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jueves, 4 de abril de 2019

DE pRAVMIR RUSIA nuevos martires y confesores de la iglesia rusa canonizados por el patriarca cirilo

Cuatro nuevos nombres están incluidos en la Catedral de los Nuevos Mártires y Confesores de la Iglesia Rusa.

SERVICIO DE NOTICIAS | 
4 de abril. PRAVMIR. El Santo Sínodo incluyó los nombres del Arcipreste Andrei Zimin y los sacerdotes Gregory Nikolsky, Pavel Kushnikov y Nikolai Zavarin en la Catedral de los Nuevos Mártires y Confesores de la Iglesia Rusa.
En la reunión del Sínodo, se escucharon los informes del presidente de la Comisión sinodal para la canonización del santo obispo de Trinity Pankratia con respecto a las peticiones recibidas de los jefes de las metrópolis de Primorye y Kuban para solicitar los nombres de Archpriest Andrei Zimin ( Journal No. 29 ) y Priest Gregory Nikolsky ( Journal No. 30 ) para los observadores. Ruso
Además, después de estudiar la información adicional recibida de la Comisión sinodal para la canonización de los santos para la reunión de hoy, los miembros del Sínodo reconsideraron el tema de incluir a los nuevos mártires y confesores de la Iglesia de los sacerdotes rusos Pavel Kushnikov y Nikolay Zavarin ( Diario No. 31 ) en el Consejo .
Se llevará a cabo el recuerdo de los mártires: al Arcipreste Andrei, del 5 al 18 de enero, al Sacerdote Gregory, del 27 de junio al 10 de julio, al Sacerdote Paul, del 23 de febrero al 8 de marzo, al Sacerdote Nikolai, del 6 al 19 de agosto, en los días de su martirio.
Los restos honestos de los mártires, si son encontrados, serán considerados reliquias sagradas.
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El arcipreste Andrei Simeonovich Zimin nació el 14 de agosto de 1872 en la familia del Cossack Trans-Baikal. Fue ordenado en septiembre de 1894 como diácono y sacerdote para servir en la Catedral de Blagoveshchensk, donde también fue nombrado catequista y profesor de derecho de la escuela parroquial de la catedral.
En 1900 fue trasladado al lugar de abad de la Iglesia de la Natividad de la Santísima Madre de Dios en la aldea de Chernigovka. Aquí, como en Blagoveshchensk, se embarcó celosamente en el desarrollo de la educación pública. Bajo su liderazgo en la aldea se construyó un edificio de piedra de dos pisos bajo la escuela de cuatro años y un edificio de ladrillo de una planta para una escuela ministerial de una clase.
En 1901 fue nombrado Provost en el volost de Chernigov. Durante los primeros diez años de servicio, el número de iglesias del decanato se duplicó. Por sus esfuerzos, en varios templos, se abrió la Hermandad de la Sobriedad. El padre Andrei prestó gran atención a la educación y educación de los niños, a enseñar a las personas los conceptos básicos del dogma ortodoxo. En 1913 fue elevado al rango de arcipreste.
En la víspera de la fiesta del Bautismo del Señor, la noche del 18 de enero de 1920, hombres armados se apresuraron a entrar en la casa del sacerdote, torturándolo severamente a él y a los miembros de su familia, después de lo cual dispararon contra su esposa, su suegra y las hijas del sacerdote, y lo depositaron en el suelo La puerta de su cofre y, al levantarse, aplastó al padre Andrey con su peso.
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El sacerdote Grigory Nikolayevich Nikolsky nació el 13 de noviembre de 1854 en la stanitsa del Óblast de Yaryzhenskaya del Gran Ejército del Don a la familia de un sacerdote cosaco. En 1883 fue ordenado diácono y sacerdote, después de lo cual sirvió en varias localidades de la diócesis de Astrakhan, mientras participaba activamente en las actividades de la rama de Astrakhan de la Sociedad Misionera.
Desde 1892 se desempeñó en la Diócesis de Stavropol, donde, bajo la parroquia encabezada por él, organizó una sala de lectura pública gratuita. Desde 1915 hasta su muerte, fue clérigo del desierto femenino de María Magdalinskaya en el Mar Negro en la provincia de Kuban. Aquí dirigió la escuela del departamento de mujeres del refugio correccional de Kuban que opera en el monasterio, dedicando mucho tiempo y esfuerzo a las conversaciones con los alumnos. También se encargó de la comodidad de los soldados heridos que se encontraban en el hospital del monasterio.
Durante su vida terrenal, el padre Gregory fue venerado entre las personas como un pastor celoso y digno, un maestro talentoso y fundador del templo. Su vida estuvo llena de amor activo por sus vecinos, cuidado por la iluminación cristiana de niños y adultos.
El 27 de junio de 1918, uno de los destacamentos bolcheviques atacó el monasterio. Después de completar la Divina Liturgia en la Catedral de la Ascensión del monasterio, los soldados detuvieron al Padre Gregory y, con burla, lo sacaron de la pared de la iglesia. Aquí el sacerdote fue severamente golpeado. Cuando trató de cruzarse con el signo de la cruz, punitivo golpeó deliberadamente sus manos. Luego, con las palabras "le presentaremos" a él, dispararon un revólver en su boca.
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El sacerdote Pavel Aleksandrovich Kushnikov nació el 16 de diciembre de 1880 en la familia del sacerdote de la Iglesia de Transfiguración de Módena en el distrito de Ustyuzhensk de la provincia de Novgorod. En 1913 fue ordenado diácono y sacerdote y designado para servir en la iglesia Belsky del condado de Ustyugen, donde fue clérigo durante los próximos cinco años, hasta su muerte.
Durante la Primera Guerra Mundial y la Revolución, al sacerdote no solo le importaba el bienestar espiritual y moral y la salud de su rebaño, sino también el suministro de alimentos a los rebaños. Con este fin, creó una tienda pública del consumidor de la parroquia, distribuyendo alimentos entre los residentes de la parroquia.
El 22 de febrero de 1918, fue arrestado inesperadamente por dos delegados del Comité Ejecutivo de Ustyug, acusados ​​de esconder armas para los "Guardias Blancos", aunque no se encontró nada durante la búsqueda. El 23 de febrero (estilo antiguo), llevaron al padre Pavel a las afueras de la aldea de Belskoye al pantano y le dispararon.
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El sacerdote Nikolai Kelsiyevich Zavarin nació el 4 de mayo de 1878 en el pueblo de Kichmengsky, en el distrito Nikolsky de la provincia de Vologda, en una familia sacerdotal. En 1913, fue consagrado, y en 1916 fue ordenado diácono.
El 25 de abril de 1926, en medio de la persecución de la Iglesia, fue ordenado sacerdote y designado para servir en la Iglesia de Vladimir en la aldea de Piksur. En 1931, fue condenado por el Tribunal Popular de Narcovite por un año de prisión por no pagar los atrasos, pero en la petición de su hija Nadezhda el 27 de febrero de 1932, fue absuelto por el Presidium de Nizhkraisud. Liberado de la prisión, el padre Nicholas sirvió en la iglesia Trifonovskaya en el pueblo de Berezovo, distrito de Yuryansk. En noviembre de 1932, fue nuevamente arrestado por "actividades antisoviéticas" y condenado a cinco años de prisión. En 1933, fue liberado temprano, después de lo cual regresó a la aldea de Pixur.
En septiembre de 1935, los activistas del Consejo de la aldea de Varzhensky deciden el cierre de la Iglesia Vladimir en la aldea de Piksur, supuestamente sobre la base de la decisión de la mayoría de los votantes que viven en el territorio de la parroquia. El templo estaba cubierto de grano. Con la bendición del Padre Nikolai, los feligreses, encabezados por su hija, se presentaron a Moscú con una petición para la apertura de la iglesia. En diciembre de 1935, se entregó al fiscal de Darovsk una orden del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia para limpiar el templo de la avena en tres días. Desde el consejo de la aldea hubo varios intentos más de cerrar el templo con varios pretextos, pero cada vez los creyentes lograron defender su templo.
El 16 de febrero de 1937, el padre Nikolai y su hija Nadezhda fueron arrestados. El padre Nicholas fue acusado de "ser el organizador de un grupo contrarrevolucionario entre las personas cercanas a la iglesia, realizó una agitación antisoviética, instó a las mujeres a unirse en torno a la iglesia y luchar contra el poder soviético, difundió rumores sobre la caída del poder soviético y las represalias contra los delincuentes, agitado". sobre la política equivocada del gobierno soviético que condujo a la hambruna, explicó la corrección de la lucha de los trotskistas ".
Cuando lo arrestaron y registraron, el padre Nikolai respondió a la pregunta sobre las armas: mi arma es el Evangelio y la religión, y peleo con ellas. Durante la investigación, el sacerdote no admitió su culpabilidad y respondió a las preguntas del investigador sobre "actividades contrarrevolucionarias": "Desde que serví en la iglesia, traté de mantener la fe entre la población para defender a la iglesia para que no se cerrara, pero nunca hablé con agitación antisoviética". No dio nombres, no culpó a nadie, incluidos sus propios testigos falsos de entre el clero.
El sacerdote Nikolai recibió un disparo el 19 de agosto de 1937.

