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miércoles, 28 de agosto de 2024

 

Homenaje al padre Martino, jesuita asturleonés

18 de Febrero del 2018 - Antonio Parra (Cudillero)

La Facultad de Filología de Murcia, que es el más importante centro de estudios clásicos de España, acaba de rendir homenaje al padre Eutimio Martino Redondo (Oseja de Sajambre 1925) por sus estudios historiográficos sobre los cántabros y astures y sus guerras con Roma. Toda una vida dedicada a la paleografía y a los usos y costumbres de la zona que rodea a los Picos de Europa, su toponimia y sus costumbres con libros que son una “must” para los eruditos con títulos como: “En torno a Liébana”, “Roma contra cántabros y astures”, “Las huellas de las Legiones”, así hasta completar casi medio centenar de títulos. Toda una vida dedicada al estudio y a la oración. Acaba de cumplir las bodas de diamante como jesuita. Ingresó en 1942 en la Casa de la Compañía de Carrión de los Condes, de cuyo colegio fue alumno Pérez de Ayala, y allí se ambienta su novela polémica "A. M. D. G.".

Creo que Asturias tan íntimamente hermanada con León debiera conocer la obra de este gran erudito y religioso. Una obra comparable a la del padre Feijoo. Al padre Eutimio, que fue mi profesor de Literatura en Comillas, le debo mi pasión por los libros, así como el espíritu crítico y de rebeldía por amor a la belleza y a Jesucristo.

Me enseñó a no comulgar con ruedas de molino. Contra viento y marea algunos se le echaron encima por decir que la ciudad de León no fue fundada como campamento de los soldados de Augusto y padeció destierros cuando lo trasladaron desde la capital, donde tenía sus queridos libros y apuntes de toda una vida, a Villagarcía. Casi igual que el P. Isla, en cuya casa de la compañía de Villagarcía de Campos reside ya un poco viejín aun cuando de mente muy lúcida.

Descubrió que León no fue fundado por los legionarios romanos de la Legio VII y que Cervantes era de un pueblo de Galicia a la linde del Bierzo.

Yo, en mi modestia, he descubierto para gloria de las letras castellanas que el Lazarillo no es anónimo como se venía creyendo. Lo escribió Cristóbal de Villalón, seudónimo que corresponde al de Andrés Laguna.

Don Eutimio, cuando nos enseñaba Retórica en aquel alcázar de espiritualidad que era el caserón de Comillas a mediados del pasado siglo, sobre un cerro lamido por las olas del Cantábrico, acababa de llegar de Fráncfort y se le notaba un poco el deje alemán.

Recuerdo sus labios gruesos, su simpatía campechana, aparecía siempre risueño (pertenece a esa clase de intelectuales que saben sonreír ante las flaquezas humanas). Y la rotundidad con que expresaba sus conceptos.

A mí me tuvo entre sus alumnos predilectos, pero debido a mi anarquía y porque yo debo parecerles a mis amigos algo ceporro me retiró de su buen concepto, aunque no fue tan malo para mí como el padre Eguillor, que no perdía ocasión para zurrarme la badana coram populo y delante de todo el mundo. A lo mejor me lo merecía.

Tenía a gala humillarme siempre en público. “Parra, tú no das la talla, tú no vales”. Y me mandó para mi Seminario de Segovia y mira que yo por entonces acariciaba la idea de ser obispo... La Universidad de Comillas era el lugar adecuado. También yo quise ser jesuita y que me mandasen al Russicum de Roma para evangelizar a los rusos.

¡Cosas tiene la vida! Ahora los rusos me evangelizan a mí.

A Eguillor, el jesuita vasco, la caridad de Cristo le salía por las orejas... ¡vaya un tío!

Psicológicamente, me hizo mucho daño aquel hijo de San Ignacio. Ya todo pasó, todo perdonado, aunque quede el estigma.

Sin embargo del padre Martino Redondo y del padre Heras, aquel maestrillo que era un bendito, conservo un recuerdo muy grato.

Supe que los que seguimos a Cristo siempre seremos perseguidos e incomprendidos. No pasamos por el aro, somos poco acomodaticios. Todo aquello ya pasó y cuando regreso a mi alma mater comillense hoy, y veo aquel gran centro de estudios vacío y destartalado, me entran ganas de llorar. ¿Qué fue de tanto galán, qué se hizo de aquella fábrica de obispos, aquellas voces en el refectorio aquellas misas cantadas del padre Prieto, aquellas conferencias de Pérez Lozano?

Plasmé esta melancolía en mi novela "Seminario vacío", que no sé si el padre Martino habrá leído. En todo caso pienso de este jesuita asturleonés que su larga andadura vital corrobora la verdad del salmo: “Justus ut palma florebit”. El justo florecerá como la palmera.

Así pues, felicito al padre Martino por su larga andadura y pido Dios que nos lo conserve para bien de la cultura y de la SJ.

“Mnoga lieta” dicen los rusos y “ad multos annos” decíamos nosotros por aquel entonces en el Salón de Grados.

El padre Martino, oráculo de la historiografía de la España antigua, es el español que más sabe del mundo hispanorromano.

Habla diez idiomas. Es un sabio al que debiéramos imitar. Creo que los libros han alargado su trayectoria hasta alcanzar la edad provecta. El 5 de mayo cumplirá los 93 ad maiorem Dei glor

jueves, 22 de agosto de 2024

 

UN LIBRO ENTRE LAS MANOS EL PECIO QUE ME QUEDA DEL NAUFRAGIO DE AQUEL AMOR INGLÉS. ERA EL ROMEO Y JULIETA CONSERVA EL NOMBRE DE LA PROPIETARIA Y ALGUNAS ANOTACIONES AL MARGEN DE FORMA MUY CUIDADOSA O SUZANNE MARIE HUGH I ALWAY LOVE YOU, TUVE LA SUERTE DE AMAR A LA MUJER MÁS BELLA DE INGLATERRA Y DE MEJOR CORAZÓN. GRACIAS POR ESTA DADIVA, SEÑOR, QUE NO SUPE APROVECHAR PUES MALGASTÉ EL AMOR Y AHORA DE VIEJO ME ARREPIENTO. SHAKESPEARE NO OSTANTE ES ETERNO Y LEER SUS OBRAS MI ACTUAL CONSUELO

 ROMEO Y JULIETA

 

