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martes, 7 de noviembre de 2023

 

EL ULTIMO MITIN DE DE VALERA YO ESTABA ALLI AMO A LA VERDE ERIN TIERRA DE ARPAS CANCIONES Y ENCANTAMIENTOS





































































 

domingo, 5 de noviembre de 2023

 SOFIÓN PROFÉTICO

 

Vocean titulares los noticieros. El que canta las letanías; gran jefe es ese calvo mondo y lirondo heraldo del desastre y la cochambre. En China se ha desparramado el virus de la peor de las pulmonías, vuelve la peste negra de 1348 en alas de los murciélagos. El mundo tiembla pues algunos dicen que esta pandemia forma parte de una estrategia de la guerra bacteriológica. Siete mil millones de seres humanos en el planeta. Todos no cabemos. Unos culpan a Trump el asesino con su patulea de sionistas al ritmo de la doctrina Monroe y el Erez Israel. Cunde el pánico y las multitudes se agolpan en los pórticos de las iglesias suplicando perdón y clemencia.

Se empeñan en cocear contra la inteligencia; hoy tengo angustia vital. El de la trompa juega al trompo y en sus manos el mundo es una peonza nuclear mientras vuelven los que dicen que se han ido a rezar en la mastaba se pegan cabezazos sobre la roca viva y miran de través.

“Atollite portas antiquas” que ya no hay cerrojos mientras nosotros nos encasillamos en un estado y miramos para arriba para ver las torres que cayeron. No eran de marfil. Eran rascacielos. Os mandamos a vosotros y a toda la chusma del mundo para repoblar  baldíos que para eso nos hizo Dios sus elegidos, chápate esa. Vuestros gobernantes son una piara de necios (Rajoy un perfecto gilipollas que cretiniza a medio país, le gusta largar discursos decimonónicos) mal nacidos y os encandilan los bustos parlantes de largas cabelleras y pechos electrizantes, caderas deslumbrantes y serrín en la mollera, cabezas de chorlito en los informativos así lo quiere el Calvo.

Fueron derribadas las murallas de Jericó. Ya no hay muros y todos son resquicios coladeros. En avalancha se abate el infiel sobre la Ciudad de Dios. Soros el gran rabino de la invasión  de la “aliyaa” financia a los invasores asaltafronteras, por omecillo que siente hacia la cristiana civilización y pronto tendremos persecución in odium fidei.  

La Carmena con otras furias compañeras es la gran sacerdotisa de la prevaricación occidental. Los políticos les abren la puerta, ya estamos preparados para un nuevo rapto de Europa y habrá que asumir las consecuencias o rendirse o defenderse. Me lo dijo esta tarde en el Gijón un camarero cheli que hablaba madrileño rajado. No tenemos buques en guarnizo y para colmo a algunos de mis camaradas les falta  la mitad de los dientes.

 Por Recoletos pasean los recién llegados con la misma parsimonia que los antiguos alhameles que traían el morapio de Valdepeñas con las cubas balanceando en carros del país tirados por yuntas de siete pares de mulas. Reata,… yia. Esperan del gobierno una casa y un trabajo.

El sol declinante besa con sus rayos la Cibeles que pasea a sus leones debajo de un cartel que pone Welcome refugees. La alcaldesa se está cambiando las bragas, pues hace squirting la tia guarra, según me cuenta un conserje voyeur del ayuntamiento mientras se fuma un Farias, el humo embalsama de incienso la tarde de abril. Sus diarreas son la causa de que las lleve sucias y con palominos. Pronto va a llover lluvia ácida. Stinking lady, brazos de hierro pechos de diamante pero cagalera al canto y cazcarrias por el culo. Me santiguo y rezo de mi breviario las vísperas en un banco del bulevar a la sombra de los tilos. Mi alma está tranquila en medio de tanto sobresalto.

El arco de un violín y la dulce cantarela en manos de un soldado de la guardia hacen arpegios sollozantes despidiendo al día. Nos quitarán la patria esos testarudos pero la música del violín seguirá resonando por la fronda de arboleda del palacio de la Guerra. Pronto habrá un ajuste fino de gobierno, no somos nadie.

Han cerrado los cafés cantantes donde yo iba de zambra cuando era joven y tenía allí hasta cierto punto mis colmados y zagüetes. No queda ni rastro del circo Price pero yo he sobrevivido.