miércoles, 3 de abril de 2019

centenario de san vicente ferrer


Recuerdos de un santo

El historiador Alberto Herreras relatará este viernes el paso de San Vicente Ferrer por la provincia de Segovia, cuando se cumplen 600 años de su muerte

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Este año 2019 se conmemora el sexto centenario de la muerte de San Vicente Ferrer, ocurrida en tierras de la Bretaña francesa un 5 de abril de 1419. Así finalizó el largo periplo de evangelización y predicación apostólica itinerante por la mayor parte de la Europa occidental de entonces que llevó el que sería llamado “Apóstol de Europa” desde 1399 hasta su muerte.
La fecha del 5 de abril de 2019, cuando se cumplen esos 600 años, es momento para compilar y revisar las noticias de su paso por tierras de nuestra provincia. Segovia se une así a los actos conmemorativos de este centenario que se están llevando a cabo en muchos lugares, tanto de España como de los países europeos donde llevó a cabo su acción evangelizadora.
Esto ha sido posible gracias al Aula de Cultura Hontanar y al Hotel San Antonio el Real que han abierto sus puertas para que el investigador y escritor Alberto Herreras Díez pronuncie este viernes una charla sobre el paso de San Vicente Ferrer por Segovia.
Según relata Herreras, Segovia contó con dos conventos dominicos: el fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1218 en la ciudad, su primera fundación masculina en España, y el de la villa de Santa María la Real de Nieva, articulado en torno a la iglesia edificada por la reina Catalina de Lancaster donde, en 1392, la Virgen reveló a un pastor la existencia de una imagen suya enterrada, donada a la Orden de Predicadores en 1399. Al inicio de la construcción del Monasterio, en 1402, sus cronistas recogen el paso de fray Vicente Ferrer.
La segunda visita de fray Vicente lo fue a la ciudad. Los primeros cronistas señalaron 1411 como el año en que sucedió. Pero hoy sabemos que San Vicente pasó por Segovia tres años antes, que estuvo allí algunas semanas durante las cuales predicó en varias ocasiones, habiendo quedado noticias de al menos cuatro de ellas. También su recuerdo quedó en la ermita de la Santa Cruz.
En el año 1411 pasó por la Villa de Ayllón, Diócesis de Sigüenza entonces, para entrevistarse con la reina Catalina de Lancaster y su cuñado Fernando de Antequera que ejercían como regentes en la minoridad del futuro Juan II. En esas conversaciones se gestaron las conocidas como “Leyes de Ayllón” y, sin duda, se trató el espinoso tema de la sucesión a la Corona de Aragón pues la entrevista tuvo lugar a menos de un año del Compromiso de Caspe.”
Estos detalles y otros muchos serán expuestos por Alberto Herreras en el Aula de Cultura Hontanar, en el hotel San Antornio El Real este viernes a las 19:00 horas.

