asistido a la m muerte por inanición del gaélico, el kornish,el patois, la lemusín, la lengua de Oc, el provenzal e incluso el galés- sólo se permite a los galeses una emisión de una hora semanal en Cardiff- porfque tanto Francia como Inglaterra o Alemania se parte del criterio unificador e universal que ha de tener una lengua. Para los británicos el galelico, el idioma de Cornualles, hoy extinto y el galés son reliquias de museo. Aquí es al revés, se trata de resucitar lenguas muertas como el gallego, el castuo, e incluso el catalán en parte que no es sino un dialecto corrompido del provenzal. No comprendo esta voluntad suicida de nuestros políticos, de nuestros literatos, de nuestros cineastas, de nuestros periodistas. Destruyendo o minusvalorando una lengua tan hermosa y una herramienta de trabajo tan aceptable estamos acelerando en la peninsula iberica el sindrome de Babel y de erradicar de raíz todo el legado de Elío Antonio de Nebrija. Harakiri y renuncia a nuestro legado. Tal vez era lo quie pretendían las grandes familias gallegas descendientes de las nobles familias en su mayor parte judías (los Castro, los Onega, los Pardo de Cela, los Rosón, etc) a los que los Reyes Católicos mandaron desmochar las torres de us castillos. Ello forma parte de la gran conspiración judaica. Rajoy anda de por medio en el albur. Chapapote linguistico. Aquí los que ganan son los bancos que destruyendo familias y lenguas se quedan con las hipotecas. Pobre país. Mi patria, mi país, que antes se llamaba España. Vamos caratrás de los europeos. Y hemos hecho durante la transición todo al revés

jueves, 23 de marzo de 2017

el satiricon

Lúculo nuevo sibaritismo
Andan los espías vaticanos mordiendo nuestros calcaños mientras la sociedad se entrega a los sibaritismos refinados de la nueva cocina y a mí lo que me gusta es el pote pues no soy un afrancesado como Larra al que en tiempos de Franco se agarraban los periodistas clavo ardiendo y wishfulthinking. Larra era un mediocre escribía mal con pluma envenenada y acabó como acabó como acabó el pistoletazo de la calle Santa Clara. Estamos un poco tristes con lo de la bomba en Londres y los del telediario se ponen trágicos mejor leer hundirse en las páginas del Satiricón para narrar los cien platos que se metieron entre pecho aquellos romanos de triclinio y vomitorio que se dejaban tocar la lira por los embasicetas pues la mariconería en Roma era signo de refinamiento. El plato preferido era el jabalí que se condimentaba de mil maneras. El indefectible aper o jabalí de aquellas comilonas que duraban dos días con sus noches. Comer hasta reventar y la del pobre antes reventar que sobre. Cigüeñas golondrinas tencas de rana testículos de rinoceronte. La matriz de la cerda virgen era manjar refinado como afrodisiaco todo regado con vino de Salerno. Los romanos tenían la fea costumbre heredada de los griegos de aguar el vino y algunos comensales necesitaban un cántaro para mitigar los ardores del garum un plato de pescado típico parecido al bacalao y al curadillo. La ideología de aquellas altas clases sociales que banqueteaban entre efebos y meretrices con grandes cenas que derivaban en bacanal bien se expresa en el Satiricón:
Ay pobres de nosotros tristes mortales que nada somos y en polvo acabaremos.