Pasa la vida entre proclamas, serventesios y reuniones para la desconexión. Me cae mal ese peludo, el tal Puchi, con su escudero, el ojo pipa. Don Tancredo trae a todo el mundo al retortero con sus cobardías. Cierro la tienda y me vuelvo para Oreanda. Estoy hasta los mismísimos del cogüelmo. No permitas, Señor, que mis dedos se vuelvan huéspedes. Mañana, fuegos artificiales en la Plaza del Riente. Ni se os ocurra portar por allí. Aviso de atentado. Los sepultureros no dan abasto. El virus de la gripe china hace estragos. A todas horas cantan los popes la secuencia espectral del Miserere. Ya está aquí el Día de la Ira. Empuñando está la guadaña doña Finsternis. Hijo de David, ten compasión de mí. Dos mujercillas que salieron de un puticlub de la calle la Ballesta, se pusieron de rodillas en la mitad de la acera, se daban golpes de pecho y rezaban el yo pecador, que aprendieron de niñas de labios de su abuela. Yo creo que estas pobres serán perdonadas pues pecaron mucho y amaron más. El Señor verá con buenos ojos su atrición.

 

GOLONDRINA EN EL ALERO

 

Específicos poderes

Tuyos son específicos poderes

Del vino y el tabaco

Lágrima triunfal

Miro tu rostro en el estanque

Rubia y azul

Bajo la niebla de Hull

Vuelve la sombra que enamora

Del ayer incomprensible

Escritor bajando la cuesta

Leyendo un periódico monárquico

El florista que cerró el kiosco  para luego suicidarse

Los balcones altos

Los pisos silenciosos

La taberna de Manolo el sanabrés

Sara Montiel tomaba allí café

Ilusión y profecía mi reencuentro con las musas

Textos altos

No volveré a verte reina de los mares niebla de Merlín

Amor fugitivo que hizo su ascensión a las estrellas

Y yo rezando la oración de fray Luis y dejas pastor santo

Quedé desconsolado

Helen ayer tarde cumplió 32 años

Ay golondrina en el alero del recto y fino pico que gorjeando

Quitaste las espinas al Señor

sábado, 4 de noviembre de 2023

 

ERA UN BUEN CHICO

 

OBITUARIO CARRASCAL

He was a nice guy, un chico listo, majo, amable, que paliaba la crudeza del mundo de plomo con una sonrisa beatifica pero nada más. Su premio Nadal Groovy una narración del mundo jipi aledaños de la neoyorquina Washington square años sesenta no pasará a la historia de la literatura. “Parra, tú escribes mejor, me dijo Celso Collazo, el delegado de Efe en Naciones Unidas" y creo que hasta me dio un beso en la frente.

A Jose Mari conocí en el alguarín que mi agencia tenía en la ONU con vistas al río Humber por donde navegaban las barcazas basureras y de vez en cuando el cadáver de algún suicida yo vi flotando entre las aguas de esa ría que era la gran cloaca arrastrando toda la mierda de la metrópoli.

A mí no me complacía demasiado aquel chiringuito donde apenas brotaban noticias. Todo eran reuniones, mítines, cabildeos. La era de Kurt Waldheim el austriaco diplomático al que echaron por haber estado encuadrado en las SS, que sucedió al birmano U Thant y antes el sueco Dag Harmasjeld. Con Waldheim la guerra fría estaba dando sus últimos suspiros. Pese a todo, encontré en NY un mundo feliz. No habían llegado los heraldos del globalismo y del nemine discrepante como norma de conducta.

Si no estabas con el poder, ibas a la calle. Yo tuve la suerte de poder contar la vida norteamericana a mi manera lejos de los parámetros oficiales y sin que me echaran a la calle sirviéndome de mis ardides talmúdicas para sobrevivir a los naufragios “si has de vivir con los hombres muévete con  cautela de una sierpe”.

Carrascal, un buen chico, guardaba la línea siendo asi un tipo muy lineal no se salía de la acequia marcada, no estaba nunca en offside. Algunos se enfurecieron conmigo porque les levantaron de la cama Hermida, Valverde del YA, Ángel Zúñiga de La Vanguardia, un catalán bellísima persona, porque en unas declaraciones de Golda Meir me había dicho que España era un país importante y diferente a los demás por los judíos. Estábamos bajo el mandato de Jimmy Carter que tampoco representaba a los dirigentes de la Casa Blanca al modo convencional.

El manisero de Georgia que asistí a las preces en la capilla bautista de su pueblo tampoco era convencional pero también un buen chico. Se trataba del último líder norteamericano de origen cristiano en el Despacho Oval.