LA TÚNICA SAGRADA

Aquella gramalla sin mangas tejida de un solo hilo -Cristo se desvestía y sus siervos y seguidores duro colocarse ropajes, uno encima de, sotanas y dalmáticas, al año que viene en Jerusalén pero caminamos de espaldas al monte calvario- abolía el orden viejo. Los ornamentos de los dioses antiguos, de  Júpiter Diana Afrodita y Baco quedarían preteridos pero sus sacerdotes, sintiéndose desnudos e incapaces de imitar al que pereció en la cruz en taparrabos, no harían otra cosa en todo el tiempo que hacer mayor el cupo del “indumento”.
Casi me desternillaba de risa pero aquella hora de grandes acontecimientos fue el tiempo de los sobresaltos y de las confusiones (yo creía, pensé que; pues no señor al revés te lo digo para que lo entiendas) y de las perplejidades. Nos anegamos en un marasmo de sorpresas. Tú, Cristo bendito, viniste para confundir a los mortales. Supuestamente quedaron sin vigencia las estolas las mitras las cidarias el efod y todos aquellos ropajes que se ponían uno encima de otro, negro sobre blanco, blanco sobre negro, para definir oficios y categorías inciertas de flámines y peanes del mundo órfico.
Degolló nuestros principios sin espada.
─ ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otros?
─Por sus obras los conoceréis- respondió el Señor
Se rieron dél, pero Él no vino a traer la paz al mundo sino un orden nuevo con todo lo que ello implica: la destrucción de Jerusalén que fue desmontada piedra a piedra y los campos adyacentes de su pomerium  o arrabales, arrasados y sembrados de sal. Al pie de la cruz escuchábamos el batir de los tambores de los soldados de Tito casi tres cuartos de siglo de que aquel cerco se produjera.
─ ¿Y no escarmentaron los judíos?
─Por vida de Minerva, ¡qué bah! Son pueblo duro de cerviz, una alegoría de la sinrazón y estupidez humanas.
Era  Jesús un revolucionario. Vino a los suyos y los suyos no le recibieron; sin embargo no fue su obra atenazada por las tinieblas. Resplandeció su luz venciendo a la oscuridad. Sus vestiduras  de ajusticiado por una de esas carambolas inexplicables que hoy confunden a los soberbios (la potencia se hizo acto trascendente) y se encendió el fuego de la gran luminaria que ardería por los siglos de los siglos sobre aquel pebetero puesto que nadie será capaz de destruir el amor,  eligiendo a lo más despreciable y abyecto del mundo, que de los rechazados y humillados y ofendidos hizo él su piedra basal, en menoscabo de la soberbia y de la confusión terrenales. Su doctrina no era de este mundo pero venció al mundo con su evangelio.
Debió de ser un revés para los sionistas mesiánicos. El libertador anunciado por los profetas de Israel moría en el suplicio escoltado por dos ladrones Dimas y Gestas. No me vengáis con bromas ¡Qué guasa! Vino a los suyos y los suyos no le recibieron ─la frase de Juan que luego leí incansables veces martillea mis sienes─ mientras los mercenarios, puesto que no se puede hablar de soldados romanos ya que el centurión Cornelio, un hispano nacido en Híspalis se negaba a crucificar al Mesías pero ante la contumacia del sanedrín “tolle, tolle, crucifige eum” (quita, quita, mátalo) no quería que el pueblo romano se manchase las manos de sangre y contrató a una partida esclavos sirios para hacer aquel trabajo. Los soldados de Cornelio estaban cabizbajos cuando se rasgó el velo del templo, hubo una tormenta, tembló la tierra y oscureció a las tres de la tarde. Para entretener la vela, mientras custodiaban al pie de la cruz, se rifaban con el cubilete sus paños menores. Y cuando “cum voce magnum” expiró…  sonó el consumatum est que hizo temblar los quicios de la historia, huyeron despavoridos y bajaban algunos diciendo por el monte Calvario atentándose unos a otros para no caer debido a la oscuridad que se hizo en el cielo de repente:
─Verdaderamente este era el Hijo de Dios.
 El Hijo del Hombre salvaba al mundo en taparrabos. Semejante desvergüenza ¿dónde se vio?


La humilde túnica inconsútil era el símbolo del siglo futuro. El que busca su vida la perderá. A ver queremos; un signo pues ese no nos vale.
La vida se la había echado el Inocente sobre los hombros a manera de chal cobijando sus espaldas doloridas cuando, varón de dolores, al cabo de cinco mil azotes y de 72 puntas de cambronera que es el peor de la especie de los espinos y la más áspera de las zarzas que horadaron sus sienes trepanaron su frente inmortal quedando ensangrentados los mechones de su rubia caballera y de su barba taheña ¡Ah que nos miraba a todos con aquellos ojos dulces llenos de perdón! Del primer pecado de Adán Él, varón de dolores, nos redimió.  A mí se me hacía muy difícil de aceptar, como romano, acostumbrado a mirar a los dioses con un cierto escepticismo, ver aquel semblante de manso cordero.  Los dioses reinaban en el Olimpo para  castigar y enviar rayos y desgracias a los mortales. Si te enojabas con Júpiter, éste te taladraba con su gario y te convertías en rana.
Con los dioses no se juega. Antes de morir había que hacer mandas a Esculapio y se ordenaba matar un gallo capón para que el dios de la salud tuviese una fiesta allá arriba con sus amigotes y después de expirar tenían que sujetarte la barbilla, abrirte la boca y meter entre los dientes una moneda para pagar al Barquero. Tan  mala costumbre acicate de la codicia fue un pretexto para que en el mundo antiguo abundasen los profanadores de tumbas. El oro era más importante que la deidad y en facto es la única divinidad que rige los designios. Oro, oro y nada más.
Fue ofrecido al pueblo en espectáculo de befa. Un esbirro lo empujó hasta la balaustrada y Jesús apareció en el enlosado del Lithostros una caricatura de ser humano, un guiñapo.
Ecce homo… ahí lo tenéis, cabrones, hecho un guiñapo. ¿No os basta? ¿No queríais que lo castigase? Pues le hemos zurrado bien la badana. ¿No os dais por satisfechos? ─ dijo Poncio
 ─No. ─ clamaron entonces los judíos.
La chusma quería más sangre. Y contestó a la demanda del prefecto con palabras terribles
─Crucifícale, crucifícale, mándale al palo y caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.
─ ¿A vuestro Rey queréis que condene a pena de muerte?
─No es nuestro Rey. Se hizo pasar por hijo de Yahvé. Blasfemó.
Dada la condición vil de la chusma, Pilatos tuvo miedo. Era el mismo morbo, el de aquellos judíos soliviantados y nacionalistas, que el que impulsaba  a la plebe de Roma a cometer toda suerte de desmanes en el coliseo. Quería ver la sangre a chorros de los andábatas sobre la arena y que cantasen el himno. Ave Caesar los que van a morir te saludan.

