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martes, 29 de agosto de 2017

LA LEYENDA DE LA CAVA FLORINDA


LA CAVA FLORINDA Y EL ORÁCULO DE LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA
Antonio Parra
La historia del hombre suele ser muy poco original y a pesar del dicho de Demócrito parece que se repite. Va por ciclos, va por rachas, golpes de péndulo, socolladas, naufragios, pecios desastres, reflotes y, una vez la nave sin rumbo recién carenada, otra vez a empezar.
Hoy día todos los españoles que tengamos un dedo de frente, a pesar de lo que digan los “mansos” en su parenética de moderación que nos están metiendo otra vez los pollos en el corral y predican intolerancia,   memoria histórica que no es memoria historia sino un legrado precisamente de esa que dicen memoria historia y que cuentan al revés, o maquillaje de los hechos y retoque de los acontecimientos a petición propia. ¡Fementidos! Que los fueros que juraron o la bandera que besaron algún día se lo demande.
Aquí están, llegaron ya, pues se está muriendo la mamá: el victimismo de recia prosapia, el revanchismo, los poderes del mal y la satánica hueste que se apodera, regresamos al mito del último godo y su llanto por la pérdida de España. Extramuros ruge el león y se buscan cabezas de turco y chivos expiatorios y nos azupan el alano de la islamofobia pero los moros no son los peores como trataré de explicar en otro artículo [ahora resulta que llevaba mucha razón Matías Ros que nos puso en autos de la macabra autoría y pérfida conspiración a la matanza ferroviaria 11M] pero el enemigo peor parece ser que se encuentra dentro del recinto.
 La sombra de don Opas que es en realidad la sombra de Caín en la historia de nuestro pueblo es alargada. Así que volvemos grupas y nuestros pasos nos devuelven a la boca negra de la cueva de la traición donde de acuerdo con la tradición que ha mantenido muy activos  los estros poéticos de las musas a lo largo de la historia de las letras castellanas a la que llaman la “casa candada” porque tenía 24 puertas trancadas con otros tantos cerrojos. Está en Toledo en lo alto del cerro que da coronamiento al caserío empinado y bajo los muros de la iglesia de san Ginés.
 La mandó excavar el propio Hércules que fue uno de los primeros dioses que adoraban los iberos y en lo más profundo del laberinto colocó un arca de ciprés madera incorruptible en los que metió papeles y conjuros. Arriba del todo puso un cartel escrito en hebreo. Danger. Peligro de muerte. Watch out. Mejor abstenerse.  Si alguien un día osara abrir este baúl España sería un reino perdido. Un mal rey un mal día tuvo la osadía de meter las narices en aquel sitio.
 Don Rodrigo al que las guerras con los vascones del Norte - seguimos en las mismas- habían arruinado creía que en tales cofres se ocultaba un tesoro justo el oro que necesitaba para pagar a sus acreedores en las luchas contra los várdulos que nunca quisieron someterse a los godos pues al parecer eran de raíz semita y estaban en colusión fraterna con el Bereber creyó encontrar allí un tesoro. Y no encontró sino huesos fatídicos, la mueca macabra de una calavera y la inscripción fatídica en arameo: quien quinche aquí encontrará bienes y malas. Nos hizo polvo.


 Y el sucesor de Witiza tuvo la siniestra ocurrencia de abrir los sellos. Opas el obispo traidor era de esta región (¿sería el predecesor este malvado felón prelado con el actual Blaquez al que llaman el “obispillo” no sé si por la voz que tiene algo atiplada o por su corta talla?) Y entró en contubernio con gente del Rif y les entregó la plaza de Tarik esto es Gibraltar. Oye que falta de imaginación. No hay tu tía. Entonces los sarracenos no pararon de venir duro que te pego. En pateras, en cayucos, en almadías. Y resultó lo de Guadalete y todo lo demás, pero al pobre Roderick también le perdió el amor por una mujer: la princesa Florinda - esto pasa con frecuencia- que se resistió a sus requerimientos y la forzó. Ya tenemos el mejor de los condimentos para la truculencia del serrallo en plan novelón sudaca. La Florinda al principio protestaba y pegaba patadas y brincos pero luego acabó diciendo ay, ay, qué gustirrinín. No. Si esto no tiene enmienda.
La violación regia provoca las iras de su tío el conde don Julián que ve su honra mancillada y en venganza, el muy tornadizo y canalla, se pasa al moro reclamando los servicios de don Opas un señor obispo que también estaba en el ajo y entre los dos montan una conspiración. Hay un vino por ahí que se llamaba como el tal don Opas. Debe de venir de Jumilla y a mí que soy de origen godo pero de adscripción mozárabe esto es que conozco bien al moro desde que hice la mili en el Hacho y allí tuve amigos del tabor que gastaban alquicel y chilaba y me profesaban cierto aquel pues decían que yo les daba baraca esto es buena suerte me hizo daño nada más verlo. Debe de ser la maldición de Mahoma.
 Cuando oigo mentar a don Opas yo digo Toledo para deshacer el conjuro. ¿No las pone usted mirando para Toledo Verumtamen? Cuando era mozo. Ya no. Pero total que estuve en la Ciudad Imperial empapándome de  magia y de Greco y ya les conté a ustedes en otro artículo cómo este pintor extranjero fue el caso de inmigrante que sintió el hechizo de esta tierra donde echó raíces hasta los restos. A veces pasa. El que viene ya no se quiere. Le ocurre un poco como al que va a Salamir que dice el refrán que el que va a Salamir es porque no tiene donde ir pero una vez allí ya no sabe cómo salir.
 España es un melting pot de etnias al que perdió la monarquía gótica por su mala cabeza. Por su desunión aquí nadie quiere darse a partido de semejante situación. ¿Quién es tu enemigo? Pregunta un español. Y contestará: otro español. Y eso arranca de entonces. Vierto entonces un poco como Boabdil el Chico mis lágrimas sobre Toledo. La cual siempre atrajo a los quirománticos ya que la edificó Hércules, según la leyenda mítica, mucho antes de que los romanos llegaran al hispano suelo. ¿Y quién era Hércules? Un hijo de Júpiter y de una mortal pecadora. El que descabezó a la hidra de Lerna pero que murió envenenado por una cara bonita. Todo casa al parecer. Consueta vilescunt. El comportamiento humano es siempre igual y el hilo de sus relaciones y acontecimientos personales aburre a las mismas ovejas. Y la historia humana repite más que la cebolla pero el mito de la Cava Florinda está muy relacionado con una de las primeras divinidades a los que adoraron los iberos en cuyo territorio se desperdigan las torres y los monumentos a Hércules. En Cádiz y en Finisterre sin ir más lejos
Su Nuncupatio fundacional fue fatídica. Y desde entonces fue como un imán para los que echan la buenaventura, escudriñan el porvenir y se dedicaron a la ciencia adivinatoria de la estrellería como se calificaba en tiempo de la escuela de traductores que fundara el Rey Alfonso el Sabio. Se decía en la edad media a Paris a aprender Teología y Filosofía. A Bolonia, Leyes y a Toledo, Magia. Bueno pues a siete leguas y media de Madrid como señala la copla todo el camino llano menos las cuestas y aquel carretero, madre tiene un encuarte de cinco mulas, tres y dos son del amo y las demás suyas, se nos da todo esa sortilegio gratis, todo ese misterio que convierte a la ciudad orillas del Tajo el mirlo blanco de  quiromantes, entre ellos al marqués de Villena que ya digo ni palabra mal ni obra buena el gran iniciado en el ocultismo de los tiempos de Enrique IV.
Y no se volvió jigote por chiripa.