En política internacional USA trataba de afianzar su poder mundial bajo las directrices del paso a paso creadas por Kissinger, una política que no estuvo exenta de fallos como fue la abdicación del Sha de Persia sustituido por los ayatolas, el derribo de Anastasio Somoza, el mejor amigo de los norteamericano en Hispanoamérica seguido del de Noriega, pues bemoles tiene la cosa el Cara de Piña había pertenecido a la CIA.

Con todo y eso los EE.UU ofrecían un semblante amable de libertad y progreso. El mundo de postguerra desde el movimiento jipi y las sentadas universitarias habían dado paso a la paz norteamericana. NY era un buen lugar para vivir.

Yo me empapé de calle tratando de compulsar el pálpito existencial de los de abajo: cómo vivían qué compraban, cómo se curaban, cómo bebían, cómo fornicaban o donde se divertían los americanos. Yo portaba poco por aquel chiscón en la segunda planta del Rascacielos Azul con vistas a la ría que compartía con un periodista indio. Sus regüeldos a curry me llevaban los demonios.

Tal lugar hubiera sido el sueño de cualquier redactor de mesa pero yo soy un perro callejero con olfato para detectar la noticia por los mercados, el Hospital Bellevue donde nació mi hija Henar, o las tabernas de la First Avenue donde oí cantar maravillosas baladas de la Verde Erín y se bebía buena cerveza negra .

Había leído la novela de mi colega J. L. Castillo Puche en la cual se desenmascara los vicios ocultos o patentes del Edificio Azul.

Para él se trata de un lugar donde todo gatuperio tuvo asiento. Allí en el gran parlamento del mundo se habla, se discute y se escribe por los codos y se jode que tú no veas, sexo y poder. Es la gran montaña de papel. Enjuagues, conciliábulos, resoluciones que no se cumplen para un mundo en guerra, donde en los altos y alfombrados despachos el jefe siempre acaba tocándole el culo a la secretaria. Aunque tal vez sea un mal menor este gran oráculo de los tiempos modernos.

Si no existiera la ONU tendríamos que inventarla.

Cuando renuncié a aquel despacho, una cámara con cristaleras y mamparas cabe la mess o rancho sala de juntas de los corresponsales extranjeros, el indio con el cual lo compartía se puso de uñas ya que mis ausencias le daban vía libre para disfrutar a sus anchas de aquel ventanal y soñar en sus nirvanas mientras contemplaba el  tránsito de las gabarras cargadas con los trapos sucios de la gran ciudad.

 En adelante tendría que compartirlo con otro. A mí me desplacía el lugar, los eructos de aquel colega. Una vez casi recién llegado de Londres me robaron unas gafas muy chulas y una pipa Dunhill que compré en Londres.

Alternativamente no dejaba de pensar que había llegado a un mundo mágico me estaba asomando al ojo del huracán. Leía como Blanco Tobio todas las mañanas el New york times.

En mis crónicas les daba la vuelta porque la información del famoso rotativo venía filtrada y empedrada de mala uva hacia España pero no había que despotricar contra el oráculo. Bastaba con ponerle ciertos caveats o precauciones y líneas entre paréntesis. Carrascal era un buen chico. Que copiaba al Times.

 Vivía en Queens, los ladrones se llevaron todo menos los libros. Lo contaba con una sonrisa. Era un admirador de los norteamericanos. Me describía cómo había llegado de polizonte. Se fumó tres paquetes de cigarrillos para entretener la espera en la aduana de la isla de Ellis le entró carraspera y desde entonces dejó de fumar.

Iba por Manhattan en un Wolskswagen. El escarabajo de Hitler un auto familiar de exiguas dimensiones con el era fácil aparcar a diferencia de los haigas nacionales, los Ford y los Chrysler amplios y cómodos con tres ocupantes en el asiento del copiloto.

Sí, era un buen chico Carrascal, aunque seguramente pasará a la historia más que por sus libros y sus crónicas a veces impecables por sus estridentes corbatas.

En  la sala de prensa berreaban los altavoces anunciando convocatorias entradas y salidas de embajadores o reuniones del consejo de seguridad. Otra crisis.

Resoluciones, comunicados. Implementos, complementos e impedimentos. Se hablaban todos los idiomas del mundo- talks and talks, over talks- y luego nada. 

El tema de Gibraltar que yo tocaba con denuedo siguiendo la tradición de mis periódicos caían en saco roto. Los ingleses se pasaban por la taleguilla las resoluciones y dictámenes del Consejo de Seguridad. El embajador Piniés ponía oídos de mercader a mis quejas.