Love is a mire, be rough with it. Lovers are often liars

 

No sabemos si será verdad pero lo cierto es que el amor físico tiene que ver con la suciedad de la naturaleza. Es una pringosa porquería. Somos creados entre la conjunción del semen y los flujos vaginales y venimos al mundo entre la sangre y la mierda. Leo en inglés en un libro de mi amada Suzanne Hugh. Fue uno de los pecios que conservo del naufragio de nuestro amor. Cuando se destruyó nuestra casa de Edenthorpe arreé para España  en el mini cargado con mi guitarra algo de mi ropa y mis pocos libros. Vine llorando todo el camina cerca de mil kilómetros por las infames autovías francesas. Au volant La vue c´´ est la vie, ponía un cartel para disuadir a los carreristas de que no corrieran tanto. La velocidad era locura. Pero aquello fue una huida hacia delante y me consuela saber que mi amor es una viejecita inglesa del pelo blanco y la sonrisa pizpireta con ese sentido del humor que eche de menos toda mi vida. El cenit de la palabra de Shakespeare. No hubo otra igual que Suzanne Hugh ahora Suzanne Parra. Yo no estuve a la altura de aquel amor.

Al abrir las paginas de este drama al cabo de cincuenta y dos años  el Cisne de Avon en sus versos me ha traidor el perfume de  aquellos labios nacarados que yo besé. England made me. Moriré con el recuerdo de aquellos días. El tiempo más feliz. No pudo ser. Y digo con el vate de Stratford upon Avon:

─ Go, go, girl, seek happy nights and happy days.

Excelso Shakespeare cuando pone en boca de Romeo:

─ Tengo el corazón de plomo, Marcuchio. Pero pediré a Cupido que me preste esta noche sus alas… Love is a tender thing… pero pica como una ortiga.

No pude devolver el libro. Mi amor no sé donde vive, el número de su calle o el lugar al sol que guía sus pasos

 Es uno de los pecios  de mi matrimonio cuando se fue al fondo del océano aquel amor que creíamos eterno. Tuvimos a los hados de cara pero lo que perdura es algo místico, sensual, espiritual. Nada carnal.

I was bad. O my God it is the morning. Pasados los años, casi medio siglo, me da vergüenza, pero el libro de Shakespeare sigue impoluto entre mis maños. Evocación de aquella pasión de juventud para mí indeleble. Al principio de la obra cantan los coros cual será el fin de la tragedia de dos amantes pertenecientes a dos familias de Verona enfrentadas secularmente. Pero que con su muerte traerán la paz a la ciudad. La obra con la exquisita facilidad lingüística de Shakespeare  promete ser una comedia de capa y espada para convertirse en tragicomedia de atadero. La muerte gana y los personajes luchan contra el tiempo. Están en alto las espadas de Marcucho. Montescos y Capuletos a la greña y el aya derramando consejos maternales sobre su niña la pequeña Julieta. You beat men… but where is Romeo? Pregunta el príncipe después de apaciguar a los querellantes. Lo primero que resalta un lector de nuestros días en los dramas de Shakespeare es la vivacidad y locuacidad de una sociedad oral. La palabra es pujante y elegante en la época isabelina. Entra en escena el protagonista y en su dialogo con el primo Benvolio aduce ciertas cuitas de amor que lo tienen secuestrado. Entonces dice:

─ El amor es humo fraguado a partir de suspiros y de miradas.

Benvolio le pregunta:

─Dime francamente a quién es la que amas.

─A una mujer, primo. Ella es casta como Diana.

Benvolio le pide el nombre pero éste no se lo quiere dar. Capuleto pretende que Julieta que tiene catorce años sea desposada con el conde Paris quien esa misma noche invita a toda la ciudad de Verona a una fiesta. Lady Capuleto se lo comunica personalmente en medio de un brillante parlamento de la nodriza que recuerda el día que la destetó poniendo en su areola una rama de absintio hacía catorce años por el me de agosto  Lammastide según el viejo calendario inglés que contaba por trimestres. Con suma delicadeza la heroína da negativa al requerimiento pero accede acudir a la gran fiesta. El gran baile del príncipe Paris. La vida es un gran baile  de máscaras

 

Continuará

jueves, 15 de agosto de 2024

 

A UN SOLDADO RUSO CON UN DETENTEBALA EN EL COSELETE

 

La navidad ha venido

Nadie supo como ha sido

Trinchera del frente del Este

Donetsk

Una imagen de la Virgen Maria

Luce este cabo de infantería

En el pecho

Madre de los cielos

Detén el plomo maligno

Del defensor de la patria

Lucha por la Verdad

El arcángel Miguel sea tu valedor

Defiende a Xto

Luchan por todo aquello

En que yo creí

Quieren los deicidas

Exterminarnos

Ya lo hicieron con Jesús Benigno

No matan ni son asesinos

Como los americanos

Palestinos

Netanyahu

Es un maldito

Hijo del maligno

Zelenski un asesino

Biden que devora a los niños

Con furor saturnino

Tú luchas por la verdad

Y en la trinchera

Aguantas rigores

El frío, la nieve

El fuego graneado

Las incomodidades

Las bombas de racimo

La mentira

La procacidad

De los que proponen

Contra Rusia

Una guerra de exterminio

Dios te libre del mal

Soldadito

Cristo nace este noche

Para ti y tu patria

Aplasta la cabeza de la serpiente

El dragón maldito

Huye ante tu valor

Todo por la victoria

Soldadito

Viva la infantería rusa

Querido soldadito

Schasti Rasdietsvo

Feliz navidad en tu casamata

 