Ecce Homo. Le habían colocado un manto púrpura sobre los hombros como el que llevaban los locos por las calles de Jerusalén, pusieronle una caña en la mano por cetro y así compareció. No lo condenó Pilatos. Fue sentenciado a muerte por un tribunal democrático, por mano alzada, que sometía sus veredictos a votación en la casa de Anás y Caifás, sumos sacerdotes. Lo mataron los judíos. Pero la perfidia de esa raza es alegoría de la condición humana, si se quieren mirar las cosas desde un ámbito teológico, ajeno a toda manifestación racial. Sin embargo, el pueblo elegido se convirtió en pueblo errante. Nunca tuvo paz consigo mismo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

martes, 2 de abril de 2019

VALLADOLID. NARCISO ALONSO CORTEÉS Y JOAQUIN DIAZ MIS MAESTROS

a Joaquin Diaz alma de Valladolid que iluminó mis caminos

VALLADOLID PRIMERA CORTE DE ESPAÑA 


cerro del Cristo y el autor de estas lineas, en el centro de estas lineas con su padre su madre y su hermano antes de tomar el autobús para Valladolid en los coches de linea de Galo Alvarez



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En cierta ocasión que visité la Ciudad del Pisuerga tuve la curiosidad de visitas la casa donde habitó uno de los eximios maestros de preceptiva literaria, don Narciso Alonso Cortés. Los que estudiamos humanidades en los 50 nos empollamos su Historia de la Literatura Castellana en papel malo y fotografías de daguerrotipo. Dios mío, muchos recuerdos. Vivía en Nuñez de Arce 34 el académico, el más eximio erudito de las letras hispánicas en los últimos dos siglos. Bajo su guía empezamos a conocer y a amar a los clásicos. Discípulos suyos fueron Gerardo Diego, Alarcos Llorac el ovetense a los que ningunearon sus paisanos a causa de su peculiar opinión sobre el bable y los bablistas (dijo una verdad como un tempo, pues no se puede resucitar una obra muerta) López Anglada, Juan RAMÓN Jimenez, los Machado. Detrás tenía un huerto y una higuera y un lema en latín que decía messor indefessus (segador sin fatiga. Era un latinista de primer orden desde sus tiempos de seminario. Tuvo por maestro nada menos a a don Raimundo de Miguel. Colgó los hábitos en teología pero la pasión por la tradición de aquella iglesia universal, su liturgia, su lengua, permaneció hasta el final de sus días. Murió sin ser demasiado reconocido y casi abandonado. Ay si hablasen las piedras de Nuñez de Arce 34, aquella puerta de piedra arco de medio punto enguichada de barrotes, aquel jardín, aquella higuera y aquella biblioteca de casi cincuenta mil volúmenes pignorada en casi tu totalidad. En cuan poco tienen los españoles de ahora las cosas grandes de su patria, qué poco

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inclinados a los deleites espirituales de la especulación, la lectura, la charla en un café a media tarde.

En el Diario Libertad me publicaban a mis mis primeras crónicas desde Londres. Luego la piqueta deletera y rencorosa de los que no olvidaron a Onésimo Redondo, su eximio colaborador, obligó a echar el cierre. Siempre se atuvo al carácter revolucionario de su fundador. El Norte de Castilla, por contra, y que los admiradores de Delibes ideológicamente fue siempre más acomodaticio y funcional. Cuando vino la transición Manu Leguineche se colocaron la medalla de haber sido el periódico de la oposición al franquismo. Pertenece a la familia de los Alba y su línea editorial de ideas conservadoras, burgués y liberal coincide con el talante de la ciudad de comerciantes, industriales y terratenientes de medio pelo. Valladolid siempre tuvo un aire francés. Algunos de los edificios con sus mansardas en lo alto y los pinos tejados cubiertos de pizarra recuerda un poco a París.

Joaquín Díaz en este libro sobre su ciudad ha hecho un exhaustivo alarde de dotes documentalistas y muestra las propulsiones de la urbe que cuya historia conoce bien. Valladolid tiene un talante artesano y manual muy tradicionalista donde los zapateros celebran la fiestas de San Crispín, los sastres a san Homobono y los toreros a san Pedro Regalado un cura converso que es a su vez patrono local. Fue ápice de la Contrarreforma, lugar de muchos curas y frailes: los del Babero del Colegio La Salle, los agustinos filipinos, los jesuitas. También de militares: academia de Caballería, regimiento de San Quintín etc. apunta otra peculiaridad, la de las amas secas o nodrizas, exuberantes matronas venidas de Asturias y Cantabria para formar parte del séquito de la servidumbre de familias acomodadas. Cien años en la vida de una ciudad más de ocho veces centenaria no son nada pero la labor realizada por el autor ha sido tan importante como valiosísima y eficaz y, al parecer, por muy poca paga. Nunca estuvo la cultura española en tal devaluación.

Llegó la peste y la pasta -enhoramala- de los vivalavirgen y vivanderos de la Mala Causa y en manos de cuatro mandarines arbitrarios e incultos que procuran que la buena antorcha se meta bajo el celemín, mientras ellos nos deslumbran y ocupan cacho, publican, son agasajados por toda esa patulea de la Mediática pánfila. Con decir que dieron el premio nacional de periodismo a un tal Juan Cruz-en Londres loo llamaban el tuercebotas canario y del polisario-, ya está todo dicho.

He aquí, sin embargo, algo que merece la pena: un libro para el recuerdo, un buen manual de historia local que hace las delicias de un empedernido lector. Cuando abro sus páginas en este otoño de crisis y apago la caja tolondra, mientras el personal se entretiene jugando al Apocalipsis con el huracán de NY. La Gran Manzana donde viví el apagón del 77, ay aquel verano de pesadilla, me pareció un pueblón de Kansas City habitado por paletos mientras en Valladolid viven hidalgos.

Voy poco últimamente pero los paseantes de la calle Santiago, Umbral lo decía, eran un poco pijos, siendo él, asimismo, Dios le haya perdonado, envarado y distante con quien le convenía pero, en fin, cada una de las ciudades de Castilla la Vieja tiene una personalidad distinta. En Pinciana, patria de Zorrilla, aun  se detecta el orgullo de la que fue urbe y corte hasta el tercer Felipe. Allí fue bautizado el Rey  Prudente, murió Cervantes y toda la ciudad respira un aire entre castrense y místico, orgullo de casta. En León son cazurros y comen conejo. Los de Segovia, judíos. Ávila, augusta, la de los santos y los cantos, buena gente conversa pero no tienen vino. Zamora, la bien cercada por un lado la cerca el Duero y por otra Peñatajada, es larga y no se recorre en una hora; de punta a cabo, diez kilómetros. Yo creía que no llegaba nunca a la procesión un Viernes Santo.

