ELEGÍA Y CANTO A LAS 24 REDONDAS BLANCAS
Con el ordenador son 53 pero bien está traer a colación aquí el poema de Pedro Salinas a las 24 redondas blancas como punto de apoyo que mueve el propio movimiento: "quietas dormidas están Las treinta redondas blancas; entre ellas sostienes el mundo" En realidad estos sagrados templos de las Nueve Musas son- y es lo que quería decir Salines- son cariátides que sostienen empujandolo hacia arriba al globo de la esfera armilar. Como vehículos de la idea y ancilarias de la palabra. Sin palabra no hay ciencia ni comunicación ni progreso. El be de la cabra y el chillido del mono. ¿Es a lo que volvemos? Dios quiera que no. Así, con este verso, el poeta Salinas en "La Voz a ti debida" entonaba una loa al tablero de la Smithson Corona, su maquina de escribir, ábaco del amor y del dolor, cifra y compendio de nuestros pensamientos, férula de nuestras vidas que en ellas ponemos al tablero, campos elíseos de las nueve musas, burladero con que hurtamos el cuerpo a las cornadas de esas vaquillas que son auténticos miuras morcillos, tan difícil de poner en suerte como a todo toro hembra, instrumento de trabajo de vates, abogados, periodistas, comerciantes, cronistas en general. Alistair Cook sesudo radiofonista británico en una de sus emisiones últimas por la BBC(1) en su "Carta desde América" propalaba la noticia de que la firma Smith&Corona cerraba sus puertas después de haber estado fabricando mecanografía desde hace 125 años. Sería una noticia que pase inadvertida. Los Massmedia se encuentran muy atareados por cuestiones de mayor momento a causa de una actualidad vertiginosa, en la cual parece que la historia se derrumba. La firma patentadora de maquinas de escribir, cajas registradoras y otros instrumentos de cálculo más antigua de los estadounidenses, al cerrar sus dependencias y mandar a sus laborantes al paro, no es más que un nombre temblando en un papel, en la larga lista de fusilados a causa de este "alzamiento cibernético" que no cesa. ¡Ah, las redondas blancas, que se bañan en tinta y en sangre y a veces en agua clara! Las aguas del Tíber, como en los tiempos de cesar, siguen bajando negras con la sangre de tanto ahogado que grita antes de expirar: "soy poeta". Una empresa que fenece; su cadáver, en cambio, no es un fiambre como los demás. Surjan de nuestras gargantas cantos epicedios de los que lloramos la desaparición de estas treinta ninfas mecánicas que nos ayudaron a construir nuestros propios paraísos e infiernos. De papel. Las anduvimos aporreando con ira revolucionaria cuando nos creíamos con algún poder para que todo esto cambiara. Recuerdo que Paco Umbral se fotografió una vez desnudo y su "pluma Olivetti 22"- la que utilicé yo- le servía de hoja de parra y así, in púribus, pero, a cubierto por el paño de pudor de las redondas blancas, apareció en la portada de uno de sus libros(2). Las hemos acariciado con éxtasis. Con ellas hicimos el amor; tuvimos los mejores orgasmos. Una idea feliz, una metáfora de contraste, un concepto de inspiración son como para correrse de gusto. Porque, desde el principio, sobre sus lomos cabalgaron nuestros primeros poemas de amor. Ellas son en verdad el amor. La novia que nunca cambiamos por otra. Ni nunca ella nos dejó. Amor a primera vista. Amor imperecedero. Aunque hoy ¿escribir para qué? Difícil respuesta: es difícil escapar al ojo panóptico de la Gran Cuadrúpedo Sinario. Le importamos poco los escritores. Pero son muchos años amando y sufriendo, dándoles a la tecla, mucha cólera y no menos ternura de afanosas noches en blanco escuchando las retransmisiones del alma y las que llegan DX, voces amigas de sintonías efervescentes en la madrugada. ¿Todo esto para qué? Es el mensaje de la botella. Algunos dirán que esto que hacemos es un ejercicio inane pero a él estaremos sometidos los que no sabemos hacer otro (Cela dixit) hemos dejado la piel quemandonos las pestañas para que amenguara la vista, y gastando la yema de nuestros dedos. Se atrofiaron los riñones, duelen las caderas y van las manos involuntariamente a atentar los cuadriles. Nos desriñonamos, vaya, entre sahumerios incesantes de nuestra cachimba y las tazas de café. La pipa ha sido otro de nuestros consuelo. A la ingratitud de la existencia se vence con tabaco y humo porque acaso no otra cosa seamos que humo. Hemos sudado la gota gorda en este oficio que no guarda parangón con ningún otro. A ratos resulta suplicio y cadena. A ratos, deleite y fruición. Sueños que sueños son. Escribir es, ciertamente, una profesión pero también un vicio, del que no se descuelga uno sino con la muerte. Y a tal punto, que puede resultar más llevadero quitarse del trago o del tabaco que renunciar a esta grafomanía que nos penetra. Nuestros sueños, pesadillas y realidades, se condensan en ese claustro apretado de las "treinta redondas blancas". Ahí está la vagina rasgada de la sonrisa vertical que lanza hijos de la imaginación al mundo. El peligro es claro está junto a los retoños sanos las paridas. Redactar una parida es como alumbrar un hijo tonto. Por desgracia, éstas abundan lo suyo entre los "leguleyos" y plumíferos/as y plomíferos/as que engendran demonios. Sin embargo, el rodillo de nuestra portátil todo lo abarca: el tópico desangelado y la idea genial. A veces este carro de fuego de nuestra Olivetti echaba chispas. Era un carro de fuego en el que Elías trepó hasta los cielos. Por la cinta de la fábrica de los sueños- verdaderos caprichos goyescos- salían hasta cascos de botella. Pedro Salinas pasó a limpio el original de La Voz a Ti debida en la Smith Corona insertando en el rodillo cuatro copias al carbón. De la misma manera hicimos muchos españoles con nuestros primeros poemas. Nadie nos hizo caso y aquellas láminas olvidadas y amarillentas yacen olvidadas en la oscuridad de viejas maletas o en cartapacios y antiguos archivadores. Es otro riesgo que hay que afrontar, máxime, en la actualidad, el anonimato y la oscuridad. Estamos condenados a re-escribirnos y a enviar mensajes a nosotros mismos. Por si acaso lo lanzamos a la Red formato HTML en la esperanza de ser leídos. "Escribe para ti mismo", dijo doña Machina la bibliotecaria de Logroño. En aquella frase me pareció escuchar una sentencias de muerte. Doña Machina era una mujer cruel como las Parcas mismas. Machina, máquina infernal, nos metió en buen mechinal. El poeta se queda sólo. Le han arrebatado la lira pero nunca le podrán quitar su voz. Y nadie, mejor que el vate madrileño transterrado a Nueva York, supo cantar a la esbeltez y mutismo de cariátide de las Treinta Redondas Blancas. Mundo de cine black & white. Y por esa sendas seguimos los demás juntando palabras blanco sobre negro. ¿Tiene que ver un irritante como el café o como el tabaco con el hecho de la inspiración? Pisemos mayúsculas. Calquemos en la versal del acento. Lo esdrújulo y apaisado. Antonio, no te metas en ese jardín. Las treinta fichas constituyen no sólo nuestro aval. Son igualmente le muro de carga del edificio de nuestros sueños y Wailing Wall de los que se sienten incomprendidos, maltratados, perseguidos y hasta trucidados por los Herodes de las épocas. El acto de escribir es un acto inocente pero a veces los escritores pasamos por terroristas. Con esta tecla en nuestros dedos estamos echando un pulso a la Historia. Nos da en plena cara el viento del Espíritu y nos sentimos eufóricos cuando escribir resulta sencillo o consternado cuando se aleja la inspiración. No hay tormento mayor que el de la cuartilla en blanco que aqueja a todo escritor. Hay que contar historias. Las que merecen contarse, y las que no. El ordenador no ha hecho sino aumentar el campo de posibilidades (y feria de vanidades) de la escritura hasta límites increíbles. Porque la mecanografía continúa siendo la abuela irreconocible de la telemática. Pisar la tecla mayúsculas/minúsculas de una "Underwood" o de la última computadora fabricada en China es realizar profesión de fe en el misterio de la palabra. Reyes del alfabeto tenemos la llave triunfal del abracadabra. El soplo del espíritu, ya decimos, se equipara con el duende de las imprentas inserto en la magia de las Treinta Redondas Blancas con su inmenso abanico de combinaciones. Que brindan la salida del laberinto. A través dellas rastreamos el hilo de Ariadna. Mi portátil(3) hasta hace poco seguía emitiendo ese tableteo nervioso y seco de las ametralladoras. Ta. Ta. Ta. Y yo me sentía como el violinista en el tejado o como un francotirador - es lo que he sido toda mi vida, largando por lo independiente, yendo por lo libre- que asmaba la calle desde arriba y soltaba tiros contra todo lo que se movía. Contra esto y aquello. Esto y lo otro. Ese sonido de mi Olivetti es para mí pobre escribir lo que la campanilla de las cajas registradoras que hacen poner los ojos chiribitas de los tenderos. Tilín. Tilín o el till que dicen los ingleses. Hacer la mili como servidor de ametralladoras es un buen empiece para un escritor. No me embromen con cuentos de hadas. Donde pongo el ojo, pongo la bala. Me jacto de haber dominado este oficio a fuerza de tesón. ¿De qué me ha servido? Tuvimos la mala suerte de vivir en un tiempo perdido de persecución y de incomprensión. Este ha sido uno de los periodos más siniestros de la historia de España pero, si cabe, que los del Rey Felón. Que vuelva Goya y se hinche hasta la narices de estampar narices borbónicas, cayetanas y monarcas con cara de gilipollas, princesas facticias y ficticias y niños rubitos y archi guapos que dan muy bien en el Hola y dan de comer a Rocainfiel y otros de la cuerda. Con su pan se lo coman. Mientras la patria desolada se muere de tristeza y de asco aunque todos nuestros súbditos a los que va la marcha están bajo la bota del control. Que acá no se mueve nadie. Esto no es, desde luego, me huelgo decir que yo, francotirador, que estampo mi diuturno paqueo sobre el sobrepelliz de