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sábado, 26 de enero de 2019


AL HÓRREO DE LA CASONA DERRIBADO POR EL VIENTO

Fuiste silo, pósito y granero
Agrego de la lluvia
Secretos supiste de noches de amores
pero tú no cortejaste Oh porque
eras testigo mudo de vivencias
en la quintana
Guardaba tu colondra
 el bombín del abuelo que se ponía
para ir a Oviedo
Te derribó un viento de lebeche
Noche de febrero
Toda la aldea escuchó el gemido
de los pegollos que no aguantaron
después de dos siglos de tente tieso
En la puerta esculpió
El carpintero de ribera
Que ahormó tus palos
La rosa de los vientos
La cruz celta
Misteriosa
Engalanada por ristras de maíz
Y de cebollas.
Aires tenías de palacio de madera
Un palafito
Señorial
Amo de los prados de diente y siega
La troje del trigo
Guardabas los trastos viejos
Las cartas del tío que marchó a Cuba
Apuntes de cosechas y suspiros de doncellas
En el dintel frontero a la casona ponía un nombre y una fecha
Fizolo Lucas Fernández año de 1789
Con incierta grafía campesina
Escuchabas tonadas y comparsas
Lágrimas, entierros, bodas y bautizos y recuerdos de romerías
Charlas de magostos y esfoyazas
un remanente profético
y una historia de nuestro vivir
Vigilante y silencioso
Te vi siempre
Mirando hacia la cuesta de la pomarada
Y para los valladares de la sebe
Contando los peregrinos del Camino  
 Que pasaban calella abajo veneras, bordón y cantimplora
despeados hacia el valle
Sabías de la risa de las esferas
y escuchaste el tintineo
de las esquilas
el mugir de la vaca que paría
y del jato que brincaba
El torvisco florecía junto al aljibe
Una malva real te saludaba cada primavera ¿cuantas tuviste?
La dedalera reverente
 Ante ti, cabazo bendito, inclinaba siempre la cabeza
Piornos y nabos del diablo enredados en tu corredoira
A tus pies toda una floresta
Yo te canto hórreo latino y asturiano
Obra maestra de carpinteros romanos
Que guardaste sigiloso
Mis recuerdos
Los secretos del cabuñe
los aires de la tierra
y  el ronzar de la sierra
Al pie de las horas muertas para echar un cigarro
Tiempo de vivir
hasta aquel día en que el recio ventalle
te derribó
Con el guadaño mortal



PARALOGISMOS
Inundados vivimos
de paralogismos razonamientos en falso
de índices y repertorios
el niño muerto ocupó media hora
de telediario
televisaban futbol en tiempos de Franco
Sorites
Epiqueremas
Silogismos
Ergotistas dinámicos
ya paren las mulas dicen
y se quedan tan pancho
Iba un cura vestido de balandrán
El padre Fortea
Ese capellán de Alcalá feo y bisojo como un diablo
Exorcista endemoniado
Daba voces profería insultos y anatemas en la red
Contra el Venezolano
Matad a Maduro
En nombre de Cristo
¿Eso lo manda Dios?
Si es esto caridad
Que baje Xto y lo vea
Y expulse del templo a los cambistas clerigalla trabucaire contra el quinto mandamiento
Poltrones sibaritas depravados
a sueldo del Gran Prevaricador
Símbolo cifra y compendio
Medida y compás
De los engaños
Que nos cercan
No os toque ese cura vive Dios
Que os meterá en el cuerpo
Mil diablos
Fortea lávate en la Probática
di el munda cor meum
Que enjuague tus culpas
No prediques más por la Red
Ni lleves a más almas al infierno
Epifonema satánico
Mal andan las cosas por el Vaticano
Ya en nuestra iglesia
No quedan sabios
Ni santos
Sólo lobos
Redil de psicópatas
Aprisco de chacales con piel de cordero
Quieren llenar de sangre
Las pilas de agua bendita

LIBRERODELANCE.blogspot.com: Всенощное бдение с объяснением SOLO NOS SALVARA EL...