 Pues yo me largo a Toledo no sólo a ver Greco sino para retrotraerse al conjuro de la famosa guarida de murciélagos y de demonios familiares causa de nuestro espanto tan en actualidad en los días que corren. Desde las rocas tajadas que lame el Tajo el Conde don Julián nos echa la guija. Carta en la mesa presa. Gemimos bajo el yugo y el poder total de las sinagogas. La invasión de la Hispania visigótica se produjo de la siguiente manera: los moros aliados de los judíos enviaban a estos a aposentarse. Los rabinos en aquella procesión precedían a los cadíes y a los alfaquíes y luego venían los pobres diáconos mozárabes a la sombra de las mangas parroquiales que sólo podían lucir como enseñas y símbolos de su fe cuando a los imanes en connivencia con los rabíes les daba la gana. Esa fue la España de las tres culturas que ahora tantos invocan para hacer daño todo el que se pueda a la cruz de Cristo: un perenne sobresalto una arbitrariedad sin tasa. Los reyes de taifa sólo eran tolerantes cuando los cristianos sometidos pagaban las pechas establecidas y era tal la desproporción de estos impuestos que a las familias cristianas les reducían a la miseria y les hacían pagar hasta el largo de los caminos como reza la copla. Previamente habían levantado gente en Agar.
 Tienen poca imaginación. La reconquista al revés se esta produciendo siguiendo el planteamiento de hace trece siglos. Con la particularidad de que hoy, mejoradas las comunicaciones y estando España indefensa con los negreros a sueldo de ciertos sionistas globalistas desalmados mucho más activos y con el control de las comunicaciones y de la prensa el finis Hispaniae puede que sea cosa de menos de un lustro de la cruz a la fecha. La relajación de costumbres y ese mal que atrajo de siempre a los visitantes exteriores acerca de los españoles y que da en llamarse morbo visigótico hoy es mucho más grave que en los años de Guadalete. Con el enemigo a las puertas predominan las facciones, el banderismo, los pleitos, el cinismo, la apatía y la poltronería del personal a mí donde den y a ver qué me dan. Mala cosa.
 Todos añascan y uno va con los bolsillos vacíos. La inmoralidad de los trincones y de los adeptos al pelotazo se añade a toda esta gran perjurio. Asistimos mudos e insensibles a las exequias de nuestra patria; así que como decía aquel insigne poeta zamorano muchos monteros la garza combaten, por altos oteros los perros la llaten neblíes muy ligeros sobre ella se abaten malo será no la maten. En este caso el trofeo será España. Pero estaba escrito y esto vuelve a ser la crónica de una historia anunciada en la Leyenda del conde don Julián y la cava maravillada. De ella son los primeros en dar cuenta los propios cronistas árabes y el Romancero nuestra gran épica tradicional la convierte en una de sus fuentes de inspiración. “Vino un águila del cielo que a España vio quemar. Don Rodrigo, don Rodrigo no curaste de tu mal” etc. Incluso Víctor Hugo pone en boca de Esmeralda la protagonista de Notre Dame la letra del famoso cantar de la casa encantada de Toledo a la que el último rey godo no supo guardar.


 ¿Cómo conjurar el hechizo y ese signo trágico de autodestrucción que pesa sobre nosotros? España se pierde por una mujer. Por un obispo libelático y por un mal rey enamorado. El rey moro Abulcasín Traif Abentarique no es más que el ejecutor de un designio lo mismo que los judíos de Gibraltar que dan la señal a las naves invasoras para que atraquen por aguas del Estrecho. Gibraltar. Siempre Gibraltar. Hoy y siempre en manos de los judíos que dicen actuar en nombre de los intereses de la Pérfida Albión. Como ven el tema se las trae. Es como una profecía que se repite de forma intermitente Asunto más suculento no pudo encontrar el Romanticismo y los anglosajones, Irving y Walter Scott, lo explotaron en sus narraciones esotéricas con avidez basándose en los trabajos de autores del XVII español como Miguel de Luna y la gloriosa épica del Romancero donde estas historias de palacios encantados, cuevas montesinas y mastabas donde hay un tesoro obtuvieron rango de privilegio.
 ¿Les suena el estribillo en Madrid hay un palacio de oro con las puertas de oropel donde vive una señora cuyo nombre es Isabel? ¿O el dónde están las llaves matarile? Cervantes también lo trata en aquel pasaje famoso del Quijote que lleva por nombre la Cueva  de Montesinos una versión de esta profecía áurea. La sombra siniestra del maléfico conde don Julián cruza de arriba abajo la historia de España. Es nuestro enemigo de adentro que a lo largo de las crónicas nacionales despliega una incomprensible hostilidad de renegado. Diz que era astuto mañoso ardido y muy recontra jodido. Conocía bien el percal y el territorio y fue debido a esta copiosa información facilitada al enemigo - y los españoles que nos vigilamos unos a otros con tesón somos unos expertos en las artes de disimulo esto es del espionaje mas siempre de puertas adentro nunca de puertas afuera-el hecho en virtud del cual la conquista de Alandalus fue tan rápida.
 Pero también la cueva de Hércules toledana es figura del laberinto español. En tiempos del cardenal Silíceo unos cuantos espeleólogos valientes trataron de explorarla y se encontraron con un enorme sima que medía varias leguas llena de pasadizos de corrientes de aire de tal forma que los hachones y velas se apagaban y de brazales de aguas subterráneas que vedaban el paso. Los exploradores buscaron la salida muertos de miedo. El miedo dicen guarda la viña y hace las leguas más largas. El susodicho cardenal Martínez Silíceo mandó tapiar a cal y canto la entrada que estaba en el callejón de San Ginés y que tenía un letrero a la entrada que ponía: “el que descubre esta cueva encontrará bienes y males” y debajo otra inscripción en la que aparecía un guerrero con turbante y una leyenda que decía: “invoco a los alarbes”.


 Y estas palabras las decía un obispo que estaba en inteligencia con el infiel. ¡Pues vaya; ahora sí que apañados estamos! Más ominosa no pudo ser la rueda de nuestros vaticinios. Pero dos leones broncíneos de acuerdo con la crónica mentada “calafateaban” el acceso. Cristóbal Lozano otro autor de la misma época dice que el arzobispo al que aludimos mandó “lodar” y taponar el vano en cuestión. De que unos malos españoles vendieron a España siendo mucho más inanes y depravados que los moros o los judíos que no quepa duda.
 La leyenda de la Cava de don Rodrigo con su soplonería indecente, La homicida envidia, la incomprensión y el más burdo de los cinismos vuelve a estar sobre el palenque. Es por esto por lo que volver a Toledo al que llamaron los antiguos el “Gimnasio de la nigromancia” es como regresar a las raíces más hondas esas que ahíncan sus pilares en lo más profundo de esta sima. Hay preguntas que me hago y que no obtienen respuesta en ninguna parte y que parece que las escucho en esa ciudad donde todo son cuestas, resquicios, puertas, selladas, callejas misteriosas. Dicen que la fundó Tubal el primer rey pero a mí que soy un amante de las palabras me gusta la etimología hebrea que puede haber dado nombre a la sede del catolicismo hispano y la tercera Roma. Es Tholedoth y que en la lengua de Israel quiere decir “generación” o partera. Se trata de uno de los pocos vocablos que nos legara después de Amen y de aleluya nuestro pasado judío. En cuanto a vocabulario el Corán fue mucho más generoso con nuestros diccionarios que el Talmud.
 ¿Por qué será? Eso también es un misterio. Sangre mora y judía todos tenemos pero no nos pongamos excesivamente tiernos ante este dato tratando de sucumbir a nuestra propia identidad de españoles labrado durante casi dos milenios. Somos el resultado de un cruce de razas y la conclusión de una tenaz pelea histórica que no cesa. Duelos y quebrantos. Odios en cantidad pero también amor y libertad. Soy español porque puedo hacer lo que me dé la gana ¿estamos? Caspita, don Braulio, viene Vm. De tiros largos. Tan imponente como clarividente pero esos caveats y apostillas que les coloca a una de nuestras tres estirpes no son de recibo. Pueden acarrearle problemas. Muy bien.
 Yo digo verdades enteras. No a medias como don Cesar Vidal el de la COPE. Claro por eso él tiene abiertas las puertas de las editoriales y usted es un proscrito don Verumtamen. Que se va a hacer. Tras de tiempos vienen tiempos y ese es otro de los legados de la embelesadora leyenda de la cueva de Hércules. Que España volverá a ser nuestra. Que otro Rodrigo el buen Cid ovetense alzará pendones y moverá su hueste. Miramamolín volverá a pasarlo mal. Mucho le gustan a usted los moros. Pues sí qué quiere que le digan. Son raza valiente y estirpe correosa. Hice la mili en Ceuta. Admiro a la gente del Rif. En esta guerra nos fraguamos. Son más de ocho siglos. Peleando y perdonándonos o más que perdonar haciendo la vista gorda. A las taifas volvemos y yo si tengo que renegar me haré moro antes que judío. ¡Qué cosas!