Vivamos pues en tanto que  Aqueronte se demore
Para llevarnos al Orco

Este sentido de la existencia parece trasladarse al día de hoy. La aspiración a la trascendencia choca con lo intranscendente de nuestro vivir aunque no nos vendría mal un poco de paganismo para curar el ego violento de la intolerancia fanática de cuantos se creen en posesión de la verdad. Nada está escrito, hermanos. Nadie tiene la última palabra. Releer al epicúreo Petronio  no vendría mal  en medio de tanto desmelene, por más que  “de quid nimis”; todo con moderación. A Larra ha tiempo que lo desterré de mis libros de cabecera. Lo tengo por ñoño y desfasado mal que le pese a algún que otro autor aúlico
NUMANCIA Y LO NUMANTINO
RETÓGENES EL NUMANTINO 22/07/2010 Para ese viaje que hice en el mini hace 38 años me sobran bastantes tacos de calendario y muchas arrobas pero es lo mismo. Cargo el morral de buen tasajo de cecina pan bregado alguna lata de escabeche y en las alforjas el saco de dormir la bota con un buen clarete que merqué en el Pardillo la pipa mi mejor compañera y carretera y manta arreando que es gerundio. A mi bici le cantan los pernos juegan al arco iris y a la rueda de colores los radios al girar y subiendo la cuesta del río Aulencia debo de parecerme a don Alonso Quijano por los caminos llenos de sol de la Mancha. Pipí. Popo. El manillar tiene un sonoro timbre. Apartaivos. Uno ha de regresar por los pasos perdidos mito del eterno retorno. En aquella gira del 72 realicé un viaje por la península ibérica. Me topé con Roma de manos a bocas en sus fuentes en sus anfiteatros en sus calzadas en la ruta de la plata que recorrí y subiendo uno de los puertos pasado el Barco de Ávila me hice amigo de una chavala que venía haciendo dedo desde Australia por la ruta de la Legio VII que vivaqueaba por las estradas de la “Hispania Nutríx”. Hice turismo literario histórico y social. Lo de sexual es pijo aparte. Vamos a dejarlo de momento. Roma madre de pueblos. Venía entonces de huida y ahora también estoy huyendo. La vida del hombre es una perpetua hégira una incesante peregrinación. Uno parece condenado a estar pronunciado de perenne me piro, hola y adiós. Acabamos de venir y de conocernos cuando ya nos estamos de nuevo poniendo los aperos de camino. Suenan despedidas con aires de jotas y yo voy por los pasajes que circunvalan Madrid. Hago noche en Aranda de Duero y a la entrada en un puticlub amarro la mi Peugot a un poste tengo ganas de desbeber y echar una canita al aire. Mas a estas edades puede más el uellu que el butiello y no va a ser cosa de quedar mal. El hombre pierde el diente antes que la simiente pero estas bebezones sobre la barra molledos firmes piernas de coristas y tetamen exuberante son una sugerencia al gatillazo más que a otras cosas. Los años le condenan a uno a la sabiduría y ya solo se puede pecar de vista. ¿Subimos, papacito?- me reta una negra. - Andidiay. ¿A qué? Una ojizarca, insistente, moldava me da su corazón por cuarenta pavos y yo se lo agradezco de veras, pero esta noche no Josefina. Los ojos tengo de garza el cuello de esparavel y lo que tengo oculto es cosa digna de ver. Por mucho que tengas, reina mía, no me puedo detener. Aranda de Duero o Aranda del Rey Virgen de las Viñas fue siempre pueblo hospitalario que padreaba los mejores caldos de la ribera. Era pueblo de tratantes con cierta querencia guerrillera. Porque por acá entre ninfas del cantón y sus mesones paraba el Empecinado. Mi abuelo venía por acá a todas las ferias o al menos eso decía él que iba a las ferias y a los baños y paraba en ca la Salamanquesa. Turismo sexual tal vez pero eso no nos lo decía el muy zorro. Si le preguntábamos que quñe nos había traido de las fiestas arandinas nos decía muy grave: -Un siseñor y un mandeusté. Eran muy beatos y algo borrachos en la antigüedad y hoy militan todos en el bando de la memoria histérica con don ZP, pero de ese hoy no vamos a hablar ni del otro, no quiero cabrearme. Es ya de noche y con el chaleco salvavidas antirreflectante, el fanal delantero y el farolillo rojo de la rueda de atrás me echo de nuevo a la carretera. Con la fresca se pedalea bien y Hermes el de los pies alados parece que ha puesto un motor en los galindos. Son muy firmes casi como los de un mozo mis riñones y de los músculos abductores se elevan como los de una biela fuertes pedaleadas. Y como los arandinos son la madre que los parió y como yo soy del Duero aguas abajo cerca de Valtiendas para que me entiendas según se va a Peñafiel paso de largo no sea que me acanteeen. Tuerzo por la derecha y casi amanecido estoy cerca de Medinaceli. Allí pido posada y al día siguiente se encuentra mi cuerpo serrano por las altas parameras de Garray, tierra de los vardulos y varegos, bacheos y caristios. Celtiberia pura y dura a la que Roma dominó. Brava raza. Poco queda de ella pero yo tuve el privilegio de conocer a Ratogenes in palurdo soriano con el pelo para atrás y los pantalones de pana. Descendiente de otro Retogenes que tuvo en jaque a las legiones del Tiber durante catorce años las cuales plantaron cerco a este cotarro sin un árbol por donde trepaban las cabras. Retogenes me enseñó el foro y el templo de Júpiter, los aljibes, el cillo, las