Lo mismo que la crisis del Sahara español que con tanto empeño reivindicaba el Alauita instigado por el Tío Sam. Los fosfatos, el petróleo. Las auríferas dunas del desierto. 

Piniés ya caduco y algo viejo cuando lo conocí no estaba fino y no aguantó el cerco y las añagazas de los moros.  Puede que cayera en la trampa tendida por Mohamed VI y ahora lo estamos pagando todos.

El embajador marroquí un tal Filali verdadera hechura de Maquiavelo sin turbante nos invitaba a cenas y ágapes a los corresponsales. Quería vendernos la burra. Yo pronto me olí la tostada y a través de mis despachos a Madrid protestaba de tal insolencia lo pasé mal. Carrascal era un buen chico pero no quería meterse en líos. Maraña para el Informaciones me amenazó diciendo que era un facha claro que era un becario de Columbia donde la CIA reclutaba sus cachorros para la gran andanada pues qué iba a pasar cuando se muriera Franco.

Todos callados como ursulinas. Por apoyar la causa española y por advertir las consecuencias de la marcha verde pues el moro andaba al acecho de Ceuta y Melilla, del petróleo de las Canarias y que podría venir otra invasión en forma de inmigración soterrada sobre las Islas Afortunadas bajo el patrocinio de Washington (Kissinger no enseña nunca la patita) héteme aquí que me tildan no solo de facha. También de rojo y que trabajaba para los rusos.

Una hija de la Carabias hermana de Carmen Rico a la cual enchufó Piniés de secretaria nunca me dejaba pasar a ver al embajador español en la ONU siempre estaba reunido. Ah la suerte de ser mujer y no morir en el empeño. Al pináculo onusino habían trepado las feministas.

Quería precaverle a don Jaime de mis aprensiones con lo del Sahara pero la hija de Josefina Carabias la eterna corresponsal del YA durante el franquismo me impedía la entrada. Está reunido el señor embajador cuando hasta la recepción llegaba el estruendo de los gritos que pegaba y las vedijas del humo de los puros que se fumaba aquel recio baturro.

Se barruntaban los primeros atisbos feministas. Mujeres al poder mientras las máquinas de escribir echaban humo no habían abierto página los ordenadores y los télex machacaban kilómetros de cinta para contarle al mundo lo que pasaba. 

Yo permanecía gracias a Dios y a Franco sumido en medio de aquella vorágine. Siempre al apostadero. Tres oficiales mecanógrafos perforadores de la RCA, la ITT y la Reuter Herby, Frank, y David perforaban con puntos del nuevo lenguaje quilómetros de cinta telemática a velocidades de vértigo. Herby transcribía una crónica a Madrid de seis folios en cinco minutos.

Era judío muy amigo mío pues yo en Nueva York me eché alguna que otra novia judía y le contaba como nací en la aljama de Segovia la Puerta del Socorro y que mis ancestros podían ser de tal raza, pero se quedaban de piedra cuando yo criticaba la política israelí en palestina o les decía que un judío puede llevar la torah en su corazón, no es necesario regresar a la tierra prometida derramando sangre. 

Me decían;

-"pues tú no eres judío. El eretz Israel es santo". 

-Sí, pero de otra tribu,- contestaba un servidor. 

Así que perdíamos las amistades. Frank era italiano y se parecía a Frank Sinatra cuando no estaba borracho. No supe que fue de los transcriptores insuperables en el número de pulsaciones por minuto.

 Herby se fue a Miami a morir en el cementerio de elefantes Frank murió de cirrosis le daba bien fuerte a la cerveza y David creo que se casó con una millonaria rusa. 

Carrascal ah Carrascal, hacíamos cola para mandar nuestros despachos a Madrid ha muerto el pobre solo. No sé lo que sería de su mujer Hannelore la alemana, si murió antes o se divorció. A pesar de todo lo contado era no solo un buen chico sino también un buen periodista que se las apañó para sobrevivir a la hecatombe.

Y ahora después de una larga vida de 93 años descansa en paz, Josemari. Otro que se va

 

sábado, 4 de noviembre de 2023

viernes, 3 de noviembre de 2023

 

A BEAUTIFUL ENGLISH WEDDING BEN&CHARLOTTE DESEO A LOS RECIEN CASADOS TODA LA FELICIDAD Y PROSPERIDAD DEL MUNDO