 Pero todo esto es puro Bécquer, romanticismo neto, la leyenda de Maese Pérez el Organista uno de los primeros cuentos en los que yo me embebí en mi adolescencia tiene por protagonista y marco a la Ciudad Encantada. Chirridos en la noche de cerrojos que se descorren, osarios y difuntos y un piano que suena sus teclas accionadas por dedos invisibles. La cueva donde estaba el castillo encantado es manantial de supersticiones pero el hidalgo del Lazarillo pasea mientras tanto por Zocodover en un plan más realista moteando de migajas de pan los bigotes para demostrar que ha comido. Lucen sobre los tejados grises los jaramagos sus penachos amarillos y clamorean las campanas en lo alto de las torres. Toledo es cristiana desde 1085. Antes fue mora y judía y la huella de Roma domina sus construcciones.  Allí puso su trono de Atlante el gran Hércules y sigiló la entrada con un conjuro.
 Todo el que se atreva a dar un paso suscitará loa cólera de los dioses. Así habló Zaratrusta. Fascina por su soledad y por su silencio enrejado. Unos ojos de mujer pueden estar observándote detrás del ajimez. Hay trasgos y fantasmas y leyendas de aparecidos por los desvanes. Hay referencias a esta cueva mítica en el propio arcipreste de Talavera en el Corbacho: “el que ose entrar en esta espelunca traerá su reino perdido”. La profanación del suelo sagrado se equipara con la violación de la princesa Florinda. Los oráculos parecen haberse cumplido pero el lugar está sellado desde 1546 cuando fue precintado por el arzobispo. Está claro que Rodrigo buscaba dineros para someter a cántabros, várdulos y autrigones y fue entonces cuando su gobernador en Al andalusí Teodomiro le envió un heraldo para anunciarle que España estaba ya en manos sarracenas. Perdimos la batalla de Guadalete. Los montes desparecen y hay civilizaciones que se derrumban ante el empuje de los pueblos fuertes. Sangre nueva que viene arrollando. El pez grande se come al chico pero en la historia de las culturas los pobres se zampan a los ricos. Decadencia se llama esta figura. Pero la decadencia a la sazón no era tan pavorosa como ahora mismo.
Rodrigo viola a Florinda y desata la cólera del conde don Julián. Es la misma trama que desencadena la guerra de Troya: el rapto de Helena, la rabia de Aquiles que lucha con Paris. Esto es mitología pero a veces presupone a los hechos reales y es desencadenante de la evolución de los acometimientos. Bien lo saben todos aquellos que manejan los escrinarios y los biblioratos. La evolución de los sucesos no es una línea recta ni un gramil pero tiene que ver con la estadística. El mito de la Cava Florinda es aretalogía sin más una historia de héroes y la descripción del enojo de un dios forzudo que se ensaña con los mortales. No hay tema, argumento ni períoca pero los sucedidos se repiten a veces sin solución de continuidad. Don Rodrigo en la cava determina la porfía de don Rodrigo en la horca.


 Es el protagonista y don Opas el obispo felón el deuteragonista. Florinda un simple pretexto. No hay antilogía en este mito sino una congruencia absoluta de los textos. No hay más que consultar las epactas y echar un vistazo a los añalejos de lo que ha sido nuestro devenir. Los trasgos revuelven las ajaquecas de los barrios toledanos que siempre fueron morada de duendes. A veces las ciencias ocultas nos conducen a la acrosofía o a la sabiduría de las cosas de dios y esto es un ejemplo real, un barrunto que se ha cumplido, que se está cumpliendo, una parábola. A veces tengo la sensación de que España y los españoles arrastramos por el mundo el mal de ligadura. Alguien nos aojó y la leyenda del último godo subyace en los principios de tales encantamientos. Iban a producirse después más de medio centenar de campañas de Almanzor o expediciones en aceifa contra los moradores del norte. Abajo de la raya del Tajo los templos quedaron desolados, enmudecieron las campanas, las aras sin reliquias y sin santos las columnas. Es en definitiva el síndrome de la iglesia vacía y de los templos con olor a micciones gatunas de las que les he venido hablando. Al parecer, sin demasiada fortuna porque nadie me viene a hacer caso. Aunque el que avisa no es traidor. Lo que ahora vivimos es ya muy viejo. Se reproducen casi de calco los contextos de hace mil años mientras  los “señoritos” dependientes de la zapatería nacional, excrecencias intelectuales del tardofranquismo, orlandos furiosos muy careados la generación del yogurt que se crió en la cultura de la queja han cogido una perra con esto de la II República. Quieren echar al rey que puso Franco pero lo tienen crudo.

26 de junio de 2006                                                                                                                                                                                       

convocatoria a los curillas del 55 en el seminario de Segovia




VOCATIO

Pridie Idus septembras (15 septiembre) hora sexta (12 mane dimidium 12.30 AM) coetus noster consuetudinalis qui per sextum annum consecutum celebramus convocatus est in Sanctuario segoviense Dominae Nostrae Fuencisla. Hanc fraternam conventionem primum habuimus alumni Segoviae seminarii aliqui, qui studia ad sacerdotium praeparandum et eclesiásticam disciplinam discendam prosecuti fuissemus, Kalendis Octobris 1955, atque inierunt ante Nonas Septembras prima vice 2008 in spiritu fraterno convivialique. Plures ex nobis quid fuisset in vita  de amicis et colleguis (si vivevant aut trasierum ad patres), et de sorte nostrorum sodalium nesciebamus neque de eis audivimus longe decem lustris quia multos eorum faciem suam non vidimus per quinquaginta annos.
Utpote hinc concursus iste dimidio saeculo lapso animos nostros  emovit, de pueritia et adolescentia memorantes aut  studia et jocos in aulis dilectissimis seminari. Olim hoc aedificium a rege Pjilipo II fundato anno domini 1594  fungens ut tirocicium jesuiticum et universitati complutensi adscritum schola theologica et humanistica princeps fuit. Verumtamen, dcitur quos natura non dat Salmantica non praestat sed nobis ómnibus cupivit hoc donum fortunae perfrui literas clássicas et discendi in aula magna sub umbra Aceitera quia turris ecclesiae et claustrum lecytus olei in forma acuta eminens et praestans parescit) ubi Diego Lainez discebat et Quevedo don Juan de Aujstria Lope de Vega Alejandro de Farnesio et caeteribus claris viris Hispaniae studebant. Complutum mater magna.  Valete mea desideria. O magnum gaudium. Fratres mei gavissi simus et omnes gratias agamus Deo nostro propter hunc annum vitae magis nobis extra datum iam septuagenariam aetatem perfruentes, admoneo vos, carissimi, ut proxima die Veneris pridie Idus Sptembris ad altare Dei introire ac sub beatissimae Mariae Matris pallio in veneratione prostrati, sursum corda canentes, oremus pro fratibuis defunctis praesbyteris ( Dominus Julian García Hernando, Pedro Recio Cipriano Calderon, dominus Valeriano Pastor, Fernando Revuelta, don Ramón, don Felipe, don Victor Villa, don Martín al cubo, don Hilario don Celso Sastre et don José del Moral praecentor et Musicae magíster… ) episcopo (Daniel Llorente de De Federico) et pro Eugenio Pérez Casla, comes meus in ipsa terna stans per quietem et ambulationem et lectiones quinque annos. Eugenio in Castilnovo natus, et sobrinus amicisissmi mei Juan José Casla  anno 2007 obdormit in Domino et semper prasens in memoria mea and precibus est. Rogabimus tamen –Deus sit nobis propitio et ipsa Deipara sub advocatione Fuencislae- pro ómnibus (uxoribus, sodalibus dometicis nostris, filiis matribus et patribus) qui abierunt et dormiunt  in sommo pacis et in expectatione resurreccionis cum Xristo. Sit eis terra levis et Deus adjutor et juvamen.
Himnis  “Veni Creator” et Salve dictis, procedamus in pace ad agapem. Sanguis lateris Christi inebria nos aliquando dormitat Homerus. Semel in anno non noceat. Semel et saepius. Salutem prurimam “mnogo lieta” ad Multos annos.      Vivite et bibete in Xto et servate traditiones sanctae matris ecclesiae. Salutem plurimam.
   

llamada a mis compañeros seminaristas latinos de la promoción 1955

15 DE SETIEMBRE VIERNES EN LA VIRGEN DE LA FUENCISLA. CONVOCAMOS A LOS QUE ESTUVIERON EN EL SEMINARIO SEGOVIENSE EN EL CURSO 1º DE LATIN 1955-56




VOCATIO

Pridie Idus septembras (15 septiembre) hora sexta (12 mane dimidium 12.30 AM) coetus noster consuetudinalis qui per sextum annum consecutum celebramus convocatus est in Sanctuario segoviense Dominae Nostrae Fuencisla. Hanc fraternam conventionem primum habuimus alumni Segoviae seminarii aliqui, qui studia ad sacerdotium praeparandum et eclesiásticam disciplinam discendam prosecuti fuissemus, Kalendis Octobris 1955, atque inierunt ante Nonas Septembras prima vice 2008 in spiritu fraterno convivialique. Plures ex nobis quid fuisset in vita  de amicis et colleguis (si vivevant aut trasierum ad patres), et de sorte nostrorum sodalium nesciebamus neque de eis audivimus longe decem lustris quia multos eorum faciem suam non vidimus per quinquaginta annos.
Utpote hinc concursus iste dimidio saeculo lapso animos nostros  emovit, de pueritia et adolescentia memorantes aut  studia et jocos in aulis dilectissimis seminari. Olim hoc aedificium a rege Pjilipo II fundato anno domini 1594  fungens ut tirocicium jesuiticum et universitati complutensi adscritum schola theologica et humanistica princeps fuit. Verumtamen, dcitur quos natura non dat Salmantica non praestat sed nobis ómnibus cupivit hoc donum fortunae perfrui literas clássicas et discendi in aula magna sub umbra Aceitera quia turris ecclesiae et claustrum lecytus olei in forma acuta eminens et praestans parescit) ubi Diego Lainez discebat et Quevedo don Juan de Aujstria Lope de Vega Alejandro de Farnesio et caeteribus claris viris Hispaniae studebant. Complutum mater magna. Valete mea desideria. O magnum gaudium. Fratres mei gavissi simus et omnes gratias agamus Deo nostro propter hunc annum vitae magis nobis extra datum iam septuagenariam aetatem perfruentes, admoneo vos, carissimi, ut proxima die Veneris pridie Idus Sptembris ad altare Dei introire ac sub beatissimae Mariae Matris pallio in veneratione prostrati, sursum corda canentes, oremus pro fratibuis defunctis praesbyteris ( Dominus Julian García Hernando, Pedro Recio Cipriano Calderon, dominus Valeriano Pastor, Fernando Revuelta, don Ramón, don Felipe, don Victor Villa, don Martín al cubo, don Hilario don Celso Sastre et don José del Moral praecentor et Musicae magíster… ) episcopo (Daniel Llorente de De Federico) et pro Eugenio Pérez Casla, comes meus in ipsa terna stans per quietem et ambulationem et lectiones quinque annos. Eugenio in Castilnovo natus, et sobrinus amicisissmi mei Juan José Casla  anno 2007 obdormit in Domino et semper prasens in memoria mea and precibus est. Rogabimus tamen –Deus sit nobis propitio et ipsa Deipara sub advocatione Fuencislae- pro ómnibus (uxoribus, sodalibus dometicis nostris, filiis matribus et patribus) qui abierunt et dormiunt  in sommo pacis et in expectatione resurreccionis cum Xristo. Sit eis terra levis et Deus adjutor et juvamen.
Himnis  “Veni Creator” et Salve dictis, procedamus in pace ad agapem. Sanguis lateris Christi inebria nos aliquando dormitat Homerus. Semel in anno non noceat. Semel et saepius. Salutem prurimam “mnogo lieta” ad Multos annos.      Vivite et bibete in Xto et servate traditiones sanctae matris ecclesiae. Salutem plurimam.
   