En Burgos viven los altivos. Salamanca docta, circuncisa e imperial donde aun retajan a los niños. Soria, lejana y ensimismada rinde culto a san Saturio y a san Mamerto, es la Mamel alemana bien aireada por el Moncayo. Palencia, gente de pro y los de Logroño, coño, y para de contar, pues Castilla la Vieja [uno aprendió geografía por el plan antiguo, antes de que se impusiera esa arbitrariedad territorial de las Autonosuyas] es variada y múltiple y cada villorrio, cada majada tiene una forma distinta de enfrentarse a la vida. Perro viejo al mear alza la patita, que no nos vengan con historias, pero la lectura de este libro me ha servido de acicate para remozar antiguas vivencias.

Porque Valladolid es el meridiano por el que pasa toda la historia de esta nación una y múltiple. Allí se fraguó su unidad. Visito el antiguo convento jerónimo del Prado del que fue prior fray Hernando de Talavera, confesor de la reina santa, el alfaquí celestial, que se convirtió en penal, lo mismo que san Miguel de los Reyes en Valencia. Ese fue el trágico destino, tras la Desamortización, de muchos monasterios.

 Cisneros que le sucedió en el cargo utilizó métodos más contundentes para convertir a los moros de Granada  y no la blandura de fray Hernando, un converso- sus hermanas vivieron a la sombra de la cárcel cordobesa del Santo Oficio - que fue el primero en decir la misa en romance con lecturas en árabe en la catedral granadina, adelantándose cinco siglos al Vaticano II en lo de las vernáculas pero esto ocurre en las mejores familias sobre todo viniendo, sin saber adonde vamos, de donde venimos(de las tres culturas y religiones), como demuestra el último párrafo del epilogo de VALLADOLID CIEN AÑOS, inmerso en la tolerancia y la bondad de la que es capaz un alma castellana:”Valladolid ha sido lugar de paso, aldea y corte, incómodo muladar y ciudad elegante, mercado y templo, bastión y villa abierta,Corte y asiento gremial, inspiración y desesperación, crisol y fuego fatuo, noche de sábado y mañana de domingo... todo eso y mucho más ha sido y sigue siendo esta ciudad que se retuerce sobre sí misma como una interrogante y que, como los hidalgos de antaño, conoce sus antecedentes pero no puede recurrir a ellos. Habla entre comillas y piensa en silencio, dejando la voz para quienes recorren sus calles como las antiguas esguevas, ora mansas ora violentas”

Chapó. No se puede definir de forma más elegante lo que es la esencia de una ciudad. Gracias, Joaquín y que vivas cien años por tu elegancia, solercia y bondad, todo un lujo para nosotros castellanos. Bien dicho.  