mis hadas madrinas que son las Treinta Redondas, donde pongo el ojo pongo la bala. Ni las ideas ni las palabras me son refractarias. Casi como Indurain cuando se monta en una bicicleta y llega al pódium del Parque de los Príncipes. Hay días malos en que te entra la pájara y uno no tiene ni una triste historia que llevarse hasta las teclas. Sequedad informativa. Penuria inspirativa pero dejalas, hijo que ya vendrán. No entra nada en esas esfera maravillosa de las cuarenta pulsaciones por minuto. La mente parece bloqueada y entonces es como el cadoz de la noria de una alberca que se empeña en sacar agua de donde no mana. A la maquina de escribir hay que aporrearla pero el ordenador parece que va solo. Se embala. Es una maquinaria de magia oculta que parece ajena al temperamento y a las veleidades humanas. El PC(4) no parece comprender los altibajos del plumilla que lo maneja. Es silencioso, de visión nictálope, superferolítico, eficaz, pero a veces nos muestra la cara hosca de sus manías. Es más inteligente, menos apasionado que la maquina de escribir, al tiempo que muestra un mundo plano. Es todo cabeza porque de raza le viene al galgo. Lo dicen inteligencia artificial. La otra, todo corazón. Los que para escribir necesitamos barullo, humo, que suene la campana, que se atasque el rollo de papel que rechine el carro y que se cargue aun el tope de la justificación echamos de menos a la "Underwood" cuyo espaciador manejábamos con furia porque cada linea escrita aunque no nos la pagasen como a Agatha Christie o al perulero don Vargas Llosa que cobra una millonada por sus engendros en forma de articulito era una victoria. Era como rescatar al Ser de la Nada. El que pone una idea en circulación en este país de modorros engendra y trae muchos hijos al mundo en diferentes partos múltiples. Echábamos para el compañero de al lado una sonrisa de satisfacción. Cáspita. Eureka. Lo conseguí. Los que venimos de esta furia nos sentimos cohibidos por esta gollería silenciosa de la cibernética. La memoria artificial abrió para el escritor la cancela de otros mundos. Con ella puede llegarse al texto perfecto. Quitar. Añadir. Corregir. Sobrescribir. Formatear. Escindir. Proyectar. Subdividir. El cursor y la clepsidra. Todo aséptico y superferolítico pero uno siente nostalgia por aquel ambiente visceral, aquel humo, aquel hablar a voces. Hoy ya no se fuma. Es un mundo sin tabaco pero envenenado con otros tóxicos. Y todos vivimos enajenados por una vida sin ilusiones y sin amor. Mercurio derribó a apolo de su pedestal. La última carta desde América de Alistair Cook-el hombre que narró para la BBC la entrada de los rusos en Berlín y la caída de la Montecasino-sus crónicas eran tan periodísticas que bastaba con escuchar el lead, después se perdía en juego de palabras y parecía que se escuchaba a sí mismo- me ha embargado de añoranza este domingo de agosto. El periodista británico cuenta lo difícil que es en Nueva York hacerse con una cinta(5) de maquina de escribir a gentes que, como él, siguen sin entender el ordenata. ¡Hay que ver las maravillas que inventa el hombre blanco! Aquí empieza el tránsito de lo digital a lo analógico. Las manualidades tienen poco espacio de vida. En Nueva York nació precisamente la maquina de escribir el 1873 patentizada por un inglés que se apellidaba Remington. Este señor se había forrado fabricando cañones y armas cañones. Su caso era muy parecido al del magnate Nobel sueco que fundó los dichosos premios aquejado de un golpe de arrepentimiento por haber colocado en el mercado armas de todo tipo. No sabía el hombre que la maquina de escribir también puede ser un arma letal y cargada de futuro. Puede causar bajas y barrer enemigos sin necesidad de pólvora u otro fulminante. Es un revolver y una navaja(6). Pero la mecanografía puede ser un atril para reclinar los santos evangelios. Se trata de una herramienta carismática para cuantos seguimos creyendo en la Buena Nueva. Me incluyo en el cupo de estos humanistas idealistas a los que el vulgo tacha de zumbados. Que siguen creyendo en la justicia y la solidaridad. ¡Rara avis! Las treinta Redondas nos sirvieron de escalera para trepar a esas realidades excelsas a las que aspira el ser humano que son la Verdad y la Belleza. Pero acabamos rompiendonos la crisma. Luego nos levantamos, sacudimos el polvo de nuestras sandalias con la caída, nos limpiamos los petos pero pronto nos dimos cuenta de que no teníamos donde ir. Nadie nos oferta cobijo ni nos da un lugar para lamernos nuestras heridas. Uno ha muerto para el mundo. Vive en su celda recluso servido por esas hurís sin cuerpo, dulces etéreas, a ratos hetairas, que nos sirven, nos lavan los pies derramando sobre nosotros ricos pomos de alabastro como hizo María de Magdala, que son las fieles Redondas Blancas. Autenticas cantineras para los escritores de infantería que somos los periodistas. Y de su mano seguimos escribiendo, soñando. El 408 ya san Agustín poco antes de que los corceles de Alarico hundieran sus pezuñas sacrílegas en las lajas de la Vía Apia, alertaba, desengañado, que la verdad y la belleza sólo podrán ser gozadas en la otra vida porque "mi reino no es de este mundo". De tejas abajo, sólo podemos aspirar a que ellas nos sirvan de cirineo para sobrellevar las tribulaciones y persecuciones que la vida depara o servirnos de escudo o talanquera para esquivar los muchos golpes y cornadas que nos lanza el enemigo. "Porque vivimos sojuzgados por un poder temporal en el que manda Lucifer", escribe el santo. Pese a ello no claudicamos. Conscientes de nuestra derrota temporal, confiamos en nuestra recompensa eternal. Sabremos ser carne de cañón y carne de prostíbulo pero, asimismo, estamos abocados a ser carne de máquina de escribir.(7) Somos, en una palabra, los perdedores. La voz rotunda, como de petulancia de Cook [British pasada por la trituradora del yanqui pangue, que los americanos hablan un poco por la nariz, y del acento meso-atlántico] nos sigue acompañando desde Nueva York. Es todo un icono de la famosa sede de Bush House. Él debe de haber pasado el Rubicón de los 90 en plena claridad mental. Quizás los buenos periodistas nunca mueren. Cook es la voz de la tía abuela o "auntie" que es como llaman los ingleses a la BBC. Quizás los buenos periodistas nunca mueren. A mí desde luego siempre don Alistair me pareció un buen periodista aunque un si es no es petulante, uno de esos ingleses que miran a media humanidad por encima del hombro. Los buenos locutores quizás nunca mueran. Sólo se desvanecen y su voz sigue rodando a través del éter por toda la eternidad. Cook es el oráculo de la crónica política internacional. Es un panegirista inglés de la América profunda y yo no diría de pensamiento independiente pues su discurso sonaba siempre algo "phoney"(8) pero creíble. Se le cita como hombre de la CIA en Gran Bretaña. Su letra desde América es el Nueva York entrevisto desde un angular personal narrada con un impecable acento medio-atlántico, a caballo entre sendos mundos, que ni es inglés de las islas ni es yanqui, pero que conserva toda la nasalidad en la que se expresaban los Padre Peregrinos, al calor de las viejas palabras resucitada del Webster Dictionary. Cuando yo vivía en Londres, allá por los felices 60, yo era un fan de Alistair Cook. Su emisión salía al aire en las tranquilas tardes de domingo inglés cuando al país se le para el reloj(9) y hay que darle el cuerda, limpiar la alfombra, lavar el coche, tomarse la enésima taza de té mientras atardece y las iglesias anglicanas de Londres recibían a los escasas fieles que acudían a las vísperas o Evening Song. Tenía su magia el domingo inglés que era un verdadero sabath y la voz de aquel corresponsal de la BBC contribuía a la puesta en escena del English Sunday que era en aquellos tiempos toda un institución. Mi hija Helen de dos años, que ya por entonces debía de querer ser periodista, se sentaba a la máquina de escribir atraída por la magia de las Treinta Redondas Blancas. Miralas que solos están como el lagarto y la lagarta. Su madre se atareaba en la cocina y mientras daba el botón del conmutador Suzanne decía: -My God. This bloke goes for ever(10) Ella le había conocido de niña cuando era un anciano. La voz siguió repicando hasta bien entrado el siglo XXI y luego su cadaver experimentaría una historia rocambolesca. Alguien lo robó para extraer a don Alistair difunto algún órgano. A lo mejor fue la voz que la tenía bastante eufónica. En 1995 seguir escuchando a don Alistair me llena de nostalgia con aquel mundo que dejé atrás en England, que fue mi secunda patria, mi segundo país y del que a veces me siento exilado. Un exilado soy del amor, de la verdad y de la belleza. My God. ¡Ha pasado tanto tiempo! ¿Qué sería de mi pequeña Helen a la que la madre me impidió visitar?(11) Pasó tanta tiempos, cayeron tantas hojas muertas que se llevaron a tantos amigos a lo largo de infinitos otoños. He llenado tanto papel. Emborroné tantos folios. A veces con menos eco del que esperaba y de lo que creo me merezco. Pero la vida es ansí (don Pío dixit) Sin embargo, las redondas blancas siguen ahí y de ellas yo no estoy ayuno ni a blancas. Bien las conozco y ellas me conocen a mí. Conservan el magnetismo imponderable de la eterna juventud. Y esa inocencia que han de tener las bellas para ser bien deseadas. Son deidades a las que su castidad convirtió en Vestales del devenir. Ellas serán vírgenes perennes mientras nosotros envejecemos arqueando el lomo sobre la esteva y nos aquejan los achaques y los ataques de malencolía pues ya nada será como entonces. Ellas nos devolverán algún día el amor. Por su intercesión quizás tengamos esa resurrección sobre la que converge todo escritor el cual mediante la escritura quiere perpetuarse: resucitar, ser inmortal. El ábaco, los abecedarios, las teclas y la escala musical son entes sin tiempo. Soñemos, alma, soñemos.