lunes, 28 de agosto de 2017

Литургия. Исаакиевский собор. Санкт-Петербург 27 08 2017


Литургия в Кронштадтском Морском соборе. LITURGIA EN LA CATEDRAL DE LOS MARNOS DE KRONSTAD


Божественная литургия в Успенском соборе Кремля / 28 августа 2017


MISA DE LA ASCENSION O DORMICION OFICIADA POR EL PATRIARCA CIRILO EN EL KREMLIN. BELLISIMAБожественная литургия в Успенском соборе Кремля / 28 августа 2017


san agustin estuvo casado con una negra

SAN AGUSTÍN Y LOS CURAS CASADOS

Antonio Parra

San Agustín todos mis males se lleve, cantaba El Presi el gran coplero astur en una de sus tonadas que aludían al final de las romerías. El verano ya va de vencida y la fiesta de este gran santo que yo creo que es el fautor del Catolicismo tal y como lo entendemos de la misma forma en que Pablo de Tarso dio cuerpo vital al Cristianismo coincide con los hermosos días en que amanece más tarde, las auras vienen embalsamadas de sazón, están apunto de madurar las nueces, las ciruelas dieron ya su rendimiento y los perales cargan su rama de granazón y de fruto. En el Cantábrico tienen lugar las grandes mareas denominadas mareonas, para diferenciarlas de las de febrero con pleamares menos vivas aunque quizás más violentas. Son hermosas las noches de agosto de tibio relente el firmamento hecho un agujero de punticos brillantes. Son días de reflexión para decir adiós a otro verano que se esfuma, preparar el regreso a la rutina. Se acaba lo bueno. Hay que volver al tajo.

Pues san Agustín todos mis males se lleve. En otro orden de cosas, la figura de este Padre de la Iglesia de Occidente cobra alta prestancia porque no fue célibe. Estuvo casado con una hermosa mujer nubia, de raza negra, cuyo nombre desconocemos que le dio un hijo por nombre Adeodato, y a la que amó verdaderamente y a la que nunca dejó de querer en medio del llanto por los pecados de la vida y la expiación de la culpa. ¿Pecados de sexo? De cualquier manera los que conocemos un poco los escritos del Obispo de Tagaste nos ufanamos de su brillante manejo del Latín (aquí La Retórica representa un primordial papel), de la profundidad de su pensamiento teológico, de la suavidad excelsa de su verbo, pero al lado de esto un cierto complejo de Edipo.

Su madre en cierto modo lo anuló haciendo renunciar al amor de aquella esclava al objeto de, pues debió de ser hembra ambiciosa y de armas tomar, seguir adelante en su carrera eclesiástica hasta alcanzar las dignidades de la silla episcopal. Fue un pensador, un gran escritor pero al mismo tiempo un santo muy humano, sujeto a las contradicciones e interrogantes de nuestra condición, fraguada en el barro pero que aspira a las alturas. Representa el ápice del refinamiento que había alcanzado la cultura romana. La sobrenatural excelencia. Él escuchó el piafar de los caballos de Alarico. Lloró cuando el heraldo le anunció la caída de Roma. Se refugió en sus libros. En la especulación teológica.

Los años en que militó en las filas del maniqueísmo le ayudaron en su lucha para combatir y esclarecer la presencia del mal en la Tierra. Fue una vocación tardía pues no recibió las aguas bautismales sino a los 34 años cuando ya era un hombre maduro. La Iglesia sostiene que esta milagrosa conversión fue el resultado de las plegarias de su madre santa Mónica pero a mí me parece el desenlace de un proceso natural de búsqueda, de hastío de las cosas del mundo, de ese taedium vitae al que alude con frecuencia en sus escritos.

Y otra contradicción: El gran mundano que fue este cartaginés abandona las pompas del siglo y se convierte en el introductor del monacato en el cristianismo occidental, fundando la orden de la OSA que tanta gloria ha dado a la Iglesia, inspirándose en los estatutos del cenobismo de san Basilio, el padre de la Tebaida en el desierto de Anatolia (hoy sería un turco) para el cristianismo occidental. Recomienda para sus súbditos la oración en común y propugna que los monjes vivan recogidos pero no hace del celibato un casus belli. No es más que una opción. Seguir a Jesús no es un problema de bragueta como aseguran los enemigos de la Fe. Continencia y castidad corren parejas pero el matrimonio de los curas no es un dogma sino una medida interdisciplinar que en España aunque sancionada en el Concilio de Elvira no se implementa hasta once siglos más tarde que ya es decir.

¿curas casados? ¿Por qué no? Si el Obispo de Hipona viviera hoy seguramente la aplaudiría para paliar el inmenso problema de despoblación que padece la atención al culto, las aberraciones de uno y otro signo. El catolicismo es una religión viril y son hombres y no beatas lo que necesita la Iglesia, hombres leídos, que prediquen, que sepan, que amen, que renuncien y que ayuden a los demás a portar la cruz. Desde luego, desde un cierto ángulo de vista es mucho más fácil la soltería de los clérigos que se convierte en poltronería y viene a ser una gran verdad lo que decía el Arcipreste de Hita uno de los defensores del matrimonio en la clerecía en una carta a su Arzobispo. Gil de Albornoz, un jerarca de armas tomar y que tenía mucha mano en la Curia de Aviñón, el Vaticano a la sazón: Santidad, ¿ por qué nos quita las buenas, para que nos vayamos con las malas? Se refería a mujeres, claro está.

La lucha que tiene que tener un padre de familia es una brega mucho más dura y difícil al compás de como van los tiempos que la comodidad de una rectoral. Fue un tema que dejó en el aire el Vaticano II, con sus discusiones sobre laicos y jerarquía, una auténtica petición de principio, y la escuela de asesores franceses de Pablo VI, de origen converso o profesos de la religión judía, y a la que seguramente este gran pontífice, Benedicto XVI, que ha sido un verdadero regalo para la Iglesia, tratará de dar solución para paliar la carestía de pastores, la penuria intelectual, la mariconería, la confusión moral (confundimos las churras con las merinas y el culo con las cuatro témporas) o la rutinaria postración moral en que languidecen nuestras diócesis. Ésta es una religión viril, de mílites, no de currutacos pederastas. Sopla el viento del Espíritu. Se escucha sobre el horizonte el tintineo de los incensarios de los diáconos.

Lo anunciaba en una artículo en esta misma güeb criticando algunos modismos en cierto modo obsoletos del anterior pontífice, al fin y al cabo un polaco, arrasador y todo un éxito pero sin solidez, un verdadero prodigio de comunicación de masas. Su sucesor haciendo gala de una tremenda sabiduría y como inspirado por el Santiespíritu condenó el Nazismo, el Shoah y el totalitarismo de hoy en una y otra escala, lanzando una advertencia a los prebostes de la corte dañada que la Iglesia no está en venta y que un pontífice ha de conservar su independencia. A Rätzinger no será fácil manipularlo. Es evidente que quieren un Papa a su medida que comulgue con ruedas de molino que cohoneste su hoguera de vanidades y sus estropicios.