lunes, 1 de abril de 2019

UN PREGONAO EN TOLEDO








BIG POPPING EYES (OJOS SALTONES) EN EL PACTO DE TOLEDO. Se nos hizo de noche y vimos al Hombre del Saco al cruzar el Tajo  y allá por el puente de Alcántara se nos cruzó el Ojo Saltones un judío que no sabe pronunciar las erres y habla de garganta. Tercera autoridad en estas mansardas. Se me vino a las mentes la mera efigie de don Opas que iba pregonando calles arriba hasta entrar en la misma plaza de Zocodover paso a la Inquisición. Me subieron en un asnillo y cabalgando cara atrás cubierto el rostro con una coroza cual reo del Santo Oficio y como los penitentes capuchones que van detrás del paso en Viernes Santo.
Dos alguaciles infames y mal encarados cutían mis espaldas con golpes de rebenque. Yo maldecía mi suerte y me acordaba de la madre que me parió. Desdichada hora en la hora que nací. ¿Qué mal fice? Preguntaba yo a mis esbirros y ellos en vez de contestar descargaban más fustazos sobre mi cuerpo dolorido. Quieto ahí tú, mostagán, que yo te vamos a enseñar a comportarte, tente derecho y no retruques.
Pues vaya-dije yo- pero que mal hice y al fin uno de los corchetes leyó sentencia y dijo que iba al palo por pensar por mi cuenta.
 ¿Es que escribir es un delito? Sí lo es. Un diacono muy alto y con cara de sátiro al que yo había visto merodear por los puticlubs de la región e iba a rumanas los sábados noche farfulló un responso en inglés. Ya no cantaban en latín sino inglés, la nueva lingua franca los nuevos inquisidores. No se dirigían a la Virgen tiernas plegarias. En lugar de eso invocaban a la Democracia y el nombre de Jesucristo había desaparecido de los anales para dar paso al dios del Consenso.
Los obispos y hasta el Papa proclamaron que de allí en adelante sólo había que creer en el Holocausto, como única verdad, aserto e incontrovertible. Todo lo demás eran leyendas, mitos, consejas evangélicas de las que cuentan las viejas al amor del fuego.
 La cosa me parecía increíble pues se me hacía duro pensar que con tanta fuerza hubiera calado en el corazón de las gentes la más recia y horrible de la apostasía pero reparé en el hecho de que estaba en la provincia del Bolo, la tierra de los grandes tornadizos y de los conversos. Habían vuelto los rabinos y estos llamaron a los ulemas y en los burdeles los malandrines y los macarras ponían a sus coimas mirando para Toledo, la Jerusalén del Oeste, la nueva Meca de los pactos y los consensos.
 En la resurrección no creía ninguno y como no había vida eterna los directores espirituales aconsejaban a sus confesadas y a sus pupilos que lo único que importa es lo de acá abajo. Que se olvidaran de que eran polvo y de las palabras del cura los miércoles de ceniza. Había que hacer más caso al Jueves de Comadres y vivir como si fuese todo el tiempo Martes Lardero. El Lunes Corvillo para después. Toda nuestra vida es carnaval, chaval. Y danos y danos. A ti sí que te voy yo a dar. Lo importante es lo de acá abajo.
 De lo que haya allí nada sabemos. Lo cual que lo mejor cuadra es la regla de los babilonios: comamos y bebamos que mañana moriremos. Muy democráticamente por supuesto. La muerte es el gran rodillo democrático les recordaba yo a mis verdugos aquel Jueves de Comadres durante mi pesadilla. La víspera había sido Miércoles de Ceniza, la antevíspera Martes Lardero que sigue al Lunes Corvillo. Popping Eyes no dejaba de mirarme. Una pena que tuviera las manos atadas y no pudiera agarrar un morrillo y esputárselo en la calva a aquel infame el que consumó la gran felonía el que cerró las puertas de las catedrales y devolvió la llave a los nuevos invasores para que instaurasen allí sus lugares de rezo mayormente mezquitas y sinagogas cuando no logias donde organizar sus tenidas y conventículos. Traté de beberme mis furias mientras cabalgaba en aquel burro prieto que trotaba por la cuesta entre las miradas airadas de la chusma que decían cosas muy feas. Acerté a ver entre las turbas a una señora que dicen la presidenta y se ella se dice a sí mismo Omnipresencia porque está en todos los saraos y conmemoraciones chupando cámara que tú no veas. Muy finolis y repeinada pero con una lengua como un carretero. Muevan ustedes el culo, hijos de la gran puta. Tenía mucho cabreo porque quiso ser reina y no lo es hasta la fecha. Era una mujer muy deslenguada pero bien calzada de coturnos y vestida a la última porque encarga sus atuendos a Paris y es toda ella una marca pero Dios mío qué lengua tenía la señora. Ella me puso de hijoputa para arriba.
 No salía de mi asombro pero un cirineo que se ofreció para aliviar mis suplicios y me tenía al burro del ramal, un alma de dios, un buen samaritano me dijo no se asuste su señoría ahora todas las hijas de familia hablan así hoy por hoy máxime las que otrora fueron chicas de derechas. Y mira que fueron educadas con monjas y toda su vida fueron muy pijas pero sacaron los pies de las alforjas y juran beben y fornican peor que zapateros. Para mi desesperanza la presidenta era la que con más vigor decía crucificadle, crucifícale. Lo que exaltó a la multitud y llovieron sobre mi rostro toda suerte de injurias, un par de cantazos y algún que otro gargajo. Échale pan que mañana pía.
Y no se lo tenga en cuenta vuestra merced dijo mi cirineo que también subía el hombre compungido por las pinas y estrechas callejas de la ciudad de Carlos Quinto pero en la fachada del alcázar ya no había águila bicéfala. En san Juan de los Reyes arrancaron las cadenas de las Navas de las Navas de Tolosa y se las devolvieron al rey de Marruecos echando por tierra el lábaro y enseña de la unidad de los reyes católicos, eltanto monta, monta tanto Isabel como Fernando, nuestro emblema de la unidad nacional.
 La saña deletérea y la clastomanía irreductible de los tornadizos y pedisécuos del Ojos Saltones encontraron su paroxismo en el furor con que echaron debajo de los frontispicios de tan histórico lugar el yugo y las flechas. Se dijo de ahora en adelante ni yugos ni flechas ni leches porque no sé para qué queremos los españoles el yugo de la labor si aquí nadie pega golpe ni flechas  del poderío pues andamos nostálgicos e indefensos con el culo al aire mandando a nuestros soldados a hacer la guerra con besos en lugar de cañonazos. Café para todos.
 Se desuncieron las Españas en una amalgama de taifas, autonomías golfas y trinconas donde toda corrupción y prevaricación tuvo asiento, y de cantones y la patria es ya indefensa y sin ejército hasta tal punto que ésta se convirtió en una casa del tócame roque con sucesos tan lamentables como el de los paracaidistas ingleses de maniobras que entraban borrachos en una taberna de Cádiz  o en Lanzarote y se liaban a golpes con los pobres españolitos. Los soldados de Su Graciosa Majestad apaleaban a los jueces y sodomizaban impunemente a los números de la Benemérita que iban a detenerlos sin que el gobierno de Madrid osara protestar porque los del FO eran los amos y aquí ya todos hablamos inglés, tomamos el té de las cinco y entonamos el dios salve a la reina, al menos es lo que señalan los poderes fácticos y toda esa tomiza de anglocabrones americanoides desnaturalizados que han renunciado a su historia y a su lengua como el Big Popping Eyes(Ojos Saltones). Átame esa mosca por el rabo. ¿Quien pone el cascabel al gato? Moratinos estaba demasiado ocupado con meter al turco en Europa. Hacía lo que le dijeran siempre los judíos y sus amos de Washington en este país: el contubernio con el sarraceno. Escupían contra la cruz y eso les hacía sentirse fuertes. Ojos Saltones, defensor del aborto, era de comunión diaria pero dicen que se guardaba las hostias en la bocamanga y luego las echaba a un caldero de agua hirviendo y las profanaba. La actualidad se asemejaba a una gran tenida de masones. Cundía la blasfemia y el desencanto. También don Opas era de la raza maldita y tenía el mismo mirar de los ojos salones.
 Sin flechas del poderío nos convertimos en la risa de las naciones, campo de Agramante de la emigración. Llegaban en manada a nuestras costas y los españoles de bien tenían que agachar la cabeza, besar el látigo, adorar al dios del Consenso. Paciencia y resignación. Somos extranjeros en nuestro propio país. Tendremos que emigrar de nuestra patria otra vez los buenos españoles
 La avilantez de los gobernantes como el execrable embono de los Ojos Saltones que por lo visto era un socialista de padre falangista, un cacique para más señas, de apellido infame. San Homobono era el patrón de los sastres y él era un alfayate, un malabarista de la política que no daba puntada sin hilo. Nada por aquí, nada por allá. Su padre fue gobernador civil y juró los Principios del Movimiento, y tuvo un tío alcalde pero donde dije digo, digo Diego, chiquitos, y esa sí que es gorda. ¿Adonde vamos? Al desastre, según parece pero dicen que sarna con gusto no pica.
 En la plaza de Zocodover estaba preparado el tabladillo o picota donde harían con mis pobres huesos lo que corresponde. Había un poste rodeado de retama, el balago de arder, estaba la yesca preparada. Iban a quemar a un cristiano recalcitrante de herejía democrática pero aunque me maten o daré nunca mi brazo a torcer y había que decirle al Ojos Saltones a sus jodíos morros que no era más que un jodío bolo.
 Las gentes que se habían vuelto morbosas e insensibles a los males de su vecino, de tanta tele basura como se había comido sus ojos y roído su alma por culpa de las quintanillas y anarosas quintanas, marilós, las reinas de las mañanas y las princesas del pueblo y de ver a todas las horas al presentador de la cabeza gorda y los pies planos en soporíferos programas que duraban doce horas, mientras los torticeros manijeros zurcían mentiras a todas horas y no paraban de hablar de la crisis, predicando al pueblo como si fueran ovejas modorras, metiéndoles el miedo en el cuerpo, contemplaban con deleite el espectáculo y se decían unos a otros éste va a arder bien.
 El rabino de la Sinagoga del Tránsito Un sacristán del mismo templo trajo eslabón y pedernal e hizo fuego y, aplicando tea,  prendió la lumbre. A redoble de tambor, un pregonero proclamaba:
     -Cristianos a enforzar.
     -Hijoputa…Hijoputa. Eres unpregonao
Doña Esperanza para mi desespero se encontraba en el cupo de los que contra mi hicieron causa y allí estaba entre el populacho desgañitándose contra mi persona. Tampoco faltaba la Bibliotecaria de Logroño, una tal doña Planchas Planchitas y con el nombre de Carmina bautizada mas luego hizo renuncio y recobró el de Sara, su primigenio. Ella también se metió con mi alcurnia. Aunque cambió de credo, esa señora como escritora será siempre mala. Entró en contubernios con don Arbolí, otra moneda falsa.
No me quedaba más remedio que admitir la culpa por la que se me condenaba y aceptar mi condición de caganidos. Yo no era más que un “pregonao”.
 En un relámpago ardió todo mi cuerpo. Gracias a Dios, pues grande era mi fe, no flaquee en el tormento porque siendo de la raza ibérica y mi padre aragonés. Sentí pena de la multitud dirigida por aquel Anás de los ojos protuberantes, sudoroso y vaporoso, tercera autoridad del Estado, que no pronuncia las erres con las sietes señas del hijoputa, metido a politiquero siendo su distintivo principal la barba en parroquias y los muchos sudorosos que canta todo su cuerpo que no hay quien se le acerque cuando se sienta en su estrado presidencial en el congreso. Arrimaron fuego pero en lugar de llorar me dieron ganas de reír y, contumaz igual que don Rodrigo en la horca, me puse para mi último trance en el pináculo del cachondeo. Pude desligarme de las esposas que me maniataban y, libre de manos, llevándomelas a los genitales exclamé:
—Me la chupáis todos vosotros. Vosotros me la chupais en cuadrilla y al de por junto, aunque muera mártir. El que se sienta en el tribunal no es más que un judío bolo y se lo digo a sus jodidos morros.
Y, haciendo las señas del macho cabrío expiré, mártir de la causa. Estoy seguro de que mi nombre enseguida ingresó en la nómina de los santos y mi alma voló derechita al cielo después de haber dado testimonio de Cristo y amado a mi patria desde aquella hoguera de la plaza de Zocodover gobernada por aquel sanedrín toledano encabezado por un felón de los Ojos Saltones como gran sacerdote. Subí a la gloria chutándomela con todos mis enemigos sobre la planta de mis pies. Había ollado la cabeza del dragón. Fue de esta manera gloriosa y, terne en mis convicciones, como hice la jera precisamente el día que comenzaba la Cuaresma y las ciudades celebraban el entierro de la sardina.
 viernes, 12 de febrero de 2010