Antonio Parra 6 de agosto de 1995 transcrito 8 de agosto de 2008
1. 1995. Alistair moriría en los inicios del siglo XXI 2. Francisca Umbral falleció en septiembre de 2007 3. Máquina de mecanografiar. Entonces la portátil no era el ordenador. No había surgido. 4. Personal computer. No partido comunista. 5. Ribbon 6. Yo cerca de un ordenador puedo ser un tipo peligroso. Sorry 7. Quizás no sea un rasgo que beneficie decirlo pero el mundo de la prostitución se encuentra íntimamente conectado con el de la literatura 8. Artificioso 9. Recuerdo aquella lectura de los dominicales arrellanado en el sofá fumandome mi pipa o mi Number 6. Muchos reportajes los recortaba. Me hice periodista mirando para los ingleses. Entonces los admiraba. Hoy ya no tanto. Me aburrí de pirámides informativas y llegué a la conclusión de que los anglosajones proclamando la objetividad de las seis W pueden convertirse en sectarios. Empecé siendo periodista de agencia y me convertí en periodista de chispa. 10. Santo Dios. Este tipo parece que no se va a acabar nunca. Parece que tiene gas para rato. 11. Para los curiosos de mi biografía diré que a fines de 2005 di con su paradero y hablé con ellas. Suzanne es pensionista profesora jubilada en Cornualles y Helen es matrona
libros de ocasión pedidos a bibliopolis@outlook.es "“los libros hacen libres a los que les quieren bien. Con ellos me consolé en la prisión que se me aparejaba y satisfice el hambre en un pedazo de pan conservado en una servilleta envuelta en un papel que traía un capítulo de alabanza al ayuno. ¡Oh libros, fieles consejeros, amigos sin adulación, despertadores del entendimiento, maestros del alma y gobernadores del cuerpo, guiones para bien vivir y centinelas del bien morir” VICENTE ESPINEL
Buscar este blog
domingo, 1 de enero de 2017
sábado, 31 de diciembre de 2016
Paulo IV el papa Caraffa intentó reducir la curia y dar parte de los dineros de san Pedro a los pobres
Parto hacia el Escorial tarde nevada the cherry trees in blossom que el viento de la gracia renueve la savia del justo y desde el pretil del estanque me sumo en la contemplación de las mil ventanas del monasterio escurialense un enigma volcado sobre trébedes. A Felipe II le salió un grano en aquel napolitano que subió al trono de san pedro con el nombre de Paulo IV. Malaquías lo marca con el epigrama de fidei petrus pero en esta fe que es lo que significa en la bella lengua toscana el apellido Caraffa hubo sus más y sus menos. Corría el año 1555 cuando fue preconizado hasta su muerte un cuatrienio más tarde y analizados los hechos históricos para no perturbar mi ánimo ni masturbarme mentalmente me abrazo al consejo de la docta ignorancia porque todo conocimiento allega dolor excepto para los hasidicos que se pasan la vida estudiando la Torá.
Preferiría pecador de mí escuchar la voz de aquel personaje del Nombre de la Rosa un fraile donado un lego el hermano Salvatore que entre los estertores de la agonía como un crucificado exclama sólo sé que no sé nada. Ai nou nating. Las dos mil ventanas del Escorial óculos de la magia conductos que llevan la luz adentro esas interioridades misteriosas del alma de todo español que nos conducen al estanque del enigma donde nadan peces de colores, son testigos impávidos de la indignación que prende en mi ánimo: al Papa Caraffa lo asesinaron con un pócima, cosa habitual illo tempore. No ganaba ni para pincernas ni para copero.
Estamos hablando de los años inmediatos al Concilio de Trento. Él había ordenado cerrar todas las sinagogas de Roma. Fueron a por él y su propio confesor un franciscano español estuvo implicado en la conjura. La mayor parte de los curas y frailes establecidos en la Ciudad Eterna presentaban un origen converso. Roma magnánima y munificente brindabales asilo. El odio y la leyenda negra hacia España y sus monarcas es una deriva de que el catolicismo hispano no es trigo limpio y presenta notables adherencias vinientes paradójicamente de aquellas dos religiones contra las que luchó durante siglos: el candelabro y la media luna. ¿Será verdad que somos un poco semitas? Los españoles portamos a regañadientes ese complejo de Estrellas amarillas con el que nos designan por envidia las demás naciones europeas excepto Rusia e Italia.
Se ve la sierra blanca y pura sierra nevada desde este balcón en el extremo de la provincia de Madrid al que me asomo. Perfiles del paisaje de una orografía que en sus pliegues y retales muestra las cúspides del dogma y yo sólo sé que no sé nada. "I know nothing" como el hereje que murió en el palo.
¿Dónde te escondes Maestro de Justicia? Oh, Señor, por qué callas. ¿No te compadeces de mis sufrimientos y avatares? Me escupen. Mi cara se muestra coram populo cubierta de chorretones de sangre. Pilatos me saca a vistas, compadecido, ante el populacho y la chusma irreverente y contumaz que nunca se aplaca. Ecce homo. Llevo muchas horas de mi vida de plantón sobre las losas del Lithostrotos coronado del manto de púrpura de los locos, la corona de pinchos de cambronera en la cabeza la caña a modo de cetro de escarnio maneado, herido y un malvado que pregunta desde los micrófonos <>. Passio Domini Nostri Jesucristi…
Los salivazos de mis sayones marcan mis mejillas. Sólo sé que no sé nada. Dios mío no tardes. Nicolás de Cusa predicaba la docta ignorancia pero también padeció cárceles y destierros. Ante mi mirada se levanta la giba sublime del monte de las Machotas.
De Cusa volvió a Roma después de haber sido legado papal en Constantinopla año 1460 y su fe debió de sufrir un vuelco a la vista de las siete Colinas y sus corrupciones, dejó de creer en las potestades de las llaves primadas. Obispo de Roma tú no eres más que un primero entre iguales. Le costó la cabeza. Paulo IV odiaba a los españoles y a los judíos. Fue este pontífice el que motejó a nuestro Rey Prudente de "demonio meridiano", buscó alianza con el Francés pero los soldados de la liga galo-pontificia tuvieron que vérselas con el Duque de Alba en Pavía algunos años después del Saco de Roma en 1526. Los lansquenetes imperiales no cobraban sus pagas y entraron en la urbe como elefantes en una cacharrería.
Paulo IV quiso resarcirse de aquélla no bien había terminado el concilio de Trento y estableció la Inquisición. Estrellas amarillas circulaban por la Vía Apia y muchas mañanas las aguas del Tiber arrastraban los cadáveres de los ahorcados la noche anterior.
Hace ya algunos años peregriné a la Tumba de San Pedro como tantos y tantos de m is predecesores que iban en mulas paseras cargados de libros y rebosantes los artales de esperanzas y de bulas. Yo viajé en compañía de un monseñor en un cómodo avión de Alitalia. Mi acompañante que reía jocundo, lucía una cruz pectoral ornando su gran barriga que valía una millonada y que no renunció a los dos copazos de vermú cuando pasó ofreciendo bebidas la azafata:
-Roma doma, mi querido joven.
-Sí camino de Roma marcha tanto el cojo como el sano- repuse.
Roma no me domó pero experimenté esa sensación de atracción y rechazo unidos, al igual que otras grandes urbes de la civilización. A la vista del Capitolio me dieron ganas de decir . Madre del amor hermoso. La loba que amamanta. Ubre nutricia. Ubertas. Libertas. Divinitas. Latinitas, urbs. Rómulo y Remo colgados de la teta capitolina. No se parece a ninguna de las ciudades que he vivido. Londres me sedujo de mozo. En Paris me hubiera gustado vivir. Nueva York causó una sensación de paletismo y de cursilería, un lugar cargado de energía pero horrible para vivir y ese papanatismo paleto lo está copiando Madrid que antes era una ciudad habitable. Ya no. En su afán de cosmopolitismo se está convirtiendo en Kansas City. Pronto será Las Vegas. A Roma yo iba en busca de los papas y sólo me encontré emperadores y circo mucho circo. Esa teatralidad milenaria que aguanta el Coliseo no lo posee ningún otro monumento de la tierra con excepción del acueducto de Segovia.
En aquellos tiempos de los sesenta era una ciudad abierta donde las muchachas eran llevadas en Vespa por sus novios y los tenderos parlanchines accionaban constantemente las manos para indicarte una dirección. Podrías encontrarte a Marcelo Mastroiani tomando un combinado en compañía de Sofía Loren y de Verna Lisi en cualquier terraza de la Vía Venetto. Yo vi allá en Roma do es la santidad que todos al dinero hacían humildad. Para los españoles era la gran corte de apelación, la última instancia de los litigios porque el catolicismo romano siempre ha sido tolerante y allí se absuelven los mayores pecados y se escuchan sin pestañear las más profundas quejas pero todo cuesta dinero. Claro está. En punto a mujeres ya se sabe su gran tradición liberal. Alberto Moravia en su novela "Roma Putana" no desmerece a Delicado Baeza en su "Lozana andaluza". Es la ciudad más santa y más pecadora del mundo. Cifra y compendio de todo lo humano.
Visité la tumba de san Pedro pero también la de su sucesor Paulo IV que quiso reformar la curia y quería parte de los dineros de San Pedro para los pobres. Los usureros y cambistas en el atrio de San Juan de Letrán con la ayuda de algunos monseñores pusieron el grito en el firmamento. El crujir de dientes y los desgarros de los manteos se escuchaban hasta en el Coliseo. Regresé a España un tanto disminuida. Seguía creyendo en Cristo y entoné una Salva en Santa María la Mayor altar sagrado de la mariología pero dejé de creer en el aparato. La complacencia con las cosas mundanas y los halagos al poderoso implican una renuncia al Evangelio. Estaba yo entonces muy influido por los ejercicios ignacianos sobre las dos banderas. Los que seguimos la Celestial siempre hemos navegado contra corriente. Justo es que nos encontremos deprimidos. Pero la depresión, la tristeza, la incomprensión forman parte del lote que recibimos al cambiar al rey temporal por el Cristo eterno. La religión del Galileo la verdad es que es incómoda porque lucha no sólo contra los poderes fácticos sino también le hace un corte de manga a las disposiciones del orden natural. Nosotros no esperamos cal Mesías como los hebreos ni creemos con el sarraceno en el gran imperio de goces materiales en esta vida y en la otra. Nuestro camino lleva a la puerta estrecha.
Al pobre Caraffa lo habían sambenitado después de muerto que se supone envenenado por una triaca de eléboro que pusieron en su copa de vino colocando a los pies de su sepultura con los mármoles semidestrozados porque destruyeron su estatua los romanos y luego quisieron quemarlo a él en efigie este letrero:
Hic jacet Caraffa
Supernnis invissus et imis
Styx animam
Tellus putrido cadaver habet
RABELAIS
Y LOS THELEMITAS DE GARGANTUA
Un monasterio donde todo el
mundo hiciera lo que diera la gana no es mala idea pero es el utopismo
monástico que proyecta Rabelais en su AGargantua@ una feroz crítica desde la
utopía contra el pietismo de la vida monástica.
Sólo hay un dios el vientre y todo acaba en el mismo sitio. Descomposición de las heces y podredumbre de
la tumba. Vámonos pa allá. Se acaba la moción. Es demoledor pero con pan los duelos son
menos y sobre todo si se goza de un sentido del humor a la francesa. Divina pujanza y conocimiento del ser. Escrutinio.
Pero al final, todas cañerías.
Alea jacta est et acta est fabula.