Pues bien me excomulgaron por decirlo y hubo un magister sinister que se atrevió a expulsarme de una Iglesia a la que amo tanto y para la cual fui entrenado a defender contra viento y marea desde mi adolescencia. Padre, perdonalos. La obra iniciada por Wojtyla genial en algunos aspectos, pero a veces demasiado sometida a las apetencias de los jaiques de la información y las finanzas, la rematará Rätzinger, un hombre que transmite seguridad y benevolencia - este bávaro tiene un rostro de una gran dulzura y comunica paz- si le dejan y no lo matan. Ha de cuidarse tanto del veneno como de los atentados.

Yo creo que es un continuador asimismo del espíritu de Agustín y depositario de la gran teología que animó la escuela de Tubinga en las escuelas catedralicias de Colonia que dieron nada menos que a un Alberto Magno, maestro de Tomás de Aquino. Será seguramente un cultivador de la belleza de la inteligencia y también de la otra belleza, la formal. La de la música, la pintura, la literatura. El obispo de Hipona rindió culto a la filocalía (amor a la hermosura) de la cual está tan necesitada esta sociedad que al revés honra lo feo, lo estridente, cuanto peor se escriba mejor, lo vulgarote, aunque se hinque de hinojos a los pies del hedonismo. Lo importante es el cuerpo. ¿Y el alma? Dejeme de historias. Aquí a lo positivo.

Desde luego en la obra del santo se aprecia una gran sensualidad, el choque contra las potencias carnales, la pugna para meter en brida a su concupiscencia de africano. La prosa de la "Ciudad de Dios" recuerda por su vehemencia, lirismo y carnalidad a la de las "Mil y una Noches". Por eso entusiasma a otro gran libidinoso de la inteligencia y que lo conoce muy que fue Papini.

La inmanencia actual y el relativismo contrasta con la trascendencia agustiniana. "Oh, señor, cuán tarde te conocí", lloraba al final de sus días. Su pensamiento es uno de los que más ha influido en nuestra concepción del Ser a lo largo de veinte siglos.

-Por supuesto. No hay puchero sin tocino ni sermón sin agustino.

Algunos predicadores de vereda mal interpretaron sus libros pero ha sido uno de los autores mayores. Quizá el más citado y uno de los más leídos. Sus Confesiones siguen vendiendose en las listas de bestseller. A él recurren los pintores renacentistas. No hace falta más que contemplar el entierro del Conde Orgaz. Con que primor lo dibuja el Greco, con qué galanura se entretiene en el pergeño de su pluvial. A él debemos en Occidente ese espíritu de introspección que se compadece con el espíritu crítico, pero ese entusiasmo o endiosamiento, ese optimismo que brinda nuestra religión.

Adeodato murió a los 18 años, de la amante nubia nunca más se supo pues en el conflicto de intereses Mónica gana la partida. Por cierto es un paradigma de sentimiento de amor filial las líneas que le dedica a su madre en sus Confesiones muerta en Ostia poco antes de embarcar para Numidia, dechado de perfecciones cristianas esta mujer aunque también debió de tener que someter su naturaleza a férula las llamadas de la naturaleza. Al quedar viuda se dio a la bebida y le gustaba bajar a la bodega a echar un traguillo. Corrigió sus inclinaciones y hoy es una santa de las más celebradas.

Por lo que toca a Hipona hoy es un enclave en el Túnez actual de cuyo nombre no me acuerdo en árabe. El caballo de Alarico arrasó Roma pero lo que vino después con el islam sería mucho peor. Bajo el casco de los caballos beréberes no volvería a crecer la hierba. Aquellas florecientes comunidades de África que fueron el primer vergel donde floreciera el primitivo cristianismo quedaron perdidas para siempre. Uno a veces se enfrenta en la historia a hechos que no se comprenden y éste acaso sea uno de ellos. Sin embargo, el espíritu de Agustín de culto a la palabra, de amor- ama et fac quod vis- pervive en nosotros para siempre. En sus libros la caída del imperio romano es profecía de la devastación de las iglesias fundadas por Pablo de Tarso.

Pero en fin, sufrir y padecer. Ese es el signo de nuestra fe. Abrazamos nuestra cruz pero, Señor, aumenta nuestra fe para comprender lo que no se entiende aunque estamos seguros que sobre estos misterios flota el aura de tus designios divinos. Y san Agustín todos mis males se lleve, que cantara el Presi. ¡Feliz fiesta!

PEREDA Y YO EN EL BALNEARIO DE LAS CALDAS DE BESAYA














PEREDA SU PEDRO SÁNCHEZ



Lunes, 28 de agosto de 2017



VENGO del monte de Peñacastillo vengo y estoy ya que no me tengo (aire pasiego suave como las brisas de aquella tierra) y después de la hidroterapia en los baños ilustres los mejores de España en las Caldas de Besaya vaya para ellos mi agradecimiento ▬ para Soraya la diligente camarera y su marido Carlos el enfermero, para Rosa y el joven moreno que me ayudó con el equipaje en el ascensor, ▬ me siento como un barco recién carenado. Este balneario de aguas sulfurosas fue famoso entre la nobleza del siglo XIX y era frecuentado por mi ídolo J.M Pereda, Sagasta, Clarín y otros autores. Evoco su memoria.

Señores, sepan cuantos adolecen de omecillo y malquerencia contra este pobre pecador, que no estoy para el desguace y para dar mucha guerra.

En esta visita a Cantabria al cabo de más de un siglo he oreado mis penas al aire libre en largos paseos por la ribera de las hoces del río Besaya y del río Dobra ▬ estos santanderinos no se privan de nada bautizan a uno de sus ríos que van a parar a la mar de Suances con un nombre ruso que significa bondad ▬ y he releído a José María Pereda autor predilecto de mi adolescencia (leíamos "Peñas Arriba" a dúo y en voz alta otro seminarista de Burgos en un banco del Stella Maris comillense).

Los dioses han querido por aquello de "tolle et lege" ▬ hoy es san Agustín de Hipona patrono de los retóricos y todos los que profesan el sacerdocio de la palabra que en este mundo han sido ▬ que me topara con esa maravillosa obra del solitario de Polanco "Pedro Sánchez" novela escrita en 1883 y que parece que nos está advirtiendo a los españoles de los estacazos del parlamentarismo. Seguimos en las mismas en el juego del quítate tú que me pongo yo. Entran los de Arrese y llegan los de Solís. Gritos de libertad y derechos humanos y pan para todos, pero cuando estos mendas que se dedican al politiqueo pisan la alfombra si te he visto no me acuerdo. El caso es vivir al sol que más calienta del erario público.

El autor de Sotileza nos habla de la precariedad de las cesantías, de las infames redacciones del Madrid isabelino. Fue periodista de covachuela en el Clarín de la Patria, de la hipocresía, del desamor y los adulterios. Desfilan ante los ojos del lector las corralas, el hambre de la olla podrida y el puchero enfermo. Lo más sórdido de la Villa y Corte descrito al detalle por pluma experta con ese garbo y agilidad que caracterizó a Pereda.

Así fueron los tiempos de O´Donell y Espartero que parecen repetirse. Hasta el título nos evoca personajes de hoy: Pedro Sánchez…

Don José María parece ser que estampa en las páginas de esta gran novela vivencias personales: la vicalvarada, la revolución del 54 y las algaradas de 1868 cuando la chusma arrastraba por la Puerta del Sol la estatua de la reina Isabel II.

Él arrancó adoquines y tiró piedras contra los "polacos" (partido retrogrado). Al correr de los años debió de arrepentirse de aquellas puerilidades y deliquios juveniles meneando su impresionante testa con tristeza (tenía un perfil numismático con sus antiparras, el tupé y la perilla en punta) al paso que decía, desengañado: no es esto, no es esto:

"Viví las revoluciones del año 54 y la de 1868. Ésta sería la más radical. "La primera transformó el aspecto de los pueblos mientras la segunda cambió la manera de pensar de los españoles. Se impulsó a la sociedad a salir de los viejos cauces y a emprender otros caminos. Se transformaron las costumbres".

Pereda gran escritor y periodista, formó escuela, resucitando la elegancia de la descripción cervantina en los pasajes de su libro, que aparecen impregnados de satírico humor y de melancolía.

Al correr de sus páginas el que lee ha la sensación de que orvalla. Llueve ese chirimiri del desencanto que aparece en los escritores astur cantabros y vascos: Clarín, Amós Escalante, Antón el de los Cantares, Palacio Valdés, Pérez de Ayala, J.L de la Reguera, Pío Baroja, Unamuno, y otros muchos más.

En el caso suyo estas tristezas se agravaron al perder a su primogénito, que se ahogó en una playa de Suances, a finales del siglo, cuando, aquejado de una fuerte depresión ahorcó la pluma y se encerró en si mismo, para despedirse del mundo. Murió a los 73 años en 1906. Su padre era de Comillas y su madre de Polanco; vivía la familia en casa blasonada con portada y estragal. Era todo lo que se dice un hidalgo y esa nobleza de carácter flota a través de toda su obra que fue tan popular durante las décadas del siglo pasado:

"El caudal de la vida humana ▬ nos cuenta al final de su narración ▬ se compone de muy breves goces y muy largas y tediosas pesadumbres y que el ejemplo de mis desengaños le sirvan a alguno de escarmiento".