Мужской хор Московского Сретенского монастыря Песнопения Вел Поста и С...

SI TE GAGAS EN DIOS NO MIRES PA ARRIBA

BLASFEMIAS Y OLIGOANTROPÍA

Había en la catedral de Segovia un penitenciario de origen asturiano creo que de Lastres que era la madre que le parió. No se asustaba de los pecados de los hombres ni de las barbaridades que le contaban ellos y ellas cuando se arrodillaban ante el cajón para “descargar el saco”. Don Corentino que así se llamaba el canónigo, un verdadero adalid en cuestiones de teología moral y en la casuística del derecho Canónico y tan es así que a veces lo llamaban de Roma para consultarle soluciones a algunos casos. Don Corentino tenía la manga muy ancha, por eso su confesionario sobre todo cuando llegaba la Pascua Florida Petaba de gente. La cola daba vuelta a pérgola y llegaba hasta la misma puerta del templo y la catedral segoviana obsérvese que es una de las más grandes de España. Una vez acudió al tribunal de la penitencia el carretero de Cantimpalos… Padre, yo me acuso de haber blasfemado… Hijo, ¿Cuántas veces?... Muchas, ya casi perdí la cuenta, ya sabe mi oficio es duro, las ruedas no encajan en la radial y uno tiene que desahogarse… Pero tú crees en Dios, Tomasín ¿no?... que ha de hacer pues mis dineros me cuesta porque a veces pasa por el taller la pareja de la GC me escucha mis juramentos y me apunta multa (En los tiempos aquellos había un letrero en muchos pueblos que decía: se prohíbe proferir cagamentos bajo multa de cinco pesetas)… Y tú ¿Cuándo juras miras para arriba, lanzando una invectiva contra el Creador?... no, padre, miro para la mi mujer que es una sopazas y no atina o para mi hijo el Velarmín que es un modorro y no espabila… bueno, hijo, bueno, pero si no miras pa arriba esa palabra aunque sea una interjección muy fea no es nada, se trata de parvedad de materia, reza un padre nuestro y recibe el perdón de Dios pero si vuelves a cagarte en lo más alto nunca mires para arriba que te puede caer la bosta de la cigüeña en tus propias narices, quedarás ciego como Tobías. Tampoco has de beber más de la cuenta ni solmenarle a la parienta que me han dicho que a veces preparas escándalos cuando llegas a casa bebido y le zurras a la Anastasia… Ya, señor cura, sé que eso está mal, pero después viene la reconciliación, nos acostamos y le hago un chico” Tomasín el carretero de Cantimpalos tenía doce hijos tan floridos y gallardos como las doce tribus de Israel y todos salieron adelante. Tras los palos y la guerra venía el armisticio y de esa manera contribuía al auge de la demografía patria hoy tan entredicho. Claro que eran otros tiempos y España no adolecía de la oligoantropía que ha despoblado nuestro mundo rural. Entonces nadie hablaba de ese feminismo de base radical que es la causa de la baja natalidad
La execrable interjección sigue sonando con frecuencia en nuestros bares a la hora de la partida de brisca después del café. Los tahúres lanzan por esa boquita lo que no está escrito y ya no hay en los bares carteles donde ponga: “se prohíbe blasfemar bajo multa de cinco pesetas”. Un servidor sigue creyendo con el buen penitenciario del cabildo de mi pueblo que ya estará criando malvas en el cementerio de Llanes que tales juramentos aunque deleznables constituyen parvedad no pravedad de materia. En Asturias suelen echarle mucha imaginación. En un chigre yo escuché una frase olímpica en boca de un fullero: “Por mis cojones, que son claveles, arrastro… ¿Con qué? ¿Con el as de bastos?... No, con lapiculina”. Y en otro corro uno se encartaba por los huevos de Mahoma y hacía las diez de monte. Óyelo un marroquí que andaba por allí y casi se lían a golpes. El moro no entendía que no había intencionalidad manifiesta contra el Profeta. La frase no era más que un decir.
A los supuestos blasfemos siempre se les fue la fuerza por la boca. El del subastado tampoco miraba para arriba. Pobre gente.