Se acabó el tinglado de la antigua farsa. Leña al mono sobre todo una feroz critica
contra los malos hábitos y las pésimas costumbres de la clerigalla en los
monasterios relajados. Pero la fe
salva. Ninguna apostilla contra el
dogma, los sacramentos, la santificación del tiempo a través de la liturgia de
las horas. La búsqueda de la perfección
de los que en cumplimiento del mandado evangélico (si quieres er perfecto, deja
todo y sígueme) pero este es un ideal que rara vez se alcanza. Señor )por qué nos fraguaste en tanto barro?
No son juegos de palabras.
Siempre fue así porque así es la condición humana pero siga la búsqueda
de la utopía. Vayamos al encuentro de
nuestro ideal. Gargantua y Pantagruel no
son reformistas al estilo de Calvino o Lutero o los anabaptistas alemanes e
ingleses pero prevé las luchas terribles que se desencadenaría en Europa por
razón de diferencias de credo aunque debajo de estas diferencias en materia
religiosa laten apetencias económicas y ven venir o más bien sus parrafadas son
un comentario a las noches de San Bartolomé.
El papado era ciertamente impresentable.
Los obispos absentistas se comportaban como verdaderos Principes tiranos
y gobernaban sus diócesis desde lejos con mano de hierro. Las monarquías de Europa andaban a la greña:
los Tudor contra los Trastámara, los Valois contra los Austrias y sufrían los
de abajo bajo el peso de las guerras y la fuerte tributación que pagaba las
mismas por villas y ciudades. )Qué hacer? Comamos y bebamos y que cada cual haga de su
capa un sayo nos dice Rabelais con su humor negro en esta novela-sotisse pero viene a decir que la culpa
de tanta sangre como se derramaría en el s.
XVI después la tuvo el papado,
una institución que al lo mismo que a Letrero le pareció diabólico. Pero como buen francés se muestra
compromisario y alza su copa colmada de un vino añejo. Es un partidario del
buen gusto. Paris bien vale una misa y
haz lo que yo digo no hagas lo que yo hago.
Hoy su lectura les vendría bien a los que han hecho del cuerpo y de la
imagen deidad que se dieran una vuelta por estas paginas escritas en el mejor
francés del siglo XVI. Es un libro de
claves contra esto y aquello. Mal lo
iban a pasar los hedonistas. Memento
homo quia pulvis es. Culto a la imagen y
a las mollas al bullarengue perfecto a unas buenas nalgas que todos andan
buscando el Eldorado del canon de la perfección perfecta y Rabelais nos dicen
que todos cagan y meam. Los pontifices
los magistrados los políticos reyes y reinas.
Hiede ya, Señor que dijo la hermana de Lázaro. El olfato es el sentido de la vida el último
que muere y recuerdo que el recuerdo odorífero que más me impresionó y lo tengo
más grabado fe aquella casa o caserón del siglo XVII donde nos quisieron hacer
a todos santos es el hedor de las letrinas y la peste de una comunidad de más
de seiscientos tíos que no tenían duchas-las pusieron cuando yo acababa en el
seminario menor- y tenían que lavar sus miserias en una palangana. Íbamos para soldados de Cristo y terminamos
en cipayos pero acariciábamos en aquel tiempo la idea de un convento como el de
los Thelemitas. Ir cada uno a su aire
sin reglas. Creo que ese es el mejor y
único el mejor camino de perfección. Ama
y haz lo que quieras dijo san Austin que aquí el que no corre vuela haz lo que
te dé la gana. Rueda de la fortuna que
abate y eleva. )Quién dirá que no es una la
rueda de la fortuna quien dirá que no son dos la campana y el reloj? Es bueno fumar para incentivar la imaginación
y entrena la capacidad cognoscitiva formular silogismos. Este libro enigmático es como una
profecía. Y había que distinguir muy
mucho entre el caballo de carga o palafrén y el caballo de guerra que siempre
será el corcel. Quien dirá que no es una la rueda de la fortuna y quien dirá
que no son tres los amores que tenéis.
Es el ideal de cultura protectorado por los hombres del
renacimiento. Abajo las normas. Fuera corsés.
Me hizo sentirme más cristiano y más anarquista. Los monjes en aquel monasterio durante el día
hacían sus rezos jugaban al frontón comían en silencio y por la noche se
masturbaban o tenían visiones. Si
cometían una falta o imperfección pasaban una cuenta de su rosario o
paternóster que es el rosario que llevaban los frailes a la cintura. Pero Rabelais lo primero que hace es
despojarle del hábito y la cogolla y los viste de brocado y ahí tenemos a fray
Juan convertido en todo un hidalgo de bragueta con sus calzas y sus jubones y
la gola para ir de visita a otros monasterios por lo general femeninos. Erótica peregrinación. Las mañanas el padre abad salía con su sacre
al hombre a practicar el arte de la caza con halcón que era lo que más gustaba
a las clases aristocráticas y a mediodía un lego les traían en un mulo cargado
hasta el tope de alforjas tarterillas canecos botas de cino perdices
escabechadas para una gran merendona. De
la panza sake ka danza aunque a perro viejo no hay tustús. Fray Jenaro y fray Elías dos novicios que
parecían dos tortolillos se perdían por el bosque mientras los otros de la
expedición dormían la siesta echados sobre la hierba. A ver qué vida. Y luego todos a cantar en latin. También acudían a las ramerías y después de
misa y de decir el sermón se entretenían con los paisanos hablando de cosas del
siglo o se solazaban con las mozas. Siempre
fue así. Esto no tiene arreglo. En uno de esos monasterios relajados de la
baja edad media como el que pinta este autor francés no se debía de vivir mal
del todo pues colmaba una de las grandes aspiraciones del ser humano vivir sin
trabajar y lucrar el pan sin esfuerzo.
La sopa boba y ahí me las den todas.
Cantar un poco pues muy verdadero es el dicho de que el abad de lo que
canta come y vengan misas y caigan ollas y mi puchero y mi misa y mi Mariam
Luisa. Buena gana de hacer el tonto y
perderse por vericuetos de cursilerías místicas. Rabelais se burla a placer de esa devoción de
cuellos con torticolis y de cuellos de medio lado que es fingido y puede acabar
rematando santos o creando bobos supinos en seres egoístas y perversos que se
creen ya en lo alto de la hornacina.
Propone que se hagan cilicios (haires) con gatos de seda para que no
hagan daño a los penitenciados y que se prolonguen las horas de quieto. Tengan los frailes comida abundante y buenos
paseos. Dice que muchos de los rebotados
los que se salían del convento acababan en perdularios y acaban sustituyendo la
cogolla por el dogal de la horca. La senda de perfección corre a veces pareja
con las trochas alegres que conducen a los derrumbaderos del infierno. Pero del mal sólo nos puede librar la
misericordia del Señor con los pecados de los hombres. Rabelais no rechaza la fe católica al igual
que Erasmo. Esta alacridad les vuelve
dos pensadores interesantes que se mantienen dentro de las lindes de la
ortodoxia y es que lo que cumple es ponerse una orejeras y abrazarse al palo de
la rutina: cantar en el coro y picotear en refectorio que decía Papini. Y uno ve desfilar por las paginas aquellas
fiestas del renacimiento durante el reinado de Catalina de Medicis cuando los
castillos se convierten en palacios para ser albergue de grandes fiestas y
saraos cortesanos (Chateau de Blois, Chantilly, Chamborró). Época de transición. Hacia poco que habían acabado en Francia las
guerras de las dos rosas. Rosa blanca de la corona de York y flor de lis de
Paris. Hace gala de sus gran
conocimientos clásicos. El griego lo conocía
a la perfección [articé, norte, anatole,
este, esperia, oeste, mesebririne, sur y luego está el mar helado la región más
desconocida en la tierra] La vida monacal se centra en los cuatro cuadrantes
cardinales. Y es disciplina y orden. En los muros del convento siempre un reloj de
sol y en las salas capitulares una clepsidra que hablan de la fugacidad del
tiempo. Tempus fugit. Hermanos morir
tenemos. Hermano ya lo sabemos. El monasticismo en ese sentido acendró los
conocimientos técnicos en materia de relojería porque los relojes conventuales
donde se reglamenta el espacio y el tiempo todo es toque de campana y mucha
relojería. Eso sí en los monasterios se
murmura y se conspira y la preocupación de los priores del oeste como de los
idumeos orientales es luchar contra ka ociosidad madre de todos los
vicios. Cuando no se ejercita el brazo o
se arquea el lomo se suelta la lengua.
Otra obsesión: impedir que la lengua trabaje. Silencio y exterior como normas cenobitas
pero esto esconde el miedo a Ala húmeda@ que es lo que distingue al ser humano de otros
mamíferos pero que puede ser deletérea y donde hay confianza da asco. Ya
digo. Mandas y bodigos. )Monjas? )Cómo eran las
monjas en la Francia medieval? Muy feas
nos dice Rabelais. Horribles. Profesaren porque habían quedado para vestir
santos. Una mujer que no es buena ni
bella sino vieja y bigotuda )qué hacer con
ella? Ingresarla en los claustros. Así de fácil.
El lesbianismo no lo toca y la homosexualidad sólo de pasada pero hace
una llamada de atención para zafarse de las cucarachas conventuales[1]. En esta novela ensayo Rabelais se adelante a
Montaigne y sigue la senda utópica de los grandes humanistas utópicos de su
siglo: Moro, Erasmo, Valdés que podían escribir tanto en inglés como en
castellano o francés como en latin y el griego y que manejaban los hebreos. Un
nuevo ideal de hombre con una gran capacidad critica. Dirigen sus dardos contra los contemplativos
relajados que en Occidente - en Oriente donde se impone la formula del
anacoretismo simple no tanto- siempre fueron un quebradero de cabeza para los
papas. De ahí el oscurantismo
reaccionario de algunas ordenes religiosas contra los intelectuales reformistas
y el odio inquisitorial. Se decía que si
a un cristianos no le gustaba Erasmo o era fraile o era asno. Cabe recordar que el Ideal del cristiano fuer
uno de los libros que le dieron a leer a san Ignacio convaleciente y le fue
expurgado por su confesor que lo sustituyó por la Vita Christi del Cartujano. Si en lugar del Cartujano el de Loyola se
sumerge en la lectura de Erasmo a lo mejor la historia de la Contrarreforma
hubiera sido otra. También se rebela
Rabelais como un experto en el arte militar.