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Всенощное бдение с объяснением SOLO NOS SALVARA EL AMOR ESTA LITURGIA SE OFRECE POR LA PAZ EN VENEZUELA

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CLUNY Y EL ISLAM

CLUNY. EL ISLAM. LOS DINEROS DE SAN PEDRO. EL ORO BENEDICTINO Y LA REFORMA DE LA LITURGIA VISIGÓTICA (I)

Hoy en el santoral San Gregorio VII el introductor del canto gregoriano el papa que tuvo en Canosa al emperador Enrique IV vestido de saco y que luego sería depuesto de su sede pontificia muriendo pobre y abandonado reflexiono sobre los pecados y yerros de la Iglesia exotérica o apariencial que nada tiene que ver con la esotérica que siempre será la barca de salvación hasta el punto de que fuera de sus muros “nulla salus”[1] y sobre el papado una institución carolingia cuando Carlomagno se hace coronar por el papa en Aquisgrán en la misa de Nochebuena y el Sacro Imperio germánico siempre quiso tenerlo bajo la bota de su dominación. El episodio de Canosa marcaría así el ápice de la lucha de las Investiduras que no es otra que la de las dificultades que tuvieron siempre trono y altar para una armónica convivencia. Los emperadores hacían y deshacían en sus gatuperios simoniacos en la compraventa de beneficios eclesiásticos pero los papas sobre todos los de la Edad de Hierro tampoco eran mancos y no se caracterizaron por la caridad ni por la pureza de costumbres. En Roma se degollaban o se envenenaban unos a otros.
Es en esta tesitura el 920 cuando Guillermo de Aquitania da terrenos para la institución de Cluny que sería el monasterio más importante del mundo con la iglesia más grande de la cristiandad con sus siete naves con una extensión de más de un kilómetro de largo por otro tanto de lado y siete torres y cerca de dos mil monjes. Objetivo: la regla benita basada en el ora et labora, la liturgia y el apartamento del mundo bajo las ordenes de un abad no sometido a ninguna jurisdicción episcopal sino directamente a las órdenes de Roma.
Fue demolida la enorme abadía por la Revolución Francesa y ya sólo quedan del viejo cenobio de Borgoña algún que otro farallón y unos cantos lienzos de pared de la nave de la epístola, un auténtico sursum corda en piedra, según nos recuerda hoy en una entrevista al Mundo el abad de Silos Clemente Serna. Todo se fue por la posta.
He leído las declaraciones de este buen monje con una cierta tristeza pues admite la posibilidad de que Silos por falta de quórum y de vocaciones alguna vez se derrumbe. Dice una cosa cierta que las relaciones entre cristianos y musulmanes fueron fluidas. Ambas religiones adoran al mismo Dios. Sin embargo se trata tan sólo de una verdad a medias porque la Cruz y la Media Luna son dos religiones excluyentes y digo esto después de haber visto un reportaje en una cadena alemana sobre la penetración turca en Abjasia y Georgia. Aparecían iglesias derribadas con ikonos de la virgen por el suelo y cruces derribadas. Donde planta Mahoma su huella. La marca es indeleble. El islam es acérrimo. El turco jamás se convierte.
Y me reafirmo en dicho supuesto de haberme también empapado de los textos de don Claudio.
Sánchez Albornoz el español que mejor conoció y estudió el tema asegura que esta convivencia aunque difícil es llevadera sobre todo con el buen musulmán con los “mauri pacis”[2] pero estas treguas se rompían con la llegada de los fundamentalistas. Por ejemplo los almohades y almogaraves que cortaban cabezas en nombre de Alá.
No queda otra opción que la guerra defensiva. El fruto de estas incursiones determinó que gran parte de la población española sea o bien de origen morisco o muzárabe. Los moriscos eran los que se convirtieron velis nolis si no querían ser reducidos a la esclavitud. Este es el caso de regiones como Baleraes, Castilla la Nueva y de León. En Mallorca en el siglo XIII un 45 por ciento del alfoz de Palma eran hijos o nietos de los exaricos[3] y en el antiguo reino de León eran muchos los descendientes de hispano visigodos que vivieron bajo el Islam y sólo abandonaron al andalusí cuando se produjo algún movimiento nacionalista retrógrado. Estas son lentejas. La ley de la fuerza con el moro. Esa es la fija.
La margen derecha del Duero y las riberas del Duraton en el triangulo formado por las poblaciones de Sacramenia, Fuentidueña y Peñafiel fue repoblados por mesnadas árabes que fueron capturados por Alfonso VII en la batalla de Jaén.