ABUELO BENJAMÍN

El abuelo Benjamín era otra cosa. Casi fue el que me crió en la aldea de Fuentesoto pueblo también románico con una vega triunfal camino de los monasterios de Cardava a la cual se asomaban los somos, cañadas y eriazos. Por lo menos no me tiraba piedras cuando pisaba sus viñas que el otro estuvo a punto de deslomarme de un cantazo. Aquellas vivencias hicieron de mí un escritor, acaso un escritor iconoclasta y a redropelo del sentir general. Mala cosa llevar la contraria pero yo siempre me mantuve en mis trece seminarista fracasado pasado por el filtro de la literatura pero mi alma se moldeó en aquel seminario cuyas vivencias rememoro cuando estoy aquí postrado en la cama del hospital recién operado de la próstata. Las ideas se agolpan, quieren salir a toda prisa, pues siempre pensé y escribí a gran velocidad y me aturullo, me atasco y pierdo el anhélito, vuelve el ritmo pero mi vida es un eterno combate con las ideas y los formularios volcados en palabras, angustia vital, desazón, vértigos, el vértigo del escritor que sólo se cura bufando pipadas de humo o camino de la despensa, somos propensos a criar carnes, la furia del español sentado en su sillón que se desgañita contra la injusticia contra esto y lo otro. Extraño mi cachimba que ha sido compañera de mis largas vigilias, mi ametralladora, mi “novia” y mi tormento, que a veces no me deja ni respirar. Saltan las imágenes de un lado a otro, se enredan las palabras. Viene Maite la dulce enfermera. ¿Cómo estás, cariño? Quisiera fumarme una pipa, no se puede, corazón. Dentro de un rato vendremos a hacerte una extracción, más tarde la compañera te tomará la tensión. La urraca del patio central faltaba poco para acabar de construir su nido. Las noches se hacían largas e insomnes. A la madrugada el diligente córvido seguía su labor. Pronto te darán de alta. Esto no ha sido nada. ¿Nada? Un cáncer, hoy el cáncer si se coge a tiempo es curable. Más duro lo tenías si fuese de pulmón. Era lo que temía yo, pero el tak que me hicieron revelaron que estaban limpios. Soy un fumador empedernido. El vicio lo cogí a los catorce años con un mataquintos que sabía horrible. Me vio mi padre que venía del cuartel y apagó la tagarnina de un sopapo. Zas.

Ando en desacuerdo con Andrés Laguna autor desconocido y al que yo he descubierto como autor críptico del “Lazarillo de Tormes” gloria inmortal de la novela picaresca y que he sacado de pila librándole del anonimato de siglos, que dijo:

 ─Se escribe por la honra pues la fama es la orla de la artes.

No, señor, hoy se escribe para echar los demonios fuera, lanzar pestes contra los nazis y los judíos que pueden ser consistentes en el mismo perjuicio, los extremos se tocan la serpiente cambia de piel. Eso de ser escritor famoso debió de ser antaño, hogaño el vulgo vierte suspicacias sobre nosotros. Nos mira mal. Somos delincuentes y nos desprecia o nos compadece como enfermos bipolares, o adictos a un vicio tan inconfesable como el onanismo. Escribir consiste en masturbarse con palabras y eyacular proposiciones y asuntos que no son de recibo. La gente lo que quiere es que la dejen en paz, que no la vengan con historias. Tú no te pases, mira lo que te digo. El escaparatista de Arévalo un martes de mercado me largó está pregunta a bocajarro:

─¿Sigues escribiendo?

─Sí

─¿Y te la meneas?

─¿Por qué no?, de vez en cuando

El librero Gomis un tipo un malauva el cual me ha maltratado, timado y puesto en berlina todo lo que ha querido me recibió con una frase que es todo un dardo al bandullo de un poeta. Una puñalada

-Tus libros no se venden, deben de ser muy malos.

-Si no los pones en el escaparates y los tienes ocultos en la sacristía ¿cómo se van a vender cacho cabrón?

Le hubiera dado al librero de lance un garrotazo en los hocicos pero no estaba de nones sino de pares. Por lo demás buenas tragaderas he. En una bella mañana de octubre no merecía la pena meterse en reyertas con un hijoputa. Escribir es llorar Larra dixit hay que estar dispuesto a ser crucificado y coronado de espinas cuando no de gargajos como le ocurrió a Lázaro de Tormes en la novatada de Alcalá. La desconsideración la mala educación y el morbo visigótico o envidia es el estigma de esta nación. Tengo que confesar a mis detractores para que se calmen y no se pongan nerviosos que yo solo emborrono papel para dejar de fumar o el que se divierte con papiroflexias o pintando monigotes. Así nos las van a dar todas en un carrillo.

El abuelo benjamín era otra cosa. Tenía una faja blanca rodeándole la barrica con flecos, a la manera de los israelitas para que no se le cayeran los pantalones y al orar que lo hacía de mañana y la noche se balanceaba como tratando de conseguir que sus plegarias llegasen a Adonai, y él les daba un empujóncito. Las mujeres en misa se sentaban en cuclillas a la morisca delante del hachero y eran fatalistas los de mi pueblo en sus conversaciones sea lo que Dios quiera (faktut) o Dios lo ha querido, tendrá que se ser así y Alá Akber. Todos nos prosternábamos ante la cruz del Calvario pero había viejas reminiscencias de otras adoraciones antiguas. Éramos judíos, moros y cristianos todos al de por junto y cada uno hijo de su padre y de su madre. Hacíamos a tres velas, a tres palos, la convivencia a veces resultaba penosa pero fue posible y cuando el abuelo se quitaba  el cinto… Habíamos ido a melones y nos pilló el guarda Melares, quien a la noche se presentó en casa y dijo tu chico fue cogido in fraganti haciendo destrozos en la finca de la tía Piquilaya. Son cinco pesetas de multa. Ah sí, bájate los pantalones, chiquito. Diez vergajos con la correa ni uno más ni uno menos. Desde entonces no se me ocurrió ir a melones, ni a peras, ni a sandías. Fueron los chicos del pueblo que me malmetieron y yo inocente de mí caí en la lazada.

 

Era tan inocente que me creía todas sus infamias. El Pedrete el del tío herrero, el Elpidio, el Agustín mi primo hijo del sacristán y su hermano el Maudillo, el Micha hijo del sastre que era tan pequeño que no podía con las albarquillas, el Julián el de la tía Pilar y el tío Pedro Sancha pero el más cruel de todos era Pedrete. Fue el que me encomendó la tarea de asaltar el melonar de Piquilaya.

─Entra ahí en eso, segoviano, y arramplas con un par de melones.

─Tengo miedo, mi abuelo me dice que hay que respetar lo ajeno.

─Tú ¿miedo? Eres hijo del sargento Parra.