Conocía bien el arte de la poliorcética para el ataque y defensa de las
fortalezas. Pasa por el esguazo de aquel
gigantismo épico que es un poco la caricatura del ideal de perfección del
monaquismo. Una virtud les concede a los
frailes que la doma de la voluntad y el tener que valerselas en un medio hostil
donde no hay que sentir lo que se dice pero nunca sentir lo que se siente les
convierte en dechados del disimulo. Autenticaos camándulas que llegado el caso
pueden mostrarse de una crueldad insólita con sus semejantes. Busca el ideal de sociedad utópica proyectado
por Platón en su república donde imperase la armonía y el orden pero al
transmutar ese ideal a la realidad Theleme se transforma casi en un manicomio,
una Legio decumana de vélites que pasan el día en la ociosidad o entregados a
los festines de Asuerio aquella comida en la Arabia feliz que duró 180
horas. Cuestión de temperamentos
(sofronos). Aunque admite se produce la
perla en el muladar y aparece el venerable (sebastos) el religioso que ha
alcanzado la santidad rara avis. Las civetas y comadrejas del monasterio lo
desgarran a dentelladas o lo untan de sangre con su lengua. Nada más. )Les parece poco? Pasemos el
esguazo. Hay que seguir adelante. En el
fondo el hombre nunca dejará de salir de su condición de esclavo o
mancipo. También se ríe de Juan de Arco
la doncella de Orleans de la que dice que era tonta lo mismo que Luis XII. Y a los españoles Rabelais no los podía ver
tampoco como buen francés.
e
MISTERIOSOS
MILAGROS
DE
LA SABANA SANTA
DE TURÍN
POR
ANTONIO PARRA GALINDO
Según un reciente informe de
peritos y paleólogos, es cierto que este ornamento pudo pertenecer al Señor
Es una historia apasionante que comienza en la Edad Media, en la que
se funde la verdad con la leyenda y el mito. Unos dicen que se trata del
verdadero rostro de Cristo. Otros que es
un fraude. En realidad la Sábana Santa de Turín se ha convertido en la
reliquia más polémica de toda la catolicidad desde que fue captada en los
negativos de un fotógrafo italiano hace justo un siglo. La peripecia
experimentada por este trozo de sudario hebreo - ) o medieval ? - desde Jerusalén a Edesa, hoy ciudad
turca, y de allí a Constantinopla de cuya catedral fue expoliada por los
templarios y trasladada a Francia, y de allí a Italia sería materia suficiente
como para llenar con libros y documentos toda una recóndita galería de los archivos secretos vaticanos cerrados a
cal Sindonología y canto. Ha dado lugar a
una nueva rama muy específica de la ciencia histórica que se llama . Y,
coincidiendo con la salida a luz pública de las famosas placas de Secondo Pía
en 1898, la literatura esotérica es un género con garra en la sociedad de
consumo, inquieta por las cosas del más allá pese al cacareado materialismo.
Los cristianos griegos
denominan a la famosa efigie A Mandylion A, que quiere decir el paño
sagrado. En el siglo VI el patriarca Nicolás Mesartes ordenó su traslado desde
Edesa hasta la catedral de Santa Sofía. De acuerdo con una leyenda apócrifa,
Cristo no murió tras su suplicio en la cruz. Cuando lo dieron por muerto, su
amigo Nicomedus pidió sus restos al prefecto Pilatos y saliendo de Jerusalén a favor de la noche se
llegó hasta el enterramiento, curó las heridas del crucificado muy maltrecho
pero aun con alientos y trasladó al herido hasta Edesa donde el Salvador
sometido a un tratamiento de hierbas, pues Nicodemus era médico apotecario,
vivió hasta los noventa años una segunda vida oculta. Su mortaja consistente en
el paño mortuorio con que los judíos acostumbraban a ceñir a los difuntos quedó
impregnado de los rasgos físicos del Señor como consecuencia de las substancias
aromáticas y conservantes con las que fue fajado en el acto de inhumación:
aloe, mirra y cinamomo y otros aditamentos balsámicos con los cuales los
antiguos atajaban el proceso de descomposición.
Las cintas y vendajes que encontraron las Santas Mujeres en la mañanita
de Pascua aparecieron impregnadas del olor corporal y las marcas de la silueta
de Jesús. Según la costumbre judía, depositaron en la cavidad bucal del finado
un denario al objeto de poder pagar al Barquero, cuando se presentase a Caronte
quién pasaba los muertos a la otra orilla de la laguna Estigia previo pago del
salvoconducto. A todos los difuntos se les introducía en el paladar o sobre la
frente el óbolo de costas para la postrer singladura. Era un rito griego que los hebreos asimilaron
en sus exequias. Curiosamente, en la Sabana Santa quedan vestigios metálicos en
forma de redondel que bien podría haber
sido producido por un denario. Esta es una historia muy bonita aunque
difícilmente creíble.
Todos los viernes del año hasta
su expolio por los cruzados de Godofredo de Bouillon era trasladada la reliquia
desde la catedral de Santa Sofía a una iglesia extramuros , que llevara por
nombre Agios Ivan Xristiteli, emplazada en el arrabal Blancherna, en la propia
Estambul. Los otomanos la destruyeron.
El Mandylion o Santo Sudario es
seguramente después del lignum crucis que trajo Santa Helena en el siglo IV
desde el Monte Calvario la reliquia más venerada y una de las más
espectaculares a pesar de que su autenticidad ha sido muy debatida habiendo
generado apasionadas controversias dentro de la
comunidad científica. La razón parece amotinarse contra el legado de
esta tradición. Sin embargo hay razones que manda el corazón que no entiende la
lógica. Los detractores del Santo
Síndone no ven ello más que el prurito de la imaginación calenturienta, un
embuste que se sacaron los curas de la manga de la estola para enriquecerse a
costa de las credulidades del vulgo. El clero sabe estar al santo y a la
limosna. Por consabido hay que dar que
la religión bien administrada es
una fuente de divisas y el soporte más fiel
del poder en todas las épocas, porque no vamos a contradecir a Lenin en
lo del opio del pueblo. Esto ha pasado algunas veces. Nadie puede resucitar. Va
contra las normas físicas y la naturaleza no puede forzar sus propias reglas ,
establecidas por Dios. ni ir más allá de sí misma. Los detractores de los
milagros y los que no creen en la
Resurrección - tenían ya un precedente en el pueblo hebreo, una de cuyas
sectas, los saduceos, negaban el Seno de Abrahán - y de las sofisterías
místicas recalcan que el documento de Turín fue una falsificación del siglo
XIII llevada a cabo por un experto alquimista que conocía las reglas cromáticas
de las manufacturas textiles y manejaba el pincel divinamente, porque
seguramente sería un monje del Monte Athos especialista en representaciones
iconográficas...Sea...
Es una opinión respetable, igual que las demás, pero, como dicen los
británicos: A there is more than meets
the eye A. Esto no es todo. Hay
aspectos de la cuestión que no los abarca el ojo desnudo. El rostro de Cristo
está en todas partes. Se multiplica. Viaja por Internet. La batahola de ondas hertzianas .En 1997 el paño salió
milagrosamente indemne de una fuego que se declaró en la capilla del relicario
de Turín. Algunos vieron en este hecho fortuito o provocado un signo.
LOS TEMPLARIOS
El legendario Jacques de Molay,
maestre del Temple , al que por orden papal se encarceló en la Bastilla y se
mandó ajusticiar - subió al patíbulo el 14 de marzo de 1314-, antes de ser pasto de las llamas formuló una profecía
escalofriante por su implicación a tres bandas. Contra el trono de Francia.
Contra la Sede Romana quien por aquellas fechas vivía los aciagos tiempos del
cisma de Avignon con sus retahílas de papas y de antipapas, bulas, interdictos,
excomuniones, etc... Era por lo demás un maleficio contra el trono de Francia
pronunciado desde una mazmorra de la Bastilla, que se cumpliría matemáticamente
en 1789 la noche que guillotinaron a Luis XVI. A Un monarca de la Flor de Lís - profería el augurio - pondrá la cabeza
en la toza; al papa lo meterán preso, y el rostro de Cristo nos mirará a todos
desde el icono santo donde quedó plasmado por testimonio de su Resurrección al
final de los tiempos. Será la contraseña de los signados a los que El vendrá a
salvar en su segunda venida A. El vaticinio del postrer clavero de los Caballeros del Temple que es
muy similar a los que formula Juan en
Apocalipsis anunciando que se estampará en la frente la señal del número
de la Bestia: el Aanosmie@ o 666 entre los elegidos, y sólo ellos podrán vender y
comprar ( no pensemos por favor en los intrigantes por lo herméticos y venales
códigos de barras estampadas desde las cajetillas de cigarros hasta los
paquetes de condones) parece
haberse cumplido en la totalidad
de sus tres apartados según nuestros vislumbres. Porque no solamente murió en
la guillotina María Antonieta y el romano pontífice Pio IX fue internado en
Santangelo por Napoleón sino que también se está produciendo una verdadera
eclosión de iconos. Las estampas modernas de la imagen de Cristo no son ya las acarameladas calcamonías
asexuadas y cursis de hace unos años sino que plasman esa mirada del Hijo del
Hombre que puede ser de todos los hombres no de uno en concreto diseñada en el
Mandylion o Santo Sudario. Nos referimos al Cristo abstracto posando en
majestad y bendiciendo mirando enigmáticamente para nosotros con unos ojos de
calor y de comprensión, pero con la frialdad y el hieratismo del Pantocrátor ,
que ciertamente no son de este mundo, porque trascienden el tiempo y el
espacio, y con la caballera abundante y recogida hacia atrás a la manera de los
iconos bizantinos .Es la vera efigie de la majestad solemne. Y hablando de
iconos, claro está, ésta es la edad de la imagen cuando en cibernética no se
podría funcionar sin los consabidos iconos virtuales del ordenador. Iconos es una palabra nueva
que ha resucitado el lenguaje emblemático cargado de símbolos de los antiguos
para comunicarse por señas jeroglíficas. Fluye por doquier. La proliferación de
estas imágenes supone una verdadera revolución iconográfica en el seno de la Iglesia latina que ha adoptado las formas
estilizadas y no antropomórficas de la
griega a la hora de representar al Señor. En el principio era el crismón, que
los cristianos de Roma marcaban sobre las bóvedas ocultas de las catacumbas.
Con una ji (X) y la rho (P) griegas fundidas con la prótesis alfa y la
apódosis omega, enunciando el principio
y el fin de todas las cosas. Lo que abre y lo que cierra. La clave de la vida y
de la Historia. El crismón se
complementaba con el IXTHIOS,o pez eucarístico, que se corresponde a su vez con
la palabra que en griego quiere decir pez y que en la simbología paleocristiana
se traduce como CRISTO-JESÚS - HIJO DE DIOS. Estamos delante de la gran sigla,
de bruces sobre el arcano de los misterios, a la sombra del Grial, que bien
pudiera ser el Santo Sudario.