Si uno recorre el litoral levantino por todo él aparecen diseminadas atalayas de vigilancia en las eminencias del terreno. En ellas se encendían hogueras o ángaros de aviso a la menor señal de arribada de piratas berberiscos para comunicar a los pueblos de la contornada del eminente peligro. Dom Clemente, creo yo, peca de inocencia y cae en esa exaltación de lo mudéjar que hoy se vive en la cristiandad. Antes eran muy malos. Ahora son muy buenos. Pues bien, ni tanto ni tan calvo. Un término medio.
Desde luego no debe de haber leído a Oriana Fallaci. Ciertamente el comercio y el intercambio no sólo de palabras[4] y de actitudes ante la vida entre la gente del Atlas y las que viven a este lado de Gibraltar. Tenemos decía Eugenio Noel el mismo orgullo, el mismo fanatismo, los mismos piojos, después de una visita a Marruecos. Pero esta visión romántica e inocente de lo muslímico quizás esté un tanto deformada y no sea del todo caer. Yo mismo caí en ella al referirme en días anteriores a la mesta que es sin duda morisca en algunas cosas.
Estuvo integrada por pastores (no sé si los rabadanes lo serían) de ascendencia andalusí pero la palabra majada no es árabe. Es vascuence. Es en Vasconia donde España tuvo su origen, Otra tristeza. Parece ser que los españoles que desconocemos nuestra propia historia estamos condenados a incurrir en los mismos errores.
Roma tampoco se libra de esta historia de insidias, trapicheos y malos pasos. El año pasado Benedicto XVI obispo de Roma pontificante peregrinó a Estambul en acto de desagravio para orar en Santa Sofía y desquitarse de unas palabras derogatorias sobre el Corán que algunos tomaron por blasfemos. No se pierda de vista ponderas ese fanatismo que les caracteriza y les hace muy malos interlocutores a los observantes del jadiya en su grado extremo y más estricto.
Ello parece haberlo ignorado el buen abad de silo. He querido ver en sus declaraciones ciertas declaraciones y una cierta tristeza de una Iglesia que se mueve a la defensiva. Pero los benedictinos siempre fueron los perros fieles los “domini canes” de Roma aunque eso se haya dicho de los dominicos y por extensión de los jesuitas que fueron los guardias de corps del Vaticano.
En todo caso, el influjo que tuvo la abadía de Cluny en la europeización de la España mozárabe es capital. Un tal fray Galindo llega a León con cartas del abad Hugo y se presenta al rey de León Fernando I poco después de la batalla de Atapuerca ofreciendo al monarca oraciones y el proyecto de una cruzada contra el Islam. Cluny eje que irradia el espíritu de cruzada propone una batalla ideológica contra la Media Luna bajo los auspicios del papa. También pide estipendios y el rey se las otorga generosamente. Asigna una annata de mil morabetinos o maravedíes de oro para vestir a la comunidad (eran más de dos mil religiosos bajo la disciplina del abad san Hugo) y esta granjería da lugar al oro de Cluny. Hugo regresa a Borgona cargado de gazas o limosnas. Esta visita coincide con el traslado de los restos mortales del metropolita de Sevilla san Isidoro desde orillas del Guadalquivir a las del Bernesga. Había sido derrotado el taifa Almotacid de Sevilla y el monarca lleno de agradecimiento y creyendo que esta victoria sobre los sarracenos había sido obra de la intervención divina y de las plegarias de los monjes manda construir la Basílica de san Isidoro de León que es llamada la “capilla sextina del arte románico”. La influencia europeizante de Cluny frente a las protestas de los obispos que ven merma a su autoridad de esta injerencia romano-benedictina y monjes de San Isidro de dueñas y de los aragoneses de San Juan de la Peña y de Loharre sigue su curso hasta el punto de que en el concilio de Coyanza de 1063 pontificando el propio Gregorio VII cuya fiesta celebramos hoy se sanciona la sustitución del viejo misal hispano-visigótico y de su martirologio inspirado en los menologios griegos por el romano. Los benedictinos llamaban a este rito Toletanae illusiones supertio[5].
Quedan derogados los monasterios mixtos. Monjes y monjas muzárabes vivían juntos