─Yo no tengo miedo a nada

Y salté la cerca. Fue entonces cuando vi venir al Melares pegando voces y juramentos apuntándome con su tercerola. Del canguis que me entró se me cayeron los melones del regazo que no estaban maduros, eran badeas. Los otros habían puesto pies en polvorosa, me dejaron solo como siempre. Por las orejas y yo llorando como una magdalena aquel esbirro me condujo al cuartelillo, vino el juez de paz el tío Bernardo. ¿Qué ha hecho el chico? Robar melones. Vaya una educación. Que se avise al señor Benjamín Galindo. Mi abuelo el pobre estaba avergonzado y corrido de mi “hazaña”. El juez de paz era su amigo. Eran quintos, él, el tío Dominguín y mi abuelo. Nacieron en 1885. Se ufanaban de ser quintos del rey Alfonso XIII.  sentabánse en un banco de honor en el presbiterio durante las ceremonias religiosas. La noche que recibí la somanta de palos con la correa del abuelo era una noche de luna lo recuerdo bien. Al otro día tomamos el coche de línea y para Segovia.

─No podemos contigo. Así que te mando a tu padre a que te dome.

Cuando regresamos a Valdevilla la colonia militar donde vivimos mi madre me recibió con la zapatilla. Así te comportas, dijo y me puso el culo como un tomate. Yo no tuve la culpa fueron el Pedrete y el Agustín los que me mandaron asaltar la cerca de la tía Caya. ¿Robar? Vaya un hijo. Traté de escapar y anduve perdido por los peñascales de Valdevilla recorriendo los andurriales del río Clamores llorando mis desdichas, esta vez temiendo la correa de papá. Venida la noche, llamé a la puerta de la casa que era verde y de madera de pino con mucho tiento y sigilo. Me estaban buscando. Mandó mi padre al machacante por ver si me encontraba y yo no daba señales de vida, así que estaban preocupados. Pero cuando aparecí a la puerta de casa  en vez de la correa fui recibido con besos y abrazos. El sargento Parra saltaba de alegría, hijo, hijo. Por donde te has metido, donde anduviste. Tu madre y yo creíamos que te había ocurrido algo. Me senté a la mesa. Huevos con patatas fritas. El abuelo había traído un clarete que pasaba bien al cabo de tantos sinsabores por culpa mía.

─Bebe, Silvino.

─Gracias, señor suegro, de hoy en un año.

Y tentó la bota embelesado con un largo trago. Por la provincia de Segovia los casados llaman al padre de su mujer “mi señor”. El chico es un poco mostagán pero hay que meterlo en vereda. Hay que llevarle al seminario. El dictamen del abuelo se cumplió al cumplir yo once años. Había habido muchos curas en la familia. Estaba don Linos pariente suyo que ejercía el arciprestazgo de Calabazas, el P. Galo que se fue de misionero a África y nunca se volvió a saber más de él o don Priscilo cuñado suyo nombrado por oposición canónigo magistral de la catedral de Burgo de Osma. Tanto los Parra como los Galindo tenían fama de beatos y no existen dudas de que esta veta tan clerical y bíblica les venía de su ascendencia.

Aquel rincón extremo de la provincia segoviana había sido repoblada por moros y judíos y se produjo el milagro de que Alá, Moisés conviviesen en plena armonía practicando usos y costumbres, ritos, intercambiables, diciendo ojalá cuando les acuciaba un deseo de que algo ocurriese, o pronunciando el nombre de Jesús al estornudar al besar el pan cuando la hogaza se caía de la mesa. Estuvieron de tertulia ellos dos dándole tientos al jarro hasta la madrugada. Yo me dormí como un bendito

 

 

miércoles, 14 de agosto de 2024

 BON JOUR TRISTÈSSE SETENTA AÑOS

 

Elle fumait intensament, descendait acheter les tomates pour le dejeuner, faisait l´amour avex Antoine, paralait literature avec lui, s´ endormait

 

En 1954, con sólo dieciocho años, abrió brecha una de las grandes novelas del siglo XX escrita por una mujer en desabillé. Un titulo gigantesco “Bon jour tristesse” que define a toda una generación de la nouvelle vague

Los adolescentes de aquellos días creíamos en el poder redentor y libertario de la literatura. En las escuelas e institutos españoles se estudiaba francés en vez de inglés. Fumábamos tabaco negro, vestíamos  jerseys cuello de cisne prêt a porter y no nos importaban ni mucho ni poco los galicismos que se coleaban en nuestro idioma. Nos gustaba Silvie Vartan si je chante c´´ est pour toi o tarareamos  a la musa de nuestros días: la gran Hardy la chica de la larga melena siempre vestida de negro quien hace poco acaba de morir. Tous les garçons et les filles de mon age vont par la rue deux par deux

Aznavour, Brassens, Gilbert Becaud eran otros grandes del repertorio.

 Las películas, Renoir, Visconti, Zefirelli, Passolini. Europa era una unidad de destino en lo universal. Era nuestra, nos pertenecía. También lo ruso porque Charles de Gaulle en un genial discurso proyectaba una Europa desde Portugal a los Urales.

 El futuro era nuestro y nos pertenecía. Mis conocimientos de francés eran tan cabales que me sentía capaz de afrontar sus novelas (las de Cocteau y las de Sartre eran un poco más duras de roer, ambos autores acudían al argot) la Sagan rompía moldes, empezó a hablar de la liberación de la mujer, el amor libre, el miedo de todo burgués a perder lo que tiene: la casa, el amor, la salud, el puesto de trabajo. 

Se puso de moda la píldora anticonceptiva, el concilio, el aggiornamiento, dejamos de ir a la iglesia pero nunca de creer.

─ Parra ¿viste la cara de mala leche que tiene Pablo VI ─ me dijo un colega en la redacción de SP, creo que era Felix Ortega cuando redactamos a alimón una encíclica “la Pacem in terris”?

─Debe de haber desayunado vinagre.

De aquellos polvos estos lodos y de aquellas romerías estas veneras.

François Sagan zapadora del futuro roturó los nuevos surcos del feminismo. Fue muy querida y a la vez muy odiada pero siempre muy leída y popular. Su estilo sencillo inimitable de mujer a ras de tierra nos dejó con la boca abierta. Sagaz. Pertinaz. Bastante feucha,

 Sus personajes se pasean por Paris en descapotable. Vivían enredados en discusiones metafísicas y rodeados de libros de bolsillo. 