En los retablos de ahora y en
los modernos altares de los templos
edificados durante las últimas décadas se representar con harta frecuencia al AMandylion@ o Santa Faz, y a la Virgen como AOdyguitria A(la que muestra el camino) de la iconografía
ortodoxa, idealización esquemática y escoltada por sendos arcángeles con figura
humana con las alas distendidas y por debajo el epígrafe heleno A Mater Theous@( Madre de Dios). No se sabe cómo era Jesús en su carne mortal,
pero éste es el único dato fiable, pues según las mediciones antropométricas
del sudario, debió de medir entre 1,82
metros y 1,90 de estatura. Tenía la cara alargada y debió de ser un varón
hermoso y bien proporcionado, la tez trigueña con una cierta retiranza aria más
que semita, y los miembros bien proporcionados.
El cuadro de la Odyguitria ( La Virgen del Perpetuo Socorro) se le
atribuye al evangelista Lucas que era médico y pintor, pero esta antiquísima
tradición ha de ser acogida con reservas ya que tampoco tenemos pruebas
precisas al respecto. Sin embargo, este ornamento sagrado, según el dictamen de
los expertos que han determinado de un forma categórica e inconcusa las
denominadas pruebas del carbono catorce llevada a efecto por científicos
yanquis, obsecuentes con el criterio de que era una falsificación de urdimbre
medieval.
II
El normando Geoffrey de Charny,
un discípulo de Morlay , que estuvo preso en San Juan de Acre durante las
cruzadas, llevó a Roma el lienzo funerario, para ser bendecido y cotejado. Con la anuencia del papa Clemente VII lo colocó en la cripta de la iglesia de
Lorey. ) Formaba parte la
famosa reliquia del legendariamente
fabuloso tesoro de los templarios tan codiciado por el rey de Francia? Los
historiadores se muestran de acuerdo en que una de las causas de la muerte del
preboste de la Orden más importante que tuvo la Iglesia en los siglos finales
de la Edad Media fue la codicia de Felipe el Hermoso de consuno con las
apetencias de la Silla Romana. No se sabe a ciencia cierta bien lo que pasó,
pero corría la voz de que los templarios eran grandes alquimistas y que
guardaban no solamente el Grial que abría las puertas del cielo y de la
felicidad en la tierra, sino que también
habían alcanzado la fórmula secreta de transformar cualquier metal en lingotes
de oro. Porque, familiarizados con las ciencias ocultas e íntimos conocedores
de los arcanos de la crisopeya, habían accedido al ultimo grado de los
conocimientos gnósticos . El que da llegar a la piedra filosofal. Pero todo
esto es fabuloso. Volvamos a los hechos contrastados por la historia.
El lienzo funerario fue
exhibido en París por la viuda de Geoffrey de Charny, del que se decía que era
un hijo natural del maestro del Temple, Jacques de Morlay, que murió en el
tormento de la hoguera. La condición de
sacerdotal no era óbice por tales
calendas para que personas consagradas
como eran los monjes de las órdenes militares se reservasen el derecho de
procrear y tuviesen comercio carnal con
mujeres, y esto deshace también la especie vertida contra los templarios de practicar
la pedofilia , reduciéndola a la categoría de bulo. Fue uno de tantos infundios que contra ellos fueron
propalados por aquella época: la homosexualidad.
Clemente VII publica un
rescripto para que la joya pudiera ser expuesta al público en la ciudad de
Lirey. En 1578 ya está en Turín donde consigue
convertirse en una de las grandes atracciones místico históricas de la
capital del Piamonte, pero su ostentación a la devoción popular se restringe a
días muy concretos del año. La reliquia había llegado muy dañada como
consecuencia de un fuego que hubo en la ciudad de Lirey ; quedaron algunos
chamuscones en los bordes, pero la pieza salvó también aquella vez
milagrosamente.
Hasta el presente siglo a raíz
de las espectaculares fotografías tridimensionales obtenidas en 1898 no se
somete al pertinente análisis químico Con técnicas muy depuradas como los rayos
infrarrojos y la utilización de sales especiales para rastrear toda su
estructura con rigor exacto.
Se observa en la composición
una serie de elementos conservantes como el áloe, savia de Terebinto, mirra y
otras substancias balsámicas, pero lo que llama la atención de los estudiosos
es un hecho poco común: en el lienzo aparecen partículas de plantas liliáceas
hoy extinguidas y cuyo florecimiento los palinólogos( especialistas en botánica
arcaica) fijan en Asia Menor y Palestina
hace muchos siglos; esas yerbas nunca crecieron en Europa, a decir de los
expertos, que vienen a ser los arqueólogos de la fitología. No es posible que
en la Edad Media pudieran haberse producido estas flores en el Viejo
Continente, a no ser que hubiesen sido
transportados por vilanos o en alas de algún pájaro migratorio o por el aire
mismo. Este es un argumento a favor de los que creen en la autenticidad de la
tan controvertida tela.
Los estudios en razón de la polémica mundial suscitada fueron en incremento después de la II.G.M. cuando Turín
, tomada por los americanos, a raíz de
la caída del fascismo, llega a ser la capital europea del esoterismo. Los
científicos USA han capitalizado el
asunto desde aquel primer reportaje por
la TV. en 1973, y sobre todo, a partir de las conclusiones de un equipo de
investigadores de la NASA que detectaron en el paño las secuelas de lo que
pudiera haber sido una explosión nuclear. Hay en todo ello materia esotérica
para dar y tomar. Un género literario que inunda las librerías del mundo. Hoy
muchos se refieren a la Sábana Santa de Turín como el Quinto Evangelio.
CUERPO MÓRBIDO
Todo es tan aleatorio como
inconcuso a la vez. Cabe la instancia de que la tela en la cual fue envuelto el
Señor fuese una falsificación llevada a efecto por algún ducho A manitas A italiano avezado a la
técnica de la reproducción oleográfica precisamente en una época en que
proliferaba el culto a las reliquias como retributivo fenómeno de fe en el más
allá y en el negocio, que en este mundo pecador no hay ganancia mayor que
allí donde se atisba algún hecho
preternatural, supuesto o real, porque la aparición da siempre lugar a la
peregrinación y, ésta al emolumento y la
ganancia, como demuestra el hecho de que Fátima sea el capítulo más importante
en el ingreso de divisas que tiene montado el gobierno portugués, y otro tanto
podría decirse de Lourdes, y nada se diga de Jerusalén.
Es verdad. Tales apostillas
son absolutamente razonables, pero tampoco hay que dar de lado al carisma como
categoría inherente a la religión predicada por el Nazareno, que cerró la boca
de los leones en el circo de Roma, sobrevivió a las herejías, las revoluciones
aguantando el filo de la espada y sobrevivirá a sus enemigos de dentro y de
afuera, a los errores de sus ministros, a las modas y a la especulación
política. El icono de Turín en esta época iconoclasta e iconográfica a la vez ,
puesto que domina la imagen que triunfa y vende, la que entra por los ojos, se
ha convertido en un símbolo de la espiritualidad de nuestros días, un tanto supersticiosa,
la verdad sea dicha, porque no cabía otra fórmula. Puede ser un argumento
también de que las relaciones con la
divinidad, pese al mecanicismo, el materialismo y el racionalismo de la época no han quedado rotas. El hombre no
puede remediar su fascinación por la trascendencia en medio de las dudas y del
ambiente propicio a no creer más allá de
lo que se plasma delante de nuestras
propias narices.
La Santa Sábana con su
hermetismo misterioso parece encerrar la clave de ese misticismo gnóstico que
fascinó a los Templarios tan vilipendiados pero al mismo tiempo tan en boga. )Está volviendo el Temple ?
)Marcará el milenio
entrante el cenit del culto gnóstico
como elemento catalizador de síntesis entre todas las religiones en la época
del ordenador y de las conquistas espaciales a la sombra del Evangelio? Es a lo
que aspiraban estos frailes, grandes constructores de catedrales, introductores
en Europa de la tradición caballeresca, apasionados de la sabiduría y de la
ciencia ( en todas sus construcciones arquitectónicas introducían como elemento
decorativo o mascota de protección un A baffamot Aque era una especie de cerebro electrónico) pero
Roma, que años más tarde procesaría a Galileo, celosa de su poder desmedido, y
que nunca ha permitido que nadie le hiciese sombra, como se comprueba a lo
largo de los turbios manejos de los papas
de la Edad de Hierro, entre el siglo VII y el año 1000, o la oposición con el
emperador germano en la siniestra cronología de las Investiduras, sin hacer
excepción de los pocos edificantes pontificados Borgia, mandó a Jacques de
Morlay al quemadero. Su maldición pesa
cual negra sombra sobre Sede Apostólica.
) Pedirá ella perdón
rehabilitando al ultimo clavero de la Orden de San Juan Bautista - algunos
anales lo acreditan como mártir - como ya hizo con Galileo o con Savonarola?
Todo eso está por ver. En
cualquier caso , los templarios, iniciados en
los secretos gnósticos y teniendo en cuenta su condición militante y
penitente, porque en eso siguen al Precursor, tendrían la clave del futuro y
pudieran salvar a la Iglesia de tanto poder, tanta regalía, tanto ir y venir en
papamovil, rescatandola de las garras de los italianos y del mal más grave que
siempre la amenaza: la macrocefalia y el
dogmatismo, tan lejos del Mensaje del Sermón de la Montaña Eso pertenece al aparato externo y a la
hojarasca vicaria de los intereses humanas. Por eso, la Iglesia que es eterna y
se encuentra dominada por la sabiduría del Espíritu , cuando muere un papa,
lleva a cabo uno de los ritos funerarios más emocionantes y significativos. El
anillo pastoral del pontífice fallecido es machacado con un martillo de grandes
proporciones y en torno al cadáver se hacen nueve abluciones y se rezan nueve
responsos, no uno como al común de los mortales, porque el pontífice al heredar
la tiara se cree que está sujeto a más tentaciones - sobre todo las que otorga
la gloria y el poder en ejercicio - que los que nunca tuvieron sobre sus
espaldas responsabilidad tan abrumadora como la de ejercer las funciones de
representante de la divinidad en la tierra. Suele decirse que casi todos los
sucesores de Pedro al llegar la hora de la muerte se sienten atormentados y
sobrecogidos pues temen más que las personas ordinarias el juicio de Dios. Su
responsabilidad es entonces mayor y al rendir cuentas se le reclamará en grado
consonante con las obligaciones. En la ceremonia de entronización hay otro rito
pontifical que recalca ese aspecto de la fugacidad de las cosas humanas: el
cardenal arcediano va delante de la cruz procesional portando en la mano una
tea encendida que pronto se apaga, mientras exclama:
- Pater sancte, sic
transit gloria mundi. (Así se esfuma la gloria del mundo, Santidad).