Dicho año está documentado un altercado que hubo en el monasterio de San Pedro en Aragón donde la cuestión se sometió a juicio de dios u ordalía. Los monjes echaron a la hoguera dos misales: el toledano y el romano. Es primero sobrevivió a las llamas y el segundo fue reducido a cenizas. Así y todo el cardenal Rainero que vino de Roma para poner en ejecución la premática del pontífice hizo caso omiso de aquella demostración y los hispano mozarabes dejaron de hacer su adoración a Dios a la manera bizantina con misas largas y hermosísimas que en las grandes fiestas duraban toda la noche y fueron obligados a la fuerza adoptar la imposición extranjera.
Cluny incomodó a los obispos y metropolitas autóctonos y amargó la vida al bajo clero puesto que los monjes franceses preconizaban el celibato y aquí la mayor parte de los presbíteros diáconos e incluso algunos monjes- tiene que estudiarse el caso por ejemplo de san Frutos y santa Engracia dos santos godos a los que se describe como hermano y hermana en las vidas de santos circulantes y en realidad eran marido y mujer apartados a la vida cenobitica a unas peñas grajeras de Sepúlveda y su tebaida transferida a la jurisdicción benedictina de Silos, que pasaría a llamarse Priorato de san Frutos- estaban casados. Incluso, los obispos.
Es ésta una parte obviada por los estudiosos de la Iglesia española que pasan sobre ella como de puntillas.
En una carta de donación pro anima que se conserva en Cardeña que hacen el presbítero Endura y su mujer María ellos entregan todos sus bienes al monasterio para misas. Esta europeización incoada por Fernando prosigue con su hijo Alfonso VI aunque éste que se llevaba mejor con los musulmanes y hasta se casó con una judía de Toledo de la cual nacería Alfonso VII se resitsió a desterrar el rito toledano que en Cataluña se denominaba rito jacetano por haber sido San Juan de la Peña unos de los epicentros de su esplendor magnífico.
El oro y las pechas que se pagaban a Cluny coinciden en el tiempo con el Cid Campeador que era un cristiano muzárabe. La penuria que padece Castilla quizá obligaron al héroe eponimo burgalés a lucrar su pan en tierras de infieles peleando unas veces con el moro y otras contra el cristiano. Recordemos las luchas entre el taifa de Toledo Almamún y el de Zaragoza Almuqtadir. Todas enastas razones o sinrazones, pleitos, rifirrafes, traiciones y alevosías como el caso de los amores de doña Urraca con el metropolita de Compostela Gelmirez que también debió de ser fino el cerco de Zamora la perfidia de Bellido Dolfos que cogió al buen Rodrigo de Vivar a contramano y sin espuelas y malhaya el caballero que sin espuelas cabalgas no han de ser echados en saco roto. Como tampoco los denarios que manda otorgar Alfonso VII a la famosa abadía francesa de Citeaux con las rentas de las salinas de Villafáfila, promesa que no cumple. Son temas por investigar adecuadamente tanto en el censo fernandino como en el alfonsí. Después de los benedictinos se establecen en Castilla los cistercienses por esta manda y ello va a suponer el arrinconamiento del cristianismo autóctono que es sustituido de a hecho por el catolicismo romano. Los monjes palentinos de san Isidro de Dueñas son arrojados de mala manera por cistercienses de origen francés.
La historia de la Iglesia como todos aquellos acontecimientos en los que intervienen los hombres no es lo que se dice muy edificante y tiene lados oscuros como este periodo de grandes luchas internecinas. Los godos eso sí no estaban muy unidos y eran muy pleiteantes. Uno de los grandes logros de la reforma cluniacense primero y de la del cister después es someter a férula a las comunidades relajadas en su observancia y prohibir a las personas consagradas el uso de las armas y el derecho a la venganza por delitos contra el honor, algo muy arraigado en la mentalidad castellana que tiene su origen en el código germánico de la Sippe (estirpe) y que tanto influye en nuestra nobleza. Cualquier triquiñuela les hacía alzarse en armas no ya contra el infiel sino también contra el hermano el padre el cuñado. Esto se llamaba la Ley de la Fadiya. Es la ley de la sangre y la venganza. Uno de los aspectos negros del morbo visigótico. Otro sería la envidia. De modo y manera que en toda la alta edad media tenemos a los príncipes cristianos peleándose unos con otros. Y en esas parece que seguimos. Y eso que han pasado diez siglos de aquellas minucias.