Esta novela río es como un viaje en diligencia en aquellos carromatos que hacían el trayecto Santander Madrid entres días incómodos traqueteos el rechinar de la galga los trallazos del automedonte en el pescante las cantiñas a lo zamarro de los mozos de cuerda campurrianos una parada en Ataquines y luego la sierra, pero antes estaban los corrales de Buelna, las cuestas de Reinosa y los encuartes de Palencia, Fromista, Herrera de Pisuerga.

Guiado por la mano hidalga de Pereda he sorrapeado los caminos que me llevarían al norte y "escudriñando los pliegues de la memoria y los escondrijos del corazón madre mía cuantos recuerdos que ante esta narración se agolpan".

El tema es la corrupción de Madrid, los encartes pesadumbres y liviandades de la política nacional. Llega a ser Pedro Sánchez un periodista famoso del partido liberal, el rey de la crítica literaria. El estilo es rico en recursos retóricos: hipálages, anagnórisis, metonimias, similicadencias…

También domina el perfil de la novela psicológica. Pedro Sánchez se enamora de una mujer fatal Clara, la hija de Valenzuela, su protector, dominantota, egoísta y coqueta que le traiciona con su mejor amigo un tal Barrientos.

A partir de hay la trama (parece que el argumento pierde cierta fuerza por las digresiones o por uno de esos descarrilamientos mentales que el autor sufría a causa de su accedía) se enreda en un cuadro de desventuras y en un mar de desdichas en las cuales flota el protagonista en el paroxismo de sus desconsuelos. Cuenta un derrumbe amoroso y una traición que remata en adulterio y luego en desafío para lavar en sangre la afrenta.

El mar de fondo es la crisis matrimonial tal y conforme se conocía en el Madrid del siglo XIX: mujer ambiciosa, casquivana, que maltrata al marido. La ostentación y las vanidades de los salones.

Añora el aire puro y la vida patriarcal de sus montañas. Encuentra a su mujer acostada con otro y hay un duelo. Quiso Dios que el pobre marido injuriado se le perdonase la vida por el agente de su afrenta. Es la vera imagen tan novelesca del pobre marido cornudo y apaleado.

Pereda sin embargo, es uno de los escritores más castos que se dan en la literatura española. Sus libros nos inspiran una especie de cervantina resignación. Acaso solamente para eso sirva de algo la literatura que nos ayuda a llevar sobre los hombres la pesada cruz del dolor y del despecho con resignación.

Leopoldo Alas Clarín, la Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós y toda la crítica saludaron la publicación de Pedro Sánchez como un hito que marcó fronteras en la novelística hispana del XIX



 

domingo, 27 de agosto de 2017

EL PADRE EGUILLOR UN JESUITA SATÁNICO






Por aquellos días leíamos la “Vida sale al encuentro” o las “Alabanzas a María” de san Alfonso maría de liborio pero yo tenía en mi camarilla que ojeaba a hurtadillas con una linterna por la noche los cuentos de canterbury y la colmena, los cuales estaban prohibidos.

Una gran novela –oh magia divina de la literatura- de José Luís Castillo Puche – “En Camino” me ha retrotraído a aquella mañana del primero de octubre de 1959 en que subí por primera vez la Cardosa comillense. El padre Heras junto con otros dos maestrillos, el gallego Boada y un leonés, había salido a esperarnos a Torrelavega en un autobús; cargamos nuestros baúles y nuestro colchones en la baca y enfilamos la tortuosa carretera que bordea la costa por Santillána del Mar. Mis primeras impresiones fueron sensoriales: el olor a algas y a mar y el olor a cucho. Era mi primer viaje en tren y la primera vez que veía la mar. Ya estábamos en el norte.

Tomamos, el día antes, el correo de Santander en Segovia a las diez de la noche. Éramos siete u ocho. No recuerdo sus rostros pero no se me olvida un nombre el de Roque de Miguel y otro que se llamaba Blanco, ambos hijos de militares. En Valladolid subiría el que luego se convertiría en cura famoso por su enfrentamiento con Rouco, el padre Bermúdez de Castro. En la estación de esta localidad adonde el convoy se presentó a las dos de la mañana- los trenes eran muy lentos en aquella época y el Correo de Santander tardaba doce horas en alcanzar su destino- no se me olvida el padre de Enrique que lucía las estrellas de coronel de aviación. Tampoco se me olvida aquella odisea en un vagón de tercera, el camarote atestado, con dos policías secretas que hacían una conducción carcelaria, una señora gorda que olía a sebo y un campesino de camisa azul palentino que se pasó todo el viaje hablándonos de la guerra.


En Palencia subió uno que se llamaba Castrillo y al que yo admiraría mucho a aquel tallo que sería el abanderado del curso, casi dos metros de tío, porque era un forzudo y jugaba muy bien al frontón dándole a la pelota a sobaquillo.


La sequedad de Castilla se transformó en frescura y recuerdo la entrada en Reynosa. Gasté los últimos ahorros que me diera mi madre en la compra de unas ricas mantecadas. El padre Heras y los maestrillos nos trataron con mucho afecto y el padre Heras, sobre todo, que a mi me recordaba al cura de Ars y venía a despertarse muchas noches para que me levantara a orinar, fue el justo de Israel que compensó todos los sufrimientos, humillaciones, cabronadas de toda índole que padecí en aquel solitario caserón donde mis sentidos y mi alma se abrieron a la vida en medio de una recia vocación y de amor a Cristo.


El verdugo era un vasco que se llamaba el padre Eguillor y era nuestro perfecto de estudios. En mi primera entrevista lo primero que me espetó por toda salutación, muy basto era aquel cura con los ojos encendidos y el pelo de escarpia:

-Tú no tienes nivel para estar en un seminario de elite. Te nos has “colao”.

Recibir de esa forma a un muchacho que quiere ser cura con quince años me impresionó profundamente y me llenó el alma de dudas y fue un activo de las inseguridades que he tenido de por vida. Creo que aquel verdugo con sotana y el pelo en escarpia, orgulloso y sádico inculcó en mí el anhelo de demostrarle que no llevaba razón.

Yo era bueno en redacción y composición, aunque Eguillor me cateó en latín, pero inepto para las matemáticas, la Física y la Química. En el griego adelanté mucho en las clases del padre Mayor, otro hombre de Dios y del padre Penagos un santanderino que hablaba muy deprisa y al que apenas se le entendía. En literatura teníamos al padre Martino, el cual había estado tantos años en Alemania que creo que se le había olvidado el castellano.


Otra eminencia del cuadro de profesores era el padre Rábago el cual nos daría una conferencia de su experiencia como traductor en el sequito de Franco que fue a recibir a Eisenhower en su gira triunfal a Madrid el año 58. Los del grupo de propagandistas entre los que se encontraba un periodista que se llamaba Pérez Lozano nos daban charlas en el paraninfo.

Se decían cosas portentosas del padre Nieto un especialista en mística del que se creía que había obrado algún milagro.


Era sin embargo un hombre muy feo que tenía una cabeza casi monstruoso que daba un poco de miedo. El padre Prieto a cuya escolanía tuve el orgullo de pertenecer fue una de las eminencias en Música. Aquel curso el seminario estaba abarrotado. Éramos mil quinientos alumnos. Las diócesis con una representación más numerosa eran las de Vitoria y las de Santiago de Compostela. Tampoco se quedaba atrás Pamplona ni Deusto, el otro seminario nodriza.

Aquella misma tarde nada más llegar empezaron los ejercicios espirituales que daba un jesuita especialista al que llamaban fray Mocho con una cara lunar como un pandero y los pelos en punta. Bajamos a la capilla, se apagaron todas las luces y en el presbiterio sentado sobre una mesa a la luz de una vela y esgrimiendo una calavera empezó a dar voces:

-Hijitos míos, sabéis lo que dice esta calavera, lo que tú eres yo fui y como me ves te verás.

Jo, ya empezamos. Se hizo un silencio sepulcral, se escuchaban algunos sollozos sordos, contenidos. Porque fray Mocho en su imitación a Hamlet lo hacía fenomenal. ¿Dónde me he metido? Había sido un verano maravilloso, cargado de ilusiones y de expectativas; mi solicitud para entrar en Comillas tardaría en llegar y no me fue comunicada hasta pocos días antes. Por lo visto los padres habrían estado deshojando la margarita ya que mis notas de Segovia no eran lo suficientemente brillantes. Comprendí entones el varapalo que me dio y el feo que me hizo el prefecto Eguillor nada más entrar “te nos has colao”. Tú no eres de los nuestros, no perteneces a este lugar. Traté de coger la marcha pero permanecí la mayor parte de aquel partido en offside.

¿Por qué no daría yo la talla? Acababa de darme de bruces a boca con esa crueldad casi inhumana del catolicismo que nada tiene que ver con el sentimiento cristiano de amor, caridad, compasión hacia los demás y darle importancia demasiada a cosas que no la tienen. Espabila, Antonio, me dije.