Por desgracia - lo demuestran
los anales - muy pocos elegidos para tan alta misión entre los sucesores de San
Dámaso hacen demasiado caso del imperativo de rúbrica en el ceremonial de
coronación .Solieron caer en la tentación del poder y de la vanagloria por
causa de la flaqueza de la condición humana. El poder supone una tentación, porque corrompe, y el poder absoluto más aún.. Sin embargo,
portentos como el que nos ocupa, o los sucesos extraordinarios de las apariciones
de los que se tienen noticia en el mundo de hoy, pero , sobre todo, esa llamada
interior de la fe que sienten en su interior muchos cristianos, esa intuición,
esa luz interior, que es lo más maravilloso del cristianismo, que nos ayuda a
pechar con las múltiples dificultades de nuestra vida, consuela en las
aflicciones, y guía en la oscuridad de los caminos de la existencia plagados de
abrojos y de peligros, apuntalan más nuestro compromiso con el Evangelio a
despecho de las pompas y vanidades terrenales o las miserias y grandezas del
peso de la púrpura, que no todos saben llevarla con dignidad. Es lo de fuera,
hojarasca que mudará el viento de los otoños. La savia está en el interior del
tronco del árbol y seguirá brotando cada primavera. La Iglesia esotérica siempre estará más viva que
la exotérica que es la aparece
relacionada con las fuerzas seculares.
III
En el oficio divino se
repite con frecuencia un adverbio latino
(multifariam = en muchos puntos y lugares) que expresa ese alto concepto sobre
la multiplicidad sorprendente y de las formas más inauditas con que se deja
sentir la acción divina sobre el mundo. El rostro de Dios es poliédrico y su
casa encierra infinidad de moradas. La idea que esbozó el Maestro a lo largo de
sus predicaciones por Galilea pertenece a la filosofía gnóstica que fue la
primera en descubrir la diversidad de la realidad casi inabarcable por lo complejo
de las situaciones en que se manifiesta y recapitula Einstein en su Teoría de la Relatividad.
Aquel descubrimiento hizo que el mundo dejase de ser el mismo. Por lo pronto,
puso a toda la Física patas arriba,
disparó las naves espaciales hacia el cosmos,
colocó sobre el frágil planeta nuestro el cartel de: A No tocar .Peligro de
explosión nuclear@
con la tibia y la calavera imbricadas. Jesús insiste en este principio calcado
de la ideología de Hermes por lo menos en tres ocasiones cuando dice:@ No juzguéis y no seréis
juzgados@...@ Dejad que los niños se
acerquen a mí@
... Amáos los unos a los otros A . Es decir: dejaralo estar, no busquéis los cuatro pies al gato, que
la verdad está en el amor. Pero el amor es conocimiento y es correlativo a la
sabiduría porque sólo el que conoce vive y ama. Por contra, el odio, los
prejuicios humanos siempre suelen amancebarse con la ignorancia y con la
inquietud. Esa idea la había predicado, casi veinte siglos antes que Cristo,
Hermes Trimegisto de Alejandría, el tres veces grandes, tres veces santo, tres
veces sabio , convirtiendola en piedra angular de su filosofía. Es un
maravilloso canto a la vida interior, atrio inviolable de la libertad de
pensamiento y de acción.
El Santo Síndone, curiosamente, en abono de un
enigma que no cesa, fue guardado sólo en iglesias y basílicas dedicadas a la
advocación de San Juan Bautista ( en Edesa, Lirey, Estambul,Turín) , porque
iglesia templaria del Precursor era la de Lirey e iglesia del mismo nombre es
la de Turín donde se encuentra la más famosa teca de la Cristiandad. Su primer
bastión fue San Juan de Acre orilla de
Jerusalén.) Es una casualidad o un
signo de la Providencia ?
A He aquí el monumento eterno de la gloria de los
sufrimientos de Jesús Crucificado. Venid a adorarlo...@ Ave, o bona crux , spes
unica@, dijo en un sermón
pronunciado el 24 de junio de 1898 en la iglesia de Turín antes mencionada el
arzobispo metropolita, Agustín Richelmy en los fastos de la ostentación de la
reliquia a la veneración popular. Por tales fechas el mundo entero se conmovió
con las impresionantes fotografías obtenidas por un fotógrafo local, SECONDO
PIA, el cual en enero del mismo año obtuvo unas placas del Síndone en tres
dimensiones, en las cuales los científicos apreciaron signos de haber estado
enrrollada la sábana a un cuerpo mórbido en estado de putrefacción. En el pecho
quedaban marcas de flagelación. En las sienes, las de las espinas y en las muñecas los estigmas de los clavos.
Es el primer testimonio que
ratifica que el reo no pendió del madero
por las palmas de las manos sino por las muñecas, y que no hubo cruciferagio o
rotura de las piernas , como testimonia el Evangelio contraviniendo así las normas del tormento
infligido por los romanos a condenados a morir por muerte de cruz. Para acortar
la agonía se les partían las piernas a los crucificados , pero con Jesús no hubo necesidad al comprobar sus esbirros
que acababa de expirar. El centurión optó por el golpe de gracia de hincar la
lanza por los ijares, de donde manó sangre y agua .La Quinta LLaga.
El reportaje de Secondo Pía
dio vuelta al atlas. Muchos creerían,
pero otros pensaron en un montaje bien amañado por los curas. El rey
Humberto I de Italia prohibió hacer más fotografías. Las instántaneas aparecían
en todo su esplendor como dotadas de un fuerza indeleble que conmovió a las
naciones ante el aspecto sereno de aquel varón de dolores de faz augusta que
recordaba la visión del semblante de Cristo ya manejado por la iconografía
oriental. El arte de la fotografía estaba en pañales, pero la cámara oscura y
el trípode de Secondo Pia utilizando los polvos de oxalato de hierro y de
manganeso habían sacado una reproducción perfecta y hasta diríase que
inquietante. Tras los baños de plata pertinentes quedaría positivada sobre el
negativo la imagen en cuestión proyectando una silueta indeleble del cuerpo
del Señor, una composición en la que destaca la faz inalterable del sujeto pese a los sufrimientos. El varón de dolores
que profetizara Isaías se muestra ajeno a sus propios padecimientos, porque los
ha vencido, los ha remontado.
En diciembre de l899 otro francés aficionado a la fotografía, Ulises
Chevalier, fue llamado a declarar ante un tribunal de Lyon, donde un grupo de
católicos habían sido denunciados por falsarios, después de haber
comercializado y puesto a la venta las famosos negativos de su colega italiano.
En la deposición forense que haría
Chevalier delante del juez, declaró que
las placas habían sido tomadas del natural sobre el original existente y que no
estaban pintadas ni retocadas. Francia vivía entonces conmovida por el asunto
de Dreyffus y las revelaciones de Ulises Chevalier a muchos les parecía una
salida de tono. Se exaltaron los ánimos de los círculos agnósticos y ateos
preponderantes en la Francia de fin de siglo. Se reclamó el veredicto del
Pontífice sobre el tema, pero ni León
XIII ni su sucesor se pronunciaron ni en un sentido ni en otro al respecto del
escabroso aliciente del Santo Sindone. Sería Pio XI, un intelectual y escritor
que pasó la mayor parte de su vida hasta su elección encerrado en la biblioteca
y que, contra todo pronóstico creía en el carisma de los milagros ( él canonizó
a Teresa de Lisieux proclamando la A lluvia de rosas A) el que dictaminara que la reliquia del Santo Sudario estaba admitida
por la Iglesia.
LAS CARAS DE BELMEZ
Hace unos años la España
franquista se sintió conmovida por un hecho que se salía de lo corriente. En
una casa particular del pueblo jiennense de Bélmez aparecieron una serie de
rostros en el muro perfectamente
diseñados. Se comprobó que allí hubo enterrados o emparedados personas. Sucede
que el sudor mórbido de los moribundos y de los cadáveres exhala urea , una sustancia química que al fermentar
produce amoniaco. Cuando se evapora el amoniaco éste a su vez cría tanino; el
tanino determina finalmente que surjan imágenes. Es una reacción química
equiparable al proceso que utilizan los fabricantes de calcamonías. El amoníaco
de las caras de Bélmez y las impregnaciones de la Sábana Santa obraron ese
milagro inexplicable aparentemente, aunque en el fondo estén perfectamente
incardinadas sus causas en las leyes físico químicas.
Hubo un factor de sorpresa añadido cuando en 1973 los militares
estadounidenses J. P. Jackson y Eric Jünger revelaron que habían encontrado en
el sudario marcas de lo que podía haber sido un estallido de radiación solar.
Los evangelistas narran cómo las santas mujeres que se acercaron al sepulcro
vieron una luz sobrecogedora que las hizo temblar, pero un ángel vino a
confortarlas al tiempo que decían que al que buscaban no estaba allí, que había
resucitado. Sus declaraciones estallaron como una bomba. Los más aviesos fueron
diciendo por ahí que Cristo era un extra terrestre. La Nasa estaba por esos
días metida de lleno en la investigación de los platillos volantes. Las teorías
de Jackson y Jünger no pudieron concretarse en demostraciones fehacientes pero
contribuyeron a que no menguase el interés por la venerable reliquia.
Resulta que ésta era de una textura inconsútil al igual que la túnica
de la cual hablan los evangelistas y que los soldados romanos se jugaron a la
taba al pie de la cruz. Era de lino sin costuras y en un segundo análisis
volvieron a aparecer los restos de pólenes y de yerbas exóticas. Las pruebas
del carbono catorce incoadas en la segunda mitad de la década de los 90 dieron
resultados negativos sobre la antigüedad del documento, pero, a decir de
determinados sindonologos, las pruebas
del carbono, que dataron el lienzo hacia comienzos del siglo XIII y nunca en
los inicios de la era actual dijeron que no habían sido llevadas a cabo
convenientemente. Otros alegaron que dichos experimentos fueron una forma de
poner a la Iglesia contra las cuerdas mediante comprobaciones periciales . Ésta
hubo de admitir que, si bien es posible que la sabana no fuese el sudario de Cristo lo resulta
infalible que se trata de la reliquia más veneradas del orbe. La que ha creado a lo
largo de los siglos un mayor nivel de fervor y de expectación..