26/05/2008 0:01:40


[1] No hay salvación
[2] moros de paz, el buen musulmán.
[3] Soldados musulmanes hechos prisioneros y reducidos a la esclavitud que eran manumitidos cuando aceptaban el bautismo.
[4] La lengua castellana está atestada de voces y de topónimos procedentes de la algarabía
[5] Conjunto de supersticiones toledanas

sorda y sórdida persecución a los valores patrios por la canalla separatista y autonomista

UN GRAN ESCRITOR ASTURIANO FALANGISTA NINGUNEADO Y DEVORADO EN EL OLVIDO POR LA VORAGINES PSEUDOLIBERAL SEPARATISTA






DIOS VA CON ELLOS NOVELA DE RICARDO VÁZQUEZ PRADA. UN EXHORTO A LA RECONCILIACIÓN DE LAS DOS ESPAÑAS

A Ricardo Vázquez Prada Blanco lo conocí personalmente en Oviedo. Venía de andar por el parque San Francisco mozo en su "vejentud" ágil y cenceño, son barriga, había jugado al futbol con mi suegro Gabriel Tuya no sé si llegó a estar federado y, como este reportero le expresase su admiración hacia su persona por su labor decana en el periodismo astur (yo acababa de regresar de la corresponsalía de Nueva York y de cerrar la tienda de Pyresa), él me miró sagaz, desencantado y con una punta de ironía “Ya me quedan pocos afeitados, no quiero incensarios” Y siguió caminando casi sin despedirse. Eran tiempos difíciles para “Región” el diario en que creó escuela y que cerraría al poco tiempo.
Han pasado largos años de aquel casual encuentro y esta tarde acabo de vibrar con su gran novela “Dios va con ellos”. Creo que es una de las grandes epopeyas de la guerra civil, de la revolución de Asturias y del cerco de Oviedo.  Ambas contingencias fueron vividas por el protagonista Gerardo en primera persona: la del 34 y la del 36. Surgen por el libro nombres y topónimos escritos con sangre: San Esteban de las Cruces, las trincheras de San Lázaro y del barrio de Santo Domingo, Vallobin,la Manjoya, el Teniente Mayoral, Martín Alonso, el comandante Caballero, el general Aranda, el comandante Tejeiro, todos aquellos héroes laureados y hoy injustamente relegados al olvido.
Al leer estas páginas, se va por la calle Uría pisando cadáveres o se escucha la música siniestra de los oreganillos de Stalin. La artillería republicana emplazada en el monte Naranco disparaba a cero sobre la ciudad sitiada. Los sacos terreros estaban tan cerca una trinchera de la otra que durante treguas se comunicaban los contendientes hablando de las cosas de su pueblo con esa chispa que suele acompañar al carácter asturiano… “vení a nuestro bando, lo estamos pasando bárbaro en casa Anita… pues nosotros no nos falta de nada en Margot champán y todo habiendo champán y mujeres… ¿ES que murió El Gaitero… lo paseasteis vosotros, rojos de mierda… Ya estamos insultando. Los fascistas no teneis remedio. Salud y republica… Arriba España” Con estos saludos se cortaba la comunicación. Silbaba algún pepinazo. Muchos se pasaban. El pueblo que sufría aquella guerra no entendía bien por qué luchaba.
Las tropas de Teijeiro esperaron a las columnas gallegas noventa días resistiendo el cerco. Los rojos no pudieron tomar café en Peñalba, como era si deseo. Las trincheras estaban casi pegando y a veces se escuchaba diálogos sorprendentes a viva voz. Los rojos estaban en san Lázaro y en santo Domingo pero había todas las tardes paseo por la calle Uría desafiando al plomo. En el Paredes, una sidrería ovetense, tomaban vino las diferentes armas y las borracheras eran frecuentes. Gracias al salta parapetos y el aguardiente de garrafón aguantaban los contendientes. El valor de los rojos y de los azules es exaltado en esta durísima novela que cuenta el enfrentamiento entre hermanos. Todos eran asturianos. Había quien hacía a dos paños y jugaba a dos barajas. Los causantes de aquel zurriburri estaban a salvo en sus Bunkers o en sus altos despachos. El general Ochoa concedió un salvoconducto a Belarmino Tomás al cabo de la fracasada Revolución de Octubre. El mandamás comunista salió indemne de aquella y en el 36 fletaron para él un submarino. Tanto Ochoa como Aranda y Belarmín eran miembros de la masonería.