-Tienes que despabilar.

Y creo que espabilé. Apareció un profundo sentido crítico en mi personalidad. Desde entonces no soporto a los tontos ni a los hipócritas que van de santurrones por la vida. Y se exacerbó en mí el mismo sentido de rebeldía del cual hacen galas los Cuatro Evangelios. La naturaleza exuberante del paisaje que rodeaba a los tamarindos de la Cardosa, los bramidos del mar en aquella galerna del año 60 en la cual tantos marineros cantábricos perecieron, los partidos del fútbol en el campo del Stella Maris, las peleas entre seminaristas seculares y los novicios del Máximo, las excursiones a aquellas aldeas que tenían nombres dignos de Pereda como Ruiloba, determinaron una visión de las cosas desde un prisma artístico, aquel curso supe que no tendría otro remedio que dedicarme a la literatura.


El cura de Ruiloba era un hombre gordo como un botijo que bajaba a vernos algunos jueves, se le veía descender por la cuesta de la calella portando un paraguas inmenso, hecho todo un brazo de mar. Recuerdo el claustro del Mayor lleno de retratos de los obispos que cursaron los estudios en aquel centro que eran prácticamente todos los españoles. Comillas era un seminario de elite. Recuerdo el lujo de la escalera noble labrada por Gaudí de la puerta principal adornada de mosaicos bizantinos. Y que recogieron toda la riqueza de aquel buen Marqués que se hizo rico con sus navieras a causa de la guerra de Cuba.


La construcción de aquel centro comillense, por cierto, le arruinó. Están mismamente en mi memoria los baños en Oyambre, playa dilatada, muy abierta y peligrosísima, donde todos los años había alguno que se ahogaba y a mi casi me pasa.


El agua me arrastraba a la ría. Me encomendé a la Virgen y que mandó al padre Heras. ¡Dios le bendiga! Él no sólo me salvó de morir ahogado en las negras aguas de la ría una tarde de mayo, también fue la recompensa a tantos sufrimientos y al tercer grado continuo del Verdugo. Eguillor por lo visto venía de tirocinio de Palencia donde como maestro de novicios para probar la vocación de los aspirantes les sometía a verdaderas torturas psicológicas o lo que los jesuitas denominan el capelo. Como consecuencia de aquellos malos tratos me hice bastante introvertido e inseguro.


Vejámenes sexuales nunca los hubo y si los hubo para mí no tienen ninguna importancia. A unos les echaron por irse al baile a san Vicente de la Barquera.


Y el protagonista de en Camino aprovecha una visita al medico para irse de putas. El gran incendio de la bahía de Santander le pilla dentro de un prostíbulo. Impresionante escena para una de las mejores novelas y mejor escritas sobre la mala educación sentimental en aquellos seminarios de postguerra hoy vacíos.

Asimismo, Castillo Puche cuenta en otro de sus libros – la experiencia en el seminario marcó su psicología y su carrera periodística, en cierto modo seguí sus pasos porque él tambien fue corresponsal en Nueva York- cómo un diacono el día mismo en que va a ser consagrado presbítero se vuelve loco. Se miraba a las manos. En el canto de la zurda le había salido callos de tanto masturbarse y se encuentra impuro e indigno de que esas manos toquen el cuerpo del Señor en la primera misa.


Fuerte, eh, pero fue fuerte, muy fuerte todo aquello y teníamos tan pocos años.

Eguillor el 13 de mayo de 1960 me llamó a su celda para anunciarme que al siguiente curso no volviera.


Me pasé una semana tumbado en el camastro llorando. Como mi padre no podía venir a por mí a causa de los gastos del viaje se acordó que permaneciera hasta el final de curso.


Durante unas semanas me arrastré por los pasillos. Los compañeros no me ajuntaban. Mira a ese le han echado y las miradas en el refectorio se clavaban en ti como dardos. Aquellos curas podían ser muy santos, muy castos, pero no tenían ni zorra idea de cómo se trata a un ser humano, máxime cuando éste era un niño. En cuna edad critica cuando el alma y el cuerpo se están formando como una masilla. Pero tuve coraje. La salida se hizo un 11 de julio.


Ahora se cumple medio siglo de la mañana que arribé a Getafe. Mi padre vino a recibirme en un camión del ejército. Madrid estaba acordonado por la policía pues había llegado en visita oficial el presidente Onganía. Sentí que no tenía vocación pero ante el disgusto de mi madre que casi se muere.


Me mandaron al pueblo un par de meses hasta que a mis progenitores se les pasase el disgusto. De modo que, en resolución, opté por regresar al seminario de Segovia el curso siguiente. Sin embargo, tras aquella experiencia dolorosa presumí que iba a empezar la desbandada. Las torturas, los baticores, las infamias no son para contados y en esta vida todo se paga.


Todos estos casos de pederastia son a lo mejor el castigo que envía el Señor para que la iglesia jerárquica se arrepienta y enmiende sus formas. En Comillas muchos abandonaron o se metieron a movimientos como la ETA.


Sin embargo, uno de los que alcanzaron las gradas del sacerdocio fue el periodista ilustre de Antena 3 Antonio Pelayo, corresponsal en el Vaticano, y de Valladolid, que no sé si llegó a secularizarse. Pérez Bedoya al que recuerdo con afecto es hoy uno de los mejores críticos religiosos del diario El País. Los jesuitas lo despreciaban porque su padre era socialista. Aquellos reverendos padres sólo tenían ojos para los hijos de los capitalistas vascos.

El asunto comillense lo he dado de lado en mi novela “Nabos en adviento. El seminario vacío. La puerta cerrada”. Ahora le doy gracias a Dios por haber sobrevivido a la hecatombe. Mi fe sigue incólume, tanto como mi rebeldía a la vista de que el Vaticano II ha destruido la parte más noble de la Iglesia dejando incólumes muchos de sus antiguos vicios.


Aquellas torturas y escrúpulos sexuales, aquellos sermones con la calavera en la mano, hoy me hacen reír pero entonces hubo mucho a los que marcaron.


Tambien los eclesiásticos cometieron muchos pecados y no vale el arrepentimiento ni la atrición, ni la contrición, ni justificaciones baratas como eso de que las iglesia es eterno y que las fuerzas del infierno etc.


Su victimismo actual no les exonera de la culpa. Ahora pueden sentirse víctimas pero entonces eran verdugos como aquel maldito Padre Eguillor.


Todavía se me aparece como un ángel exterminador en mis pesadillas. Tú no vales para nada. Te has colao. Eres un inútil. Dios y el tiempo acaban siempre haciendo justicia y poniendo a cada uno en su lugar.

Sería buena una restitución o una reparación del daño a los ofendidos. Yo sobreviví a Eguillor. Bendito sea Dios. No hay mal que mil años dure.

VUELVO A COMILLAS DESPUES DE 57 AÑOS










COMILLAS

 

Regreso a la que fue mi casa durante el curso 59-60 alumno de 5ª de retórico. Me emociono al recordar cuando subí pro primera vez la cuesta la Cardosa y Aramburu el hermano de ese vasco que ha publicado un libro sobre ETA me presentó al padre Mayor una sabiduría en letras grecolatinas. Nadie se baña dos veces en el mismo río. Ha corrido el agua y hay que contar muchas mareas y bastantes resacas alguna galerna desde aquella tarde de otoño hasta este ocaso de primavera donde me presenté con mi esposa. Las inmobiliarias han convertido el viejo pueblo pesquero de comillas en lugar irreconocible. Nos perdemos por los recovecos callejones hasta dar con la subida a la Cardosa. Pago dos euros a un ostiario asturiano y parece que se me aparece el P. Heras aquel maestrillo que tanto me ayudó en mis dificultades. Para mí un verdadero hijo de san Ignacio. Era de Aranda y me horroriza el recuerdo de otras cosas como por ejemplo el padre Eguillor mortificándome con sus alegatos de que era un inepto (cuantas noche las pasé llorando oculto el rostro entre las mantas), la visita de mi pobre padre unas navidades, el paquete que me mandaron de casa que se perdió en la rectoral y a un muchacho que era de Potes lavándose los dientes postizos en la fontana de las camarillas. Aquel muchacho que me enseñó fotos del guerrillero Juanín muerto por la guardia civil y decía que su padre estaba en la cárcel por rojo se ha convertido hoy en el oráculo de la sección religiosa del diario El País. le temen los de la conferencia episcopal porque casca verdades de apuño. Tanta belleza de aquellas montañas y las lecturas de Pereda, Cela y Palacio Valdés me inclinaron por los caminos de la palabra y la literatura. En realidad yo lo que querría ser era cura y, en cualquier caso, sígolo siendo porque el amor a la belleza del cristianismo y a el estudio en libertad morirá conmigo y viva el Betis manque pierda. Aquellos años imprimieron carácter y yo sigo acerrimo en la partida de los Sin Camino de Castillo Puche embebidos por el viento de profecía. Los presagios se han cumplido. Comillas es un caserón vacío que quieren habilitar para no sé que el seminario mayor porque el menor está en ruinas. Las ramas de un humero (aliso de tupida barba) se asomaban por la ventana del refectorio donde nos daban sopas con honda en aquellos desayunos conventuales calderadas de leche en polvo. Todas esas ideas que revelo en mi novela "Seminario Vacío". Los pecados mortales de la Iglesia". Amamos mucho a esta iglesia peregrina en la tierra y ella nos hizo la cobra, pero a una madre se la quiere por más que nos maltrate y se haya comportado con nosotros los ex de una manera cruel. Viva el Betis manque pierda. Ya digo.