 Son, empero, blasfemias muy gordas las que se escuchan por televisión a todas horas: estupros, asesinatos pasionales, abusos sexuales de párvulos a cargo de personas consagradas. La violencia de género es el afrecho que echan al duerno de la pequeña pantalla ciertos colegas. Todo cuanto es inquietante, perturba las conciencias e incita al odio o a la desesperación es blasfemo y obra del Maligno. Quieren cargarse lo más sagrado de nuestras costumbres y valores en connivencia y las bendiciones de ciertos jerarcas que utilizan la religión, dándole la vuelta a lo que dijo el profeta Isaías, no como reja de arado sino como arma arrojadiza, siendo víctimas de la soberbia y desmesura del poder político. A esos tales no les absolvería el penitenciario de mi pueblo don Corentino. Por constituir materia reservada que atentan contra el dogma. Nadie puede perdonar a los que pecan contra el Espíritu Santo.
BLASFEMIAS Y OLIGOANTROPÍA

Había en la catedral de Segovia un penitenciario de origen asturiano creo que de Lastres que era la madre que le parió. No se asustaba de los pecados de los hombres ni de las barbaridades que le contaban ellos y ellas cuando se arrodillaban ante el cajón para “descargar el saco”. Don Corentino que así se llamaba el canónigo, un verdadero adalid en cuestiones de teología moral y en la casuística del derecho Canónico y tan es así que a veces lo llamaban de Roma para consultarle soluciones a algunos casos. Don Corentino tenía la manga muy ancha, por eso su confesionario sobre todo cuando llegaba la Pascua Florida Petaba de gente. La cola daba vuelta a pérgola y llegaba hasta la misma puerta del templo y la catedral segoviana obsérvese que es una de las más grandes de España. Una vez acudió al tribunal de la penitencia el carretero de Cantimpalos… Padre, yo me acuso de haber blasfemado… Hijo, ¿Cuántas veces?... Muchas, ya casi perdí la cuenta, ya sabe mi oficio es duro, las ruedas no encajan en la radial y uno tiene que desahogarse… Pero tú crees en Dios, Tomasín ¿no?... que ha de hacer pues mis dineros me cuesta porque a veces pasa por el taller la pareja de la GC me escucha mis juramentos y me apunta multa (En los tiempos aquellos había un letrero en muchos pueblos que decía: se prohíbe proferir cagamentos bajo multa de cinco pesetas)… Y tú ¿Cuándo juras miras para arriba, lanzando una invectiva contra el Creador?... no, padre, miro para la mi mujer que es una sopazas y no atina o para mi hijo el Velarmín que es un modorro y no espabila… bueno, hijo, bueno, pero si no miras pa arriba esa palabra aunque sea una interjección muy fea no es nada, se trata de parvedad de materia, reza un padre nuestro y recibe el perdón de Dios pero si vuelves a cagarte en lo más alto nunca mires para arriba que te puede caer la bosta de la cigüeña en tus propias narices, quedarás ciego como Tobías. Tampoco has de beber más de la cuenta ni solmenarle a la parienta que me han dicho que a veces preparas escándalos cuando llegas a casa bebido y le zurras a la Anastasia… Ya, señor cura, sé que eso está mal, pero después viene la reconciliación, nos acostamos y le hago un chico” Tomasín el carretero de Cantimpalos tenía doce hijos tan floridos y gallardos como las doce tribus de Israel y todos salieron adelante. Tras los palos y la guerra venía el armisticio y de esa manera contribuía al auge de la demografía patria hoy tan entredicho. Claro que eran otros tiempos y España no adolecía de la oligoantropía que ha despoblado nuestro mundo rural. Entonces nadie hablaba de ese feminismo de base radical que es la causa de la baja natalidad
La execrable interjección sigue sonando con frecuencia en nuestros bares a la hora de la partida de brisca después del café. Los tahúres lanzan por esa boquita lo que no está escrito y ya no hay en los bares carteles donde ponga: “se prohíbe blasfemar bajo multa de cinco pesetas”. Un servidor sigue creyendo con el buen penitenciario del cabildo de mi pueblo que ya estará criando malvas en el cementerio de Llanes que tales juramentos aunque deleznables constituyen parvedad no pravedad de materia. En Asturias suelen echarle mucha imaginación. En un chigre yo escuché una frase olímpica en boca de un fullero: “Por mis cojones, que son claveles, arrastro… ¿Con qué? ¿Con el as de bastos?... No, con lapiculina”. Y en otro corro uno se encartaba por los huevos de Mahoma y hacía las diez de monte. Óyelo un marroquí que andaba por allí y casi se lían a golpes. El moro no entendía que no había intencionalidad manifiesta contra el Profeta. La frase no era más que un decir.
A los supuestos blasfemos siempre se les fue la fuerza por la boca. El del subastado tampoco miraba para arriba. Pobre gente.

 Son, empero, blasfemias muy gordas las que se escuchan por televisión a todas horas: estupros, asesinatos pasionales, abusos sexuales de párvulos a cargo de personas consagradas. La violencia de género es el afrecho que echan al duerno de la pequeña pantalla ciertos colegas. Todo cuanto es inquietante, perturba las conciencias e incita al odio o a la desesperación es blasfemo y obra del Maligno. Quieren cargarse lo más sagrado de nuestras costumbres y valores en connivencia y las bendiciones de ciertos jerarcas que utilizan la religión, dándole la vuelta a lo que dijo el profeta Isaías, no como reja de arado sino como arma arrojadiza, siendo víctimas de la soberbia y desmesura del poder político. A esos tales no les absolvería el penitenciario de mi pueblo don Corentino. Por constituir materia reservada que atentan contra el dogma. Nadie puede perdonar a los que pecan contra el Espíritu Santo.