Los mandiles entendiéndose bajo cuerda honoraban al Gran Arquitecto. Con todo y eso lo de Asturias fue un feroz y sangriento diseño. Nos advierte el autor que en una guerra civil pierden todos y sus estigmas durarán mucho tiempo. Esta guerra es injusta llevaremos la desgracia sobre nosotros de aquí saldremos todos derrotados, confiesa el protagonista a su amigo Rodo que militaba en el socialismo.
La trama o anclaje narrativo del libro construido sobre vivencias autobiográficas demuestra una gran pericia novelística. Estilo directo y ameno que nos recuerda a su paisano Palacio Valdés, diálogos rápidos, ambiente vivaz, galanura de estilo y soltura de narración, locuacidad de esfoyaza y cantares entonados al pie de los pegollos del hórreo, y observaciones definitivas de los personajes todos perfectamente caracterizados.
“Dios va con ellos”. El título, que parece inspirado en el lema esculpido en la hebilla del cinturón de los militares de la Wehrmacht "Gott mit uns" (Dios con nosotros) no deja de resultar irónico, porque donde estaba Dios cuando caían las bombas y los paredones de los cementerios se llenaban de muertos, las balas rebotando sobre los sacos terreros. Dicen que hay ocasiones históricas en que Dios se oculta. Puede que aquella fuese una de ellas.
 Vázquez Prada profundo creyente y hombre de derechas que al terminar el conflicto guardó en un baúl la camisa azul se hace esa pregunta durante todo el libro. ¿Dónde está Dios?
Combatió también en Teruel, en el Ebro y asistió como divisionario de la Blau en el Este a la batalla del lago Ilmen. Gerardo en una operación arriesgada pero perfecta en los manuales de espionaje logra pasarse a los rojos una noche de luna para dar muerte al comisario Canales que había violado a su hermana. Siente esa culpa como también la de Danilo al que no prestó ayuda cuando lo iban a pasear a Luarca los nacionales. Le pesa y va a confesarse. El sacerdote le dice que es un pecado matar aunque menos cuando se hace en defensa propia. Al final cuando en París visita a amigo Rodo, fraternidad de armas en el Tercero de Montaña de Coruña, pero diferente filiación política, perece en un ataque terrorista de la OAS. Sus últimas palabras son de perdón y de reconciliación al recibir la Extremaunción de un abate que pasaba por los Campos Elíseos. Ricardo Vázquez Prada, fundador de la Nueva España con Arias de Velasco y Manolín Fernández, estampa en estas páginas el drama del vencedor vencido. Unos se dieron a la bebida, otros se murieron de asco por ahí, pero siguieron firmes en su demanda aferrados al machito. Fueron ninguneados, vilipendiados, ignorados (les cerraron las puertas de los periódicos, les amargaron la vida, pasaron de ser vencedores a considerarse vencidos y las máquinas de las editoriales con el cambio de régimen) y que a pesar de todo fueron la mejor generación baluarte que tuvo este país en el siglo XX. Este texto debiera ser preceptivo en los programas de estudio de las escuelas astures. Para que la historia no se vuelva a repetir. Un aldabonazo a las nuevas generaciones. Estamos cansados de ser yunque al que golpea el pedernal de la intolerancia por vía del pensamiento único y una Memoria histórica sectaria. Fatigados de que no se nos escuche y pasar por los malos de la películas. Gerardo el protagonista se muestra como uno de los héroes ▬Tigre Juan, Ana Ozores, Riverita▬ nacidos de la pluma de excelentes novelistas asturianos. A pesar de haber caído en el vicio de la bebida y a pesar de haber sucumbido en un estúpido ataque terrorista con bomba de plástico cuando paseaba por París. La memoria de Ricardo pervive entre nosotros. Yo siento su presencia cuando voy por las calellas de la Cadellada. Él nos ayudó a entender por qué y vivir cerca de Oviedo.