Murió 2004 en la ruina después de haber ganado millones con sus libros, una escogida de los dioses de poco le sirvió, y estado entre rejas por evadir impuestos. amiga del alma de Miterrand sed sic transit gloria mundi

 Nunca se leyó tanto ni la literatura fue tan popular en Europa merced a la habilidad del genio galo. Buenos días, tristeza

sábado, 10 de agosto de 2024

 

SANCTE LAURENTI ORA PRO NOBIS

 

Canto diaconal que el alma transverbera

Dardo de amor

Siete cuchillos

Está en su zenit el verano

Y se asoman a las torres del universo

Los tres diáconos

Van cantando el evangelio

San Esteban, san Efrén el sirio

Y san Lorenzo

La verdad de Xto se abra paso

Hasta las postrimerías

El juicio final

Dirá el obispo:

Acércate diacono

Y el protodiacono de Sixto II

Dirá al esbirro

Dame la vuelta

Del otro lado, chiquito

Que esta parte ya está asada

Murió quemado en la parrilla

Los verdugos de Valeriano

No podía entender

Aquel valor, aquella sorna, y cachondeo

De un aragonés

Que fue quemado vivo

En las calendas de agosto

Del año 258 ocurrió aquel prodigio

A la puerta del cielo

San Efrén, san Esteban, y los santos niños complutenses

Aguardaban al héroe

Para ceñir sus hombros con la estola

Cruzada sobre el pecho

Y la cabeza con la corona del martirio

Alégrese el mundo

Guarde su memoria

Las trébedes de hierro y su heroísmo

Dieron testimonio de la fe en Jesucristo

Hermoso día del álgido verano

Batalla de san Quintín

Derrotamos al hugonote galo

Sancte Laurenti, ora pro nobis

Guarda a tu España

Alégrese Huesca

Rían las piedras del Escorial

En lo alto de la cúpula en silla de oro

Sigue sentado Felipe II

 

Sábado, 10 de agosto de 2024

jueves, 8 de agosto de 2024

 



PALESTRINA 1524-1594 MÚSICA POLIFÓNICA CUMPLE MEDIO MILENIO

 

El día de la Transfiguración en la fiesta de san Salvador es costumbre antigua entre los ovetenses llevar ramos de laurel y posarlos a los pìes de la imagen  del Cristo que guarda una de las columnas de la bóveda del transepto de la catedral.

Es una talla del siglo XI muy venerada a lo largo de más de un milenio por los peregrinos a Compostela pues ya lo refiere el dicho: “quien va a Santiago y no visita al Salvador por honrar al criado desdeña a su señor”. Emocionado por haber alcanzado la edad provecta, ochenta años y por la exuberancia del pequeño loreiro que tenemos en el jardín de atrás de nuestra casa dirigí mis pasos hacia la catedral de Vetusta que guarda las reliquias de santa Eulalia y fue el epicentro de las peregrinaciones a Santiago. Por eso denominan a este templo del gótico tardío "sacra Ovetensis". 

Nunca se vieron hojas de ramas tan verdes, ni ramos tan floridos pues con laurel coronaban a los emperadores y a los poetas del olimpo antiguamente.

 Es planta que crece en Asturias al menos en la parte en la cual vivo yo espontáneamente, vivaz y perenne. Recé.

─Ayúdanos, salva a tu pueblo, guarda a tus fieles, Señor

El sol de agosto proyectaba sus rayos oblicuos a través de las vidrieras policromas sobre el rostro del Cristo de les Orelles. 

Es una imagen tosca con los ojos protuberantes que contemplan serenos el pasmo de la eternidad y dos pabellones auriculares sobresalientes.

 Dentro de mí brotaba el raudal de una música de mi infancia cuando era niño de coro en Segovia, aquellas partituras de Palestrina que interpretábamos bajo la batuta del maestro de capilla. Los motetes eran como un gemido. Los improperios de Jeremías hacían llorar mientras, salmo viene y salmo va, se apagaban las velas del tenebrario.

Popule meus quid feci tibi aut in qua conristavi te, responde mihi” Cristo desde la cruz Interpelaba al pueblo de Israel…

 “Pueri Hebreorum” y luego estaban las lamentaciones de Jeremías profeta. A lo último, el “Aleph” y el canto de la Passio.

Los responsorios a seis voces se elevaban por el empino de las bóvedas flamígeras, el eco de esta música divina se dispersaba por los ánditos del triforio y de la vía sacra, aquella solemnidad, aquella unción…

El cristus musicus, el cristus structor o arquitecto el cristo taumaturgo, el cristo profeta, el hijo de Dios resplandecía en la luz de los cirios y jugaba con los neumas de los cantorales en letras grandes, sostén de la melodía.

 Los motetes de Palestrina nos hablaban de clemencia de perdón y de esperanza. Eran la voz de los siglos.

 ¿Quién era Palestrina? Pues un clérigo romano de vida alegre a quien el papa nombró su maestro de capilla. Hecho habitual en el siglo XVI, la centuria del amor. Hay que leer la ¡Lozana Andaluza¡”. 

Tenía cuatro hijos naturales pero la envidia y la intervención de los jesuitas inquisitoriales tan castos como crueles hizo que fuera destituido de su cargo de maestro de capilla. Quedó en la calle. Lo pasó mal. Las penurias y sufrimientos de su vida no afectaron a la majestad, empero, y grandeza de su arte.

Nadie después de él ha conseguido plasmar la belleza de la polifonía eclesiástica. Supo sacar provecho de los registros de la voz humana que es el mejor de los instrumentos musicales.

Asimismo, supo guardar la tradición antiquísima de la liturgia cristiana. El que canta reza dos veces.

El órgano es protestante, las trompetas, el armonium y el piano valen para la danza y el baile.

 Pio X  echó a las bandurrias y guitarras fuera de la iglesia. 

No quiero ser contreras ni remar contra corriente pero el Día de la Transfiguración en la catedral de Oviedo (sacra ovetensis) tuve una experiencia mística mientras besaba los pies del santo y dejaba en la peana un ramo de laureles.

Y estas consideraciones en el quinto centenario de Palestrina debieran mover a reflexión a aquellos que quieren una liturgia sin chantres ni puericantores. A palo seco.

martes, 9 de julio de 2024

 acusaron a china de haber creado el v irus del Covid pero segun mis investigaciones fue creado por los americanos en Ucrania. Un hijo de Biden posee un laboratorio farmacológico cerca de Kiev. ¿Política de exterminio ? ¿Querían conseguir lo que no pudo hacerse con la explosión de Chernobil que también sería provocada?