En éstas estábamos cuando se produce un pavoroso incendio en la
capilla de San Juan Bautista de Turín en 1997 con el papa en el estribo del
avión para emprender uno de sus múltiples viajes. Todo el edificio fue pasto de
las llamas pero el vestigio de incalculable valor sale indemne del fuego, un
hecho que unos reputan de milagroso, pero que otros atribuyen a la pericia y al
arrojo de un bombero que logra rescatarlo cuando ya el cofre de metales
preciosos donde se guarda el corporal
daba señales de fundirse. Hay quien atribuye el percance a la acción intencionada de una
mente maligna y criminal. Porque ha de ser tenido en cuenta que Turín es una de las ciudades mundiales donde
más casos de posesión diabólica se han dado últimamente , al ser la industriosa
capital del Piamonte sede de sectas y
conventículos que profesan el culto al diablo. A los pocos meses del incendio
sobreviene el terremoto de Asís, otro hecho que tampoco los estudiosos de las ciencias ocultas del
siglo XX dan por casual, porque así estaba escrito de antemano. Ya lo
anunciaban algunas profecía
IV
Cabe la posibilidad de que
nos encontremos ante una falsificación, obra de la alquimia que bien pudo ser
trocado en la retorta de algún monje oscuro conocedor de las leyes secretas que
rigen el crisol de los metales y la combinación de los ungüentos y colores. La
alquimia era el arte sagrado , el gran A desideratum A de la sabiduría hermética.. Se cultiva durante toda
la Edad Media en Europa. Fue traída por los árabes. Nunca se practicaba a la
luz del día sino en el interior de lóbregas cavernas, donde hombres excéntricos
de narices corvas y largas melenas de guedejas grises, rodeados de matraces,
alquitaras y otros cachivaches y vidrios tallados que contenían líquidos de
diversos colores en ebullición llevaban a cabo sus investigaciones. El
introductor de la alquimia en España fue Raimundo Lulio el Venerable. El doctor
iluminado como se le conoce en los estudios teológicos murió mártir apedreado
por los sarracenos fundamentalistas. Si no ha subido hasta ahora a los altares
quizás se deba a haber cultivado esa actividad tan sospechosa como es la
alquimia.
Hubo un papa, Juan XX, que cultivó la panacea universal o arte de
transformar en oro los metales; en su testamento otorgado el l334 legó a sus
herederos una suma considerable de 28 millones de florines obtenidos en el
alambique secreto que transmutaba en metales preciosos los viles y que practicó las ciencias ocultas
toda su vida. Era un alquimista, y alquimista fue el famoso quiromántico y
adivino de la corte de Juan II, el marqués de Villena,cuya tumba puede
visitarse en los Jerónimos de Segovia. El tal marqués también conocido por A el de Villena, ni palabra
mala ni obra buena A - tal debería de ser su catadura moral y su perfidia - se rumoreaba
tenía pacto con el diablo y gracias a estas mañas conseguía resucitar a los
muertos . Incluso llevó a cabo el primer caso de clonación de la historia
fabricando un personaje que era idéntico a sí mismo. Merced a este doble logró
salvar el pellejo multitud de ocasiones.
En la época de los magos medievales hacer una réplica o fabricar un
sudario semejante al que tuvo en sus manos José de Arimatea no era cosa
difícil. Había tecnología suficiente para ello, una tecnología que hoy se ha
perdido como se ha perdido el secreto de los maestros que edificaron las
grandes catedrales europeas. La alquimia y la sabiduría hermética era la pasión
de aquellos siglos , tanto como pudo serlo la cetrería o el conocimiento de las
yerbas.
Un médico francés, el Dr.
Barbet , comprobó en el lienzo de Turín hasta 120 marcas de azotes o golpes de A flagrum A- un palo al que iban
unidas unas correas de cuero rematadas por bolas de acero A verbera A con las que se flagelaba
a los condenados - llegando a la conclusión de
que la paliza fue administrada por dos verdugos diferentes los cuales se
habían ido turnando en la tarea.
Cinco hebras de la Sábana
escudriñadas al microscopio en 1973 revelaron que la imagen se plasmó sobre un
cuerpo mórbido porque había rastros de amoniaco y partículas de sustancias
aromáticas y residuos de fanerógamas no habituales en el continente europeo pero
bastante frecuentes en Asia . Se encontraron manchas de sangre coagulada y las
ya consignadas marcas de clavos en las muñecas. Cristo pesaba unos ochenta
kilos y medía poco más de un metro ochenta centímetros. Murió de asfixia a
causa de su posición en la cruz que determinaría un encharcamiento de los
pulmones al cesar éstos de bombear aire.
Las pruebas del carbono catorce fueron efectuadas por William C. Libby, premio
Nobel de Química 1960, uno de los investigadores que contribuyeron en 1946 al
hallazgo de los tan traídos y llevados Rollos del Mar Muerto . Aunque se trata
de una reacción química harto compleja podría sintetizarse de la manera
siguiente: cada minuto que pasa los seres vivos crean una cantidad determinada
de isótopos carbono catorce , pero cuando esas plantas o animales cesan de
absorber oxígeno terminan al punto las emisiones del isótopo. Es posible
calcular la edad de un fósil o de cualquier materia siguiendole la pista al
carbono catorce estudiando al microscopio las adherencias y trazas que deja en
torno suyo todo cuanto tuvo vida. La edad de un árbol se puede colegir al
trasluz de los arillos concéntricos .que
aparecen como un diagrama al hendir la
sierra en el tronco para cortarlo .El surco de cada circunferencia es una
floración. Pues muy similar a esto es mutatis mutandis la prueba del carbono
catorce. La energía ni muere ni se destruye, sólo se transforma. A tenor con
ese axioma hay una interdependencia cósmica o lo que llaman algunos científicos
el A EFECTO MARIPOSA@. El batir de las alas de
un insecto en Nueva York puede provocar un huracán en
Mallorca. La biblia traduce dicho principio sinérgico con una frase que nos
debe llenar de esperanza a los creyentes: A vita mutatur non tollitur A. La vida se cambia o
transforma nunca se arrebata. La materia se adapta y adopta otras formas
(metamorfosis). Los que creen en la reencarnación se basan en este principio
del Aefecto mariposa A , porque la energía es
indestructible y todo lo que vive deja un rastro indeleble en algunos casos como
demuestran algunos estudios con fósiles. Las investigaciones palinógrafas a que
ha dado lugar el Santo Síndone determinan la existencia de otra flora muy
diferente a la que hoy conocemos. Algunos folículos aparecen estratificados cuando se contempla toda la
pieza a través del ojo implacable del microscopio, en forma de muescas o
adoptando otras formas caprichosas de la naturaleza.
La familia Charny lo tuvo en su poder hasta 1356. El Santo Sudario ha
resistido dos incendios, varios intentos de robo. La imagen aparece estampada o
impresa mediante una técnica xilográfica, de la misma forma que pudiera ser
estampado un vestido a la moda. La faz
del Señor emerge con una semblanza muy
humana y muy divina al propio tiempo, emanando toda su figura recogimiento y
quietud sin convulsiones macabras ante la muerte. Es un rostro de varón muy de antes y después,
en el que se funden el hoy , el mañana y el ayer, porque es valedero para el
ser humano de todas las épocas. Se da la coincidencia de que la reliquia más venerada
por la Iglesia latina presenta una clara tendencia griega. En ello tal vez haya
que encontrar un síntoma de hacia adonde apuntan en eclesiología la dirección
de los turnos de la veleta que marca el rumbo de los vientos. EL FUTURO YA ESTÁ
AQUÍ. AEx oriente, lux A. La luz alumbra ya sin
más requisitos para los tiempos venideros. Ex Oriente Lux. La luz del día
augural de la fe remonta por Levante. Es
el rostro del Redentor que viene, y su presencia se siente cada vez con más fuerza también.
En el caso de que sean ciertas las aseveraciones de los científicos
americanos que aseguran haber hallado el rastro de radiaciones que impregnaron
el cadáver devolviéndolo a la vida, cabría suponer que la fuerza de aquella
eclosión hizo saltar por los aires la losa del sepulcro y que Jesús transformado en cuerpo de luz
venció a la fuerza de la gravedad . Hay un halo inexplicable en toda la
composición. En la región intercostal destacan las secuelas de una incisión o
boquete, pero sobre todo, examinada la cavidad bucal, en su interior fue
encontrado vestigio de una leptón ( moneda antigua hebrea de los tiempos de
Pilatos) en cuya sobrehaz se dibujaba la efigie del emperador reinante,
Tiberio.
Los griegos y los rusos celebraban ya en el siglo VIII la fiesta de
San Mandylion, o la del Santo Rostro. Este es un dato muy a tener en cuenta
para obviar las cábalas de aquellos que datan su aparición en el siglo XIII.
Asimismo, ceba la hipótesis de que la sábana de Turín pudiera no ser
la auténtica sino una copia de la original que estuvo mucho tiempo en
Constantinopla. Hay en el mundo varios santos rostros. Sin ir más lejos en
España hay dos, el de Jaén y el de Oviedo.
Javier Briansó, ingeniero de Minas y miembro del Centro de
Sindonología corroborando los trabajos de los profesores italianos Bollone,
Ballosino y Zacà,en un interesante trabajo aunque demasiado técnico aparecido
en el periódico ALa
Nueva España@(10-II-1997) data mediante
fórmulas químicas que el lienzo de la Cámara Santa ovetense fue fabricado en el
siglo VII, por lo que no puede ser el original. Sin embargo, es del todo seguro
de que la reliquia de José de Arimatea existió y que , si no en su estado
original, al menos ha llegado hasta nosotros como una señal cierta de la existencia de Cristo y
que su espíritu pervivirá hasta el fin de los tiempos. El quinto evangelio se
transforma de esta forma en la máxima reliquia de la cristiandad. Su rostro se
estampa por doquier y está resurgiendo. Es la mirada que vuelve para dar
esperanza a los hombres. Es una luz interior que se siente adentro más allá de
las diferencias externas de criterio, las reivindicaciones históricas, la
malicia de los hombres o las razones de Estado o de la alta política. Son ojos
llenos de misericordia y de perdón, porque pertenecen al orden esotérico ( lo
que está dentro ) y que trascienden lo exotérico, lo aparente, lo externo.
Sobre ambos planos del Espíritu y la Carne se proyecta el gran combate, el
largo camino de la Humanidad hacia su destino. Quizás haya muchos que sigan
poniendo en tela de juicio los milagros. Se precipitan sin duda al rechazarlos
categóricamente, porque , como escribía Agustín hace mil quinientos años, A un milagro no acaece en
contradicción con las leyes de la naturaleza sino en contradicción con las
leyes de la naturaleza que nosotros, en nuestros limitados alcances, conocemos@. El obispo de Hipona deja
así la puerta abierta a la investigación y al progreso.
Antonio Parra Galindo
.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)