viernes, 25 de enero de 2019

CRUELDADES Y PECADOS DE LA IGLESIA CATÓLICA









Insertamos aquí un texto escrito por nujestro querido compañero, Tomás Virseda Sanz, en la que se pone de manifiesto la sevicia de algunos clérigos que nos educaron. Nosotros no padecimos absusos sexuales, aunque el padre Muñana se arrimaba mucho la carita cuando nos confesábamos. Tuvimos que lidiar con algo peor: la soberbia y la crueldad inane e inmane, de inmanitas falta de humanidad. V
irseda vibra en la misma cuerda que yo toco en miSeminario Vacío Los pecados Mortales de la Iglesia.
 Ésta nunca nos ha pedido perdón ni acedió a nuestra demanda de ser ordenados a pesar de la carestía de sacerdotes. La diócesis de Segovia se nutre de curas polacos, keniatas, colombianos, algunos dicen que son curas pero no lo son. El papa Francisco mucho predicar pero sin dar trigo.  Un desastre. En el pecado llevan la penitencia.
En el fondo el seminario nos marcó de por vida y en el fondo seguimos siendo curillas. Et qui potesta capere capiat que dijo Nuestro Señor Jesús. Ningún rencor guardamos pero nos quedan en el alma cicatrices

 LA CICATRIZ
   
....y la adolescencia trajo consigo el infortunio al corazón de aquel muchacho. El despertar de sus sentidos imponía su ley acrecentando cada día sus  dudas y vacilaciones; el acoso de la "carne" ejercía tal presión que comenzaba a ser insoportable; el "demonio" siempre alerta urdia sus redes y propiciaba acciones transgresoras como naturales o las dulcificaba con ardides aduciendo que en el "mundo" esos "tres enemigos del alma" no eran tales sino que formaban parte de su vida, de todas las vidas. Semejantes maquinaciones reforzaban su atractivo ante la posibilidad de transitar aquellas "sendas prohibidas"  que lo embelesaban ....... a la par que resolvían, bajo su particular modo de interpretarlas, la necesaria liberación del superávit de testosterona que acumulaba; al fin, lo doblegaron y claudicó.     
      Deambulaba ya  por una de aquellas "veredas" sin que la VERDAD la BELLEZA o la FELICIDAD a las que su naturaleza propendía , le fueran reveladas.  Pronto, sin embargo, los vestigios de inocencia que aún retenía en su espíritu y su candidez despertaron los recelos de aquellos centinelas de la pureza del sistema y de la castidad obligatoria quienes, con argucias y subterfugios,  detectaron indicios  e identificaron a los  "senderistas" verificando en tiempo récord con su proverbial perspicacia aquellas excursiones y la "carga pecadora"  que transportaban en sus mochilas. 
     Y el desenlace fue traumático.
   Un día de primavera de aquel imborrable  tercer curso académico, asistía a clase  cuando entró en el aula el jefe de estudios quien en voz baja se dirigió al profesor;  éste hizo un gesto de asentimiento y pronunciando su nombre lo miró y  dijo: "salga y acompáñelo". Enfundada su ya espigada figura en un exiguo y raído guardapolvos beis, caminaba en silencio tras el supervisor.
    ¿Adonde vamos? -Preguntó. 
     Pareció no haberlo oído pues continuó  su marcha sin ni siquiera mirarlo. Era un hombre de mediana edad, receloso, de actitud inquisitiva y gesto severo, nunca se le vió reír; vestía una sotana impoluta con botonadura forrada y alzacuellos muy blanco, las manos siempre ocultas en las bocamangas que solo extraía para reprobar, advirtiendo con su amenazador dedo índice, las impulsivas travesuras de los alumnos; impecablemente afeitado se peinaba con raya a la derecha y andaba despacio, como si contara sus pasos, inaudibles gracias a las suelas de goma de sus brillantes zapatos negros. Siempre aparecía cuando menos se le esperaba.
    Te llama el Rector-dijo al cabo secamente.
     La respuesta lo dejó atónito y presintió que algo grave iba a ocurrir. Avivó el paso para ponerse a su altura y acongojado y con voz trémula, insistió: 
     ¿ ...y para qué me llama?, suplicó.
      Lo miró con displicencia y, sin detenerse, respondió:
      Ahora lo vas a saber
      La puerta estaba entreabierta, llamó tímidamente rozando apenas con los nudillos  Se oyó decir "adelante", puso una mano en su hombro y con un leve impulso dijo: "entra"; y se marchó.
      La tensión e incertidumbre que soportaba trocó  en angustia al ver a su padre, de cuya presencia no había sido advertido. Estaba sentado frente al rector,  se había descubierto y sujetaba la boina que colgaba de sus manos encallecidas. Lo saludó con un beso pero en aquel rostro curtido por mil inclemencias solo apareció una desgarradora mirada de reproche. 
Mecánicamente se acercó a la silla vacía de madera labrada y apoyó una mano sobre el respaldo. 
Permaneció inmóvil, expectante. Mientras el rector,  obviando su presencia, rasgaba con parsimonia un sobre con su abrecartas refulgente y mango marfileño. Le atrajo su atención el portalápices de cuero  repujado con el escudo episcopal que tenía sobre la mesa de caoba  junto a un breviario impecable, primorosamente encuadernado en piel, con titulares y canto dorados. 
De nuevo buscó refugio con su mirada en la de su padre y solo halló enojo y amargura. Y se sintió confuso y desorientado. El rector, impasible y ajeno al drama que se estaba viviendo al otro lado de la mesa, depositó al fin  la plegadera sobre el tapete y con  voz engolada y tono petulante  que evidenciaban sin disimulo su altivez, ordenó, sin ambages, con cruel condescendencia:
-"Se va Vd. a casa,  recoja sus cosas y preséntese en portería, donde le esperará su padre". 
Lívido y asustado,  sumido en un estado de terrible confusión,  miraba alternativamente  a éste que, cabizbajo y abrumado, lo rehuía y al rector que lo observaba hierático e imperturbable. Quiso decir algo y solo pudo balbucir "¿por qué?" .....la respuesta fue el silencio, un silencio opresivo, asfixiante, podía oír los latidos de su corazón.....él sabía  que con su conducta había quebrantado un precepto que proscribía una realidad a la que, en su criterio,  muy pocos  o ninguno, en aquella etapa de sus vidas,  podía sustraerse, pero nunca fue consciente de las secuelas de la catarsis que sobrevino. 



