
Estaba una señorita sentadita en su balcón que quiquiriquí que quirico y la ministra lo miró
CARMEN CALVO CULTURA DE LA MUERTE
Pixidixi la ministra Clavo sigue haciéndonos un calvo a la decencia con su indecencia a la inteligencia con su falta de luces. No es mala persona pero la padecí como era ministra. Mi situación mejor pues los tiempos terribles fueron los de Aguirre. Carmen Calvo es de un erotismo místico echarla un polvo debe de ser como subir el pedregal de la vía dolorosa, es la ministra dolorista de los suspiros. Cordobesa guapetona que defiende la eutanasia,. Ojo a los viejos, les aguardan los hornos crematorios. Nos van a mandar a todos a Auschwitz.
Uno se queda con ganas de piropearla y rezarla una oración como al Cristo de los Faroles pero ya digo no da más de sí. A estas horas no sabemos sin son galgos o son podencos si buharros o bardajes lo que circula por la Gran Vía. Esto de la violencia de genero parece un comodín que se inventó el gobierno para suspender los trabajos consistoriales y salir a la plaza de la Constitución a mediodía cuando dan las doce un minuto de silencio. Un minuto de silencio. Ponerse serios y repetir lo de nunca más y al minuto siguiente ya están los maridos asesinos apuntillando a sus mujeres. Amor jifero cultura de la muerte. La maté porque era mía ya no se lleva aquello de la mujer en casa y atada a la pata la cama pues nos salieron corredoras. Se lamenta doña Carmen que muere una española casi todos los días a mano de sus parejas. Diagnosis: la patria está enferma. Y lleva toda la razón pero es lo que quieren los del contubernio al que ella pertenece.
Quien tuvo retuvo pero la cultura de la muerte vive y reina entre los otros. Derraman lágrimas de cocodrilo los de la castuza: ahí los tenemos templando gaitas en los medios digitales y todo ese abrumador agit prop de la mala sangre y la mala prensa. Cultura de la muerte. Se ha eximido al sexo de su función reproductora un asunto privado de placer. No quieren saber que Eros y Tanatos conviven bajo el mismo techo desde la antigüedad. Tratan de cambiar la naturaleza de las cosas.
Estos son tiempos oscuros de amores oscuros y saturninos. No se puede santificar lo que es una merma de la naturaleza. Ni hacer de un marica un héroe. Saturnismo y Tribadismo a gran escala, ya va dicho. El furor gay el arco iris la telemierda ventilando basura las chiquitas y chochos de la prensa los bustos parlantes nos vienen con sus milongas uterinas y han regresado las torturas mentales de aquellos confesores del nacionalcatolicismo y cuantas veces, hijo. Ya estamos con que la abuela fuma. Te la metió o no te la metió. Procacidades libidinosas. Nuestra tele se ha convertido en un burdel pero sin lozanas andaluzas con una plantel de mirones con cara de estreñidos y reprimidos. En el sexo hay que decir si o no. Como Cristo nos enseña. ¿Consentiste al pecado de la carne? ¿Sucumbió usted a la tentación.
Los talking shows de las reinas de las mañanas y las noches se refieren en sus comentarios tertulieros a la manada no de toros ni de bueyes duendos porque no están castrados todavía y van por los soportales bajándoles las bragas a las mocitas casaderas que andan desesperadas en noches de fiesta. Viva san Fermín y muera Hemingway que fue el que soltó a la manada. No Mrs Calvo no suelte usted los mihuras métalos en el corral. Aquí lo que hace falta es un buen mayoral que ponga orden. Hay que meterles mano. Acción directa, claro está.
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