sábado, 26 de agosto de 2017







Esquinas del viento y no llueve

 

Brama Eolo con furia sin agua y se nos quema el monte. te busqué en aquel jardín al lado del río de montaña con una verja de hierro y una aldaba gris y ya no estabas al cabo de aquel viaje. los recuerdos pesan. Están las alforjas del olvido hasta arriba de remordimientos. Te desvaneciste como una sombra aun cuando estuviste siempre presente en mi vida. No puedo aludir a las crueldades de aquella fonda cuando la señora Romford fumaba el último cigarrillo. Después nos fuimos a comer sardinas a Puerto Chico. La bahía era un regalo de luz y preludio de ominosas reminiscencias del pasado. Dadme por favor una aspirina. Me da vueltas la cabeza. Tengo vértigos de aquel pasado y me duele todo. Pero ya no hay analgésicos para curar los dolores del alma.

 

llamamiento a los seminaristas de comillas curso 5º de retorica 1959- 1960 que contacten este blog



57 Y 37 AÑOS MEDIAN ENTRE ESTAS FOTOGRAFIAS TOMADAS AL SUBIR LA CUESTA DE LA CARDOSA










MEMEBRANZAS DE COMILLAS (II parte del "Seminario vacío, la puerta cerrada"

Dice el Quijote que segundas partes no fueron buenas. A pesar del veredicto cervantino, nos tomamos la licencia de ofrecer a los seguidores de esta bitagora la segunda parte que es la que se refiere a la vida en el seminario de Comillas años 60. Se irá ofreciendo por entregas y ad libitum. Que tengamos buena marea en esta singladura

El padre Regatillo (Andanzas comillenses)




Corentino Pruvia cuando subió la Cardosa por vez primera desconocía de las dulzuras, orduras y desazón del amor, no probaba el café, tampoco el vino sólo cuando el abuelo Toribio para curarle la calentura o un catarro le daba un traguillo de clarete – ya verás cómo se te pasa-, era un ingenuo pues toda su vida acostumbró a ir por lo legal y no tenía la más mínima idea del mal, sólo cuando en el cole los salvajes niños de su seminario le llamaban meona y empollón que fue cuando sus padre decidieron enviarlo a un centro de postín, un seminario donde no estaba ya la fábrica de curas sino de obispos, de cardenales y prelados domésticos del Vicario de Xto porque el chico era listo y además al señor Sotero, que así se llamaba su genitor, le habían dicho que a Comillas iba la crema de la crema, los más espabilados de todas las diócesis, los niños bien hijos de casa rica, los vascos por ejemplo, que todos aquellos potentados de la banca, de la siderurgia, armadores de barcos e industriales que se dedicaban a la importación/exportación. Grandes fortunas se labraron en la posguerra a favor de las provincias de Vasconia que pronto pegaron el estirón económico.

El dictador se volcó con ellas lo mismo que con Cataluña en detrimento de Castilla y de Andalucía que quedaron irredentas.

Los magnates vizcaínos del hierro y el acero eran muy católicos pero también muy separatistas y miraban a los de otras regiones por encima del hombro. Por eso se llevaban bien con los jesuitas. No le dieron beca aunque sus padres eran pobres y para mandarlo al seminario aquel de campanillas hubieron de enajenar una parte de la hijuela.

Vendieron una tierra por tres mil pesetas de las de entonces.
Era una mañana plomiza de fin de verano. Olía a mar y olía a heno, dos olores bien distintos de los que estaba acostumbrado el adolescente. Corentino por primera vez veía la mar.

Habían tomado el correo de Santander en Segovia la noche antes y el convoy no rindió destino hasta las ocho de la mañana en Reinosa. De aquel trayecto en el correo se acordaría toda la vida.

El grupo de alumnos comillenses que se subió en Valladolid y entre los que estaba un chico bien parecido y con lentes que convertido en cura habría de dar bastante que hablar como sacerdote obrero. Era Enrique Bermudez de Castro.

Estaban allí despidiendolo su padre con el uniforme de coronel de aviación que mandaba el regimiento de Villanubla y toda su familia. Enrique tenía un porte distinguido y dos hermanas guapísimas. Otro de los que iban para Comillas: Antonio Pelayo al que algunos llamarían santa Inés por lo guapo (dicen que aquella mártir romana, Inés Inesita Inés, ábreme la puerta que te vengo a ver era toda una beldad y así la pintaban los retratos) hasta el punto de que de aquel efebo hoy corresponsal de Antena 3 en el Vaticano se enamoraron quiero pensar que platónicamente un prefecto y dos maestrillos. El pinciano tenía los ojos azules, era rubio como un san Luis y tartamudeaba tal que así con su voz de niña.

Esos donaires en un mundo de clausura, unisexual, de ambientes cerrados cuando las células estallaban por el torrente de la sangre, conducirían a la andrógena inclinación fatídica. Contra estas derramas delictuosas luchaban con todas sus fuerzas los prefectos encasillándolas bajo el nombre de “amistades particulares”, ojo, no tocar, peligro de muerte, no meterse las manos debajo del pijama ni siquiera por los bolsillos, que corra el aire.
En Venta de Baños se incorporaron los de Palen
cia y los de Zamora que eran una buena peña.

Al correr de los años todos aquellos chicos integrantes de la alegre muchacha ocuparían puestos relevantes en la política, el periodismo, la barra judicial, la obstreticia y la cirugía, el periodismo, el comercio y la empresa, la curia, la milicia e incluso el mundo del crimen.

De Palencia eran Carrión, Castrillo, Jesús Abad y otros chavalotes cuyo rostro se perdía en la memoria de Corentino que trasuntaba tales hechos casi medio siglo más tarde. El compartimento iba lleno. Era la primera vez que montaba en un largo recorrido. Se le quedaron grabadas las conversaciones de aquellos chicos. Los nuevos timidos y retraídos con los pantalones bombachos atados al calcetín con una cinta y las camisas recién estrenadas, los de segundo y los de otros cursos superiores muy alegres y confidentes de sí mismos.
-¿A
qué curso vas?
- A primero de Retórica.

- A cuarto entonces. Te toca el padre Penagos en griego. En Física. Rábago. En matemáticas el padre Cabezas y en latin Eguillor. Literatura la dará Martino que acaba de llegar de Alemania.

A Coren eso del maestrillo que acaba de llegar de Alemania le sonaba como muy excelso acostumbrado como estaba a una diócesis provinciana con un cuadro de profesores muy modestos; raro era el catedrático que había ido más allá de los límites del Terminillo, la finca que denominaban Recreo Episcopal o de la Lastrilla. Entre los operarios diocesanos algunos tenían la licenciatura en Teología por Salamanca. Y los que habían ido a Roma y tenían un grado de la Gregoriana eran excepción. Los jesuitas apuntaban más alto.

-¿Y quien es el más hueso?

- Eguillor – contestó su compañero de viaje.


Era un vasco con el pelo sucio
, la cara alargada, narigudo fino que parecía que su rostro se ahilaba. Aramburu. Venía de Madrid donde había sido invitado por un tío suyo que el rector del colegio de Areneros. Un chico sencillo y espigado que le enseñaría a jugar a pala y conocía los intríngulis y secretos de la casa. luego se convertiriría en bien pagado novelista para contar los intringulis del errorismo de ETA en la que estuvo encuadrado (ETA nació en un seminario) . Él y Antonio Pelayo serían los únicos que cantaran misa.

Con su amistad le animaba a echar fuera los complejos pues al principio Comillas se le venía un poco encima, se sentía un poco rechazado. Ciertamente aquel padre Eguillor que se encargaría de las clases de latinidad sería para el segoviano casi un verdugo. Casi a los pocos días de llegar Eguillor le llamó a su celda y miró su expediente académico. En su seminario solía sacar notables en casi todas las asignaturas.
- Aquí sólo admitimos sobresalientes- repuso sarcastico el jesuita- Tú te nos has colado.

Tan brutal espontaneidad fue un zarpazo a su sensibilidad. Recordaría el rostro del Rector acostumbrado a marcar el pensum a los educandos, a aplicar el tercer grado en la probatura de los noviciados donde todo estaba permitido hasta la crueldad. Salió del despacho llorando ante la humillación. Me ha dicho que soy un inútil, que no valgo para nada.



seguirá