CADA LOBO POR SU SENDA HISTORIA QUE CUENTA UN SUPERVIVIENTE DEL COVID

 

 

Vamos y venimos. No somos nadie y, menos en tiempos de peste. La llaman la Pequinesa porque es un regalo envenenado de los chinitos o bien puede ser el virus de la pascua judaica, flagelo sin remedio, el morbo del exterminio, pero aquí va cada lobo por su senda, y nadie quiere saber nada de nadie. Hay que disfrutar y cada mochuelo a su olivo, cada oveja con su pareja. Yo voy a lo mío y tú te jodes. Como Herodes. Reclamaciones al padre Ángel y a la mafia de Bergoglio. El príncipe de los engaños reina entre nosotros. ¿No te lo dije? Tú no me haces caso.

 Yo soy Polendos, Medel Polendos Juarrillos, para servirles, y me acaban de dar de alta del hospital, me ingresaron victima de esta nueva dolencia del virus coronado aunque tengo que prevenirte lector que husmeas estas páginas que para el régimen asolador en que vivimos soy un apestado desde hace bastante tiempo. Curado del vitrón colérico una vitamina sintética diseñada para matar gente (lo llaman nueva táctica de ingeniería social maltusiana para honrar a los santos de la Eutanasia) no sé si la elaboraron los chinos o los norteamericanos o los israelitas en su ánimo de venganza por el tema del Holocausto, ese factótum reivindicativo que tenemos los europeos hasta en la sopa. Por vida de Xto no fui víctima del Sanedrín universal. La Virgen me curó.  Quiero liberarme de esa poliuria as todas horas meando lágrimas por el mismo caño y al niño de Bruselas no se le obtura el pItorrillo. Niño,  ¿qué tal meas?... Gota a gota, mi señor. Escuchen los guays y lamentos de Jeremías. Hoy se cumplen tres cuartos de siglo del asalto a Poznam. Menuda carnicería que prepararon los rusos del mariscal Yukov en Berlín… pasan los noticieros imágenes apocalípticas de aquellos combates.  Sangriento fue el asalto y el cerco. Aquello fue entonces pero ahora es el virus siniestro tósigo y ponzoña ─no hay contra virus a la pandemia sin remedio aunque te bebas una cantara de litro y medio… están buscando una vacuna como locos─ que abrió de par en par los hornos de Auschwitz en el supuesto de que allí hubiese hornos crematorios que el diablo el gran entrometido se inventa cosas y es el gran fabulador el que fabrica embustes. Actualmente es el campeón de las redes sociales, no te asustes, Federico.

Kissinger ese animal satánico inventor de la política del paso a paso cuando era secretario de Estado y que ordenó el bombardeo masivo de Dresde, insta a la vacunación intensiva. Sí. Sí. Los satanistas quieren tallarnos con un nuevo orden mundial para su égida del varapalo. Doña Rosa Mateo la musa de la tiranía democrática está al pairo. Tratan de implantar la gran Compañía del anticristo en medio del caos y esos bichitos que lanzan por el ordenador no te pongas ante las pantallas, Baudilio, que vas a perecer, canta el miserere, tío, reza el confiteor. La consigna es acabar con todos los viejos así se ahorran en pensiones. Llaman al exterminador, están poniendo anuncios en los periódicos. Ya ni el zotal ni la lejía ni el amoniaco descontamina.  A tapar la calle que no pase nadie. Hay que colocar al personal un bozal y a los mastines de la tele una carlanca Pues ya digo yo me contaminé de ese bacilo letal en un viaje que hice con los viejos a Salamanca. Regresé tosiendo, me dolía la cabeza, tuve  fiebre y me arreó un apretón a la barriga, hube de  ir al baño no sé cuantas veces a cagar agua. Mi mujer la pobre me llevó en el pequeño utilitario que tenemos al Gran Hospital. Allí me vio una doctora que era una chica joven metiome dos palillos por las fosas nasales di positivo y con las mismas se ordenó mi traslado a un sanatorio en El Escorial. Me instalaron en la crujía de los apestados y vi el rostro fatídico de la muerte aquella noche.  Vi la luz al otro lado del túnel y estuve a un paso de la eternidad pero una señora misericordiosa, mujer de luz, me acogió en su regazo, volví a sentir las caricias maternales, era Ella mi madre celeste, y regresé a la vida. El cuerpo transparente, vestida de sol  calzada de luna  se subía a una tarima bajo la cual reptaba enfurecida la serpiente. Yo flotaba sobre la cama del hospital en medio de aquel delirio causado por los 39 de fiebre me vi salir por la  ventana  de la habitación 666 del dispensario cerca de la Cruz que quieren derribar los satanistas. Yo cabalgaba en una nube y no hacía caso a la enfermera ecuatoriana que me atendió solicita durante la pandemia, que angustiada me llamaba por mi nombre Medel ven acá, no te vayas y yo le dije ya soy viejo, querida enfermerita, he vivido bastante, cariño. Hay que dejar hueco a los jóvenes.

─Eso es precisamente lo que quiere el Maligno. Sacaron este virus de un matraz y engañando a todos lo saltaron como si fuese el ave de la muerte. Le encomendaron acabar con los viejos. Si no haces por tu vida, les vas a dar la razón a ellos. No te rindas, Medel.

No me rendí. Un legionario de Cristo nunca entregará la cuchara aunque lo maten ni entregará la plaza al enemigo.

 Yo no la escuchaba, (tenía que cumplir una misión aun me queda mucho por hacer tengo las manos vacías muerte no vengas) pero el virus se pegaba a mis carnes abriendo sus fauces como la hidra de seis cabezas abriendo las fauces dispuesto a devorarme. Yo tratataba de huir y de encaramarme a la azotea del empíreo pero cuanto yo más trataba de zafarme sus mandíbulas apretaban con mayor fuerza. ¿Es allí donde se encuentra el Paraíso? No importa si esta noche es la última. Vino un camillero y me ataron a la cama. Me suministraran una droga gruesa casi como una manzana  color mazarrón que amargaba y casi me ahogaba, no pasaba el aire por el diafragma, empecé a expulsar bilis negra me iba por arriba y por abajo, bajó la fiebre y a la mañana estaba sentado en la cama rezando el rosario. Es de lo que me acuerdo tras las imágenes de lo vivido aquella noche pasado en los dolores de la crucifixión son confusas. Tengo una sensación vesicante del rostro de aquella monjita que se me acercó vestida de un blanco manto y un sayal pardo su expresión era muy dulce. Las enfermeras que me cuidaban tres ecuatorianas y una almeriense que no le dio importancia a la cagalera que me entró de repente, una navaja me perforó las tripas salió sangre fecal toda negra:

─No tiene importancia con tal que te cures, hijo.

