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viernes, 15 de enero de 2016

la crucifixion de un alcalde


FRANCISCO FERNANDEZ MENDEZ

 

Soy un vecino de Cudillero, funcionario de la Administración Central jubilado, que vivo en esta hermosa villa donde las aguas bajaron turbias, aunque parece que la marea cede.

También soy un viejo periodista con el colmillo algo retorcido. Creo que en mi profesión llegué alto puesto que ocupé las corresponsalías más importantes del mundo Londres y Nueva York y, dicho sin prejuicio de parte, soy de los que aciertan y no suelo equivocarme en los análisis donde pongo el ojo pongo la bala aunque sea a ojo de buen cubero. No porque sea profeta sino porque tengo bastantes años, bastante oficio, y conozco el percal de mi aguja de marear.

Hoy mi deontología profesional me manda salir en defensa de un acosado y perseguido y luchar contra la injusticia de ciertos rábulas picapleitos. Creo que Francisco Fernández Méndez “Quico” al que sólo he visto de lejos un par de veces y no conozco personalmente, es inocente de todos los cargos que se le imputan. Ciertos odios o intereses malignos, por no acomodarse a los dictámenes de arriba, han querido crucificarlo en un calvario que está durando ya demasiado tiempo. Lo azuzan los perros de la rehala para ellos irse de rositas y quedar impunes. Y todo a mi juicio por unas dichosas casetas y un jefe de los guardias que lo tenía enfilado. La corrupción, queridos paisanos, vuela mucho más alto que sobre las peñas del acantilado pixueto.

Hay otros peces más gordos que tiran la piedra y esconden la mano. Los corrutos medran doquier en esta Asturias y en esta España nuestra, pero están en otra parte. Sin embargo, el gavilán hiende sus garras en un pobre alcalde de pueblo, hombre de empresa, hecho a sí mismo, que realizó una buena gestión, a juicio de muchos vecinos, como primer munícipe. Y esto viene a ser el cuento  de nunca acabar. Otra vez lo van a sentar en el banquillo. Me acuerdo al respecto de un verso del romancero:

“Muchos monteros la garza combaten neblíes muy ligeros sobre ella se abaten; por todo el campo furibundos podencos la llaten; mal  será no la maten”.

No creo que este sea el símil apropiado pero valga como comparación de que han ido a por él como también fueron a por mí y hemos resistido el hostigamiento de los tábanos cojoneros. Quico es un montañés duro. No creo que puedan con él. Saldrá adelante

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