termas que no podían faltar en cada una de las 652 ciudades que nombra Plinio en la Tarraconense, la Bética, la Lusitania. La España de entonces era una región muy poblada. Se calcula que llegaría a tener hasta 45 millones de habitantes dedicados a la agricultura la ganadería, la minería. De la Hispania Nutricia Roma extraña el aceite que eran llevadas hasta el puerto de Ostia desde Cartagena en naves onerarias, el hierro, el cinz, la chinchilla para teñir capas de púrpura y mantos de armiño para los emperadores, y el oro sobre todo, el de las Medulas de Asturica. Oro. Aurum. Los del Lacio eran gente practica. Y aplican esta concepción realista a su visión del mundo. Tambien resultan pragmáticos do ut des le piden a los dioses en la religión. Seis siglos de dominación romana dejaron marca. Algunas ciudades como Numancia, Astopa, Clunia, Calagurria o Uxama siguiendo el ejemplo de Sagunto que prefirió inmolar a todos sus habitantes antes que rendirse a los cartagineses, fueron refractarias a aceptar ningún yugo extranjero. Numancia se encontraba en el eje de la red de comunicaciones que conectaban Astorga y Pax Augusta (Badajoz) con Tarraco. Retogenes agarró una de las basas de columnas y la levantó como si fuera una pluma. Era un hombre pequeño, delgado, cetrino, el pelo rebelde algo salvaje, y su rostro parecía un manojo de juncos pero alzó sus cerca de ochenta kilos de peso como si tal cosa. Que tío más duro y de su estirpe debían de ser los soldados romanos que circulaban por esta calzada. Cada legión constaba de unos seis mil hombres (acemileros, ballesteros o sagitarios, los peltastas, los hastados, los hoplitas. Los honderos baleáricos o funditores, los guerreros de primera línea cubiertos de hierro o cataphracti, o los parmati abroquelados en su escudo lanceros, herreros, jinetes, aguadores, cocineros de campaña, caupones o taberneros y otra gente menor con la impedimenta, los que manejaban las torres o helípolis de asalto y los que uncían a los vencidos a sus cuadrigas, portaestandartes) y en cada legión militaban diez cohortes o regimientos. Detrás venían los prisioneros de guerra y las rameras. Toda esta chusma temible a rato hacía el camino de la Ciudad Eterna. Todos los caminos entonces llevaban a Roma. Había 45 legiones. En España operaron la Victrix y la Séptima en su castrametación legionense. Su paso entre grandes nubes de polvo, el sonar de los tambores, y el flamear de los penachos de los centuriones, el relincho de las yeguas y el bramido de los terneros sacrificiales debía de ser un espectáculo. Junto a ellas cubriendo las alas estaban las tropas de socorro o socii integradas por mercenarios de las regiones conquistadas siempre bajo la vigilancia de la caballería germánica. Detrás de la comitiva y en carroza solían viajar los sacerdotes o flamines y los nuncupatores encargados de determinar el terreno donde había de realizarse una acampada. Los romanos que eran profundamente religiosos pero de una religión vitalista acendrada por el culto a las divinidades telúricas (sabeísmo) y la creencia en la trasmigración de las almas (manes, lemures, penates o divinidades de los muertos que se quedan en un hogar y se convierten en dioses familiares) nos legaron esa impronta de superstición tan española arraigada en nuestros usos y costumbres recristianizados pero que presentan un origen pagano. Los abuelos de Retogenes solo sabían hablar en eusquera y mi espolique de aquellos tiempos se expresaba con las dificultades propias con lo hacían los vizcaínos en castellano con frágiles concordancias turdetanas. Él era de la estirpe de Indibil y Mandonio, de Istolacio e Indortes. Dentro de su cachaza cazurra y de hombre pequeña cosa se agazapaba un espiritu indomeñable. -Tienes mucha fuerza, Retogenes. -¡Qué bah! Antes cuando jugaba a la pelota tenía más. Llegué a tumbar a un mulo por una apuesta. -Caray. -Pues dice usted que yo soy forzudo. Anda que si llega a conocer a mi padre que Dios haya al que llamaban el Anibaliano. Un día tuvo la desgracia de inflarse de morapio y le llevaron a la prevención. Había ido a Soria con su jumento y a él le hicieron dormir en el pajar y al burro en el corral pues cogió al burro y lo levantó por encima de la tapia de la cerca lo dejó caer dio un brinco y se escaparon de la prisión provincial. Eso sí que eran fuerzas. El caso fue muy comentado en Garay. Se me quedó mirando con su cara de pasmado. Echamos un cigarro, le di una propina le tiré una foto y él se fue a sus obligaciones. El castro que me encuentro ahora no tiene que ver con el de aquel entonces. Es terreno acotado propiedades del Duque de Lugo. Dicen que quieren urbanizarlo. Hoy ya no me encuentro a Retogenes. ¿Dónde andará? Seguro que fue una de las victimas de la inmigración que despoblaron estos andurriales años 70, hoy solo me encuentro guiris, autobuses enteros de jubilatas, viejas necias que no son muy soportables, y un país que parece vivir mejor pero no parece mucho más feliz. Cojo la candaja y subo a mi burrita metálica, la Peugot compañera inseparable. Como es cuesta abajo pongo el piñón grande y enfilo la carretera de Zaragoza. Agreda es mi destino. Allí me esperan los huesos santos de sor María que está incorrupta.