Me entró mucha desazón aquella noche. No sólo creía que terminaba mi existencia sino que también veía el final de los tiempos. Todo el mundo al valle de Josafat. Escuché el sonido de la trompeta del juicio final.

─No es posible que esto se acabe. La profecía dice que antes se tendrán que reconciliar los cristianos con los judíos y que las tres religiones únicas hubiesen convivido un tiempo en hermandad.

─Esos  son cuentos chinos que se inventan los popes─ dijo un diablo que estaba a la cabecera de la cama dispuesto a llevarme consigo a las calderas en cuanto  exhalase el último suspiro

Había muerte y angustia y las radios y las teles no cesaban de proferir calamidades. Los periodistas y las chicas de la tele también se habían hecho apocalípticos. Profetizaban un baño de sangre. El Trampas un hombre muy poderoso residente en la Gran Mampara (decían que él era el que había puesto en circulación el desastroso miasma que atacaba a los pulmones provocaba cagaleras y en última instancia apneas y faltas de respiración) se flotaba las manos. Convocó a sus asesores y les informó de que el remedio surtió efecto

 ─Había demasiada gente en el mundo, más de siete mil millones. Buen procedimiento de diezmar excedentes demográficos sin recurrir a la bomba atómica.

Un fraile del barrio franciscano vino a verme a la mañana siguiente para darme la extremaunción y yo le dije que naranjas de la China; hoy no me muero de ninguna de  las maneras, que pertenecía a un iglesia católica que no era la mía, le dije al cura que era una vergüenza que el nuevo Papa condonase el derribo de las estatuas de fray Junípero, que quemasen las imágenes de los santos que cristianizaron California o degollasen a los cristos, pues metete por donde te quepa el oleo y el crisma bendito que no es bendito pues lo profanó Satanás que yo le veía al Maligno mear dentro de la crismera cuando tú subías en el ascensor. Sí, por donde te quepa, cura del diablo, yo moriré en mi fe en Jesucristo, sagrado Corazón de Jesús en vos confío:

─Yo, padre, no necesito viáticos administrado por gente tan chaquetera e hipócrita como ustedes los católicos, sois los aliados del Malandrín. Me hicisteis los curas católicos mucho daño en mi vida y no os perdonaré ni en la hora de la muerte. Que os perdone Dios. Sois gente mala y artera.

─Mira, hijo─ exclamó amenazante el capellán hospitalario con su voz de borracho y su mirada salaz… se conoce que durante la semana se dedicaba a sofaldar mozas en la sacristía o debajo del púlpito─ vas a morir sin confesión. Irás al infierno de cabeza.

─Allí estaré calentito, fray Enebro.

Me sentí orgulloso de haberle dado calabazas a este confesor. Cuando marchó, apreté mi crucifijo que siempre llevo entre los dedos y vi a la monja benefactora sonreírme. Recé entonces el yo pecador.

La pandemia había llegado sin avisar como un ciclón. Todo el globo se vio infectado. Hispania peccatrix. Sí, nos lo merecemos. Castigo de dios El gran Perico llamó al Coletas y declaró el estado de excepción. Era una encerrona. Nadie podía salir de la habitación. A mí se me confinó en mi casa. Todo el personal del hospital se sentía fascinado por mi pronta recuperación y cuando abandoné la crujía salí a hombros como un torero en tarde triunfal. Afuera la brisa jugaba con las hojas de los castañoss que acababan de brotar. Del monte de las Machotas circulaban nubes preñadas de agua y la lluvia estaba  camino del redil yendo a por lana  a punto de descargar sobre los muros ciclópeos del Escorial inescrutables como siempre. No había tráfico en la carretera,  Madrid parecía una ciudad fantasma. Las campanas de las iglesias convocaban a la sextaferia del perdón. Mientras viajaba por los espacios infinitos en vuelo hacia el infierno para no caer al vacío yo me así a las cernejas del caballo del Apocalipsis montado por el Quinto Jinete que tocaba la trompeta. Agárrate que vienen curvas, no sueltes la mano del timón. Miré hacia abajo a mis pies estaban los espacios siderales. Pensé si me caigo me escoño y ahora no vendrá tu primo el taxista el Maudillo el que te salvaras tantas veces de las hecatombes que has tenido en la vida. Son muchos tus fracasos. Demasiados fracasos. Pero, alma mía, expiada la culpa, bendecirás al Señor

 

domingo, 7 de julio de 2024

 

DIA SAN ZEROLO Y EL DIABLO DICE CARA ATRAS ME GUSTA MAS. LA GRAN PROCESIÓN EN MADRID DE LOS QUE SATANAS DIO POR CULO

 

MADRID SEDE VALDEA DE LA MARICONERÍA

 

Ay Madrid que te quedas sin gente

Van las turbas cantando

Por la Gran Vía

Aquella copla trabalenguas

Pan blando pan duro

Pongan Vds. al niño y la niña de culo

Amor de través inverso y del revés

Toda esa chusma rainbow

Con los colores del arco iris

Y una flor

En los cojones

Una nueva religión

acaba de nacer

Que se llama Ltgb

Vaya usted a saber

Ya lo sabe usted

Marica el último

Buharros y bardajes

En procesión

Ganando el jubileo

Y doña Napias la gallega ministra de la cosa pronunciando

Un discurso aguerrido y triunfal

Contra el odio

Y esto es puro odio de la casa

Del Tócame roque

Lo que escupe por la boca

La capital de España

Una mancebía

De la cascara amarga

Coyundas al revés

Y el personal gran leva

De dados por el culo

Tapemos el último ojo de nuestra triste anatomía

Que todo lo barrunta y exclama sin ver

Con un coselete de rosas

Para no escuchar los cuescos

De san Zerolo que en el infierno esté

 SHERLOCK HOLMES EL CAFARD LONDINENSE


Sigo en bloqueo, en las garras de la abstemia, no doy ni pie ni mano, ni por mi vida dos reales. Es lo que llamaban los franceses “le cafard” (la cucaracha). Ora sea debido al calor ora por el mundo que me rodea, tan cruel y tan diferente de aquel por el cual yo luché y por el que soñé. Sin embargo, lanzo el caldero al pozo de mis recuerdos y extraigo el agua viva de vivencias memorables. Fui en mis tiempos un apasionado de las novelas de Sherlock Holmes y recuerdo que el detective más famoso de todos los tiempos el creador de la novela negra se sentía aquejado por el cafard. Se pasaba días enteras sentado en su sillón en el cuarto de estar de su domicilio 221b Baker street mirando por la ventana arropado en su Macintosh o pelerina (en las casas londinenses en aquellos tiempos y en los míos los que yo viví hacia mediados de los 70 del pasado siglos, sin calefaccióncentral, hacía un frío de cojones) envuelto en las volutas transversales de su pipa para dispersar las nubes de su aburrimiento. 