Aturdido, reparó un instante en el magnífico crucifijo que, enmarcado sobre  terciopelo, pendía de la  pared, tras el rector; impulsivamente imploró su intercesión; estaba convencido de que Él lo hubiera escuchado con indulgencia, benevolencia y tolerancia. Y sobre todo con amor. 
     "Puede retirarse", ordenó el rector autoritario mirándolo con dureza; "pero es que..." logró articular con voz apenas audible, "salga, por favor" , reiteró con acritud. En silencio, dio  media vuelta, miró a su padre que, confundido, callaba y salió.
    Caminaba con pasos desmayados mientras se dirigía a la planta superior, donde se ubicaba el dormitorio general,  con las manos en los bolsillos del guardapolvos, sin poder apartar de su mente la decepción  y frustración que había visto reflejadas en su padre. Un gran dolor y un atisbo de orfandad, que ya no olvidaría, se adueñaron de su ánimo. Y se sintió solo.
  El claustro por el que discurría enlazaba con el corredor de las aulas; maquinalmente, se desvió de su trayecto  y se acercó  a la suya; trataba de escuchar desde fuera, junto a  la puerta de cristales translúcidos, a su profesor, que tanto le apreciaba, impartir su lección de geografía e historia;  oía con dificultad retazos de la misma, mientras  con el dedo índice dibujaba arabescos en el tabique; la lección versaba sobre el inicio de la Reconquista; giró sobre sí mismo y con la espalda pegada a la pared  cerró los párpados mientras rememoraba entre murmullos:  "Cangas de Onís , Batalla de Covadonga, D. Pelayo, su hijo Favila, despedazado por un oso en una cacería, Alfonso I......", abrió los ojos y reanudó  su camino;  recogió sus libros en la gran sala de estudio y ya en su dormitorio extrajo la vieja maleta de madera de debajo de su cama; con una leve presión lateral hizo  saltar cada uno de sus dos cierres metálicos, se despojó del guardapolvos, retiró las sabanas y la funda de la almohada plegándolas  sobre la cama para no arrastrarlas, colocó todo sobre sus escasas prendas de quita y pon y volvió a cerrarla;  se sentó sobre el colchón de borra mientras deslizaba una  mirada errática por la gran estancia-dormitorio que debía abandonar.....tres camas más allá vio, colgado  de la barra del catre, un minúsculo y desportillado muñeco de pelo rubio vestido de futbolista  en cuya camiseta se leía "kubala"....se sintió muy desdichado y le entraron  ganas de llorar; al fin se incorporó, cogió  la maleta y, entre sollozos, agobiado por su peso, tomó el camino de la portería.....

      Erró sin rumbo por muchos caminos durante el viaje de su vida y estos fueron los primeros pasos que lo llevaron a la soledad pero también al encuentro consigo mismo.

TOMAS VIRSEDA SANZ


Creo que este texto lo dice todo. Chapó, querido compañeros. No te rindas