El bueno de Conan Doyle se olvidaba de sus cualidades deductivas, de sus dotes de adivinación y de sus aficiones al espiritismo. La popularidad de tan insigne personaje se hizo tan precisa que muchos de sus lectores creían que el agente de Scotland Yard era real y que el número 221b de Baker Street existía. 

Por aquellos años el nivel de vida de los españoles había aumentado tanto – la peseta era divisa más fuerte que la libra esterlina- que los viajes a Londres se hicieron muy populares. Todo Madrid venía a comprar a Harrods, se escuchaba hablar español con acento asturiano en la Torre de Londres.

 Yo tuve que hacer de espolique y guía algunos fines de semana y me ocurrió un caso con Genaro el hijo del sastre de Arévalo que había sido conmigo seminarista en Segovia. 

─Por lo que más quieras, Antoñito, llévame a ver la casa de Sherlock Holmes─ me dijo nada más tomar tierra en Heathrow.

Yo sonreí para mis adentros. Genaro ya desde sus días adolescentes era un lector empedernido de las novelas de Agatha Christie y Sherlock Holmes representaba el héroe epónimo, su particular con Quijote, pero el pobre no sabía por sonde se andaba.

 A lo mejor se le había secado el cerebro de tanta lectura, los días de claro en claro y las noches de turbio en turbio. Yo no quise decepcionarle. Tomamos un taxi y le dije al taxista la dirección indicada. Nuestro automedonte pegó un bote y contestó en el más puro inglés con acento cockney:

─ iaint such a place, mate. Baker street finish at number sixty (no hay tal lugar, compadre; la numeración de la calle termina en el 60)

Genarín no se lo podía creer pero sabía que en Londres hay muchas casas habitadas por fantasmas.

Acabamos en Picadilly viendo un striptease. Aquello resultaba más real y terminamos la noche en una discoteca que se llamaba “La Balbone”. Creo que ligamos con dos suecas. El cafard la cucaracha negra desapareció. Conan Doyle con sus alardes deductivos nos enseñó que la vida puede ser bella.


domingo, 07 de julio de 2024  

 

LA ABADESA QUE SE ESTÁ ENFRENTANDO A LA BESTIA QUE SAN FRANCISCO Y SANTA CLARA LA PROTEJAN A ELLA Y A SUS MONJAS DE BELORADO

 


martes, 2 de julio de 2024

 

PASSOLINI  PROFETA Y MÁRTIR

 

TUVE un bloqueo. Es esa “pájara” del escritor que te impide pedalear cuando montas sobre las teclas del ordenador. Y de la impase vino a sacarme el recuerdo de aquellas películas de Pier Polo Passolini que veía yo en una sala de cine de arte y ensayo de Fulham Road.  Son recuerdos de los días de vino y rosas.

Nunca fui más libre y feliz que en aquellos días londinenses de mi juventud que añoro ahora en la vejez. Pues bien, aquellos filmes de este impresionante creador italiano “Bocaccio”, “Canterbury Tales” “La pasión según san Mateo” me llenaron de ilusión por la vida, la edad media y la espiritualidad con que retrata a Cristo el autor italiano. Nadie nos ha contado de forma tan expresiva cómo fueron aquellos siglos previos al renacimiento: la romerías, las predicas de algún dominico furibundo, los engaños y triquiñuelas de lupanar (aquel pobre maracucho siciliano, ben zapato, buena media, buena bolsa con dinero, las monedas le tintinean en la bragueta, representado por un marroquí cuya noche de amor en la cual soñaba después de haber conocido a una “princesa” termina sumido en una privada con perdón esto es la mierda de un retrete, o la venganza de aquellos dos mozos que por venga la violación de su hermana le cortan la cabeza al amante al amador y la entierran en un tiesto. El tiesto al cabo del tiempo florece. Así como otras muchas aventuras de matiz picaresco o místico religioso que demuestra cómo era la vida en los conventos.

No perdamos de vista a aquel hortelano que se hace pasar por mudo y al cual dos hermanitas ardientes y faltas de sexo introducen en una cabaña en medio de la huerta.

No sabían que desde los altos del atrio las estaban viendo el trajín toda la comunidad en pleno asomadas las monjitas a las ventanas e incluso la madre abadesa lleva al hortelanito al huerto pero he aquí que el mudo ante tanto trabajo exclama no puedo más y las otras que contemplaban la escena al sentir al mudo hablar exclaman lo de milagro… milagro. Magnifico cuento de Bocaccio.

El gran escritor italiano, cineasta y poeta por esta y otras muchas razones como era su homosexualidad fue blanco de los odios de la curia. Se dice que su asesinato fue una trampa que le tendieron los del Vaticano proporcionándole un encuentro con un efebo que lo asesino.

Passolini siempre se declaró amigo de la paz, de la no violencia. Toda su obra es un canto al amor y una crítica a la hipocresía, la incultura, la testarudez de una sociedad que vive en tiempos convulsos.

 Ha caído en mis manos un libro suyo “Escritos corsarios” que traen a mi memoria los tiempos de juventud de Londres. Son un grito a favor de la tolerancia, el perdón, la compasión, una condena del fascismo que es la serpiente de siete cabezas que muda de piel para perpetuarse en el poder y parece estar vigente medio siglo después de la muerte de Paolo que fue mártir y profeta. Lo mataron los curas utilizando la mano asesina de la democracia cristiana.

San Piero Paolo Passolini, que estarás en los cielos, ora pro nobis

 

martes, 2 de julio de 2024